miércoles, 27 de junio de 2018

Medio nuevo, tonto nuevo


En 1999 Internet era algo muy nuevo en nuestro país, pero no tanto en otros. Por cuestiones que no revelaré, durante unos días obtuve unas conexiones ultra-rápidas (para la época) y varios PC’s conectados. Una cosa muy lejos de alcance de cualquiera.

Por aquel entonces Federico Jiménez Losantos se asoció con una serie de individuos clave, que se autodenominaban liberales, y crearon una red de web’s con esa supuesta ideología y entre las que destacaba “Libertad Digital”.

Todas esas web’s eran distinguibles por utilizar las palabras “Liberal” o “Digital” en sus nombres, pero también porque en sus portales había enlaces de unas a otras.

Si había algo que distinguía a las web’s de la época y que lograba atraer el máximo de tráfico era los foros. De hecho el conocidísimo “Forocoches” también es de esa época, aunque no se parece en nada a lo que era. Por aquel entonces los tontos del país eran solo eso tontos que hacían gracia y que muy poco tenían que ver con los catetos neonazis y totalmente desinhibidos que hoy dominan, con total impunidad, ese espacio.

A diferencia de Forocoches, Libertad Digital ya apuntaba maneras por aquel entonces, supongo que producto de la personalidad del propio Federico. De entre todos los foros , el más sorprendente era el de Historia, por el que, de tanto, recurría a supuestos expertos para que la editorial pudiera imponer su visión particular y, a menudo, manipulada de la historia.

Pues bien, un día de 1999, encontrándome en tan ventajosa situación, accedí a ese foro y me encontré con una de sus trampas más alucinantes. El tema era la revolución de Asturias y la víctima un chaval que tenía muchísima información de primara mano y al que la jauría neofascista adicta a la web estaba desprestigiando con mentiras indemostrables.

A base de consultar información sobre la marcha a través de varios PC’s, empecé a lanzar enlaces y documentación que, no solo validaban la información que aquel chaval, nieto de uno de los mineros que participaron en aquella revolución, sino que además destrozaban el prestigio de cada uno de los miembros de aquella jauría que, uno a uno fueron desapareciendo de la web.

En un momento en que el tema parecía a punto de quedar zanjado, apareció un siniestro personaje que, como pude comprobar a través de los medios a mi alcance, salía a la palestra muy de tarde en tarde para reencauzar los foros históricos perdidos. Debo reconocer que necesité algo de ayuda, porque no soy precisamente un erudito en temas históricos, pero si algo sé es acudir a quien sí sabe y también localizar la documentación adecuada. Si afirmo que en aquellos inicios de Internet en España yo era de los pocos que tenía un dominio de excelencia en la búsqueda de información, tampoco engañaría a nadie.

El nuevo elemento contaba, supuestamente, con mucha información, pero debo decir que su fondo documental era muy limitado y su procedencia, sin duda, eran la Real Academia de la Historia, el fondo documental manipulado del Instituto Histórico Nacional de la época franquista (posiblemente a través de la Fundación Francisco Franco, aunque esto lo averigüé años más tarde a través de un libro de Paul Preston) y el fondo bibliográfico de Pío Moa. Pronto se hicieron patentes sus contradicciones pretendiendo criminalizar a los obreros asturianos, pero negando las pretensiones genocidas del ejército español. De hecho, en un momento dado, cuando ya se le hizo insostenible el reconocimiento del mal comportamiento de los militares, trató de pasar la responsabilidad a un gobierno de la República que, como todos sabemos, tardaron dos días en conocer la mayor parte de los hechos.

En aquellos momentos este personaje, que alguien me dijo podría ser el propio Pío Moa, tardaba más de 30 minutos en contestar a cada una de mis intervenciones por una media de 5 minutos de cada una de las mías… Y entonces sucedió: la web me bloqueó el acceso.

Nunca más volví a entrar en aquellos foros, pero me permití dar publicidad de aquella actitud en la red y creo que soy en parte responsable de que bien pronto todos supieran quienes eran estos “Liberales” y, en especial la propia “Libertad Digital”.

Por lo que me contaron poco tiempo después los foros de Libertad Digital fueron restringidos y murieron en su propia endogamia. Imagino que pudieron lavar  los cerebros de sus seguidores con mayor eficacia, pero sus posibilidades de captar a nuevas víctimas se desplomaron.

Con esto lo que pretendo dejar claro es que no hay que confiarse en esa extendida idea de que los fascistas son más tontos, porque también cuentan con más dinero y tiempo para dedicar en exclusividad, ya que siempre existe gentuza para la que, sin tener una verdadera ideología, les beneficia económicamente apoyar a estos descerebrados y, por eso, siempre que aparezca un nuevo medio, por complicado que sea, se llenará de estos mercenarios a los que habrá que ir marcando y expulsando poco a poco para acabar con las manipulaciones.

Si alguien tiene dudas sobre el poderío económico de estas posturas y la capacidad para contaminarlo todo, solo hay que darse una vuelta por la prensa española y su nulo valor informativo.

miércoles, 6 de junio de 2018

España o es plurinacional o no será


España será plurinacional o no será. Y, hoy por hoy, sus gentes no están preparadas para asumirlo. Porque desde el centralismo jamás se podrá construir una democracia, ni desde la homogeneización y mucho menos desde la negación de la realidad. Así que cada vez que un facha grita “España una”, le está asestando una puñalada por la espalda a “su propia” España.

Valle Inclán, Unamuno, Pío Baroja y hasta Antonio Machado, comprendieron que España debía entenderse como algo más amplio o que, tarde o temprano perecería. Que tanto la exclusivista visión de una España castellana, como la denominación de “español” únicamente a la lengua castellana, hacían de España un lugar donde no cabían la mitad de los españoles.

La España una, castiza y cuartelaría, jamás tendrá un sentido democrático, y su imposición siempre pondrá en marcha todos los procesos de independencia de la España periférica que, irremediablemente, se sentirán como territorios invadidos o meras colonias. Cuanto más se alargue esta situación, más fuertes y necesarias serán las fuerzas centrífugas y menos democrática se mostrara una España que se habrá convertido en mera represora.

Son tontos los que, como el señor Muñoz Molina, se creen que el ultranacionalismo es el que trae los aires de independencia. El ultranacionalismo, señores, es aquel que niega una o miles de realidades que oprimen a unos ciudadanos para que otros, como él, mantengan una comodidad intelectual poco meditada y nada empática.

España debe ser multicultural y plurinacional para que pueda existir la democracia, porque las ideas unificadoras solo son una mordaza para una importante parte de su ciudadanos ¿Tan tontos son como para no darse cuenta de la dictadura insufrible que representa la España unificada?

