martes, 12 de abril de 2016

La verdad sobre el terrorismo


Imagen tomada de la web http://www.outofseo.com/

El terrorismo se define socialmente por una única cuestión: su intención de infundir el miedo colectivo. Los actuales atentados de los fundamentalistas islámicos cumplen esa definición porque sus atentados están orientados a dañar al mayor número de gente con una discriminación casi nula de sus objetivos. Es decir, que el terrorismo, en sí mismo, no va contra nadie en concreto y, aparentemente, contra todos.
En realidad, este terrorismo de maximización de víctimas, nos deja clara una cosa que debería ser evidente para todo el mundo, y es que no amenaza a los supuestos responsables de los males que pretenden denunciar. Es algo parecido a aquello de la envidia igualitaria, que no pretende mejorar las expectativas del individuo, sino empeorar la de los demás. De este modo, el terrorismo actual solo pretende que aquellos que han conseguido evitar su miseria, a veces con mucho esfuerzo, se vean involucrados en ella, pero no pretenden, ni desean, solucionar sus propios problemas. Es un terrorismo perpetrado por peones unidos por su imbecilidad gratuita.
Trasladándonos a nuestras propias miseria domésticas y con el ejemplo moderno, ya no podemos ver a ETA de la misma manera. Porque es cierto que ETA también llevó a cabo algunos atentados aparentemente indiscriminados, como el de Hipercor en Barcelona, pero sus características eran claramente diferentes. ETA, por lo general, marcaba a sus víctimas por el valor social de estas, respondiendo a una sociedad que era enemiga de sus valores (que no vamos a entrar a juzgar) y a la que pretendía dar una respuesta bélica. Así pues, el verdadero terror de ETA estaba enraizado en el poco respeto por las posibles víctimas colaterales a las que consideraban un mal necesario.
No voy a romper ninguna lanza por alguien que ve en la violencia una opción válida, pero debemos reconocer que, si el sistema reaccionó con fiereza contra ETA, fue porque eran los propios amos del sistema estaban entre los objetivos. Así pues, en la lucha contra ETA, tampoco hubo honestidad hacia la ciudadanía, porque el sistema entabló una guerra contra el terrorismo en la que, muy a menudo, tampoco se evitaron los daños colaterales. Sin ir más lejos, el propio atentado de Hipercor hubiese podido acabar sin víctimas, de no haberse retrasado el desalojo del almacén, pero para algunos mandos policiales era más importante no ceder a los muchos avisos falsos que la banda lanzaba, antes que evitar las víctimas de aquel que sí fuese cierto. Desde este punto de vista, Hipercor tuvo más de un responsable, pero los medios de comunicación siempre han trabajado para dejarnos muy claro que los únicos responsables fueron aquellos que pusieron los explosivos. Tampoco voy a extender mis juicios hacia esa salida.
Para los que miramos el Mundo de una forma crítica (espero que seamos muchos), cuando el 11M de 2004 se dieron los múltiples atentados de Cercanías Madrid, y en especial los de la estación de Atocha, lo primero que pensamos fue en ETA por la proximidad de las elecciones. De hecho, unos días antes, se nos había dicho que había sido detenida una furgoneta de ETA cargada de explosivos y con destino a Madrid. Pero también nos dijeron, en esa misma noticia, que allí se completaban todos los explosivos sustraidos meses antes en Francia y que estaban caducados o a punto de hacerlo. Sin explosivos y con casi todos los miembros conocidos de la banda detenidos, una acción tan bien coordinada, tan demoledora y tan orientada en exclusividad contra la ciudadanía parecía descabellada. Sobre todo cuando el mundo aberzale le había retirado la confianza a ETA tras el atentado de Hipercor y, años después, la escenificación de la muerte del concejal Miguel Blanco.
Para muchos, ya a las 8 de la mañana de aquel fatídico día, nos parecía poco creíble que ETA hubiera cometido tan infame hazaña. Pero cuando Otegui, para muchos el vocal de las intenciones de ETA, salió a condenar los atentados y a negar la autoría de la banda, se cerró el círculo: no había sido ETA. Que después el gobierno en funciones siguiera envenenando a los medios de comunicación con la culpabilidad de ETA, se convirtió en una burda maniobra para ganar votos con las elecciones a dos días vista. De hecho, el equipo de Aznar, con la Campaña Electoral paralizada, se dedicó a saturar los medios y a forzar las comunicaciones del extranjero, con informaciones de falsas pistas que apuntaban a ETA. Todo eso cuando las primeras investigaciones reales ya la habían descartado y estaban detrás de una célula yihaidista de origen marroquí.
Mucha gente ya empezó a despertar del letargo aquella misma tarde, pero el gran cabreo llegó el sábado cuando, mientras todos esperábamos un retraso pactado de los comicios y, en cambio, el gobierno intentó convertirlo en una jornada de reflexión donde su intoxicadora mentira prevaleciera. Pero todo se desmoronó cuando la gente empezó a salir a la calle y llamarse unos a otros para parar a la absurda maquinaria del Estado. Por primera vez y, puede ser que, como última, la fuerza de la ciudadanía doblegó al brazo de las manipulaciones gubernamentales.
Sin embargo, en el PP, nunca aceptaron que les habían pillado con las manos en la masa. Aún el lunes, perdidas las elecciones y con una clara evidencia de lo que había pasado, el ministro del interior salió a decir aquello de “existen dos líneas de investigación, una que apunta a ETA…” aunque todos sabíamos que era claro lo que había ocurrido y solo quedaba localizar a los responsables y a aquellos que les habían vendido los explosivos.
Aquellos hechos nos dejaron muy clara una cosa, y es que a los poderosos solo les preocupa su seguridad y no la seguridad de los ciudadanos, y que los atentados contra los ciudadanos son una simple excusa para imponer unas medidas de seguridad que solo protegen a los poderosos. Y eso lo hemos visto recientemente en los atentados de Bruselas. Con toda la policía vigilando, con los niveles de seguridad al máximo, siempre se puede encontrar a pobres ciudadanos que van a trabajar o vuelven de sus vacaciones, a los que matar en masa y muy poco se puede hacer. Ahora bien, toda esa seguridad es suficiente para evitar que políticos, banqueros, grandes empresarios y poderosos en general, tengan que temer por su vida.

Tal vez deberíamos empezar a dejar de hablar de terrorismo yihadista y empezar a hablar de terrorismo cómplice de algunos poderosos con muy poca empatía, y que usan a estos descerebrados como peones para que el poder extienda medidas contra nuestra libertad, pero que sirvan de protección a esos poderosos contra otro terrorismo más lógico…  aunque igualmente condenable. 

viernes, 1 de enero de 2016

¡Feliz 2016!

