miércoles, 17 de agosto de 2011

JMJ... ¿Terrorismo?



Aviso para navegantes y otros elementos de la flota de cabotaje. Este artículo no pretende generar ningún alarmismo injustificado, solo demostrar cómo algunos medios de prensa tratan una noticia y cómo la tratarían si fuese en sentido contrario. Si usted se alarma con esto o bien ya venía alarmado de antes o realmente está muy ciego. Alabemos a Dios por el milagro de haber recuperado la vista… aunque sea en estas circunstancias.

Cientos de eventos ultracatólicos por todo Madrid y un solo evento laico para protestar por ese despilfarro. Pero no se quejan de lo que gasta la iglesia, que acostumbra a ser “más agarrá que un chotis”, sino del dinero público que el evento privado, para mochileros de todo el mundo,  ha distraído en plena crisis. Son muchos, y poco fiables, los que afirman que de esa inversión surgirán mayores ingresos. Deben referirse a los enormes beneficios que sufre el ciudadano medio de Madrid que no pudo marchar huir de vacaciones y ha visto trastocada su vida y su bolsillo por un evento que le es totalmente ajeno.
No se preocupen que la prensa de más rancio abolengo le servirá de apoyo… Esa prensa solo alaba  a las huestes invasoras en nombre del santo padre. Tal es esa loa al cristianismo que han olvidado citar a un terrorista que en su nombre pretendía gasear a esa única manifestación permitida al laicismo. José Alvano Pérez Bautista, todo un becado del CSIC ha sido detenido en los pabellones de Ifema, junto a sus amiguitos de las JMJ, cuando preparaba su vil acto terrorista.
Tal vez esto pueda parecer exagerado, pero, ¿se imaginan los titulares de ABC, La Razón, El Mundo… o incluso El País, si el hecho se hubiese producido al revés y el presunto terrorista (disculpen no haber usado este término antes) hubiese puesto su punto de mira en los corderitos de Dios?
Me gustaría mostrar que con menos habilidad o, tal vez porque la policía española está más bragada en el tema del terrorismo, este individuo es un nuevo Breivik. Otro fanático religioso. Y solo tiene 24 años. Visto así, todos esos jóvenes capaces de atravesar miles de kilómetros para ver al Papa en Madrid también contienen suficiente fanatismo para llegar a ese grado de corrupción mental. Más aún cuando están acostumbrados a escuchar brutales arengas contra el laicismo de la boca del santo padre. En este estado de cosas Madrid está tomada por una horda fanática de posibles futuros terroristas en el nombre de la única fe verdadera.
Entre tanto, los únicos verdaderos seguidores de la fe de Cristo languidecen olvidados en parroquias como la del barrio de Entrevías, curando los males del mundo con la voluntad y el único donativo de la propia humanidad.
Señor Benedicto XVI, usted que odia el laicismo pero desconoce su significado. Ser laico no es ser ateo, aunque también ateos hay ese movimiento. Pero ante todo ser laico es separar lo del Cesar para el Cesar y lo de Dios para Dios. Agnósticos y creyentes no deslumbrados por los tesoros del Vaticano y las soflamas de los príncipes de la iglesia, son los principales valedores de los movimientos laicos. Visto está que Pedro no entendió a Jesús cuando este le dijo que sobre él levantaría su iglesia. Así no es de extrañar que Pedro olvidara su cabeza en una cueva muy lejana de Roma.
¡Estimados madrileños, no salgan a la calle, no asomen sus cabezas por las ventanas, que Ana Botella ya ha advertido que la provocación laica puede traer un mar de sangre! No en vano la ciudad es ahora posesión de los cachorros de una fe que infunde el odio contra todo aquel que no la profesa. Acaso olvidaron a la santa inquisición, o a las rapadas de pelo e ingesta de aceite de ricino a que los católicos condenaban el ateísmo tras la guerra civil. Eso… o la vida.  Porque las cunetas de las viejas carreteras están empedradas de esqueletos de condenados por negarse a hacer el signo de la cruz.
Pero esto es una exageración que no debe decirse así, porque así solo hablan los noticiarios de la COPE, el diario La Razón y otros exaltados ultracatólicos que contaminan nuestra sociedad de informaciones sesgadas. Tanto es así que les invito a buscar entre sus páginas y entre sus voces, las informaciones sobre esta detención y el frustrado acto terrorista contra el laicismo. Tampoco hablan de los insultos que los corderitos de Dios lanzan contra todos aquellos que se manifiestan pacíficamente contra la fe única y verdadera.

sábado, 6 de agosto de 2011

La manipulación de un caballo de batalla o a vueltas con la Ley Electoral.