Del mismo modo, la denominación exclusivista de español al castellano, ya fue una negación de la españolidad de la mitad de la población de España. Poco importa los años que llevemos con estas mentiras a medias, porque no se puede edificar una democracia basándose en ideales exclusivistas como este y mucho menos llamando racistas a aquellos que se rebelan contra ellos, porque, como se puede ver, se está invirtiendo la realidad y con ello matando las pocas posibilidades de solucionar el problema.

No sé si España, a estas alturas tiene salvación, pero estoy seguro que si tiene alguna posibilidad no es siguiendo el equivocado camino del PP o la decidida beligerancia nativa de Ciudadanos en pro de un castellanismo supremo. El PSOE debe meditar y suprimir de sus filas a individuos, como el actual ministro de asuntos exteriores, que tienen una visión tan centralista, aun habiendo nacido tan lejos de ese mismo centro.

Sinceramente, yo no creo que España tenga muchas posibilidades, personalmente no daría ya ni un duro por ella. Lo mejor que le podría pasar es que Catalunya se independizara para que pudieran empezar a ver la realidad de lo que es, lo que fue y lo que puede ser. Aunque sin un cambio radical de mentalidad, España solo será una entelequia represiva hasta su disolución final.

martes, 8 de mayo de 2018

Reconquistemos el diccionario



Hace una década dediqué un artículo al tema del cambio de significado de las palabras para usos políticos. Era esta una tendencia antigua y que, a mi modo de entender, amenazaba gravemente a nuestra sociedad. Poco tiempo después, llegó la sentencia del Tribunal Constitucional “contra” el Estatut de Catalunya (el “contra” lo pongo entre comillas para que se vea que no me he equivocado de preposición) y pude percatarme de algo aterrador: la manipulación de las palabras podía haber llegado a la justicia.

Es curioso ver como cuando cuentas un chiste complicado la mayoría de gente parece desconectar y es incapaz de hallar las sutiles implicaciones que despiertan la hilaridad. Uno podría pensar que ante esta falta de dimensión de ideas, la mayor parte de la gente sería incapaz de dejarse llevar por la inercia que reinterpreta la realidad y hasta las palabras escritas, pero la realidad es que, esta misma gente simple, han sido los primeros en aceptar los nuevos diccionarios escritos en el aire por el neoliberalismo y el neoconservadurismo. Pero, lo que es peor, han creído en las reinterpretaciones hechas de la ley.

Supongo que, si hemos sido abducidos por una nueva ley universal que tergiversa la palabra escrita y redefine el significado de palabras que eran muy claras hasta hace poco, tendrán que existir unos agentes muy poderosos que graven en nuestros cerebros esos cambios. Pero, por otra parte, cómo existimos personas que somos conscientes de ese cambio. La respuesta es muy simple a todo. Porque todos intuimos ese cambio, pero solo necesitamos obtener conciencia de él cuando nos daña directamente. Por otro lado, el origen de nuestro engaño procede del único agente que tiene tanto poder: los medios de comunicación.

Creo que respecto al origen, no hace falta decir mucho más. Pero, sin embargo, respecto a los ámbitos jurídicos, la cosa debería de ser más complicada ¿Dónde se encuentra aquí la trampa?

Bien, todos sabemos que en la justicia española hay dos corrientes ideológicas principales: conservadores y progresistas. Uno pensaría por sus nombres que los conservadores serían incapaces de cambiar el significado de las palabras para cambiar el mundo. Sin embargo, debemos entender que lo que realmente llamamos conservadores, en realidad, son gente de derechas y tradicionalistas, y a poco que indaguemos en el pasado de nuestro país, tenemos que coincidir que la honestidad nunca ha sido el fuerte de esta “secta” (este término ya lo he explicado en otras ocasiones y prometo volver a él en el futuro). Así pues, los penalistas, fiscales, jueces, etcétera, del ámbito conservador, necesitan que la legislación vigente ampare sus deseos y nada tan fácil como reinterpretarlo todo, sin necesidad de cambiar la ley. Por desgracia, dentro de la justicia española, jueces y fiscales conservadores han ido copando todos los puestos de poder y modificando el significado real de todas nuestras leyes.

Puede que para esa gran minoría de conservadores esto les parezca bueno, pero en realidad han hecho una caricatura de toda la estructura legal de la ley que, por si no lo saben, es uno de los grandes pilares sobre los que se sustenta el mito de un estado, llevando a España a un estado de decadencia que puede ser definitivo para su destrucción definitiva. Porque un estado que ya no puede confiar en su sistema legal está dando saltos mortales sin red y, tarde o temprano, se estrellará.

Pocos casos han sido tan definitivos como la sentencia de “La Manada”, un grupo de post-adolescentes pasados de años que representan lo más repugnante de nuestra sociedad actual que destrozan de por vida a una chica recién llegada a la mayoría de edad, para alimentar su imbecilidad festiva. La ley es clara, puede que no todo lo concisa que debiera, pero todos sabemos que esa gran olvidada que es la filosofía de la ley, no daría lugar a dudas a unos jueces responsables, para poder dar una sentencia unánime de violación. No hace falta entrar más en el tema, pero todos sabemos que a los tres jueces les pudieron más sus prejuicios “conservadores” que sus juramentos en pro del cargo que ostentaban. Por desgracia todos sabemos que la sentencia de “La Manada” no es una excepción, sino la regla. No obstante pongo este ejemplo, y no otros, porque ha despertado, por fin, la indignación de un pueblo asqueándolo ante la indecencia del sistema legal español. Un sistema que fue avisado el pasado 8 de marzo de que en el tema de la mujer ya no iba a ser perdonado más veces, pero que ha insistido en esa deformación de la ley igual que sigue haciéndolo en otras. De hecho no voy a entrar en los temas relacionados con Catalunya, el YAk-42, la corrupción, etcétera, donde la deriva del sistema legal naufraga igual o más que en este, pero que, por partidismos, no han generado tanto asco como los dictámenes limitados sobre violaciones.

Según el ministro de justicia la solución está en cambiar la letra de la ley, pero todos sabemos que el problema no es ese, sino el de permitir que personas que no respetan la ley sean las que tengan que interpretarla y reinterpretarla. Claro que un ministro “conservador” cómo va a entender cuál es el problema si, parafraseando libremente a Bequer” el problema es también él.

Volviendo al tema de la manada como ejemplo, se ha acusado a los miembros de “la manada” de abuso y no de violación porque, según los jueces no hubo violencia ni intimidación, a pesar de que el guardia civil, experto en violencia de género, le robó el móvil para que no pudiera denunciar. Treinta años haciéndonos creer que la diferencia entre abuso y violación era la realización del acto sexual, y ahora salen con estas… Bueno, lo cierto es que alguien puso una coletilla en la identificación de abuso que se denomina “abuso carnal” que contempla la penetración y que debería ser utilizada con mucho cuidado como agravante del delito de abuso. Mediante este agravante las sentencias de abuso son comparables a las más bajas por agresión sexual, pero sirven para dar menor gravedad a un asunto. Tanto es así que el militar y el guardia civil de “La Manada” van a seguir cobrando el 75% de sus sueldos funcionariales mientras cumplen condena. Es decir, esta sentencia no puede cumplir las expectativas de una sociedad que evoluciona hacia el futuro frente a una justicia que involuciona reinterpretando la letra de la ley.

