domingo, 18 de junio de 2017

La miserable portada de La Razón


En mi barrio el atentado de Hipercor es una herida que nunca se cerrará, pero hace ya mucho tiempo que tomamos conciencia de que los miserables, que convirtieron aquello en una tragedia, no se limitan a quienes pusieron las bombas.
Cuando veo la portada de “La Razón” de hoy, mi indignación crece hasta los límites de la locura. Después pienso que mañana hará 30 años y no hay razón para callar ni un minuto más.
Porque la verdad es que ciertamente ETA puso aquel coche bomba en un aparcamiento subterráneo que amplificó sus efectos destructivos. ETA no eran hermanitas de la caridad y sabían el daño que podían causar, pero también es cierto que avisaron con tiempo más que de sobras como para desalojar el centro comercial y no una, ni dos, sino hasta tres veces.
Daba igual las veces que avisaran, porque el Estado Mayor del Ejército y la cúpula de ese gobierno a la sombra que aún manda en este país y nos tutela bajo la moral del franquismo, habían decidido que era el momento de cobrar en sangre las amenazas de ETA. Necesitaban víctimas inocentes que terminaran de hacer perder los apoyos populares con los que aún contaba la banda.
Se acabó lo de poner bombas en las vías del tren y cortar el tráfico de ferrocarriles durante horas para luego retirar fiambreras vacías. El poder en la sombra había determinado que levantaría todos los faroles de la banda (siempre que no les amenazaran a ellos) y lanzó el órdago en Catalunya… en Barcelona… en el barrio de Sant Andreu… y en un centro comercial en que, siendo propiedad del empresariado del viejo régimen, no pondría pegas a su utilización como herramienta “por el bien común”.
Así que cuando ETA aviso a la prensa abertzale la policía ignoró el mensaje. Un mensaje que, cuando llegó de la mano de la Guardia Urbana de Barcelona, media hora más tarde, ya no pudo seguir ignorando, pero, como si aún tuvieran todo el tiempo del mundo, organizaron un comité de crisis. Se informó al director del Centro Comercial que, en primera instancia, y aconsejado por la propia policía, desestimó el desalojo del centro  cuando aún hubiera habido tiempo de evitar lo peor.
ETA aún avisó una última vez, ya sin tiempo. Y esta vez sí se le hizo caso. Nunca antes habían insistido tanto los terroristas. Pero cuando se iniciaba el desalojo la bomba estalló. Algunos afirman que pudo hacerlo cinco minutos antes de lo programado, pero no creo que eso sea importante. Ciertamente, lo que de verdad importaba (o debía haberlo hecho), eran las víctimas.
Hipercor es la herida que nunca se cura de un barrio humilde en la capital catalana. Un barrio que desde el primer momento odió a ETA por los explosivos, pero que muy pronto también odió a los poderes de España que quisieron hacer posible que esa bomba nos hiriera y nos matara. ETA cargó y apuntó la pistola, pero el gatillo lo apretó el mismo franquismo que supuestamente ya no existía.
Nos lo ocultaron todo. Como nos ocultaron la intentona golpista de los militares que quisieron aprovechar el dolor del atentado para justificar de nuevo la toma del poder. Desde entonces, si se puede creer a Felipe González, el Estado está a merced de los mismos que ya arruinaron a este país hace 80 años.
Después llegó la infamia de la AVT que ninguneó a las víctimas de Hipercor, como lo hizo con las del 11M, porque no les eran útiles en su politización ultraderechista y neofranquista del país.
Hipercor fue un atentado de ETA, pero es la falsedad más grande del neofranquismo tardío, y que “La Razón” saque ahora esta portada a mí solo me dice una cosa. Y es que existe una prensa que sigue siendo cómplice de estas muertes y, treinta años después, quiere seguir usándolas contra la paz, la democracia (donde quiera que esté), la justicia y el Procés.
Señores de “La Razón”, los que murieron en Hipercor eran catalanes, y los que se aprovecharon de su sangre eran, como ustedes, muy españoles y mucho españoles.
ETA tuvo sus condenas judiciales y pagaron con prisión, ETA dejo las armas y hasta las entregó, pero el franquismo sigue matando y acumulando víctimas con un terror a escondidas de los medios de comunicación que siguen siendo cómplices. Ellos han querido que este país no tenga paz hasta que desaparezca y veamos las cenizas de Franco en un vertedero de basura. Porque ellos lo quieren así, con sus mentiras, sus represalias y su seguir viviendo del cuento a costa de unos españoles que viven engañados y alejados de la cultura y el más elemental entendimiento.
Nunca se juzgará a los que tomaron la decisión de no evacuar a tiempo, nunca se juzgará a los militares que intentaron tomar partido de la sangre civil… Nunca se juzgara al terrorismo franquista porque sigue controlando a este país.
En Catalunya hemos entendido que somos la única esperanza de España, los únicos cuyo sufrimiento ya no puede esperar más y que el 1 de Octubre gritaremos que queremos enjuiciar a tanta impunidad que anega los pantanos viciados de España.
Entended que Catalunya no quiere la independencia porque odie a España, sino porque la quiere demasiado y no hay otra forma de identificar el franquismo coyuntural que la estrangula.
No queremos más Hipercor, ni 11M, ni rescates bancarios, ni burbujas inmobiliarias, ni impunidad para corruptos, ni Florentinos omnipotentes, ni ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, ni atentados de ultraderecha silenciados, ni CIE’s, ni AVE’s a ninguna parte…