El movimiento 15M emergió del colectivo en esas fechas, pero para cualquier ciudadano corriente hay conciencia de que su ideario lleva mucho tiempo presente entre todos nosotros. Que los políticos se han vuelto sordos y ciegos ante la evidencia, solo por sus intereses y su evolución endogámica, no es nuevo. Pero si hay algo que ha cambiado, debido a la crisis ya no podemos aguantar más. El movimiento de los indignados, hoy por hoy, es por definición un movimiento pacífico, pero sobre él planean muchos enemigos que intentan variar su naturaleza. El interés de algunos sectores en vincular 15M y antisistema puede parecer el mayor peligro, pero ni siquiera una asociación cierta con esos grupos lo sería. El mayor peligro lo constituyen los infiltrados que aprovechan cualquier debilidad para cambiar el rumbo del movimiento hacia las redes de los que siempre han ostentado el poder.
De todos los acuerdos que el 15M hay uno que destaca sobremanera porque por si solo sería capaz de cambiar, con el tiempo, todas las deficiencias de nuestro Estado: la modificación de la ley electoral. Pues bien, precisamente en este punto es donde grupos de supuestos indignados han trabajado derivando hacia proyectos de partidos políticos… solo que han aparecido intentos de cambiar la ley electoral hacia facetas menos democráticas aún.
Personalmente intento apoyar en las redes a todos los movimientos de indignados que aparecen, incluso he dejado de lado el que fue mi proyecto político para apoyar a estos movimientos, sin embargo, cuando veo algunos intentos de reforma electoral se me cae el alma a los pies. Así que he vuelto a un estudio que realicé hace unos 10 o 12 años dando valores democráticos, en una escala de 0 a 10, a las leyes electorales. Un día explicaré como funcionan sus fórmulas que buscan acercar el 10 a la máxima representatividad y el 0 que estaría representado por una dictadura autoritaria.
Al último partido que ha publicado su proyecto de ley electoral les he ofrecido mi opinión y ayuda, pero no la han querido… y sospecho las razones. Como estaría mal ofrecer aquí su proyecto, haré un pequeño resumen y pondré aquí los comentarios que les hago a su bastante lamentable proyecto.
Para empezar caen en la trampa ofrecida por la derecha española, piden listas abiertas y de ámbito nacional, pretendiendo reducir a 100 el número de diputados. Por si fuera poco e irracionalizar más este punto, pretenden mantener el sanado dándole mayores atribuciones, pero si explicar sus mecanismos. Es decir quiere hacer un cambio al revés de lo que se pretende en todo. Aunque hay algunas cosas buenas como pretender que la ciudadanía pueda acceder directamente a sus representantes, eliminar las inmunidades de los políticos o acabar con las prebendas. En otras medidas se excede, como imposibilitar el volver a presentarse… Mejor que leáis mis comentarios.
La participación activa de la ciudadanía puede hacerse a través de sus representantes siempre y cuando estos se contemplen como funcionarios temporales y no como soldados de un ejército que resulte ser el partido al que pertenecen. El uso de Internet para interactuar con el poder es una gran idea y a un tiempo una idea nefasta ya que la utilización personalizada de la red puede facilitar el fraude como se demostró hace dos convocatorias en las presidenciales de EE.UU. donde se ocultó un informe sobre la manipulación de más de medio millón de votos ejercidos por la red y supuestamente supervisados por los sistemas de validación más sofisticados de ese país puntero.
Así pues, la intervención ciudadana por la red solo puede limitarse a preguntas, ideas y peticiones a sus representantes o partidos.

La limitación del número de representantes también supone, en principio, una reducción de la pluralidad y la democracia. Es cierto que la mayoría de escaños están cubiertos por meros soldados de un grupo de poder, pero eso es así debido a los fallos estructurales del sistema. Sin embargo si se podría hacer otro tipo de reducción mediante la creación de escaños vacios referidos a los votos en blanco y a los votos nulos. De ese modo habría reducción, posiblemente tímida, pero por lo menos sería representativa. Por otra parte, al abrirse la cámara a más partidos y ser más plural, los escaños tendrían más sentido y no haría falta su reducción.

Se han intentado muchas fórmulas para dar sentido al senado, pero al final solo sirve para retrasar el paso del legislativo al ejecutivo y para generar un gasto poco justificable. Por otra parte, al votarse la mayoría de los miembros de esta cámara durante otros procesos electorales su representación viene marcada por momentos políticos ya asignados a otras cámaras democráticas. Es posible darle un sentido al senado, pero ni es barato, ni es seguro. Lo mejor es cerrar esta cámara.

Cuidado, una cosa es el ahorro y otra la austeridad, y los significados de ambas palabras deben analizarse con lupa por las implicaciones políticas que llevan implícitas.


Esto es justamente lo que no queremos de la democracia hay algo más polarizador que la eliminación de opciones. Sólo hace falta mirar de cerca los países donde existen segundas vueltas y veremos que las revueltas ciudadanas terminan por ser endémicas. No se trata de limitar sino de pluralizar. Por otro lado esta fórmula tampoco respeta el Estado de las Autonomía, único elemento verdaderamente democrático de España (si no fuera por la parcialidad del TC).

Los límites de contaje hacen que las opciones menos votadas desaparezcan. En un país donde viven más de 40.000.000 de personas un 1% significan 400.000, según esto son una gran minoría que no merece ser representada.

Esto presupone que no se tendrá en cuenta el origen del voto y que las listas serán exclusivamente nacionales, lo cual limita aún más la pluralidad.

Y no sería mejor que en el caso  de existir restos de votos sin convertir en escaño estos se añadieran a una opción determinada en función de unas preferencias ya establecidas en las papeletas de voto y que puedan ser conocidas por el votante. A final de cuentas es su voto el que está siendo desviado. Estos caminos para remanentes es lo que se conocen como “distancias ideológicas”. Esta medida, además, podría poner en evidencia a todos esos partidos creados por los grandes poderes para fragmentar el voto de izquierda.

Si el voto se ha realizado sobre la lista de un partido esto no tiene sentido más allá de querer negar una realidad democrática.

Eso sólo tiene sentido en listas abiertas, pero ya las hemos descartado porque no son realmente democráticas, tampoco. Por otra parte en una democracia real desaparecería el llamado voto útil, lo que fragmentaría más el voto y ese método para elegir la presidencia no sería el más adecuado para la gobernabilidad del Estado.

Esto no forma parte de una ley electoral sino de los mecanismos de funcionamiento del Congreso y, por tanto, debería estar en los reglamentos de esta.

Las legislaturas en que tengan escaño es algo que varía entre las opciones de corrupción y el seguimiento de proyectos. No todos los programas son de cuatro años y algunos necesitan de personas que puedan trasladar sus conocimientos en el tiempo. Personalmente creo que el ideal son un máximo de 3 legislaturas consecutivas y 4 no consecutivas.

Esto tampoco forma parte de la ley electoral. Pero si sirve de algo más que un juramento que es meramente protocolario, lo que hay que incluir es un acta de deberes.

Estamos cogiendo Internet sin ningún tipo de obligación y creo que todo individuo debería estar obligado a la adquisición de nuevos conocimientos a lo largo de toda su vida, por lo menos si desea acceder a Internet. No me parece justo que la opinión de una persona externa y con prejuicios sobre algo de lo que previamente no ha adquirido ningún conocimiento y tenga el mismo valor que la de otra que ha pasado toda su vida empapándose indiscriminadamente sobre los pormenores de ese tema. Por ejemplo: Internet tiene un precio de explotación, ¿quién lo pagaría?