Empieza 2016 después de un 2015 lleno de esperanzas rotas. Como siempre deseo felicidad a todo el mundo en este inicio de año, aunque sé que eso solo depende de dos factores: la suerte y la lucha.
Sí, señores. Porque nuestra vida es una continua lucha para sobrevivir, para superar los retos que se presentan, para dar cariño a quien se lo merece y a quien nos importa, para seguir marchando hacia adelante. 
Y la suerte... la suerte es lo que necesitamos para acertar en cada momento en el sentido que tenemos que dar a nuestra lucha y, me temo, que ese ha sido el problema básico de este, ya pasado, 2015.
Mañana, día 2, la CUP decidirá por todos los catalanes. El 27S le otorgó esa potestad. Sin embargo, estamos seguros de que, en último término, quien vota no son los miembros de la CUP, sino los esfuerzos y presiones de dos grupos de hooligans de dos equipos de fútbol en la más salvaje tradición del hooliganismo británico: los hooligan de CDC que han llenado las redes de burlas e insultos, y los hooligans de los unionistas de Podemos y Ciudadanos que han logrado infiltrase en los grupos coaligados con la CUP, para modificar su programa y dar más validez a su ideología de similitudes.
Pase lo que pase, la CUP se enfrenta a un desastre: su desaparición y absorción por Podemos, si votara NO, o la pérdida de la mitad de sus miembros, si votara SÍ. En cualquier caso, el haber tardado tanto en definirse y haberse reunido tantas veces con Mas y los suyos, para negociar, ya les va a pasar factura. No hay escapatoria. Y es que lo que la CUP creció bajo el liderazgo de un carismático David Fernández, es lo mismo que ahora perdería sin él marcando los tiempos.
De la CUP aprendemos que toda alternativa política necesita de un líder carismático, lo que nos hace entender la importancia de personas como Pablo Iglesias, Ada Colau, Carmena, Mónica Oltra o, incluso (me pese lo que me pese) Artur Mas.
Esos líderes carismáticos siempre serán atacados por los demás para intentar igualarlos. de su capacidad para responder a los ataques, mentiras, medias verdades, uso de corruptos cercanos, degradación de las siglas de sus partidos, usos de las banderas... De esa capacidad de respuesta a todo ello, dependerá lo que tras ellos se pueda construir. Aunque es importante entender, por todos nosotros, que ni uno solo de esos líderes, puede estar libre de todo pecado. De hecho, su capacidad para flotar por encima de toda la mugre que se les va a tirar encima, nos indica su extremo conocimiento de esta. Por eso, aunque sigamos a un líder carismático, siempre tenemos que tener nuestro propio plan de supervivencia que nos lleve más allá de lo que ese líder pueda permitirse.
Ni Mas, ni Iglesias, ni Colau... deben ser nuestra última alternativa. Entre los líderes no natos (los que siguen en sus sombras) deben encontrarse los que tengan la capacidad de abrir las puertas de un futuro mejor.
vean que no hablo de cadáveres políticos como Rajoy, Soraya, Pedro Sánchez o Susana Díaz, que serán los que van a intentar destruir todo futuro loable. Tampoco hablo de productos de márketing como Rivera y Arrimadas, creados para ponerle puertas al campo.
Sea como sea, solo de la capacidad de todos los individuos para entender esta realidad, depende nuestro futuro.
Pero no lo tenemos bien, porque, si bien es necesario que cada uno de nosotros sea capaz de pensar por sí mismo, también es muy difícil escapar a la influencia de los medios de comunicación y, lo que es peor, a las ideas que en el pasado nos introdujeron y aparecen como prejuicios o ideas aparente preconcebidas en cada uno de nosotros ¿A qué crees que se debe, si no, esa aversión, casi natural, a la palabra comunismo? Sabes que ni la URRS, ni China, ni Cuba, responden al ideario propio del comunismo, pero aún así, no puedes evitar ver reflejada, en lo peor de esos países, esa palabra. Y, curiosamente, las cosas buenas que pudieran haber en eso países, se difuminan.
Por otro lado, nadie critica abiertamente el Liberalismo en los medios. Nos venden las facetas libertaristas como si del liberalismo se trataran y nos acaban vendiendo la "libertad de los mercados" como una panacea. nadie te explica que el Liberalismo es una mera utopía porque sin la intervención de los mercados, su maravillosa mano invisible termina siendo controlada por los gigantes económicos. Mientras los mercados están igualados, la mano invisible funciona, pero cuando estos son dominados por gigantes, estos alteran su equilibrio.
El problema y la excusa de los pro-liberales, es que las grandes empresas y los lobby's, terminan controlando a los gobiernos y estos hacen leyes que les favorecen. parece que la culpa sea de los gobiernos que favorecen a los grandes, cuando son estos quienes, a través de la corrupción de los mercados, quienes han terminado por corromper a los gobiernos.
El liberalismo siempre es una utopía, porque los mercados sin frenos, siempre se corrompen y el liberalismo degenera en neoliberalismo.
Con el anticapitalismo pasa algo similar. Hay quienes creen que el comunismo es anticapitalista, tal vez porque jamás leyeron "El Capital" o, simplemente, porque quieren creerlo. Pero que sepan que "El Capital" lo que hace es explicar como funciona el capitalismo y nos da los puntos por donde debe controlarse para hacerlo más racional. Hay que recordar que Marx se enfrentó a un modelo de capitalismo que hoy podríamos llamar mercantilista, y que, con aquellos principios, podía racionalizarse. Hoy, en cambio, nos enfrentamos a otros modelos aún más agresivos, fundamentados en el monetarismo, neoliberalismo, anarcoliberalismo degenerado y el gigantismo o globalización. Pero existen formas, dentro del capitalismo, para corregir sus errores y reparar sus daños, entre las que yo destacaría en el neokeynesianismo o keynesianismo evolucionado.
Pero no el anticapitalismo, porque eso solo nos llevaría a un tipo de economía limitada y primitiva, imposible para la subsistencia de la especie humana desde el siglo XVIII. Las teorías de Malthaus que nos hablaban de un crecimiento exponencial del las necesidades de consumo mientra la producción solo lograba progresiones aritméticas, puede que no sean exactas, pero eso solo ha sido posible gracias a una herramienta que ha permitido los desarrollos productivos. hasta que no encontremos una herramienta mejor, al estilo de Star Trek y su economía post-capitalista, el anticapitalismo es aún más utópico y peligroso.
Hoy la respuesta a nuestros problemas está en luchar contra el neoliberalismo, pero con una alternativa eficaz e inteligente y no debemos culpar al capitalismo de los daños que nos han causado sus modalidades dominantes.
Por último, recordar que los sistemas socialistas deben estar basados en las teorías económicas del keynesianismo tradicional. Sistemas capitalistas como los de los países escandinavos, no hubiesen sido posibles sin esas teorías económicas, tampoco el milagro del New Deal que sacó a Estados Unidos de la Gran depresión. Incluso es posible que se hubiera podido evitar la segunda Guerra Mundial si Keynes (entonces ministro de economía británico) hubiese sido escuchado durante los Tratados de Versalles. Pero por desgracia, los actuales partidos socialistas, se han vendido a teóricos economistas del liberalismo.
Nada de todo esto te lo cuentan las Medios de Comunicación, ni los libros de texto... ni la cocina del anarquista. Todo esto debes descubrirlo tú mientras buscas tu propio centro. Pero ellos siempre te venderán su propio centro radical.
Ahora os dejo, con vuestro propio 2016, vuestras propias cuentas de calorías y vuestra propia conciencia radical.
¡Feliz 2016 para todos! ¡De verdad!

sábado, 5 de diciembre de 2015

PROBLEMA SOLUCIONADO

Ha sido localizado el código malicioso y eliminado. Desgraciadamente los comentarios que estaban pendientes no han podido salvarse.
Disculpad las molestias.

domingo, 29 de noviembre de 2015

DISCULPA

Lamento informar que se han borrado todos los comentarios pendientes debido a que uno de ellos, que no se ha podido identificar, contenía un virus desconocido imposible de desactivar, así que para evitar daños mayores se ha eliminado toda la información pendiente de confirmar.
Se recomienda a todos los seguidores que revisen sus equipos en busca de software indeseable.