Aún ningún juez ha entendido que con la huelga del 8 de marzo la mitad de la ciudadanía les ha dicho que ya no habrá respeto para ellos si no cumplen con la letra de la ley sin reinterpretaciones patriarcales.

Agresión sexual es un atentado a la libertad sexual con violencia o intimidación. Y eran 5 tíos, hubo lesiones y le robaron el móvil para que no denunciara, así que la letra de la ley es clara e impide otra interpretación. Además el artículo 179 dice que si hay acceso carnal (que lo hubo) se agrava a violación sexual. Finalmente el artículo 180 nos da una lista de 5 enunciados que de darse dos implican un agravante adicional. De ellos vejación, más de dos violadores, vulnerabilidad (este debe ponerse siempre aunque los jueces tengan más margen de interpretación), beneficio de una posición de superioridad (hablamos de un especialista en delitos de violencia de género), uso de armas (no hizo falta). Como vemos, aún siendo generosos con los agresores, debe aplicarse este artículo, en especial al guardia civil por lo indicado. Las penas a contemplar serían de 12 a 15 años, siendo la máxima para el guardia civil por su conocimiento expreso de lo que debía hacer para irse de rositas.

Pero repito, este caso no es una excepción. Si lo fuera aún habría una esperanza. El verdadero problema es que la justicia está perdida porque esta es la regla general. Porque lo primero que le enseñan a un juez es a tener en cuenta el espíritu de la ley, y no existe otro espíritu que el de evolucionar con los tiempos y adaptarse a una sociedad que, en general, tiende al progreso moral. Desgraciadamente en España vivimos en un entorno de medios que pretenden mutar el significado de las palabras en pro de una involución que la sociedad no desea. Por eso tenemos que ser conscientes y no permitirlo. Lo de la manada es violación, el Yak-42 tuvo responsables que se fueron de rositas, los presupuestos incumplidos no puede contarse, robar es robar, un concurso de obras debe mantener su precio o sancionarse gravemente al incumplidor, las leyes no deben hacerse para proteger a los grandes capitales, la ley no debe interpretarse de forma diferente según las personas, las inversiones del estado deben ser equivalentes para todos sus ciudadanos, los impuestos deben pagarlos todos los ciudadanos proporcionalmente, el estado no debe pagar diferente a unas personas que a otras, la seguridad social debe ser universal y a nivel de pensiones también, no es admisible que el estado pague pensiones superiores a políticos, mandos militares y funcionarios de alto nivel o policiales. Todos esos detalles los hemos aceptado durante años y los habíamos tolerado mientras no quisieron hacer este asalto final de hoy en día que nos obliga a vivir siglos atrás de este XXI.

Tenemos una Constitución, la del 78, que no es excesivamente moderna, pero si ya partimos del modo en que PP, Ciudadanos y PSOE, se permiten reinterpretar el artículo 155 y saltarse otros artículos de la Constitución que lo limitan, sin guardar respeto a otras limitaciones escritas en el Código Penal. Es muy difícil entender nada.

Hay gente que recibe de buen grado todas estas manipulaciones y no podrás dialogar con ellos. Nuevamente lo he intentado recientemente y “he flipado”. Uno de estos personajes reproduce el primer punto del “Artículo 1” de la constitución y se queda tan ancho.

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Con esto pretendía afirmar que el independentismo era golpismo ¿Se imaginan mi cara? ¿Cómo puedes dialogar con alguien que tiene la mente tan pervertida como para ver en este epígrafe una excusa para todas las ilegalidades de este estado decadente?

Si lo leéis libres de dogmas este punto que delimita la filosofía bajo la que debe interpretarse toda la letra de la constitución del 78, sentiréis la misma tristeza que yo.

“Estado social y democrático de Derecho”. Me quiere explicar alguien donde están los principios sociales y democráticos de derecho en la interpretación actual del 155 y, sobre todo, en la impunidad otorgada a los grupos de ultraderecha en Catalunya. Y encima dice que estos son valores superiores de su ordenamiento jurídico: libertad, justicia, igualdad y pluralismo político ¿Entonces que hacen los políticos catalanes en prisión y si juicio? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que las justicias internacionales le estén diciendo a la española que apesta en las causas de rebelión contra los políticos catalanes?

Solo me limito a hacer preguntas, pero si estas no tienen una respuesta sin manipulaciones del lenguaje que apoye lo que está ocurriendo en este país, quiere decir que el Gobierno, los fiscales y los jueces, están violando la Constitución desde el artículo 1 de la misma que, por si no lo saben, repito que indica la filosofía bajo la que debe interpretarse todo su articulado posterior. Filosofía que debe cubrir las ambigüedades que puedan existir.

En fin, seguiremos tratando este tema, pero os invito a seguir mi consejo de siempre. Cada letra escrita, cada palabra, cada frase, deben analizarse sin puntos de vista ni prejuicios (ni buenos, ni malos, porque sobre la palabra escrita siempre suponen una perversión). Y, sobre todo, no permitamos ni un minuto más la tergiversación de la legalidad vigente, porque esta supone una violación mucho peor que aquella que se comete con verdadero conocimiento de causa.

Hay que tener en cuenta que el verdadero poder de un sistema legal está en la correcta interpretación y que la desobediencia de esta es solo una potestad de la ciudadanía como protesta por una desincronización entre la ley y una parte de la sociedad más evolucionada. Los jueces y fiscales nunca deberían reinterpretar la ley bajo el prisma propio, dado que eso supone un atentado contra la base del sistema judicial y que es uno de los pilares que a su vez sostienen el estado.

La desobediencia civil de la legalidad vigente nunca va contra el sistema judicial sino que lo hace contra los poderes legislativos y ejecutivos en demanda de una modificación del sistema legal que se adecue a los tiempos y ampare las partes más progresistas de la sociedad, anticipando problemas futuros. Pero cuando se escriben leyes que van contra la evolución de la sociedad, en realidad se está invitando a la desobediencia civil.

No se pide pues, que el sistema judicial modifique la interpretación de la ley, es más, se pide que no se permita la existencia de jueces como los del TSJ, TC y AN, que sí reinterpretan la ley y, encima, lo hacen bajo un prisma totalmente aberrante y desnortado de los que significan la moral y el progreso evolutivo de esta. Por si no hubiese suficiente mierda en este tema, estos fiscales y jueces están violando los principios garantistas que a un sistema legal de un estado democrático se le presuponen.