El 1 de Octubre no se solucionarán todos estos problemas, pero será como poner nuestro granito de arena y, en los barrios colindantes a Sant Andreu, sin duda, tendremos en la memoria a Hipercor cuando lo hagamos. Tal vez nos inspire, también, esta miserable portada de La Razón.

viernes, 2 de junio de 2017

Individuo y Redes Sociales

Imagen tomada de la web popmatters.com

Quería tener un poco más elaborado mi trabajo sobre el comportamiento de las personas en las redes antes de publicar mi primer artículo, pero, por desgracia, la necesidad apremia. Así que, tal vez, convendría que este artículo no se tomara como parte de ese trabajo más profundo, a pesar de que entra dentro de la misma temática.
El tema de hoy entra en el campo del desprestigio de los medios de comunicación tradicionales y, en especial, de la prensa escrita.
Si no tienes un sospechoso interés partidista o eres tonto de remate, coincidirás conmigo en que la prensa escrita de nuestro país no es muy fiable, pero que, además, hay medios como “La Gaceta”, “ABC” o “La Razón”, en que, hasta los anuncios, deben ponerse en cuarentena.
A esta prensa escrita conectada con las cloacas del Estado podemos añadir, en Internet, la mayoría de las páginas de noticias que utilizan los apellidos “Digital” y “Liberal” (“Libertad Digital”, “Mediterráneo Digital”, “Periodismo liberal”, “Periodista digital”, etcétera).
Creo que la gran mayoría de internautas tenemos muy claro que ninguna de estas “fuentes” tiene la capacidad de ofrecernos información fiable. Pero, entonces… ¿Por qué narices nos creemos sus estrafalarios argumentos cuando alguien cuelga uno de sus artículos en una Red Social? Facebook va lleno de comentarios que dan credibilidad a las noticias de estos medios ¿Es qué no somos capaces de reconocer su origen?
La triste realidad es que, sin darnos cuenta, asumimos la responsabilidad de todo cuanto colgamos. Es más, si no somos capaces de poner un texto previo que centre la idea, el artículo enlazado cobra todo el protagonismo y nosotros, sin querer, asumimos tácitamente su contenido, como que estamos de acuerdo. Es decir, el artículo ya no pertenece a un medio sospechoso porque la persona que ha colgado ese enlace se convierte en su valedor.
Pero algo me dice que eso no es realmente así porque cuando alguien lee el artículo y descubre las acostumbradas manipulaciones, puede llegar a comentar de forma directa, como si lo hiciera “contra” la persona que ha colgado el artículo… Y aparecen las primeras disputas que pueden llevar a una auténtica bronca.
Cabe decir que esto no es exclusivo de los artículos, a veces puede ser una foto, un Copy & Past de twitter o un chiste gráfico, que alguien puede tomar como ofensivo y responder al mismo con un tono equivalente. Os garantizo que en el 50% de las veces el que colgó semejante cosa en una red como Facebook, se toma a mal el comentario sin asumir la agresividad de lo que él o ella colgó en su muro.
¿Entonces qué lección debemos asumir de todo esto?