Espero acepten nuestras disculpas. En breve volveremos a estar disponibles.

Gracias y perdón por las molestias.

sábado, 21 de febrero de 2015

Última entrevista al Fürher


Hoy tenemos otra entrevista en primicia desde el otro lado de la vida.
Hemos viajado hasta 1968 para captar el eco de Adolf Hitler y no hemos dudado en entrevistarle. El tema, cómo no, su Tercer Reich.

--¿Qué pensaba usted que obtendría con aquello?
--Han pasado más de veinte años. Les puedo decir que es lo que pienso ahora, pero entonces fue entonces y el tiempo lo cambia todo.
--¿Y qué piensa ahora?
--Pienso que quería salvar al mundo. Era joven y es lo que todo joven piensa, luego madura y se limita a querer conquistar el  mundo.
--¿Y conquistó el mundo?
--Conquisté el corazón de mucha gente y eso es como conquistar el mundo.
--Pero no dudó en acabar con todos los que se interponían en su camino, para rodearse de perros fieles.
--En 1923 fracasé por no haberlo hecho. Uno puede llegar a la cima, pero si mantiene a su alrededor a los mismos inútiles que ha apartado para encumbrarse, estos no dudarán en morderle para intentar recuperar lo que aún creen suyo. Mis pistoleros no estaban listos como debían y acabé con mis huesos en la cárcel. Pero de todo se aprende. Luego todo es cuestión de paciencia y atacar en el momento propicio.
--Así que la oportunidad fue la crisis del 29.
--Primero nos dejamos embaucar por Wilson para que Francia nos terminara por imponer las condiciones más duras. Luego el país se moría de hambre y nuestros líderes no eran capaces de dar de comer al pueblo. Las cuotas impuestas por Versalles  se llevaban todas las migajas. Era mi deber tomar las riendas de la nación.
--Para ello no dudo en arrastrar a Alemania al borde de la guerra civil.
--No había nada que perder. De día llené las calles con manifestantes a los que di el espíritu que les faltaba. Y por las noches mis brigadas asaltaban los reductos de dinero inmóvil para obligarlo a correr y salvar a Alemania.
--Y cuando Hindenburg se vio obligado a pactar con usted, dio el golpe de estado aboliendo la república de Weimar.
--Un presidente débil de una república débil, ¿puede existir un delito mayor?
--No sé… ¿un golpista en el poder? 
--No se engañe. Aquel era el Tercer Reich porque antes habían existido otros dos, y los tres hicieron grande a Alemania.
--A usted se le llena la boca de Alemania, pero le importaban un rábano los alemanes. Le importaba un rábano su propia gente, los de su partido, los que asesinó durante la “Noche de los Cuchillos Largos”.
--No me haga reír… los míos… aquellos no eran más que garrapatas pegadas a la piel del partido Nazi a la espera de verme flaquear para adueñarse de lo que tan duramente yo había conseguido.
--Así que lo hizo por usted.
--Lo hice por mí y lo hice por Alemania, porque yo era Alemania.
--En 1935 promulga las leyes de Núrenberg  ¿Tanto odiaba a los judíos?
--En absoluto.
--¿Entonces?
--Francia y Gran Bretaña eran los verdaderos enemigos de Alemania, los que habían impuesto unas condiciones tan calamitosas a nuestro pueblo como para impedirnos levantar la cabeza, pero por aquel entonces no estaban a nuestro alcance. En cambio, los judíos estaban por toda Alemania, se les relacionaba con el dinero porque eran muchos los que ostentaban negocios, muchos de ellos formaban grupos cerrados de relaciones personales y los alemanes, desde siempre, habían guardado un cierto recelo de ellos.
--Así que los judíos fueron el sustitutivo de franceses y británicos.
--Para mantener unido a un pueblo que pasa penurias y ha sido privado de la libertad, se le ha de dar algo a lo que odiar más que a sus gobernantes.
--¿Y la “Noche de los Cristales Rotos”?
--La guerra en España tocaba a su fin, nuestras tropas de élite estaban dispuestas para lanzarse a la conquista del mundo, pero necesitaba el apoyo decidido del pueblo alemán. Goebbels se encargaba de esa parte y él me dijo que si no se conseguían manchar de sangre las manos de todos los ciudadanos, difícilmente conseguiríamos el necesario apoyo en nuestra guerra.
--¿Por qué seguir con los campos de exterminio?
--Los judíos ya eran nuestro enemigo, no podían quedarse en la retaguardia y hacernos daño, debían ser exterminados, pero gastando el mínimo de recursos en ello. Sus posesiones debían pasar al lado del estado, no crean que fue tanto, sólo un poco más de lo que nos costó su exterminio.
--¿Por qué no se limitó a sus primeros éxitos y luego paró la guerra? Podía haber conseguido condiciones buenísimas.
--Con ese fin mande a Goering a Gran Bretaña, pero mientras el trataba de pactar con Churchill, aquí se descubrió uno de los muchos complots para derrocarme y la misión de Goering quedó comprometida. Por otro lado, era sabido que la campaña contra la Unión Soviética se tendría que llevar a cabo tarde o temprano. Rusia nos guardaba una desde la primera guerra mundial y sólo esperaba el momento para tomar su revancha.
--¿Y la mejor defensa es un ataque?
--La mejor defensa es una victoria.
--Pero al final usted perdió. Se desmoronó su castillo de naipes, su cuento de la lechera…
--De eso nada.
--Alemania ha perdido la guerra y usted acaba de suicidarse.
--Todos tenemos que morirnos algún día, pero morimos un poco menos si dejamos nuestro espíritu cabalgando sobre la Tierra y, como verá, nunca le faltarán dictadores a este planeta. Además, no dude que aquellos que fueron mordidos por la daga del sacrificio y el exterminio lo practicarán a su vez con sus enemigos.
--Arderás en el fuego eterno.
--¿Y qué más da? ¿No es un fuego eterno, que nos consume hasta nuestro fin, la propia vida?
--¿No le importa que Alemania vaya a sufrir años de miseria por esta derrota?
--No lo creo, pero si eso es así, no dude que nacerá otro Hitler para vencer o morir.
--Espere antes de partir al averno que vienen sus perros fieles Himmler y Goebbels, pero al parecer Goering, arrepentido, no ha querido venir.
--Siempre habrá perros que no lo serán de sus amos.
--Hoy ha acabado la lección que usted le podía dar al mundo, ahora es cosa de este demostrar que es lo que ha aprendido.