Por si a algún gobernante guarda en algún rincón de su alma algo de responsabilidad democrática, sería un buen momento para implementar responsabilidades civiles en la justicia y pensar en indemnizar por tan brutales aberraciones de la justicia española. Claro, que esto es difícil cuando este estado de aberración ha partido de una filosofía nacida a finales des años 80 en el seno de lo que hoy es el Partido Popular, pero que ha terminado metastatizando en el PSOE, Ciudadanos, los medios de comunicación, la justicia… Y dicen que ya está empezando a crear tumores en la RAE y hasta en Podemos.

Recuerda, no aceptes las interpretaciones de nadie, ni siquiera las mías. Lee hasta la letra pequeña, pero elimina primero tus prejuicios y atiende a los artículos que te explican la filosofía de aquello que vas a leer. Pero, antes que nada, recuerda que las palabras pueden tener muchos significados, busca aquellos que protejan al que sufre y ten empatía, porque cualquier otra cosa provocara víctimas, aunque no quieras.

sábado, 28 de abril de 2018

Democracia vs. Dictadura


¿Recuerdan cuando Albert Rivera dijo aquello de que las Dictaduras estaban bien porque tenían un cierto orden? Bueno, pues creo que él no lo sabía, pero esa es la base de la supervivencia de esos sistemas de gobierno: el orden. Por supuesto, no se molestó en comentar en qué consistía ese orden. Supongo que era demasiado pensar para él.

Una dictadura es, por definición, un régimen totalitario y, por tanto, las libertades ciudadanas quedan restringidas. El Sistema Penal  (leyes, jueces y castigos) y policial en un sistema autoritario, debe infundir el suficiente temor a la ciudadanía, como para evitar el desorden público y, en caso de producirse, debe ser rápidamente extinguido usando toda la fuerza a su alcance. Así pues, el triunfo de una dictadura, como sistema autoritario, estriba en la imposición del orden.

Por su parte, el gran valor de un sistema democrático, está en los derechos ciudadanos. Cuanta más libertad y protección de esta, tenga un sistema de este tipo, más democrático será. Por supuesto que democracia quiere decir gobierno elegido por el pueblo, pero su verdadero valor estriba en que los ciudadanos se sientan tan a gusto en él como para considerarlo su sistema. Por eso en una democracia deben escucharse las disidencias a tiempo como para poderlas compensar y que nadie, dentro de un estado con este sistema, se sienta atrapado por él.

Entre el orden represivo y la libertad total, hay un enorme número de pasos que recorren toda la gama de posibles sistemas políticos. Una gradación que, para no restringirnos a dictaduras y democracias, podríamos llamar “de esclavitud social a libertarismo”.

Queda claro que en una dictadura todo vale mientras exista paz social, pero en el momento en que los ciudadanos copen las calles, el valor de esa dictadura caerá hasta la imposibilidad de sostenerse.

Por su parte, en una democracia, el orden y la paz social no son necesarios, pero siempre deben respetarse unos ciertos derechos civiles. Porque la democracia puede cambiar y adaptarse a las necesidades de la sociedad que la componen para lograr esa paz social. Así, en un país donde un gobierno no puede alcanzar esa paz social, siempre se pueden hacer unas nuevas elecciones en las que el pueblo deberá elegir a otros representantes que puedan elegir esos problemas. El problema aparece cuando determinados poderes económicos limitan el ejercicio del poder o aquellos que son incapaces de resolver los problemas fuerzan el modo de seguir gobernando. Porque en una democracia, cuando un número suficiente de ciudadanos no encuentran encaje en el sistema, ese sistema ha fracasado.

Pero en una democracia aún hay algo peor que el hecho de que la ciudadanía no se encuentre a gusto o que parte de ella no logre su encaje, y es que los sistemas penales y policiales, traten de comportarse como en una dictadura.

Varios sindicatos judiciales se han extrañado estos días de las enormes protestas generadas por la sentencia a ese grupo de animales autodenominados “La Manada”. Por supuesto, estos señores no han querido recordar que el pasado 8 de marzo hubo una huelga quejándose del brutal machismo de nuestra sociedad. No han pensado que esta sentencia ya no es una más, sino que es la gota que colma el vaso en un estado en plena decadencia.

El gobierno del PP, bajo el apoyo y la tolerancia de Ciudadanos y PSOE, ha implementado una serie de leyes represivas que solo sirven para proteger a aquellos que están en el poder, mientras desasiste a esa ciudadanía a la que se deben. Por si esto no fuese suficiente, nos encontramos que en aquellos casos en que se vulneran las libertades individuales, la justicia no solo no está a la altura, sino que tiene los santos cojones de criminalizar a las víctimas. Por si fuese poco, vemos como miembros de los cuerpos policiales son escuchados y apoyados mientras judicializan sus mentiras y los ciudadanos de a pie ven pisoteados sus derechos en los tribunales por  ellas.

En pocas palabras, los ciudadanos no se sienten afines a un sistema que ya no ven como una democracia. Un sistema que ha limitado sus libertades, pero que, a un tiempo, le ha arrebatado su seguridad por un delincuente mayor que es el propio estado. Por otro lado, aunque el estado pretende mantener el orden, como lo haría cualquier dictadura, también ha quebrado en este ámbito porque las luchas pacíficas le sobrepasan y, en un toque de absurdidad de imitación democrática, trata de inventar violencia donde no la hay y negarla donde todos la estamos viendo.

Que un juez no sea capaz de ver hasta qué punto, tal y como está el país, la sentencia de “La Manada” ha destruido el mito de España, solo nos dice que no está capacitado para el cargo que ejerce… Y puede que para ningún otro.

jueves, 1 de marzo de 2018

Las mentiras de María


El THC (tetrahidrocannabinol) es el psicotrópico básico por el que la marihuana es consumida. Sin embargo, en general, un “porrito de  maría” puede introducir en el organismo de su consumidor, más de 500 sustancias no inocuas. De hecho, salvo la nicotina, puede ser tanto o más nocivo que un cigarrillo de tabaco, con el agravante de que los cigarritos de la risa ni siquiera llevan filtro. Las similitudes entre ambas sustancias aún son mayores si en lugar de consumir las hojas de la planta, se consume pasta hecha con sus semillas o las flores secas (“chocolate”, grifa, “piedra de fus”…).

Pero el THC no es el único psicotrópico que contienen los diferentes cáñamos y, en especial el Cannabis Sativa, que normalmente conocemos como marihuana. Están bastante estudiados, también, el  CBD (cannabidiol), el CBN (cannabinol) y el THCV (tetrahidrocannabivarina).  En realidad, se han contabilizado hasta 113 sustancias que establecen algún tipo de interacción con el sistema nervioso humano. Por todo esto es muy importante no infravalorar las posibles consecuencias de su consumo. No obstante, este artículo no pretende ser ni un estudio químico, ni farmacéutico sobre la marihuana y sus derivados.