Pues es muy simple. Aunque creamos que las Redes Sociales no son el mundo real, sus consecuencias, y por tanto nuestras responsabilidades, sí lo son. Si piensas que puedes colgar un chiste grosero, que de ninguna manera contarías en una reunión en un bar con amigos, es que estás muy equivocado. El pseudoanonimato (cuando pones tu nombre y te presentas ante personas conocidas, estás en el mismo bar donde tomáis las copas) de la red no te da licencia para expresarte de un modo diferente a como lo harías en persona. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos mostramos algo más alocados en las redes. Lo curioso es que nuestra capacidad de ofendernos es la misma por Internet que en persona. Parece, pues, que nos falta una gran capacidad para madurar por Internet. Sin duda, la ausencia de imágenes paternales que nos obliguen a pensar dos veces lo que vamos a colgar o a decir en las Redes Sociales, nos impide tener un pensamiento autocrítico de madurez.
Sí, creo que algunos ya os habéis percatado de que en los últimos tiempos he tomado posturas muy paternalistas en la red para ver si la cosa funciona o no. Sin embargo, la cosa solo ha funcionado en parte. Puedo decir que he perdido media docena de amigos (peor para ellos), pero también he descubierto que algunas personas a las que suponía una cierta madurez (por lo menos puedo garantizar que en persona la aparentan), han resultado ser unos auténticos niñatos virtuales.
Pero de todo, lo que más me ha perturbado, es la gran cantidad de individuos que está ejerciendo una labor desinformativa, totalmente interesada, en las Redes Sociales. La maldad de personajes ligados al fanatismo tradicionalista, la religión, el Partido Popular, las fobias, el nazismo, los antisistema del caos, los pro-algo, los anti-algo, los paranoicos, los ocultadores… Gente, la gran mayoría, que desconocen su propia toxicidad, que están convencido de ser los grandes virtuosos del mundo y que así se venden, pero que carecen de la mínima capacidad para la autocrítica.
Si tenéis alguna duda sobre si podéis ser una de estas personas tóxicas, solo debéis echar un vistazo a las últimas semanas de vuestro historial en Internet. Y si no tenéis ninguna duda os puedo garantizar que es seguro que sois una de esas personas nocivas de las que os estoy hablando.
Puede que en el mundo real seáis unas bellísimas personas de mente abierta y con una autocrítica responsable, sin embargo, al introduciros en la vorágine de Internet y contactar con medio planeta, os convertís en unos intolerantes pagados de vosotros mismos y totalmente inflexibles respecto de esas “verdades” que, a final de cuentas no son más que vuestras insignificantes opiniones. Pero lo peor de todo, es que a pesar de vuestro lamentable comportamiento, no sois capaces de verlo porque existen centenares de adláteres que os apoyan simplemente porque, en ese momento, padecen una obsesión similar a la vuestra.
Todos somos más altos y más guapos en el espejo de la red, y sin embargo, somos los mayores Trolls sin saberlo.

jueves, 23 de marzo de 2017

Un votante del PP

Imagen extraída de las redes sociales. 