Las votaciones electrónica, como ya se demostró en EE.UU. no son fiables. Respecto a los referéndums vinculantes, más que legislar sobre su número lo que se debe legislar es sobre la afectación a la ciudadanía. Por ejemplo, cuando se privatizaron, las empresas públicas no se le dio al pueblo opción alguna y sin embargo eran sus propiedades las que se estaban dilapidando. Por otra parte hay referéndums en que lo verdaderamente democrático no su consulta global ya que hay personas que se ven afectadas directamente y de diferente forma. Ay que tener claro que la democracia es la pluralidad, pero no la imposición de los designios de las mayorías a las minorías. ¿Alguien puede creer que se puede matar a una persona para que los demás obtengan más recursos? Si eso pudiera valer podríamos eliminar a todos los grandes ejecutivos del país y sus familias y repartirnos sus propiedades entre todos, solo es cuestión de establecerlo por referéndum. Igualmente los designios de una comunidad pequeña no deben formar parte de la opinión del resto del país. También en el caso del agua, en el pasado, se ha pretendido realizar algunos trasvases tan ilógicos como el de agua del Ebro hacía un lugar como Murcia que ha extendido su huerta hasta el mar, derrochando brutales recursos hídricos, cuando se ha negado durante décadas el regadío de las comarcas de Tarragona y el bajo Aragón. Hay cosas en que un referéndum abierto es la forma de legalizar una injusticia, por eso se ha de tener mucho cuidado. Hay que tener mucho cuidado con las voluntades, historias e implicaciones de cada tema antes de intentar justificarlos mediante referéndum. Por otra parte esta la forma en que se formulan las preguntas de los mismos… o es que nadie se acuerda ya del referéndum sobre la OTAN.

La idea de crear un partido con la idea exclusiva de cambiar la ley electoral me parece muy buena, sin embargo, en caso de no ganar, ¿debe perderse esa legislatura? Sinceramente creo que es esencial crear unas líneas básicas de actuación para conocer la verdadera ideología del partido. Por otra parte la base de ley electoral (no es muy completa como para llamarle proyecto) es bastante errónea y cae en todas las trampas que partidos como CiU y PP (también últimamente el propio Rubalcaba) han puesto a la ciudadanía. Dándole una valoración democrática entre 0 y 10 según una escala muy complicada, esta ley tiene un valor democrático que oscila entre 3,5 y 4, mientras la ley en vigor supera ligeramente el 5. Es decir, la ley que aquí se propone es aún menos democrática que la ya existente. Nadie dijo que fuese fácil, pero creo que estáis bastante perdidos. Sin embargo hay algunos puntos (sombreados en amarillo) que son necesarios. No obstante hay otros de los que se debe huir decididamente (sombreados en rosa).

Posiblemente todos estos comentarios parezcan algo desconectados, aunque darán una cierta idea de lo que ponía el texto original, sin embargo, por un exceso de cortesía no voy a divulgar ni su proyecto de ley electoral ni el nombre de ese partido ya que, en principio, les supongo una cierta buena voluntad y no quiero dañar a nadie. Pero de todo esto nace una gran pregunta ¿Qué clase de conocimientos han llevado a semejante proyecto? Está claro que detrás de estas ideas no está el movimiento 15M porque en las asambleas en que yo estuve todas estas ideas ya habían sido descartadas por poco democráticas.

martes, 26 de julio de 2011

¿Qué aporta Ryanair?



¿Qué aporta Ryanair?

Ryanair es una compañía de las llamadas “low cost” y que nos aporta, especialmente, turistas de alcohol barato desde las islas británicas. Un turismo que en general degrada el nivel de apreciación de calidad, ya bastante deteriorado, de nuestras infraestructuras. Mientras París y EE.UU. extraen mucho dinero del turismo que les llega, en general, nuestro país saca muy poco. Nos hemos especializado en el turismo barato y en este aspecto las compañías low cost son perfectas: vuelos incómodos, con bajas garantías para el equipaje, pero precios muy asequibles… en principio. La lógica es que en la mayoría de países que se precian no aceptan este tipo de vuelos en los aeropuertos principales como el de Heathrow en Londres. Lo normal es que estos vuelos se desvíen hacia aeropuertos secundarios y peor comunicados como Stansted o Luton, ni siquiera Gatwick y menos el London City Airport. Pero en España le hemos abierto las puertas en “El Prat”, “Barajas”, “Valencia”, “Sevilla”… Así que no podemos esperar que se conformen con aeropuertos como el de Reus, Girona y menos aún Lleida. Siendo tan fácil y barato acceder a los aeropuertos bandera ya no les interesan los secundarios. Porque mientras Gran Bretaña se defiende con unas cuotas aeroportuarias elevadísimas en su gran sede de Heathrow, aquí operar desde Barcelona o desde Girona supone una diferencia económica insignificante. El problema es que AENA financia los costos de sus grandes aeropuertos con las cuotas de los pequeños, al parecer es parte de la idea de convertir a Barajas en el gran intercambiador entre Europa y América.
Ryanair luchará por su negocio y espera para ello una subvención de la Generalitat de Catalunya para mantener vivos los aeropuertos de Reus y Girona. En su lucha no dudará en saltarse los acuerdos estipulados ya que sabe el daño que puede realizar con su chantaje, sin embargo debe quedar claro que, más allá del mantenimiento de esos aeropuertos solo es capaz de aportarnos turismo basura que no enriquece para nada nuestra imagen. Como contrapartida, gracias, sobre todo, a la ubicación en las proximidades de nuestras grandes ciudades, se lleva pasajeros autóctonos hacia destinos extranjeros y beneficiando (solo en baja medida) a esos otros destinos contra el valor del turismo nacional.
¿Es Ryanair culpable de algo? No, al menos no de la situación actual. Es culpable de chantajear a las autoridades, de traer turismo basura, de mentir, de traernos a todos los borrachos de Europa a beber y vomitar en nuestras calles y playas… en definitiva, de rendirse a la avaricia suprema que parece ser norma en el actual sistema, pero de nada más.
¿Es la Generalitat culpable? Tampoco, salvo de no saber tratar la situación en su justa medida, apretar las teclas adecuadas, informar como es debido y "tener cojones".
¿Es AENA la culpable? Tampoco porque obedece absurdamente a un plan establecido por los gobiernos de Aznar y Zapatero dentro de un proyecto de comunicaciones establecido por los populares allá por el año 1997.
Entonces… ¿quién tiene la culpa? Pues la culpa es de los ciudadanos por votar a los cantamañanas de PSOE y PP, por usar los vuelos low cost desde aeropuertos como el de Madrid y el de Barcelona, por no reclamar por el mal servicio de nuestros aeropuertos, por permitir que el señor Fabra y otros como él construyan aeropuertos que van a estar infravalorados y por inhibirnos de las leyes, proyectos y normas que aprueban nuestros gobiernos y parlamentos y creernos a rajatabla lo que divulga el medio de comunicación de turno.