Hablando de farmacéuticas, la marihuana ha encontrado una sorprendente salida en este negocio, fruto de todas esas sustancias que hemos comentado. Cabe destacar la aplicación, que sus derivados industriales o los simples porros artesanos, en el tratamiento de dolores crónicos y mitigando los efectos secundarios de la quimioterapia en tratamientos agresivos contra el cáncer. Son innegables sus beneficios en puntuales tratamientos médicos que, además, han permitido la reducción del consumo de calmantes opiáceos, con mayores efectos secundarios y también de adicción. No obstante, alrededor del cannabis también han aparecido cremas, jabones y hasta alimentos, de dudosa efectividad y cuestionable moralidad.

Para la marihuana, el cannabis, la maría, la marijuana o como le queráis decir, la realidad es que toda su fama está dirigida por uso lúdico que tiene sobre el sistema nervioso, y que todo lo demás se usa como cortina de humo para superar las barreras morales que supone su consumo. En ese aspecto, no obstante, tienen razón aquellos que lo comparan con el alcohol, ya que sus implicaciones no son tan diferentes. El gran problema de la marihuana, no obstante, es el mismo que el del tabaco. Porque mientras el alcohol se puede consumir individualmente, sin necesidad de que parte de sus toxinas químicas vayan al organismo de terceras personas, el modo común de consumo, tanto de tabaco como de marihuana, implica el padecimiento del entorno que queda expuesto a las mismas toxinas que el consumidor.

La marihuana, además cuenta con un problema adicional al del tabaco, y es que muchas de las sustancias que acompañan a los cigarritos de la risa, son capaces de estresar  los sistemas inmunitarios de los fumadores pasivos, provocando innumerables alergias. Bueno, algún caso se ha dado también con el tabaco, poro son más frecuentes las alergias cutáneas en contacto con la ceniza.

Por otra parte, mientras la marihuana no sea totalmente legalizada y perfectamente controlados sus cultivos, siempre está el riesgo del uso de pesticidas y otras sustancias que introduzcan toxinas letales en las plantas y que se liberan en los “porritos”.

Me preocupa, pues, mucho, la enorme publicidad que se está dando a la marihuana para hacer casi una virtud de su consumo, cuando, en general, en un grave riesgo para la salud pública. No obstante, sigo estando a favor de su legalización total, porque es lo único que permitiría tener un control efectivo de este producto y, en especial de sus formas de consumo.

También me preocupa que se compare la marihuana con cualquier otra sustancia, porque difícilmente va a tener los mismos problemas que esta y, a menudo, obviamos las verdaderas desventajas de la que queremos apoyar. Sin ir más lejos, en el dibujo que he encontrado en Pinterest, se hace una comparación con el alcohol, pero se omiten importantes puntos básicos que no son nada favorables a la marihuna, por ejemplo, que los efectos de la marihuna se dan desde la primera calada, pero que se puede llegar a consumir alcohol sin llegar a alcanzar la sintomatología expuesta…Cuestión, también de efectividad y cantidad.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Para los votantes tradicionales del PSC


Me dirijo al votante tradicional del PSC, no al del PSOE. A ese votante que, desde la izquierda, siempre fue fiel a Catalunya, que desde el marco de la inmigración, siempre pretendió la integración social y, ante todo, que siempre fue consciente que no se podían tomar desde Madrid las decisiones que nos atañían a los catalanes, tuviésemos el origen que tuviésemos.

Pero permitidme que os diga algo que ya sabéis: “Ese PSC ya no existe”.

Yo he acompañado a líderes socialistas en luchas obreras, pero ese PSC de hoy comparte manifestaciones con el partido de la corrupción  (PP) y un partido creado para generar odio y desunión entre los catalanes (C’s). Manifestaciones donde campan a sus anchas individuos con esvásticas tatuadas y a los que es delito llamar nazis, manifestaciones que están plagadas de símbolo anticonstitucionales, aunque a menudo los escondan cuando se acercan periodistas, como aconseja Inés Arrimadas, manifestaciones que siempre acaban con actos violentos, agresiones y muestras de odio contra esos otros catalanes a los que se pretende convencer de las bondades de la unidad de España. Esas son las manifestaciones donde ese “renovado” PSC de Iceta luce sus compromisos.

¿De verdad vas a votar a ese PSC-PSOE?

Y ahora se rodea de miembros de la muerta UDC. Un partido que se hizo famoso por su profundo odio a Andalucía y su clericalismo homofóbico, tradicionalista y de derechas. Lo peor de CiU es ahora socio de un PSC, que ha perdido el rumbo bajo los auspicios de un 155 del que ha sido cómplice.

El PSC siempre defendió una España federal, pero el PSOE nunca atendió al ideario de su sucursal en Catalunya. Los socialistas de aquí siempre lucharon por ese concepto que permitiera a Catalunya hacer unas políticas más acordes con su realidad social, pero este PSC de hoy ha tomado partido por una minoría que pretende imponer la españolidad castellana y exterminar sus propios principios de moderación catalana. El PSC de hoy ha olvidado el esfuerzo de aquellos otros catalanes de los que hablaba Candel, y junto a PP y C’s, prefiere dar alas a esos otros ciudadanos, que han preferido esconderse en un rencor trasnochado contra la tierra que les dio acogida y retornar a tiempos donde el régimen les daba prioridad. Nunca esa indignidad formó parte del socialismo catalán, ni siquiera entre los inmigrantes que formaban parte de la sucursal del PSOE en Catalunya, pero este PSC de hoy no hace ascos a esa postura marcadamente catalanofóbica y antiprogresista.

Sé que muchos votantes del PSC aún creen en la España Federal, pero esa nunca podrá acompañar al PSC de hoy, porque una reforma constitucional con el PP solo puede tener un sentido: acabar con el estado de las autonomías en pos de un país recentralizado a los gustos del franquismo. Y si Sánchez les afinó el 155, por qué no les afinaría también eso que se aleja más y más de la España Federal.

Sí, ya sé que el PSC es marcadamente más español que catalán, pero también es cierto que, por mucho que se quiera negar, la voluntad de mejorar la sociedad es parte del espíritu de cualquier socialista, y está claro que marchando junto a un partido que alimenta el odio (C’s) y otro que solo pretende ganar en los juzgados lo que no puede en las urnas (PP), el PSC no puede ayudar a los habitantes de Catalunya en nada. También es cierto que si existe alguna remota posibilidad de alcanzar una España Federal, esa pasa por una victoria de los partidos independentistas y no de aquellos que dan alas al centralismo más recalcitrante y antinatural para Catalunya.