El otro día me enzarcé con un votante tradicional del PP que enarbolaba la acostumbrada mentira cavernaria de que Catalunya no quería negociar.
-Muy bien, José María, desde 1978 intentando que los diferentes gobiernos nos escucharan y solo obteníamos la migajas. Las bases para cualquier negociación estaban ahí. Cuando en 2004 un presidente de gobierno pretendió escuchar nuestras más que razonables peticiones, nos salió con la idea de que le presentáramos un nuevo Estatut y que, si los catalanes lo aprobaban, el daría validez a cualquier Estatut presentado por el Parlament catalán y refrendado por su pueblo ¿Recordamos cómo acabó aquello?
-Con un nuevo Estatut constitucional.
-No, con una burla del PSOE y un uso abusivo del poder judicial, por falta de neutralidad del Tribunal Constitucional, que correspondía a la falta de principios del PP, amputando el designio democrático. Para ello el TC no dudó en usar las leyes orgánicas, en lugar de la propia Constitución, como argumento para cercenar un marco legal que debería tener el grado de ampliación de la Carta Magna y sin percatarse, siquiera, del agravio comparativo que se hacía respecto a otros Estatutos autonómicos, en puntos similares.
En aquellos momentos, José María, que es un buen amigo mío, ya estaba pensando que me salía de nueva mi vena radical, pero se equivocaba. El ataque al PP de sus amores (es broma, él aún cree que vota al menos malo) ya es una costumbre cuando nos descuidamos y nuestra conversación deriva por temas políticos, Chema tampoco se queda corto, pero el otro día estaba más comedido que de costumbre.
-Vice, esta conversación ya la hemos tenido muchas veces y ni tú me convences, ni yo a ti.
-Bueno, lo segundo lo entiendo, pero lo primero estoy seguro que solo puede deberse a que no soy lo bastante bueno argumentando, porque el tema se defiende solo.
Al comienzo he dicho que me enzarcé con un votante tradicional del PP, pero como estaréis viendo, José María y yo somos lo bastante amigos como para poder hacer unas risas de esto. Sin embargo, el tema es lo bastante serio para ambos como para no ceder.
-Mira, Vice, lo que es seguro es que el Gobierno ha extendido la mano para dialogar a la Generalitat y Puigdemont no quiere.
-Me temo que quien quiere diálogo no puede decir “te ofrezco diálogo, pero de este tema, que es de tu interés, no hablaremos, sólo de los temas que a mí me importan”.
-¡Hombre!... Rajoy no puede hablar de un Referéndum que no aprueba la Constitución.
-Claro, ni del Referendum, ni de la financiación, ni de las infraestructuras, ni del corredor del Mediterráneo, ni de las transferencias, ni de la Operación Cataluña, ni del bloqueo jurídico, ni del bloqueo financiero, ni del bloqueo sanitario, ni del impago de las asistencias sociales, ni educación, ni cultura, ni de las autopistas… ¿Sigó?
-¿Cuándo ha dicho Rajoy que no se puede hablar de esos temas?
-¿Te recuerdo cómo hemos llegado a la idea de que el Procés es la única salida?
-¿Vas a volver a sacar lo de la Gürtel? –Chema dijo esto con un poquito de sorna.
-No sé. –Dije con algo de irritación-. Es que aún no sé si me vas a salir con Jordi Pujol u hoy toca relacionarme con Paracuellos.
No reproduciré lo que siguió en esta ocasión porque Chema y yo, como ya he dicho, somos amigos, pero seguro que vosotros ya habéis reconocido la trama irracional. Y es que en nuestro país aún hay muchos votantes que, como hemos dicho, votan al PP para evitar que venga algo peor. Nunca reconocerán que los Populares son los herederos de un régimen terrorista como lo fue el de Franco. De hecho es precisamente el hecho de haber estado siempre lamiendo el poder, lo que ha evitado hacer la lógica declaración oficial de anular los procesos franquistas y declarar terrorismo de Estado a esa triste etapa de nuestra reciente historia. Desde fuera de nuestro país extraña que el franquismo no tenga esa catalogación que si tienen en sus países. Y aquí hemos olvidado que, desde la muerte de Adolf Hitler, Franco nunca se atrevió de salir más allá de las fronteras de España.
Lo que sí puedo decir es que en esta ocasión, mi amigo Chema eligió a Jordi Pujol. El tema Paracuellos es para llenarse de razones cuando hablamos de España. Si estamos en España solo son buenos aquellos que murieron en Paracuellos, ni los crímenes de Badajoz, ni los de Málaga, ni los niños de Lleida o los bombardeos de Barcelona. He llegado a oír que el propio Pablo Iglesias había disparado contra varios prisioneros, aunque hubiese nacido 40 años después de la guerra. Ninguno de los miles de muertos asesinatos impulsados por el parsimonioso avance del bando nacional, para asegurarse, como decía Franco, de que se limpiaba la sangre, eran buenas personas. Si Franco los mataba, aunque no estuviese presente, es que eran los asesinos de Paracuellos… incluso antes de Paracuellos.
En fin, esta vez hablábamos de Catalunya y tocaba, según el modus operandi del PP tradicional, decir que todos los soberanistas son Jordi Pujol. Aunque Pujol en 30 años de President no hubiese dado ni una sola concesión al independentismo, hay que encontrar la fórmula de sentirse mejor de los que aún no han mostrado una sola evidencia de corrupción. Aunque es cierto que CiU tiene mucho que contarnos sobre ese tema (igual que el PP o el PSC-PSOE, no alucinemos tampoco), los verdaderos independentistas, desde 2012, que es cuando entraron en el juego, les han obligado a un duro compromiso contra la corrupción. Desgraciadamente, el peso del pasado y una Operación Catalunya destinada a poner una lupa sobre lo que pasa aquí con los sospechosos de independentismo, o susceptibles de tratárseles como tales, y al tiempo suprimir recursos que investiguen la descomunal oleada de casos hispánicos.