--Sea lo que sea… nada de bueno, se lo aseguro.

domingo, 15 de febrero de 2015

La religión mata la espiritualidad


La religión mata la espiritualidad

“La religión mata la espiritualidad”. Esto es lo primer que pensé cuando aquellos a quienes les gusta poner nombres y retos a las circunstancias y los tiempos, decidieron, a finales del siglo pasado, que el siglo XXI tenía que ser el siglo de la espiritualidad.
“Manda güevos”. Es lo que me saldría en estos momentos.
En 1978 nos hicieron soñar con una España laica que se desmoronó en el momento en que los nuevos ministros empezaron a jurar sus cargos sobre una Biblia.
¿Qué clase de laicismo es aquel que hace noticia del hecho de que se tenga que buscar una fórmula alternativa para quienes no acatan los preceptos de una religión, sea la que sea?
El ser humano necesita la paz, anhela la prosperidad, pero ignora los principios elementales que llevan a poder compatibilizar ambos. Precisamente la religión siempre les promete ambos de una forma u otra, pero en realidad lo que hace es despejar esa realidad en que no lo logra y convencer a sus ya secuaces de que hay culpables de eso y les da la forma de aquellos que no comparten sus creencias. Si esto en sí mismo no es una incitación a la violencia... "que venga Dios y lo vea". Lo peor es que en esto no hay diferencias entre cristianismo, judaísmo, islamismo y, aunque a algunos les extrañe, el budismo. Y es que no estoy hablando de los fanáticos, sino de aquellos creyentes que se llaman a sí mismos tolerantes.
Por si alguno pensaba lo contrario, en este texto no voy a hablar de los fanatismos porque estos ya hablan, ellos solos, mal de sí mismos. Y que conste que entre los fanáticos también incluyo a algunos ateos que, a final de cuentas a veces también son una religión.
Hace unos días, tras los acontecimientos de Charlie Hebdo, el Papa Francisco, el que hasta entonces tenía como una esperanza para integrar el catolicismo en la sociedad, tuvo una salida de tono imperdonable.

“En cuanto a la libertad de expresión: cada persona no sólo tiene la libertad, sino la obligación de decir lo que piensa para apoyar el bien común (…) Pero sin ofender, porque es cierto que no se puede reaccionar con violencia, pero si el doctor Gasbarri [organizador de los viajes papales], que es un gran amigo, dice una grosería contra mi mamá, le espera un puñetazo. No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás. (…) Hay mucha gente que habla mal, que se burla de la religión de los demás. Estas personas provocan y puede suceder lo que le sucedería al doctor Gasbarri si dijera algo contra mi mamá. Hay un límite, cada religión tiene dignidad, cada religión que respete la vida humana, la persona humana… Yo no puedo burlarme de ella. Y este es límite. Puse este ejemplo del límite para decir que en la libertad de expresión hay límites como en el ejemplo de mi mamá”

Evita usar la palabra blasfemia, pero está claro que habilita para que sus fieles usen la violencia contra la blasfemia, aunque previamente había puntualizado que “matar en nombre de Dios es una aberración”. El problema es que al no poner un límite claro, el grado de violencia admitido por el Santo Padre, puede ir de una bofetada, hasta llevar al blasfemo al estado vegetativo, la muerte es el único límite que no se puede superar.
Muy edificante ¿Verdad?
Una pena que no esté dispuesto a dejar claros los límites de la violencia religiosa, pero que estimule esa violencia, y al tiempo sí se muestre a poner unos límites muy claros a la libertad de expresión y que estos límites no sean idénticos para sus fieles. Porque, perdóneme usted, Santo Padre, pero cuando la religión se mete en mi vida sin permiso, siento toda la burla y agresión de una blasfemia sobre mi modo de vida libertario.
La religión se infiltra en el poder y extiende su blasfemia contra el laicismo y contra el ateísmo, y nadie le pone freno. A veces me imagino a un yihadista del ateísmo poniendo bombas nucleares en Jerusalén, La Meca y el Vaticano.
(Silencio)
Pero eso no ocurrirá jamás, porque la diferencia entre una religión sin dios y otra que sí lo tiene, es que si a uno de sus feligreses se le cruzan los cables, no cuenta con los faldones de ningún dios bajo los que esconder su vergüenza.
No, no estoy hablando de extremismo religioso. Lo que me importa no es el loco capaz de cometer un atentado, sino de los miembros moderados de su comunidad cuyas críticas a esos viles actos nunca alcanzan los niveles necesarios.
Así tenemos a un Papa que bendijo los cañones alemanes en la II Guerra Mundial o miles de manifestantes que se permitieron a salir a las calles contra Charlie Hebdó después de los atentados, permitiendo sus estados que se diera más valor a la “blasfemia” que a la vileza de los crímenes perpetrados por su comunidad religiosa.
Y no hay nadie capaz de explicarles a esta gente que, ni pintar a Mahoma, ni a Dios contando chistes verdes, es menor blasfemia que sus viles actos de odio… y un odio alimenta a otro y, al final, solo se demuestra una cosa: que la religión es mala.
No, no es una pregunta, es una afirmación. La religión es mala y, por desgracia, no tendría por qué serlo. Pero cuando no se asume que de tarados los hay en todas partes y no se es capaz de poner en orden la propia comunidad sin meterse en las otras o en la vida de quienes quieren mantenerse respetuosamente al margen de cualquier comunidad, la religión pierde cualquier derecho a ser respetada.
Deben entender todos los Papas, Popes, imanes, rabinos, cardenales, obispos y demás cargos de todas las religiones, que sus religiones deben cumplir unas normas básicas si no quieren ser sometidos al “terror” de la blasfemia:
-En primer lugar no deben inmiscuirse y mucho menos influenciar a los poderes políticos. Eso es algo que solo los judíos ortodoxos han entendido cuando afirman que cuando la religión se introduce en el poder, se corrompe la primera. Yo afirmaría que además se corrompe también el poder político. Al tiempo podemos decir que todo poder influenciado por la religión siempre discrimina a los individuos que pretenden una justicia independiente.
-En segundo lugar la verdadera tolerancia se manifiesta guardando la propia ideología dentro de los límites de la comunidad. Sin embargo, siempre que tenemos que soportar que muchos de esos “supuestos religiosos moderados” lleven sus dogmas a las relaciones comunitarias, intentando imponer sus preceptos al resto de la sociedad y negándose a cumplir aquellas obligaciones que entran en conflicto con su dogma. Eso, en sí mismo, es una blasfemia contra toda la sociedad, pero no creo que por ella el Papa Francisco sea capaz de dar ningún puñetazo.
-Finalmente decir, que hay muchos más preceptos a cumplir, pero que si se cumplieran, aunque fuese parcialmente, los dos primeros y además existiese una activa autocrítica en las relaciones con el mundo libre, todo tendría solución.