Imagen extraída de  hhtp://estrategiaseescribeconk.blogspot.com En ella quedan definidas las directrices de esta compañía.

sábado, 9 de julio de 2011

Rubalcaba intenta negociar con el movimiento 15M una nueva ley electoral... y se equivoca.



Rubalcaba crea un programa electoral con más de 9 meses por delante. Su propuesta estrella parece un guiño al movimiento 15M, pero tiene trampa. Una trampa que se vio dentro del propio movimiento de los indignados. Posiblemente, para muchos, parezca razonable la idea de las listas abiertas, pero resulta que en un sistema tan amplio nos vemos obligados a admitir el tema de las circunscripciones, y como todos sabemos esa fórmula, lejos de ser más representativa favorece más a las derechas. En el caso de Catalunya beneficiará, y mucho, a CiU. También beneficiará a PSOE. En el resto de España, aunque parezca increíble, el beneficiado será el PP, pero el PSOE no le irá a la zaga.
Después, Rubalcaba, para asemejar nuestro sistema al alemán, que dice gustarle mucho (esperemos que también le guste la construcción de una federación), quiere llevar los restos a una circunscripción nacional. Esto hará recuperar algo de su pérdida a IU, pero llevará los votos nacionalistas al saco de PP y PSOE. Está claro que la fórmula del ya ex vicepresidente no es verdaderamente muy representativa de la realidad social, más bien parece un subterfugio para mantener esa tendencia al bipartidismo cargándose, de paso, la rivalidad de las diferentes nacionalidades que posee nuestro Estado.
Ya explique en otras ocasiones que, a la hora de reunificar los votos que no dan acceso directamente a un escaño, debe tenerse en cuenta un principio básico de justicia: la distancia ideológica. No es lo mismo convertir el remanente de votos dirigidos a ERC en votos de IU que hacerlo en votos del PP. Entre un paso y el otro hay una sustancial pérdida de democracia. Por eso debo insistir en que el problema no es el método de voto, sino la distribución.
Para una correcta democracia las papeletas de cada partido deberían especificar los saltos, de partido en partido, que prefieren para trasvasar sus votos remanente en caso de no alcanzar el siguiente escaño. Esa fórmula también evitaría la creación de partidos fraudulentos con la intención de fraccionar un tipo de voto y permitir, gracias a la ley d’Hondt, aumentar las “sacas” de los partidos grandes y en especial el PP, sobre todo en la comunidad valenciana.
También habría que exigir la reducción de la barrera electoral que en la actualidad es del 5% y resulta excesiva.
Por último, para demostrar que las listas abiertas no son la solución deseada, el presidente Mas quiere instaurar ese sistema en las elecciones autonómicas españolas. También las elecciones al senado son abierta, sin embargo los electores, en un porcentaje que habitualmente supera al 95%, votan a los mismos candidatos que propone el partido al que han votado para el congreso. Está claro que no son las listas abiertas lo que nos aporta más democracia, sino el que todos los votos cuenten y valgan lo mismo. Para ello cualquier barrera que generemos, llamémosle así o llamémosle circunscripción, nos arrebata un trocito de verdadera democracia hasta llevar al poder a personas que realmente no nos representan.
Es cierto que un sistema más democrático hace más difícil alcanzar mayorías absolutas, pero… ¿no se supone que nuestro sistema es PARLAMENTARIO? ¿Tal vez hemos perdido la capacidad de dialogar y convencer con buenos argumentos?
Yo ya conozco la respuesta y os la contaré… pero eso será después de la publicidad.