Por eso, votante tradicional del PSC, te pido tu voto para el independentismo teórico. Para que puedas sentirte más a gusto, se te ofrece una amplia variedad que va, según tus fundamentos teóricos, desde un independentismo de derechas liberales (PDeCAT), pasando por otro de centro izquierdas con matices socialistas (ERC) y llegando a uno de izquierdas muy marcadas (CUP). Pero si esto es demasiado fuerte para ti, existe otro independentismo para cobardes, donde la ambigüedad domina y que es el espacio de Podemos y Comuns, allí podrás resguardar tu fuerza del centralismo, aunque sin brindarle tu apoyo a la posibilidad de tu ideario federal.

Por si todo esto no te ha convencido, me gustaría que recordaras que la junta electoral ha hecho retirar los carteles de apoyo los presos políticos y “prohibido” los lazos amarillos en los centros de votación. No son, pues, unas elecciones normales, sino unas elecciones intervenidas que tienen más que ver con aquellas que celebraba Franco, que con las que deben darse en un país supuestamente democrático.

Y si te han hecho creer que en nuestro país no existen los presos políticos, te invito a que te informes del caso de Alfon o la verdad sobre los chavales de Alsasua. Tal vez si te enteras de lo que pasó con estos casos ya no podrás ver la “realidad” vertida por la prensa sobre los Jordis o los Consellers, de la misma manera.

Por otra parte, Montoro intervino las cuentas de la Generalitat para que no se financiara el 1 de octubre, sin embargo, pasada esa fecha, no retornó a la Generalitat lo que era suyo, pero sí que ha dejado de pagar gran cantidad de servicios sociales que la Generalitat cubría a base de enormes esfuerzos financieros. Mucho nos tememos que unas cuentas que estaban a punto de no necesitar de ayudas de financiación, estén ahora, por obra y gracia de los magos financieros del PP, en números, más que rojos, infrarrojos. Y eso, no les quepa duda, gracias a la connivencia de Sánchez y Rivera, que opciones tuvieron para pararlo, pero les convino más que siguiera.

A menudo el PSC ha criticado al resto de partidos catalanes de seguir estrategias para lograr un fin, pero si el PSC ya no es el PSC, ¿qué estrategia sigue? ¿Y si es una estrategia, a quién beneficia?  Porque está claro que no beneficia a Catalunya, ni a su ciudadanía, ni a sus votantes… Parece que este PSC solo apoya a que determinados miembros de ese partido puedan mantener sus asientos a costa de traicionar a sus votantes.

No quiero adentrarme más en la crítica al PSC porque creo que ha sido (en el pasado) un partido importante para el desarrollo social de Catalunya, pero también creo que sus votantes fieles, para salvaguardar sus valores, deben, en esta ocasión, decantar su voto en el soberanismo teórico, por el bien de Catalunya, pero sobre todos, por el bien del propio PSC.


martes, 21 de noviembre de 2017

Presos políticos


Las falsas democracias se reconocen por la existencia de presos políticos. Evitar reconocerlos como tales, forma parte del proceso de adoctrinamiento de una parte de la población en contra de las ideas del resto y da una idea del nivel de opresión y totalitarismo de esa falsa democracia.

No nos engañemos, este sistema hace mucho tiempo que está generando presos políticos: Bódalo, Alfon, los chavales de Alsasua… Pero el sistema, en su deriva fasciasta, se ha envalentonado y se ha atrevido con diez presos de una sola vez, en un golpe muy difícil de explicar racionalmente. Con dos o tres es muy fácil buscar excusas, incluso el error ideológico de un juez, pero diez de golpe y a través de tres causas en dos juzgados diferentes, marca una clara tendencia que no da lugar a dudas.

Para algunos, lograr que ONG’s especializadas en temas de represión  modifiquen su definición y hasta justifiquen lo injustificable, es signo de que el Estado tiene razón. Pero, como se dice en lógica matemática, lo que es, es. Así que hay que pensar que el problema aún es más grave de lo que pudiera uno imaginar. Cuando la prensa y otros medios financiados se alinean con un ideario y en contra de otro u otros, va a arrastrar con ellos a todos aquellos ciudadanos que se vean reflejados en el interés contra esos idearios proscritos, sin darse cuenta de que se convierten en parte de la represión y en soldados de una guerra interna contra las libertades civiles.

España es hoy una democracia de nombre, pero donde solo está permitido un ideario, la decadencia ha asolado la política y la moral, permitiendo un resurgimiento de las formas franquistas que deberían haber alertado hasta a los más tontos, y sin embargo, gracias a los pequeños egoísmos, la ceguera social parece casi total.

Lo que hoy sucede en nuestro país no es algo nuevo ni único, pero no por ello es menos peligroso.

Para acabar me gustaría recordar un conocido poema de Martin Niemöller que habitualmente se atribuye de forma errónea a Bertolt Brecht:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»

domingo, 10 de septiembre de 2017

Sobre la sociedad y las religiones #sociedadYreligiones




Sobre la sociedad y las religiones #sociedadYreligiones



Todo y que vivimos un momento que será histórico y que está plagado de puntos a los que prestar atención a diario, he decidido iniciar un proyecto de 50 semanas, en 50 cuestiones sobre las religiones en nuestras sociedades del siglo XXI.

La idea es publicar un artículo semanal en las Redes Sociales y mi blog principal (proyectokhamy.blogspot.com), y abrir un hashtag en twitter, para que todos puedan comentar y aportar puntos y argumentos sobre el punto a tocar.

Decir que, como quiero mejorar mi documentación y sortear la trascendencia de estos días, empezaré en enero de 2018.

Tal vez me equivoque, pero este me parece un tema también muy trascendental e interesante. Especialmente porque creo que nuestras visiones sobre él son muy diferentes, pero más por desconocimiento que por entendimiento. De ahí que crea trascendental la documentación y la discusión de cada tema.

No sé qué os parece la idea, pero en unos meses lo sabré… lo sabremos… espero.

A continuación estos son los 50 puntos, de vosotros dependerá que en un futuro podamos hablar de 50 puntos más o corregir alguno de los presentes.





1.- Comunicación y religiones

2.- ¿Por qué existen las religiones?

3.- Religión y poder

4.- ¿Diferentes religiones implican diferentes planteamientos del mundo?

5.- Espiritualidad

6.- ¿Qué es el laicismo?