Estas son las conversaciones que acostumbramos a tener con los votantes del PP. En el caso de José María lo  que me sorprende mucho es que, en otros temas, hasta parece inteligente. Y no, no es mala persona. De hecho Chemita es uno de esos amigos en los que sabes que puedes confiar porque nunca te va a dar una mala respuesta… salvo en política. Lo quiero mucho, pero me da mucha rabia que tenga amputada una parte tan importante de su ser como para no ser capaz de entender que, a menudo, hay que probar cosas nuevas y aprenderlas a conocer, porque el malo conocido es demasiado malo para dejarnos vivir.

sábado, 18 de febrero de 2017

Populismo

Imagen tomada de http://233grados.lainformacion.com/blog/2014/03/las-portadas-del-11-m-diez-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.html Artículo recomendado.

Llevamos muchos años preocupándonos con eso del populismo y usando esa palabra para justificar las decisiones que la gente toma cuando ejerce el voto. Intentamos justificar, con el populismo, la decepción que nos produce la humanidad. Cuanto más grandes son los problemas del Mundo, más tenemos que escuchar la palabra populismo. Sin embargo, no sabemos muy bien qué es el populismo, y ello es debido a que nos aferramos a la definición del diccionario y aceptamos lo que en los medios nos cuentan aquellos que dicen lo que más nos interesa. Y es que hemos comprado todo tipo de populismos y ya no sabemos ver la realidad más allá de estos.
Afortunadamente, hoy he escuchado una nueva definición de populismo que me puede ayudar a diferenciar cuando hay solo una forma pueril de alcanzar el poder, a través del desconcierto y la falta de empatía de la gente, y cuando se está tratando de solucionar los problemas del Mundo, uno a uno.
Esa definición dice que populismo es pretender resolver problemas complejos con soluciones sencillas. Es decir, se pone el foco en una sola cosa y se obvia lo demás.

Visto así, nos damos cuenta que el populismo es la base de la mayor parte de ideologías de extrema derecha como el nazismo y el fascismo. Que nadie pierda de vista como hacia 1990 el embrión del PP empezó a ganar votos afirmando que todos los problemas del país eran por culpa de los vascos y los catalanes; que los vascos eran unos terroristas y los catalanes eran unos insolidarios. De este modo, en solo 6 años, con la connivencia del PSOE, el PP llegó al poder. Desde entonces sus políticas sencillas no han parado de generar problemas complejos, pero siempre tienen en la chistera otra solución sencilla, que no soluciona nada, que lo agrava todo, pero que sigue convenciendo a los tontos de siempre para permitirles mantener sus manos en nuestras carteras.