domingo, 26 de junio de 2011

Nueva ley electoral



Después de analizar los resultados de todas las elecciones generales de nuestra corta democracia, he llegado a la conclusión de que sí existe una fórmula sencilla de hacer más democrático nuestro sistema electoral.
Los puntos básicos que generan desafección son el hecho de que unos votos tengan más valor que otros, que los votos en blanco y nulos no tengan ningún sentido, y que los votos que no generan representación terminen sirviendo para aumentar la representación de otros partidos que pueden estar en las antípodas ideológicas de los votados. Es cierto que también muchas personas demandan listas abiertas, pero lograr eso objetivo penalizaría la mayor democratización de los restantes.
El parlamente tiene 350 escaños y hoy se rellenan con un sistema proporcional por provincias basado en la ley del belga d’Hond. Este es un sistema creado a finales del siglo XIX y que beneficia a las listas más votadas para favorecer las mayorías absolutas. Es un sistema adecuado para países políticamente muy homogéneos ya que también favorece el bipartidismo. Desgraciadamente nuestro país es ideológicamente muy heterogéneo, así, de media, hay una desviación del 45% entre los votos y la representación. Con el agravante de la aparición de la figura del voto útil que lleva a muchos electores a elegir determinadas papeletas que de otro modo no lo harían.
Nuestro sistema debería contar el número de votos totales a nivel nacional y dividirlo entre 350. Si, por ejemplo, van a votar 22.053.611 electores, la división nos daría: 63.010,32. Así 63.010 serán los votos necesarios para obtener un escaño. Los remanentes provinciales se unirán a nivel nacional y los escaños que salgan se irán anotando a las listas de las provincias con los remanentes más grandes. Con los remanentes que queden ya analizaremos más adelante qué hacer.
Este sistema hará que los escaños de una provincia dependan de su número de votantes respecto a los de las demás provincias. Dado el gran estímulo regionalista de nuestro país eso también estimulará el voto. Para refrenar este ímpetu se podría ligar el salario de los diputados a la abstención. Mayor desafección implicaría menor salario (la formula de esa relación aún tendría que pensarse), lo que también serviría de estímulo para que los políticos procuren pensar más en sus votantes en todo momento.
Otra cosa importante es dar sentido a los votos en blanco y a los votos nulos. Ambos estarían representados en la cámara por escaños vacíos, con la diferencia que mientras los escaños procedentes de votos nulos reducirían el aforo de la cámara, los votos en blanco participarían en todas las votaciones de la misma como votos en blanco para todas ellas.
En las papeletas de voto, además de los candidatos, debería figurar una ruta ideológica de los votos remanentes. Estos votos remanentes son los que no alcanzan un número suficiente para alcanzar representación. En la papeleta pondría algo así:
1º Partido A
2º Partido B
3º Partido C
4º Voto en blanco
Aunque un partido también podría no pasar sus votos remanentes a ningún partido ni contar tampoco como voto en blanco:
1º Voto nulo
Esto, en el primer caso, quiere decir que a la hora de pasar sus votos remanentes, estos pasarían al partido A si el remanente de este es mayor al suyo, si no es así pasarían al partido B, luego al C y si ninguno de ellos tuviese un remanente mayor los votos pasarían a ser votos en blanco. En el segundo caso el remanente pasaría, directamente, a considerarse como votos nulos.
Como es lógico, para que esto sea viable, los remanentes deben analizarse desde el menor hacia el mayor. También deberán llevarse a cabo a nivel nacional.
Finalmente, después de realizadas todas estas distribuciones, por culpa de los decimales no quedarían de 1 a cinco escaños sin decidir y que, para evitar suspicacias, se reducirían del aforo, es decir, se les trataría como provenientes de votos nulos.
Dada la idiosincrasia del electorado español esta sería la fórmula más adecuada y que evitaría algunas de las absurdas promociones del odio interregional que hoy aprovechan algunos (muchos… demasiados) políticos sin escrúpulos. Mucha de la crispación que nos ha llegado a saturar en los últimos 15 años se hubiese podido evitar con este sistema.
Al margen de la ley electoral también hay otros aspectos relacionados que enervan al electorado, como es el hecho de que se admita la presentación de candidatos implicados en procesos penales y de corrupción. También resulta bastante sangrante la diferencia existente en la publicidad de unos partidos respecto a otros, no parece que eso sea demasiado democrático, máxime cuando muchos de los votos pasados que le conceden ese tiempo ni siquiera eran de su propiedad.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Qué hemos aprendido de la crisis del pepino?



Qué hemos aprendido de la crisis del pepino.

1.       Que en Alemania nunca ponen en cuestión, de entrada, sus propios productos.
2.       Que algunos alemanes temen a España a pesar de la depresión que estamos pasando porque saben que nuestros trabajadores son los más creativos de la UE. Con menos medios son capaces de resultados similares, e incluso en ocasiones mejores, que los artificialmente prestigiados alemanes.
3.       Que después de la crisis de la colza nuestro país creó unos mecanismos de verificación de sus productos alimentarios que los hace los más fiables del mundo. Aunque eso los encarece bastante.
4.       Que las redes de suministros alimentarios alemanes son un desastre.
5.       Que E. Coli es una bacteria que vive en los tractos intestinales de todos los animales y que existen una variedad casi infinita de familias de esta bacteria.
6.       Que el  E.Coli de esta crisis era más tóxica de lo habitual y que tiene una resistencia a los antibióticos superior a lo normal, así que parece claro su origen humano.
7.       Dado que la plantación de semillas de soja pudo demostrar que no usaba aguas negras para regar, la difusión de la bacteria acusa a los pesticidas como origen.
8.       Que las plantas transgénicas, al contener genes animales e incluso humanos, en su ADN, permiten el pase a su interior de estas bacterias, lo que hace que, aunque uno trate los vegetales higiénicamente de forma correcta, estas bacterias persistan en ellos.


CONCLUSIONES:

1.       Los vegetales españoles son los de más calidad.
2.       Hay que evitar los productos transgénicos ya que no documentan el origen de los genes introducidos y vemos que los genes animales pueden ser la puerta de entrada de grandes peligros para nuestra salud.
3.       Deben analizarse los pesticidas con lupa, en especial los procedentes de Alemania.
4.       Hay que tener mucho cuidado con los productos alimentarios que hayan pasado por las redes de suministro del país teutón.
5.       Las farmacéuticas siguen sin sacar nuevos antibióticos y algunas bacterias ya son inmunes a todos ellos.
6.       En Europa no se nos respeta a pesar de que, una y otra vez, demostramos que sus recelos hacia nosotros no solo son injustificados sino que esos mismos recelos deberían ponerse sobre los mismos que los tienen. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio y Europa tiene muchos ojos y todos miran hacia España.

Imágenes de pepinos tomadas de una de mis web’s favoritas http://www.recetasdelujo.com  

jueves, 23 de junio de 2011

Principio del poder

Imagen de la manifestación del 19J en Barcelona a las 20:35 en Plaza Urquinaona. Cuando la cabecera hacía más de 30 minutos que había llegado a Pla del Palau.

Cuadernos para el diálogo.