Todo tiene arreglo, pero, por desgracia, muy pocas cosas cuentan con la voluntad. Porque no digo que esto hubiese evitado los hechos de París, Dinamarca… o los atentados de New York, Madrid y Londres. Detrás de ellos hay mucho más que simple religión. Pero de lo que si estoy seguro es que nuestra imagen del mundo sería mucho más optimista y esos asuntos hubiesen sido tratados desde una perspectiva más objetiva y correcta.
Y qué narices… estoy convencido de que hubiese podido existir el primero de ellos, pero nunca el segundo. Porque detrás del terrorismo religioso, al final, no hay una verdadera justificación religiosa, porque en todos el fin último se haya en el poder y el dinero. Y la verdadera blasfemia contra la que hay que luchar es que las religiones, todas, se puedan relacionar con los ídolos dorados.
Hace mucho que todas las religiones se prostituyeron y de poco sirvió que Moisés perdiera una de las tablas de la ley de Dios. Al final todos los fieles han perdido la espiritualidad y la confunden con la fe y la obediencia ovejuna. Peores son las actitudes de sus líderes incapaces de cambiar eso y aún les preocupan más las blasfemias de aquellos que están al margen de sus comunidades, que la blasfemia que su comunidad supone para la Humanidad.
Ya no queda ninguna virtud en Dios y para recuperarla debe desmantelar todas las religiones. Deben abrir sus ventanas y permitir que entre el frío aire del invierno y despierte su espiritualidad. No deben temer a resfriarse, pues cualquier enfermedad corpórea nunca es tan grave como la continua cerrazón de las almas.
Es por todo ello por lo que estoy convencido de que la religión mata la espiritualidad.


sábado, 7 de febrero de 2015

Amada Amelia

Bajo el título de Amada Amelia, mi amigo Ácido Lisérgico condensó las historias de muchas chicas que, entre los años 60 y nuestros días, han vivido la tragèdia de la falsa caridad de la Iglesia catòlica y la maternidad adolescente. Es imposible no leer este relato sin sufrir por la tragèdia de Karina y sentir la alegría de Amelia.
Disfrútalo.



Karina plañía su silencio concentrándose en el eco de los gemidos que, de tanto en tanto, no lograba amortiguar. Se sentía sola y, curiosamente, ese hubiese sido su deseo una hora antes: estar sola.
¿Una hora? ¿Verdaderamente había pasado una hora?
Lo cierto era que desde que salió del paritorio, con su enorme reloj de agujas al fondo, ya no había podido tener ninguna referencia temporal válida. Podía haber contado sus gemidos, pero eran demasiado amargos. Podía haber contado sus pulsaciones, pero eran demasiado irregulares. Podía...
No podía volver aún a su casa. Pero, ¿para qué querría volver? Su padre seguiría mirándola con desprecio y su madre seguiría tan muerta como siempre detrás de su máscara de Alzheimer ¡Si al menos la hubiesen dejado morir con dignidad, como ella pidió, antes de desaparecer detrás de su nube de olvido e inexistencia!
No aguantaba más aquella angustia. Intentó, con cierta torpeza, levantarse del camastro. Los puntos le tiraban y dolía horrores, pero no podía estarse quieta. Se acercó a la ventana sólo para comprobar que unos sólidos barrotes le impedirían ir más allá de la idea de volar como las aves. Al otro lado un paisaje vacuo, muy diferente de su alma que estaba llena de remordimientos.
Intentaba subirse a la excesivamente elevada cama, cuando entró una de las monjitas con una taza de algo parecido a caldo.
– ¡Muchacha, se te abrirán los puntos! –Dijo sor Emilia cariñosamente mientras se apresuraba a ayudarle– ¡Ve con cuidado!
Sor cejijunta, como le llamaban en el internado, era la única alma caritativa entre las vigilantes. Su voz no era agradable, tampoco su aspecto, pero sus palabras siempre eran de consuelo. Tal vez, sin ella, muchas de chicas hubieran desaparecido antes de dar a luz. Fue suficiente ayuda para subir al catre sólo porque Karina era tan menuda como ella. Después le acercó el caldo que había dejado en la mesilla.
– Tienes que reponer fuerzas. Ya sé que ahora no tienes hambre, pero el futuro aún te espera –mientras le decía esto le limpiaba las lágrimas con su manga y le ofrecía una de sus melladas, pero cálidas sonrisas–.
Karina, en su dolor silencioso, le contestó con una mirada de agradecimiento. Pero ambas sabían que sus pensamientos estaban en otro sitio, en otra persona. Sus pensamientos eran una niña de dos kilos seiscientos gramos y que ahora mismo estarían recogiendo sus nuevos padres.
– ¿Cuándo podré marcharme? –Logró articular Karina–.
– No tengas prisas. Tu cuerpo tiene que recuperarse y tu alma reconciliarse. El médico te dirá cuando, pero, si quieres saber mi opinión, aún deberías quedarte unos pocos días más. Yo podría arreglarlo. Y después todo sería más fácil para ti.
Por supuesto, Karina no podía ser tan optimista. Antes de acudir al centro católico para jóvenes con problemas ya tenía sus dudas. Cuando comprobó que la docena de jóvenes que había sólo tenían un problema y era el mismo que ella, una especie de sexto sentido le dijo que aquel no era el camino correcto. Pero cuando entre poderosos pulsos de dolor, su cuerpo se vació y le llegó aquel llanto, fue como un martillazo en lo más profundo de su cerebro. Millones de voces se abrían paso entre sus neuronas para gritarle que aquel bebe era suyo y no debía dejarlo marchar. Y el vacío creció y se hizo insoportable cuando el llanto se alejó detrás de una puerta hasta perderse en el eco de algún pasillo. Entre tanto su cuerpo expulsaba la placenta en varios trozos. Cuando el médico comprobó que había salido entera, dio unos puntos al corte que el mismo realizó antes del parto para evitar desgarros y dejó a la comadrona para terminar de asear a la madre.
De repente Karina salió de una extraña nube de locos pensamientos y se vio en aquel catre, de aquella habitación, sola. Y entonces tomó conciencia de todo lo ocurrido unos minutos antes, unos días antes, unos meses antes... una vida antes. Vio la cara de Jam, su pecoso amigo de siempre, dándole el primer beso, el primer abrazo, las primeras caricias.
Jam fue una gota de felicidad en un mundo que se hundía. Una sonrisa cuando su propia madre, aún tan joven, empezaba a no reconocerla. Hasta que un día, al volver del instituto, mamá era sólo una mirada sólida entre los brazos de un padre de ojos líquidos. El cálido abrazo de Jam en el banco del parque era la compensación por la ternura perdida. Era muy duro alimentar a una madre muerta en vida y convivir con una cuidadora, tan profesional como fría, las horas en que su padre aun trabajaba. Tanto que necesitaba más y más compensaciones para su juventud agonizante. Así, con Jam, pasaron de la mano al beso, del beso al abrazo y de este a quedarse solos en un cuarto.
Pero ambos conocían los peligros de los juegos apasionados y Karina tampoco quería perder la virginidad tan joven. Sin embargo, los juegos eran calientes y sus cuerpos alcanzaban a tocarse libres y desnudos, pero sin llegar a la penetración.
Juventud, fuerza, vigor... incluso amor. Así los juegos se hicieron peligrosos y descuidados. Un día, él se fue en las puertas del cielo. Más allá del dosel placentero, pero aún sin romper el vitelo de inocencia. Y sucedió. Durante varias semanas Karina ocultó su sequía con un comportamiento esquivo muy sospechoso y capaz de alimentar las peores dudas. Al final habló con su padre. Este intuyó una tragedia aún peor de la que se cernía y llevó a Karina a un ginecólogo amigo suyo. El diagnóstico alivió al padre sin alegrarlo, pero a Karina se le derrumbó un poco más aquella ruina de techo que tenía su mundo. Techo que terminó de caer cuando Jam, dadas sus excusas de las últimas semanas, creyó que el evento era fruto de otra presencia masculina. Y Karina se vio, por primera vez, completamente sola.
Karina siempre había soñado con el momento en que perdería su virginidad. Las ideas de adolescencia. Los sueños románticos que nunca se cumplen. Pero lo que nunca hubiera imaginado es que sería desvirgada por un aparato de ultrasonidos, en su primera revisión. Al principio el médico se asustó bastante pensando que la sangre era de un daño causado en el interior de la paciente. Así que se rió alegremente al descubrir la razón de aquello... Y Karina perdió la virginidad en un chiste.
Pero había más. Entre el dejarlo estar, el llamar a Jam y el ir de aquí para allá, había perdido la oportunidad de abortar. Cuando quiso planteárselo ya superaba las dieciséis semanas y aún tenía dudas sin resolver.
Con la angustia de casa y un padre que no sabía apoyarle, con Jam escondido detrás de una falsa ofensa y con un niño en su vientre, tomó la primera opción que le pasó por la cabeza. Llenó una pequeña maleta y se presentó en el convento de María Auxiliadora.
– Nosotras no podemos solucionar tu problema –le dijo la madre superiora– pero conozco un lugar donde, tal vez, si puedan ayudarte. Siempre que quieras dar el niño en adopción.
Fue así como llegó al internado para jóvenes con problemas de las hermanitas de la caridad. Allí prestaban un aceptable servicio médico para que, jóvenes adolescentes, dejaran sus problemas en adopción a padres católicos que no podían tener hijos.
Cuando Karina revisaba en su mente todo esto, se daba cuenta de que no había llegado a tomar ninguna decisión por si misma. Todo había ocurrido de una forma tan inercial que no había podido pararse a pensar y decidir qué hacer tomando en cuenta todas las opciones. Incluso cuando tomo la decisión de huir de casa, lo hizo impelida por una oleada de emociones que era incapaz de superar. Pero, sobre todo, cuando pensaba que ya nunca más vería a ese trozo de ella misma que se habían llevado y que nunca recuperaría, deseaba morir. Ojala hubiese abortado cuando aún tenía tiempo y haberse evitado vivir aquellos instantes de desconsuelo.
El tiempo pasaba. Dormía, comía... pero no había vuelto a decir palabra. Incluso había mantenido su silencio cuando, aquella mañana, el doctor le comunicó que podría marcharse después de comer.
Entonces ocurrió lo más inesperado de todo. La madre superiora, Sor Cristina, conocida por las jovenes como sor gallarda, vino a verla. Le dijo muchas de sus tonterías sobre Dios y los hombres, que Karina ni se molestó en escuchar, pero sus oídos despertaron cuando Sor Cristina dijo algo muy diferente:
– ¿Querrías recuperar a tu bebe?
Sí, Karina recuperó a su bebe y su felicidad fue inmensa. Cuando Amelia (así le llamó porque era el nombre de su madre) estuvo en sus brazos, se sintió de nuevo completa. En los casi dos días desde su nacimiento había perdido mucho peso, así que le aconsejaron que intentara darle el pecho e increíblemente se enganchó a la primera. Al parecer los supuestos padres adoptivos la habían repudiado por una enorme mancha de nacimiento que le cubría media cara.
Sor Cristina, que era una perturbada mental, le había dicho que si no se la quedaba tendría que ir a un orfanato, porque era tan fea que nadie la adoptaría. A Karina no le importaba, se marcharía de allí con su hija. También le dijo, cuando finalmente le comunicó que sí se quedaba con el bebe, que no tuviese miedo de que acabara mal por la desestructuración de su familia, que, por lo menos Amelia no sería puta. Quién querría una puta así.
Por un momento pensó en la madre de sor Cristina y lo arrepentida que debía estar por no haberla abortado a tiempo, pero tampoco importaba porque ya se alejaba de aquel oscuro lugar con su niña entre los brazos.
No sabía como sería su regreso al hogar familiar y se sorprendió cuando su padre, con lágrimas en los ojos, la abrazó.
– ¿Donde estabas mi niña?
Incluso Amelia era el bebe más bello del mundo a sus ojos. Los ojos de su madre miraron a la niña y parecieron, por unos instantes, querer volver a la vida y su boca esbozó una tenue sonrisa sin fondo.
Las sorpresas no habían terminado porque unos minutos después llegó Jam. Lo había llamado su padre. Al parecer cuando el aparato del ginecólogo rompió el himen de Karina, este habló con el padre y, a la huida de ella, este lo hizo con Jam que comprendió su enorme error. Todos estaban decididos a hacer un esfuerzo para ver crecer a aquel pequeño trozo de esperanza.
Y unas semanas después, sucedió algo maravilloso, la marca de nacimiento desapareció de la cara de Amelia.