7.- Humanismo vs. Religión

8.- Anticlericalismo

9.- Desviaciones religiosas

10.- Religión y violencia

11.- Religión y democracia

12.- Ateísmo

13.- Historia de las religiones

14.- Las religiones como herramienta de poder

15.- Comunismo y religión

16.- Monoteísmo y politeísmo

17.- Guerras religiosas

18.- Economía de las religiones

19.- Estructuras internas de las grandes religiones

20.- Influencias políticas de la religión

21.- La humanidad con y sin religión

22.- Religiones y sectas

23.- Religiones minoritarias

24.- Religiones caricaturescas

25.- Tolerancia e intolerancia religiosa

26.- Introspección

27.- Influencias sobre la sociedad

28.- Religión y modernidad

29.- Religión y justicia

30.- Religión y delincuencia

31.- Religión y ONG’s

32.- Literatura y religión

33.- Religión y cultura

34.- Status sociales de las religiones

35.- Interacciones entre las religiones

36.- Liturgias

37.- De lo sagrado

38.- Fidelidad de sus textos

39.- Adoración y racionalidad

40.- Terrorismo y religión

41.- DAESH, talibanes, yihad, hezbola, khamykhazes, assassin’s, cruzados, KKK, IRA… y otras variaciones atroces en torno a una excusa religiosa.

42.- Iconografía

43.- Tabús

44.- Leyes religiosas

45.- Grandes genocidios

46.- La imagen de Mahoma y el choque con la cultura occidental

47.- Multiculturalidad y religión

48.- Integración y religión

49.- ¿Qué puede aportar la religión en el S.XXI?

50.- ¿Tienen solución los problemas que plantean las religiones a la sociedad moderna?





Imagen tomada de la Wikipedia

sábado, 26 de agosto de 2017

Fanatismo moderado



El ser humano tiene una extraña tendencia a creerse siempre con la razón aunque no sepa de lo que está hablando y, lo que es peor, creer que lo sabe todo aunque no tenga ni idea de nada.

Una de las peores cosas que se está viviendo estos días es la de confundir, el radicalismo, el extremismo, el fanatismo, las posturas alejadas y las posturas encontradas. Si a esto unimos que es falsa la idea de que se puede no tomar partido, ya puede imaginar la problemática que vivimos.

Vamos a definir algunos términos para entenderlos.

Los términos más afines son los de radicalismo y extremismo, su diferenciación es sutil y dependerá del contexto. La RAE, que es la fuente más usada en estos casos, nos da muchas alternativas para “radical”, pero solo dos líneas de significados nos puede ser útiles, la de fidelidad a una base o raíz, y la de extremo, tajante e intransigente (el término intransigente es el que nos acercaría al fanatismo). Hay que hacer ver que la RAE no habla nunca de las necesidades sobre lo radical. Esa vía de escape nos la da indirectamente cuando miramos las acepciones de radicalismo:

1. Cualidad de radical.

2. Doctrina que propugna la reforma total del orden político, científico, moral y religioso.

3. Modo extremado de tratar los asuntos.



Vemos que el radicalismo también puede hacer referencia a otra cosa: el cambio radical, también conocido coloquialmente como el giro de 180 grados.

El extremismo, según la RAE, es más simple, solo es la tendencia a adoptar ideas extremas y especifica que está muy orientado a la política. La simplicidad está en el hecho de que no hay más acepciones, porque la calificación de qué es una idea extrema puede ser algo muy ambiguo y arbitrario. Pero de lo que sí debemos ser conscientes, es de la notable diferencia existente entre radicalismo y extremismo.

Finalmente fanatismo es algo que todos entendemos porque es un término muy desgastado al ser usado como insulto fácil cada vez que somos incapaces de convencer a otra persona de los argumentos que a nosotros nos son necesarios. Un fanático es una persona apasionada y tenaz, pero de forma desmedida, en la defensa de creencias u opiniones, especialmente en los campos religiosos y políticos. Aquí la RAE queda algo anticuada porque nuestros mayores fanáticos se enredan el ámbito deportivo. Me preocupa cómo podemos valorar cuándo alguien es tenaz o apasionado de forma desmedida. A veces puede ser obvio, otras sutil y otras, dada nuestra ubicación ideológica muy alejada, nuestra valoración tendenciosamente falseada. Y es que la arbitrariedad en las definiciones genera ambigüedades tan enormes que aseguran más el error que el acierto.

Y aquí es cuando llegamos a aquello de las posturas alejadas y las posturas encontradas. Porque cuando estamos en una postura muy alejada de otra persona y tenemos que llegar a acuerdos sobre algo, alcanzamos el punto de disputa sin concesiones, apareciendo las posturas encontradas. Si para ambos bandos cada punto es esencial, indudablemente ambos se verán, el uno al otro como radicales y fanáticos. En cambio solo puede ser extremista aquel que ofrece una visión total de cambio.

Pero ahora llega el punto que buscábamos desde el inicio: el punto de neutralidad ¿Qué sería eso?

Para la mayoría, el punto de neutralidad sería un lugar equidistante entre ambas posturas de una discusión y que permitiera a alguien situado en este punto ejercer de árbitro al poder evitar tomar partido ¿Alguien pilla la complejidad de esto?

Para empezar, alguien que de verdad estuviera ubicado en ese punto, se identificaría por poder ver a ambas partes libres de todo fanatismo. Tendría que visualizar ambas posturas con claridad y ser capaz de ayudarlas a converger en un punto central. Bueno, esto último ya sería la labor de un árbitro. Desgraciadamente, no solo no existe ese punto central, sino que a menudo constituye una tercera postura radical, que se autodenomina moderada, y que puede defenderse con la misma desmesura (o más incluso), acusando al resto de las partes de fanatismo. No tengan duda de que esta nueva postura es el fanatismo moderado.

Solo decir que el fanatismo moderado, a veces se confunde con el “cuñadismo”, sobre el que no entraremos a hablar hoy.

Una de las ventajas, y al mismo tiempo desventaja, del fanatismo moderado, es que, por pretender estar en una posición equidistante, ya es suficiente prueba de valor. Pero lo que no tiene en cuenta es que, en primer lugar en cuestión de ideas no existe la equidistancia; en segundo lugar, la mayoría de las veces la postura moderada es impostada y en sus miembros oculta una mayor tendencia a uno u otro lado de las posturas previas, por lo general hacia el lado del fuerte; en tercer lugar, o como corolario del segundo, muchos abrazan la moderación porque se avergüenzan de que les llamen fanáticos, sin darse cuenta de todo lo que hemos contado de este término. Podríamos seguir, pero creo que hemos determinado lo más esencial de la idea.

Al final, la moderación es una falacia y la neutralidad total un imposible. La verdadera moderación solo puede ser aquella que trata primero a ambas partes por separado e intenta eliminar sus partes más hirientes para quedarse con aquello que no supone afrenta por sí mismo. La neutralidad, en cambio, es aquella que, en cada momento, combate a la fuerza que goza de mayor superioridad y se mantiene al margen solo cuando existe una cierta igualdad.