Bajo este título tan gastado, pero al tiempo tan sugerente, vamos a dar una serie de premisas para que políticos y no políticos, sepan que líneas de actuación y modificaciones deben llevar a cabo para calmar unos ánimos que aumentan de indignación cada día al ver el mal criterio de quienes supuestamente les representan y, sobre todo, el poco valor que dan al intelecto colectivo.
En el primero de estos cuadernos vamos a tratar de forma muy general el principio fundamental que está convirtiendo a la indignación en algo mucho mayor que un simple movimiento ciudadano. Y sobre todo, las premisas iniciales que deben cumplir nuestros políticos si quieren establecer algún tipo de acercamiento a ese colectivo tan heterogéneo, pero que ya sustenta la mayoría de la población.
Principio del poder.
Dicen desde Europa que hay crisis y que por tanto no se puede hacer otra cosa, pero todos sabemos que no es cierto. En primer lugar, si el problema es la crisis, esta debería ser para todo igual. Por otra parte no todo el mundo está de acuerdo en que las tomadas sean las medidas más adecuadas. De hecho esas medidas son muy poco fiables pues son las aconsejadas por los mismos a los que todos consideramos como responsables del problema y, curiosamente, esas medidas no les obligan a ellos a ningún tipo de sacrificio y, mucho menos, a asumir responsabilidades.
A pesar de lo dicho, vamos a suponer que las soluciones que se están tomando son las correctas (que es mucho suponer). Digamos que los “doctores” de la economía están realizando las correctas prescripciones al paciente, pero la medicina recetada es demasiado amarga para que ningún pueblo se la tome a palo seco. Este sería el momento de recordar a Mary Poppin’s: “Con un poco de azúcar esa píldora que os dan…” Porque cada una de las medidas tomadas debe ser compensada con otra que facilite su aceptación. Sería algo así como un bálsamo social.
La gran mayoría de las democracias (por no decir todas) están controladas por un reducido círculo de personas que, en demasiadas ocasiones, son sospechosas de corrupciones y cosas aún peores. Personas cuyas ideas están limitadas por la esencia de su casta endogámica. Personas que no fueron capaces (o no demostraron que lo fueran) de anticipar una crisis que la mayoría de la ciudadanía ya venía notando en sus articulaciones desde hacía una década.
Si a todo esto añadimos la crispación social generada en nuestro país por los dos grandes partidos para obtener la supremacía en el poder, y la desafección política creciente, fruto de un sistema electoral que desvirtúa la voluntad democrática de la ciudadanía al traspasar los votos generados a un partido que puede estar  en las antípodas ideológicas y que genera falsas mayorías; solo podemos tener un resultado y es algo muchísimo más agresivo que el actual movimiento 15M.
Nuestros políticos no pueden seguir haciéndose los sordos, ya que la virulencia de la crisis ha podido anticipar este movimiento con un ideal muy pacifista y que supone una oportunidad única para recuperar la credibilidad democrática.
Sin duda, el pueblo español es, a pesar de su heterogenia (mayor que la de ningún otro pueblo de Europa), esencialmente pacífico, pues en su memoria está la herida de una trágica guerra fratricida y una posguerra aún más sangrante. Posiblemente sean ya pocos los ciudadanos que tienen un recuerdo vivido de aquella época, pero transmitido sus callos en herencia para las generaciones posteriores. Esa es, tal vez, la razón de que nuestro pueblo se permita dar una nueva oportunidad a la paz. Pero nuestros políticos no pueden seguir inmunes a su grito.
España vive el 15M, pero es el mundo entero el que debe pensar su propia forma de reverenciar a los pueblos soberanos. Porque el más importante principio de toda democracia es el que dice que “la soberanía de un Estado reside en su pueblo” y este se la transmite al gobierno que le representa. Por ello, la verdadera democracia solo existe cuando ese gobierno es el mejor reflejo del pueblo y no cuando este usurpa el poder mediante una falaz herramienta estadística. Y por ello los gobernantes solo se preocupan de corresponder a aquellos que les han apoyado económicamente en su ascenso y se olvidan de que son meros albaceas de la soberanía del pueblo.
Gobiernos del mundo acordaos de vuestros pueblos mientras sus revueltas no tengan sangre porque después será demasiado tarde. Tal vez esta sea la última oportunidad.