domingo, 1 de febrero de 2015

Carta publicitaria de un asesino.

Imagen extraída de www.gameskinny.com


Se imaginan que una carta o anuncio como este fuese publicado en la prensa hoy día… ¿Me pregunto cuántas ofertas recibiría?
Por desgracia nuestra moral nos impide acceder a esta fácil solución para el futuro de nuestros hijos.
En el mundo real no existen ni el Equipo-A, ni la Sombra, para venir a salvarnos. Solo nos queda esperar que el tiempo se apiade de nosotros.



Estimados señores:

Antes que nada quiero dejar claros algunos conceptos. Un asesino puede ser alguien honrado, pero que, como el resto de personas, también tiene que comer. Y, qué narices, tiene mucho más gastos que la mayoría de oficios. Al menos ese es mi caso y que no debe confundirse con el de algunos de esos chapuceros que trabajan para las mafias y deshonran nuestro oficio milenario.
Un asesino profesional que se precie no puede tener ningún incentivo más allá del económico. Pero si de verdad quiere sobrevivir en esto sin que su trabajo se cuele en otras facetas de la vida, debe conocer alguna maldad de su objetivo que le permita deshumanizarlo lo suficiente como para olvidarse de él una vez finiquitado. Así pues, el aspecto emocional no es nunca despreciable y debe aprenderse a superar.
Muchos asesinos dejan una firma en cada trabajo. Esos no son más que unos aficionados que disfrutan con el acto de matar. Son lo peor de esta profesión y siempre que me cruzo con alguno de ellos hago lo posible para que sea descubierto. Solo un asesino que detesta su trabajo es garantía de que no morirán inocentes ni sufrirán innecesariamente las víctimas.
Después de todo, la profesión de asesino puede ser tan honesta y honrada como cualquier otra. Solo es cuestión de planteárselo así y trabajar concienzudamente sin permitir que ninguna perversión altere la profesionalidad y humanidad necesaria para este trabajo.
Es cierto que aquellos que solicitan nuestros servicios nunca pueden ser buenas personas. Ordenar la muerte de un ser vivo jamás puede ser un acto de bondad, como tampoco lo es ejecutar una hipoteca, ordenar un despido, gobernar contra el pueblo, blanquear dinero, reprimir mediante la religión... Pero el asesinato es una necesidad humana y como tal, buena o mala, necesita de buenos profesionales para llevarlas a cabo en las mejores condiciones y dentro de unos preceptos éticos y morales adecuados. De este modo, igual que no concebimos un mundo sin jueces, ejecutivos, políticos, banqueros, curas... los asesinos somos igualmente necesarios ¿De qué otro modo podría equilibrarse la balanza de la sociedad y el poder?
Nunca antes había intervenido en una conversación donde se hablara abiertamente de mi profesión ya que mi punto de vista podría haber alertado sobre mi condición, pero el presente anonimato me permite ofreceros, aquí y ahora, el punto de vista que os faltaba por conocer.
Sobre la moral del buen asesino quiero insistir ahora. Personalmente nunca aceptaré un trabajo donde se me pida provocar un padecimiento mayor a la víctima. Soy un asesino, no un torturador. No cuestionaré el trabajo de los profesionales de la tortura, pero estoy convencido que permanecer tanto tiempo junto a personas que sufren por su causa, tiene que afectarles, a la larga, en su humanidad. Si además de torturar, al final acaban con la vida de la víctima, es un acto tan terrible que no me atrevo ni a imaginarlo.
No. Yo solo mato limpiamente y para ello uso cualquier cosa que me facilite el trabajo a mí y tanto como el tránsito al otro mundo para víctima. Por eso me cuesta tanto entender a otros oficios. Como es posible que un gobierno que se enfrenta una grave crisis económica y se ve forzado a llevar a cabo unos enormes recortes contra su pueblo, pueda al mismo tiempo imponer nuevas leyes sentenciosas que repriman más a su pueblo mediante la ideología. Ese mismo gobierno, que sacrifica a la extrema precariedad a sus ciudadanos más desfavorecidos, puede permitirse, a un tiempo, apoyar, con el dinero arrebatado a quien más lo necesita, a grupos religiosos, banqueros y hasta a especuladores financieros y señores del vicio y el juego. Digamos que ese gobierno, desde el punto de cualquier profesional, es un impresentable, y sus miembros incapaces de poseer el mínimo de humanidad para considerárseles personas.
Dicho todo esto, pueden ver que ya estoy preparado para llevar a término mi objetivo. Hagan sus ofertas en el lugar indicado y, en caso de aceptar, un pago previo y otro tras cumplir con lo pactado.
Y tengan por seguro que solo un profesional puede solucionar lo suyo.