Otro error al hablar de moderación es pensar que el moderado es aquel cuyas ideas son equidistantes a ambas partes. Un moderado puede ser perfectamente un extremista de uno u otro bando, solo que nunca usará su ideario para dañar, sino que procurará hacerse entender sin ensañamiento. El problema estriba en que cuando se tienen unas ideas muy diferentes, es muy difícil reconocer la moderación en el otro lado. Ahí deberían ayudarnos esos otros “moderados” de la neutralidad. Pero, como ya hemos dicho, la neutralidad es un imposible, así que encontrar a alguien que reconozca la verdadera moderación es una falacia. Así, cuando un tema suscita una disparidad, en sus posibles posturas, lo bastante grande, la moderación es imposible de reconocer, incluso, entre los sospechosos tránsfugas que buscan puntos intermedios. De este modo, todos son fanáticos para todos, incluso los más moderados que solo pueden ser reconocidos en su propio bando. Y los peores son aquellos que pretenden denominarse neutrales y a los que, haciendo gala de la mayor de las contradicciones, denominaremos “fanáticos moderados”.


domingo, 18 de junio de 2017

La miserable portada de La Razón


En mi barrio el atentado de Hipercor es una herida que nunca se cerrará, pero hace ya mucho tiempo que tomamos conciencia de que los miserables, que convirtieron aquello en una tragedia, no se limitan a quienes pusieron las bombas.
Cuando veo la portada de “La Razón” de hoy, mi indignación crece hasta los límites de la locura. Después pienso que mañana hará 30 años y no hay razón para callar ni un minuto más.
Porque la verdad es que ciertamente ETA puso aquel coche bomba en un aparcamiento subterráneo que amplificó sus efectos destructivos. ETA no eran hermanitas de la caridad y sabían el daño que podían causar, pero también es cierto que avisaron con tiempo más que de sobras como para desalojar el centro comercial y no una, ni dos, sino hasta tres veces.
Daba igual las veces que avisaran, porque el Estado Mayor del Ejército y la cúpula de ese gobierno a la sombra que aún manda en este país y nos tutela bajo la moral del franquismo, habían decidido que era el momento de cobrar en sangre las amenazas de ETA. Necesitaban víctimas inocentes que terminaran de hacer perder los apoyos populares con los que aún contaba la banda.
Se acabó lo de poner bombas en las vías del tren y cortar el tráfico de ferrocarriles durante horas para luego retirar fiambreras vacías. El poder en la sombra había determinado que levantaría todos los faroles de la banda (siempre que no les amenazaran a ellos) y lanzó el órdago en Catalunya… en Barcelona… en el barrio de Sant Andreu… y en un centro comercial en que, siendo propiedad del empresariado del viejo régimen, no pondría pegas a su utilización como herramienta “por el bien común”.
Así que cuando ETA aviso a la prensa abertzale la policía ignoró el mensaje. Un mensaje que, cuando llegó de la mano de la Guardia Urbana de Barcelona, media hora más tarde, ya no pudo seguir ignorando, pero, como si aún tuvieran todo el tiempo del mundo, organizaron un comité de crisis. Se informó al director del Centro Comercial que, en primera instancia, y aconsejado por la propia policía, desestimó el desalojo del centro  cuando aún hubiera habido tiempo de evitar lo peor.
ETA aún avisó una última vez, ya sin tiempo. Y esta vez sí se le hizo caso. Nunca antes habían insistido tanto los terroristas. Pero cuando se iniciaba el desalojo la bomba estalló. Algunos afirman que pudo hacerlo cinco minutos antes de lo programado, pero no creo que eso sea importante. Ciertamente, lo que de verdad importaba (o debía haberlo hecho), eran las víctimas.
Hipercor es la herida que nunca se cura de un barrio humilde en la capital catalana. Un barrio que desde el primer momento odió a ETA por los explosivos, pero que muy pronto también odió a los poderes de España que quisieron hacer posible que esa bomba nos hiriera y nos matara. ETA cargó y apuntó la pistola, pero el gatillo lo apretó el mismo franquismo que supuestamente ya no existía.
Nos lo ocultaron todo. Como nos ocultaron la intentona golpista de los militares que quisieron aprovechar el dolor del atentado para justificar de nuevo la toma del poder. Desde entonces, si se puede creer a Felipe González, el Estado está a merced de los mismos que ya arruinaron a este país hace 80 años.
Después llegó la infamia de la AVT que ninguneó a las víctimas de Hipercor, como lo hizo con las del 11M, porque no les eran útiles en su politización ultraderechista y neofranquista del país.
Hipercor fue un atentado de ETA, pero es la falsedad más grande del neofranquismo tardío, y que “La Razón” saque ahora esta portada a mí solo me dice una cosa. Y es que existe una prensa que sigue siendo cómplice de estas muertes y, treinta años después, quiere seguir usándolas contra la paz, la democracia (donde quiera que esté), la justicia y el Procés.
Señores de “La Razón”, los que murieron en Hipercor eran catalanes, y los que se aprovecharon de su sangre eran, como ustedes, muy españoles y mucho españoles.
ETA tuvo sus condenas judiciales y pagaron con prisión, ETA dejo las armas y hasta las entregó, pero el franquismo sigue matando y acumulando víctimas con un terror a escondidas de los medios de comunicación que siguen siendo cómplices. Ellos han querido que este país no tenga paz hasta que desaparezca y veamos las cenizas de Franco en un vertedero de basura. Porque ellos lo quieren así, con sus mentiras, sus represalias y su seguir viviendo del cuento a costa de unos españoles que viven engañados y alejados de la cultura y el más elemental entendimiento.
Nunca se juzgará a los que tomaron la decisión de no evacuar a tiempo, nunca se juzgará a los militares que intentaron tomar partido de la sangre civil… Nunca se juzgara al terrorismo franquista porque sigue controlando a este país.
En Catalunya hemos entendido que somos la única esperanza de España, los únicos cuyo sufrimiento ya no puede esperar más y que el 1 de Octubre gritaremos que queremos enjuiciar a tanta impunidad que anega los pantanos viciados de España.
Entended que Catalunya no quiere la independencia porque odie a España, sino porque la quiere demasiado y no hay otra forma de identificar el franquismo coyuntural que la estrangula.
No queremos más Hipercor, ni 11M, ni rescates bancarios, ni burbujas inmobiliarias, ni impunidad para corruptos, ni Florentinos omnipotentes, ni ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, ni atentados de ultraderecha silenciados, ni CIE’s, ni AVE’s a ninguna parte…

El 1 de Octubre no se solucionarán todos estos problemas, pero será como poner nuestro granito de arena y, en los barrios colindantes a Sant Andreu, sin duda, tendremos en la memoria a Hipercor cuando lo hagamos. Tal vez nos inspire, también, esta miserable portada de La Razón.