jueves, 16 de junio de 2011

Hay que ir a la manifestación del 19J










Si el 15M y las acampadas fueron aplastantes victorias del movimiento de los indignados en el que la mayoría de los ciudadanos nos vemos reflejados, el 15J ha sido una sonada derrota que los medios de comunicación se han cuidado de amplificar. ¿Pero es realmente lo que parece o nos estamos olvidando algo importante?
Es cierto que “Democracia real ya” no organizo la acampada en el Parlament, no obstante esta si fue organizada por fuerzas ligadas al movimiento 15M. Supongo que la idea original era llevar la indignación a la puerta de donde se estaba a punto de perpetrar el crimen de los recortes, hoy ya consumado por el tripartito de derechas (CiU, PP y Laporta). El problema es que se permitieron mensajes como “no pasarán” y “tenemos que hacer un cordón humano para que no puedan entrar”. El hecho de mezclar estos mensajes con “somos una fuerza pacífica” y “no haremos lo mismo que ellos”, es algo que no caló adecuadamente en algunos individuos y, a toro pasado, es casi comprensible. ¿Cómo vas a permanecer impasible cuando ves las caras de los responsables de que este país se vaya a la mierda caminando tranquilamente hacia su asiento de poder? No todo el mundo es capaz de soportar tanta provocación, sobre todo cuando pocos días antes habían enviado a las fuerzas policiales a realizar una batida sanguinaria en tu propia casa. Por eso la acampada en el Parlament era un  error, porque las posibilidades de que uno o más elementos cayeran en la provocación y en la violencia eran elevadas (no entraremos en el tema de los infiltrados, que los había y hay pruebas documentales, pero no deben servir de excusa).
Pero una vez aclarado el error de un movimiento que aún es joven y aún no ha sabido negociar su único error, hablemos de otra monstruosidad que hemos visto claramente y hace del movimiento 15M una necesidad. Me refiero a la desvergüenza de esos mismos políticos para sacar partido de la candidez de aquellos a quienes deberían respetar. No es extraño que sin tiempo a evaluar la situación el president Mas soltara aquella brutal declaración a los medios de comunicación. No es extraño que hablara de los indignados en general  (a pesar de que era bien consciente de que las acciones habían sido perpetradas por una minoría muy concreta) diciendo que habían atravesado una línea roja, cuando él, por activa y por pasiva, estaba mucho más allá jugando con las líneas negras de la transgresión absoluta y definitiva. No es extraño que intentara justificar una futura acción violenta de las fuerzas de orden público sin aclarar si era una amenaza poco velada o una excusa para los actos represivos de días pasados.
No, no es extraño. Como tampoco lo es que la mayoría de aquellos mal supuestos representantes del pueblo, en sus declaraciones, generalizaran a todo el movimiento por unas acciones que han sido condenadas por la totalidad de asambleas, a nivel nacional, del movimiento 15M.
“Los políticos (esos que se hacen llamar representantes democráticos del pueblo) no nos representan, pero los violentos (en toda su extensión) tampoco”.
Sin embargo, el movimiento 15M parece haberse retirado a lamerse las heridas. Entre los violentos, la mala fe de los políticos y el mercenarismo de los medios de prensa, se le ha dañado gravemente. Pero ningún ciudadano debería temer a sus políticos, estos deberían temer al pueblo, pues eso es lo justo y racional. Sin embargo, al dañar al movimiento de los indignados, se ha dañado al pueblo, pues este movimiento lo representa mejor que ningún otro colectivo político o no (más del 56% de los españoles se considera indignado, aunque desde ayer pueden ser algunos menos). Curiosamente, ahora en la calle domina un movimiento pacífico que repudia la violencia y, sin embargo, en lugar de ver en aquellos que ostentan el poder algunos guiños que procuren calmar en parte esa indignación, vemos declaraciones inflamadas, infantiles, agresivas, peyorativas, amenazantes y autojustificativas en casi todos ellos. Hoy el pueblo aún levanta las manos abiertas y vacías, pero si nuestros políticos no muestran la buena voluntad que les exigen los cargos que representan, cada día habrá más incontrolados.
Yo confío en el movimiento 15M, porque a pesar del error cometido con la acampada en el Parlament, aún mantengo la fe de que pueda mantener una esperanza pacifica para cambiar esta democracia ficticia que nos oprime. Pero ahora es el momento de que todos los pacíficos de este país salgamos a la calle a decir: ¡NO!
El próximo domingo 19 de Junio hay una manifestación pacífica donde ricos y pobres, altos y bajos, jóvenes y viejos, abuelos y nietos, católicos, musulmanes, ateos… Todos salgamos a la calle en una manifestación pacífica y festiva, para apoyar a un movimiento, a una idea: que los políticos nos escuchen a nosotros y no a sus ambiciones. Porque la democracia solo es cierta cuando los políticos demuestran que el poder emana verdaderamente del pueblo, en todos los demás casos es un fraude. Y hoy por hoy, yo no me siento representado por ningún político, ni tan siquiera por aquellos a los que he votado.
19 de Junio a las 17 horas manifestación. En Barcelona es en Pza. Catalunya. En las demás ciudades, presumiblemente en las zonas de las asambleas y acampadas.
Todos indignados.
Todos por la no violencia (ni la de los hechos, ni la de las palabras).

Las imágenes han sido extraídas de las diferentes web’s y blog’s que tiene “democracia real ya”. No lo específico como en otras ocasiones ya que es relativamente fácil llegar a ellas. Nuestro agradecimiento, no obstante, a todos esos voluntarios que han dedicado su tiempo a ese encomiable trabajo para la comunidad y sin cobrar como si hacen nuestros representantes “oficiales”.

sábado, 11 de junio de 2011

Los antidisturbios no están preparados para enfrentarse a masas pacíficas.



Los antidisturbios no están preparados para enfrentarse a masas pacíficas.

Ya hace años que era un secreto a voces, pero con la llegada del movimiento 15M se ha hecho evidente: las tácticas de las policías antidisturbios no están capacitadas para enfrentarse a una masa pacífica. Cuando las manifestaciones antiglobalización de Barcelona vimos como los episodios de violencia eran generados por policías infiltrados que pudieron ser reconocidos en la red, a continuación eran seguidos por los sospechosos habituales (personas que aparecen reventando todo tipo de manifestaciones) y finalmente aparecían algunos individuos que perdían el control y se añadían a los desmanes. Estos últimos justificaban a la policía para repartir hostias a manta. Y es que las técnicas de control de manifestaciones (esas que no se publican en ningún manual) dicen que siempre habrá 1 de cada 1000 que se dejará arrastrar por la violencia y justificará las acciones policiales.
¿Pero que sucedería en el caso de que los manifestantes no respondiera a la violencia, o si estas fueran lo suficientemente aisladas como para que la policía no lograra filmarlas para justificar una de sus cargas?
El movimiento 15M ha logrado eso y, por tanto, ha evidenciado la incapacidad de los antidisturbios para enfrentarse a movimientos pacifistas. Y lo que es peor, ha demostrado que estos individuos armados con porras, balas de goma y, según cuentan, armas anti disturbios totalmente ilegales; son unos cobardes. Cuando los manifestantes ensangrentados, les persiguen con las manos en alto o esgrimiendo una flor frente a sus agresores en repliegue, actúan con extrema violencia intentando romper la líneas que les rodean. Después rodean a los grupos que no pueden huir y estos se sientan en el suelo para mostrar su pacifismo, pero estas policías inadaptadas los levantan a golpes del suelo.
Como si no fuese suficiente prueba, la mayoría de los antidisturbios sufre lesiones en los dedos y los brazos de tanto repartir hostias bajo un estado de histeria. Solo hace falta ver en las imágenes las posturas bélicas de los números en todas esas acciones. Francamente recuerdan (con la diferencia del armamento usado) al ejército inglés enfrentándose a las manifestaciones pacíficas que llevaron a la independencia de la India.
Años de pequeñas indignaciones con “revientamanifestaciones” de por medio, han acostumbrado al uso de tácticas paramilitares para el control de masas, pero cuando los manifestantes ni siquiera responden a las provocaciones policiales, todo se complica. Hemos escuchado a los números y sindicatos inventándose agresiones inexistentes más allá de los fantasmas que nublan de temores su entendimiento. Hemos escuchado a los responsables políticos que dieron las órdenes sin saber lo que realmente hacían. Y hemos escuchado a los gobiernos y líderes políticos agarrándose a sus cargos sin llegar a reconocer la verdad de lo que está pasando en este país y, en menor medida, en todos los países del mundo.
El colmo de todo este sinsentido lo representa el PP a quien este movimiento le aterra más que a nadie pues ellos son los que más tienen que ocultar a la mirada pública. Aunque aquí todos los que se han repartido el pastel guardan esqueletos en los armarios.