Atentamente: La Sombra.

martes, 16 de septiembre de 2014

Los polémicos artículos de la Constitución



Imagen tomada de www.lacasdelacerojo.es


En los últimos meses, en relación al tema catalán, he escuchado muchas aberraciones en informativos, medios de comunicación y redes sociales. Las aberraciones más comunes venían de parte de ciudadanos más o menos anónimos que pretendían dar su opinión (el término sería “imponer” más que “dar”, es algo mucho más español), tanto para apoyar al tema catalán, como para atacarlo.
Pero a mí lo que más me preocupa, es cuando usan la ya tan gastada Constitución Española y sueltan algún artículo, casi al azar o a ver si cuela. Porque es cierto que algunos como el 55 o el 155 pueden tener alguna trascendencia en este tema, pero si escuchas a alguien de UPyD que supuestamente conoce el tema y arguye el artículo 52…

Artículo 52
La ley regulará las organizaciones profesionales que contribuyan a la defensa de los
intereses económicos que les sean propios. Su estructura interna y funcionamiento
deberán ser democráticos.

Creo que no hace ser muy avispado para darse cuenta de que este artículo ni pincha ni corta nada en este tema. Ahora bien, el guasón que lo usó frente a un público rendido a la idea de ir contra la voluntad del pueblo catalán, coló la morcilla como si fuese la ley terminal contra la que se estrellaría el Procés català. Bueno, he dicho el pecado y he dejado pistas para pillarle, pero no voy a decir el pecador porque estoy seguro que, si lo buscáis, podréis localizar algunas otras perlas aún más llamativas que yo aquí no puedo dar cabida.

Algunos de nuestros políticos, muestran un interés especial por un artículo que va tres más adelante del 52. Es decir, el 55. Y es que este habla de una posibilidad que hace salivar a los más apegados al franquismo más retrógrado.

Artículo 55
1. Los derechos reconocidos en los artículos 17, 18, apartados 2 y 3; artículos 19, 20,
apartados 1, a) y d), y 5; artículos 21, 28, apartado 2, y artículo 37, apartado 2,
podrán ser suspendidos cuando se acuerde la declaración del estado de excepción o
de sitio en los términos previstos en la Constitución. Se exceptúa de lo establecido
anteriormente el apartado 3 del artículo 17 para el supuesto de declaración de
estado de excepción.
2. Una ley orgánica podrá determinar la forma y los casos en los que, de forma
individual y con la necesaria intervención judicial y el adecuado control
parlamentario, los derechos reconocidos en los artículos 17, apartado 2, y 18,
apartados 2 y 3, pueden ser suspendidos para personas determinadas, en relación
con las investigaciones correspondientes a la actuación de bandas armadas o
elementos terroristas.
La utilización injustificada o abusiva de las facultades reconocidas en dicha ley
orgánica producirá responsabilidad penal, como violación de los derechos y
libertades reconocidos por las leyes.



Suspender los estatutos de autonomía es, desde que llegó al poder en 1996, el deseo oculto de las facciones más a la derecha dentro del PP. Así que desde entonces lleva haciendo lo posible para lograrlo y especialmente en Catalunya y el País Vasco. Y ahora lo ve tan próximo… Y no son los únicos ¿No han escuchado a Rosa Díez? Claro que esta señora no arriesga nada en ello y, aunque les sorprenda, si leen el citado artículo, quien emprenda esa acción sí.
Porque el artículo 55 es el que regula la supresión de determinados derechos de autogobierno. Lo que sucede es que eso implica una gravísima declaración de ESTADO DE EXCEPCIÓN.
Hay que aclarar que esta acción estaba pensada para el supuesto de que un grupo terrorista tomara de algún modo el control del territorio y no para el de una autonomía que amenazar con el uso de una urna. Y también hay que insistir en que, la utilización de este artículo sin base suficiente, haría incluir a aquellos que lo aplicaran, en un delito de violación de derechos y sancionado con penas de prisión.
Obviamente, tal y como están las cosas, aquellos que hoy conforman el gobierno, no irían de momento a la cárcel, pero nadie dice que mañana no pudiera cambiar el entorno y pudiesen ser juzgados y condenados por ese delito.
Obviamente, Rosa Díez puede seguir fantaseando con este artículo ya que ella, al no tener una verdadera responsabilidad política no podría ser condenada, ya que no existe el supuesto para jaleadores.

Otro artículo interesante y sobre el que pocos adivinan su número, es el 92. Aquel que dice las decisiones políticas de gran trascendencia “podrán” ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. En pocas palabras, que les importa una mierda lo que piensen los ciudadanos, pero se podrá usar el referéndum como herramienta publicitaria si así conviniera.  Y es que, como veremos a continuación, este artículo está pensado para que no se hagan demasiadas consultas en nuestro país, pero al mismo tiempo el artículo muestra, mediante su modo de ser expresado, una sospechosa ambigüedad que ahora analizaremos.


Artículo 92
1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a
referéndum consultivo de todos los ciudadanos.
2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del
Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.
3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas
modalidades de referéndum previstas en esta Constitución.