En el próximo artículo explicaremos cómo es posible que no sea verdad esa expresión de que todo pueblo tiene el gobierno que se merece.

domingo, 5 de junio de 2011

De dónde viene y a dónde va la crisis.



A finales de los 90, el flamante gobierno del PP se planteo su segundo gran reto: acabar con el problema de la vivienda. El primero era acabar con la crisis, pero ese ya estaba superado diez meses antes de ganar las elecciones, así que se limitaron a apuntarse el tanto pero sin aflojarnos el cinturón al que el gobierno anterior había tenido a bien hacerle un par de agujeros. Así pues, la vivienda era el verdadero gran reto, así que las cabezas pensantes del partido se pusieron a trabajar. A sus apoyos parlamentarios (CiU y PNV) también les dejaron pensar, pero en voz baja. Con tanto talento quemando neuronas la solución estaba asegurada.
Todo parecía indicar que  lograrían volver a poner en el mercado el gran número de viviendas vacías que ya entonces existía, pero no. La idea de aquellas mentes preclaras era superior en ingenio. Así nació una nueva ley del suelo que permitía liberar grandes cantidades de terreno para edificar a tutiplén, sobre todo en las proximidades de la playa. Con esto “se pretendía” aumentar la oferta de vivienda que, por ese efecto neoliberal que se basa en la perfección de los mercados, bajaría de precio.
Sin duda aquella fue la primera gran cagada de los “Aznar Boys”, pero el ególatra expresidente  seguramente no tendrá esa imagen de su nefasto mandato. Después de todo les generó enormes beneficios a sus amigos los constructores y no menos a los poderosos banqueros. Sea como fuere llegamos a 2004 con una clase media totalmente empobrecida, pero viviendo en el sueño de un endeudamiento imposible por cortesía de los depredadores bancarios. Por si aquello no fuese suficiente, el país estaba lleno de brechas financieras producto del servilismo con el gran jefe norteamericano de la guerra.
La llegada del socialismo fue una esperanza nacida entre el humo y que, con el tiempo, también se desvaneció. Si bien supieron sacarnos inmediatamente del sangriento Irak, les faltaron los redaños suficientes para acometer el estallido de la burbuja inmobiliaria. Entre 2004 y 2006 hubiese sido un buen momento, pero era tan atractivo ver que, por obra y gracia de la estadística (ciencia que demuestra que si yo me he comido seis pollos y tú te ha muerto de hambre, ambos nos hemos comido una media de tres pollos) éramos uno de los países económicamente más poderosos del mundo. Así que, sin querer despertar, los socialistas se dedicaron a intentar vaciar poco a poco la inmensa burbuja, pero sin permitir que estallara, aún sabiendo que, si aparecía una de esas pequeñas crisis mundiales, la burbuja multiplicaría muchas veces el grado de nuestra desgracia. Y la crisis apareció, solo que no fue pequeña, aunque, al principio, se mostró tímida y lejana. Fue cuando Zapatero quiso negar la evidencia, luego ya fue demasiado tarde y, aunque al principio quiso mostrar algo de valor, lo hizo separando de sí a los únicos que hubiesen podido mitigar sus efectos de antemano. Finalmente, a mediados de 2010, el gobierno socialista dio un bandazo a su nave y se sumo a los aciagos vientos neoliberales que, a estas alturas empujan con fuerza la nave de nuestra sociedad hacia las agudas aristas de los acantilados de una quiebra peor que la económica: la quiebra social.
Para encarar la crisis frente a las olas generadas por las grandes corporaciones y la City, el gobierno le ha robado a los trabajadores sus últimas protecciones y derechos. Resulta que todos ellos siempre airean en la prensa lo caro que es el despido en nuestro país, pero ni una palabra de las protecciones que poseen los trabajadores de todos los países que nos enumeran. Tampoco hablan, y es lo más sospechoso, de lo caro que es el empleo. Claro que ellos no desean contratar a nadie, solo despedir. La cuestión es que nos han robado el empleo y la jubilación y ahora esperan un par de vueltas de tuerca más para que el ciudadano español se convierta en un esclavo sin derechos de las multinacionales.
Desarboladas y al pairo las naves sindicales se enfrentaban a las fortalecidas naves de la patronal bajo el mando del almirante Joan Rossell. Ahora se juega el valor de los Convenios Colectivos, la última barrera antes de la esclavitud total. En último término, con los desprestigiados sindicatos perdían su Numancia particular, el gobierno para la batalla y se guarda su decisión, que sea, cual sea, no contentará a nadie. Pero esta vez la cosa es peor, porque parecen ignorar que se enfrentan a la quiebra social. Ya tienen a los pacíficos tomando las plazas, ahora es posible que los beligerantes se hagan con las calles.
Si esta vez el gobierno no hace un guiño a los más desvalidos de la sociedad hay riesgo, incluso, de una guerra civil. Puede que la subida electoral de la ultraderecha haga pensar , a quien no tiene ojos, justo lo contrario, pero los Intereconomías, Federicos Jiménez, El Mundo, ABC y otros, poseen el poder de los medios, pero la indignación verdadera va en otro sentido y está llegando a sus límites de indignación.
El movimiento 15M ha sido una advertencia a la que los poderosos deberían escuchar, tal vez sea su última oportunidad.

Imagen tomada de www.nuevastecnologias.com