Puede verse que el mecanismo para convocar un referéndum es algo largo: el rey, propuesta del presidente, autorizado por el Congreso… Sin embargo, cuando nos fijamos, vemos que no existe una terminología de obligatoriedad, lo que implica que simplemente estamos hablando de un referéndum oficial del Estado, pero que fuera de esa oficialidad establecida hace ninguna referencia a términos de legalidad o ilegalidad. Eso sí, el tercer punto de este artículo nos dirige a una ley orgánica para evitar que la Constitución se haga cargo de los mecanismos y definiciones de cualquier tipo de consulta popular.
Extrapolando, podemos decir categóricamente, que absolutamente nadie puede decir que de este artículo se pueda concluir que ningún tipo de referéndum o convocatoria democrática popular, puede ser tratado de ilegal, sin embargo, si puede ser tratado de extraoficial e, incluso, decir que los resultados de toda consulta que no salga de este mecanismo, tienen nulo valor como referéndum oficial.
Para concretar más. La consulta popular del 9N no es constitucionalmente ilegal, pero el Gobierno está obligado a ignorar el resultado de la misma. Por otra parte, deben ser conscientes los formulantes de esa consulta, que los resultados de la misma no pueden ser utilizados en sede parlamentaria. Esto último es más dudoso, ya que no existe mecanismo para evitarlo; igual que no existe mecanismo por el que, si bien el gobierno no debe tener en cuanta esos resultados, tampoco puede evitar que los tenga en cuenta el resto de la sociedad.
Finalmente, sin combinamos el artículo 55 y el 92, nos damos cuenta de que si por casualidad la consulta del 9N supusiera un razonamiento para aplicar la suspensión del Estatut, el Gobierno en pleno estaría incurriendo en el grave delito antes mencionado.

Finalmente nos queda otro artículo conflictivo y que algunos creen complementario del 55, aunque obviamente no es así. Este artículo es el 155.

 Artículo 155
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u
otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés
general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la
Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por
mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a
aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del
mencionado interés general
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno
podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

Según este artículo, el Gobierno puede imponer a una Comunidad Autónoma el cumplimiento de la ley, pero solo puede hacerlo mediante el uso de la propia ley y sin especificar las medidas que se pueden o no tomar. De hecho, la única medida dispuesta es la de instruir a las autoridades autonómicas.
La ambigüedad de este artículo es deliberada y fue una concesión del entorno franquista al no franquista, por las morcillas que el primero había logrado colocar hasta el momento. Seguramente la voluntad de los redactores del antiguo régimen era encontrar un mecanismo para poder suspender las Autonomías cuando quisieran, de ahí que existan dos artículos que intenten introducir esa opción, pero el primero (55) logra refugiarse en la punibilidad del autor y este segundo hace que, no solo no se pueda tomar el control de una autonomía, sino que deja bien claro que la acción a realizar es la de instruir a las autoridades autonómicas y eso excluye claramente a los peones que el Estado pretendiera introducir en su lugar.
Así pues, el artículo 55 realmente penaliza a los autores de una suspensión autonómica y el 155 especifica que esa suspensión es justo el único procedimiento que no puede realizar el Gobierno del Estado.


martes, 26 de agosto de 2014

¿Qué clase de crisis es esta?



Imagen extraída de www.rafapal.com


La Civilización moderna ha pasado por muchas crisis, a lo largo de los últimos 150 años, pero ninguna como la actual.
Tras el Crack del 29 llegó una profunda crisis que, ante la incapacidad de los principales gobiernos, degeneró en la gran depresión. En Estados Unidos, gracias al New Deal se pudo corregir su rumbo, pero no pudo evitar enormes cambios políticos en Europa, que ya estaban sustentados en actitudes anteriores y que, por desgracia, terminarían derivando en la Segunda Guerra Mundial. Aun así, podemos observar esas dos crisis como hechos separados.
Con anterioridad, y producto de los años de presiones entre la Francia de Napoleón III y la Alemania de Bisckmark, se vivió en Europa más de una década de tensiones y que llevó a las primeras grandes manifestaciones pacifistas. Desgraciadamente, todos aquellos movimientos que intuían un desenlace catastrófico, no pudieron evitar que en 1914 se desencadenara una oleada de declaraciones de guerra que constituirían el origen de la Primera Guerra Mundial.
La otra crisis fue mucho más larga, pero solo a largo plazo produjo un número de víctimas apreciable. Fue llamada la Guerra Fría, y en ella los dos grandes bloques surgidos de la Segunda Guerra Mundial, se enfrentaron indirectamente a través de pequeñas guerras por todo el planeta, destacando algunos episodios complejos como la guerra de Corea, la crisis de los misiles cubanos, la guerra de Vietnam, la creación del Estado de Israel y la primera guerra de Afganistán.
Tras la caída del Muro de Berlín a finales de la década de los 80, algunos dieron por acabada la polarización del Mundo. Posiblemente hubiese sido el momento para acabar con los derechos de veto en la Asamblea de las Naciones Unidas y prepararnos para un Mundo mejor, pero en lugar de eso, el nuevo mundo, libre de una de sus fuerzas, derivó rápida y drásticamente hacia el capitalismo salvaje del neoliberalismo, y empezaron a sucederse pequeñas crisis económicas: 1992, los tigres asiáticos, los impagos rusos, la deflación alemana y japonesa, el corralito argentino, las punto com… Todas las crisis iban precedidas de un periodo de expansión desmesurado, como globos que se inflaban más de lo debido y luego explotaban. Por eso, cuando a comienzos de milenio, las burbujas inmobiliarias americana y española, empezaron a captar inversores de todo el Mundo, mientras ambos países se metían en las nuevas guerras de Afganistán e Irak, cualquier mente un poco avispada podía prever una crisis de proporciones rayanas a la de 1929.
Durante las crisis, como esta despertada en 2007, el mundo descubre a muchos animales “políticos” intentando acaparar los restos de poder que se deshilachan por aquí y por allí. Así tenemos infinidad de activismos y terrorismos que socaban los distintos poderes aquí y allí, políticos corruptos que aprovechan la coyuntura para enriquecerse a costa de todos, las empresas multinacionales que controlan a los Estados y a sus ejércitos, procurando políticas que les beneficien a costa de las diferentes poblaciones, así como otorgarse una situación geopolítica propicia y la aparición de figuras personalistas que pretenden liderazgos carroñeros. Posiblemente el planeta no haya vuelto a polarizarse, pero si alguien creía que los Estados Unidos y sus aliados podían controlarlo, han visto cómo sus intereses han empezado a diferir y han aparecido una situación de multipolos que han convertido la política internacional en un caos donde solo se benefician los buitres. Las revoluciones de Túnez, Egipto y Libia, la guerra de Siria, la insufrible presión y los ataques de Israel sobre Gaza y Cisjordania, el caos de la supuestamente pacificada Afganistán, la aparición de ISIS en Siria e Irak, las guerras africanas… y, para rematar, un extrañamente oportuno brote de Ébola que no remite como habían hecho otros históricamente, mientras aparece una vacuna que funciona y no funciona. Y todo eso mientras aparece un remedio fiable contra la hepatitis C, que podría llegar a erradicarla, pero que los diferentes gobiernos se niegan a facilitar a sus enfermos.
¿Se ha vuelto loco el Mundo? No, simplemente la globalización lo ha convertido en un barreño que los poderosos agitan para pescar mejor en sus aguas embravecidas.
Señores, esta no es una crisis, solo es la forma en que menos de un centenar de individuos, sin una gota de empatía, han encontrado para podernos exprimir mucho mejor. Dar con esos individuos y marcarlos de forma personal, puede ser nuestro único modo de salvarnos de este infierno. Sin embargo, no va a ser fácil, porque cuanto más cerca estemos de pararles los pies, más fuerte agitarán el barreño en el que naufragamos.