sábado, 7 de enero de 2017

Trabajo suicida

El presidente de Dentsu, Tadashi Ishii, junto a otros dos altos cargos de la empresa, piden perdón públicamente por el suicido de una de sus trabajadoras por exceso de trabajo. AP   
Imagen y texto de la misma tomados de eldiario.es



Hace unos días The Guardian publicaba una noticia que me hacía pensar:
Uno pensaría, de entrada, que la dimisión de su presidente es lo mínimo que se podía esperar, especialmente si lee el comienzo de la noticia, pero luego, pensando más, uno se hace cruces de cómo se llega, racionalmente hablando, a esa situación. Y, sin embargo, la situación no es tan anodina, ni siquiera fuera del Japón. Precisamente recuerdo el escándalo de los suicidios laborales de Francia, acaecidos poco antes del inicio de esta crisis, que lleva acompañándonos una década ya. En aquella oleada de suicidios, que no fue solo uno, nadie dimitió. Ni siquiera, en apariencia, se tomaron las debidas medidas para cortar la tendencia. Eso sí, hicieron lo posible para que la prensa dejara de hacerse eco de aquellas muertes, aduciendo que las noticias de suicidios animaban a otros suicidas potenciales a seguir el mismo camino. Me pregunto qué entenderían ellos por suicidas potenciales.
A través del escándalo de Francia y recordando a los cientos de otras víctimas que optaron por el suicidio en todo el Mundo, incluido nuestro país; uno se da cuenta de que llegar al suicidio por sobrecarga de trabajo no es tan extraño. En Japón ha dimitido el Presidente de una Gran Compañía, pero en el nuestro jamás ha dimitido nadie por ello. Es más, dudo que, tras un suicidio, se lleve a cabo una investigación laboral que destape los entresijos del avariento sistema laboral establecido por el empresariado español. Es más, dudo que se investiguen correctamente, ni siquiera los accidentes laborales. Al final siempre está el fallo humano, el no recurrir a las medidas de seguridad establecidas, etcétera, pero nadie dirá que el trabajador, agotado mentalmente o extenuado físicamente, olvidó uno de los pasos necesarios para su seguridad. Y, lo que es peor, cuando uno suprime una medida de seguridad más de una vez, sin que suceda nada malo, tiende a saltarse ese paso que implica malgastar un tiempo precioso y no remunerado.
Los sueldos demasiado bajos ya son un fallo de seguridad, pero eso nadie te lo cuenta. Las empresas intentan deshacerse de aquellos empleados que siguen los pasos debidos porque son demasiado caros o tienden a pagar por objetivos en lugar de por horas. Que esto sea admitido es un terrible error, máxime cuando en caso de accidente se libera a la empresa de toda responsabilidad ante el fallo humano. Está claro que anteponer la tarea a su proceso es una decisión empresarial y, por tanto, al reducir lo pagado es la empresa la máxima responsable de los males que de ello se deriven.
Por otro lado, volviendo al tema de los suicidios, no es el exceso de trabajo la única razón laboral de esta lacra mayor de lo que muchos pudieran pensar. Un lenguaje empresarial demasiado eufemístico y plagado de frases “motivadoras”, a menudo encubre un maltrato psicológico a sus empleados, una sobrepresión o un trato desigual, que impulsan situaciones de mobbing, mal clima laboral o competencias nocivas. Y todo ello son razones más que obvias que pueden llevar, en un momento dado, a un trabajador a una situación psicológica de riesgo. Si eso añadimos el actual miedo a perder el puesto de trabajo, estamos sobre un volcán del que estoy seguro que todos conocemos más de una erupción.
Pero tranquilos, señores, que aquí los presidentes de nuestras empresas están totalmente a salvo y nadie los va a obligar a dimitir por unos cuantos trabajadores muertos ni ninguna otra pequeñez de esas.




domingo, 11 de diciembre de 2016

Ya no cambian la historia... Nos cambian el presente


El Papus 20 de Septiembre de 1977, Abogados de Atocha 24 de Enero 1977...

Estos dos casos, que explican claramente el estado en que muchos votaron a favor de la "Constitución de 1978", solo fueron excepcionales por su tamaño. A diferencia de ETA y el Grapo, el terrorismo de ultraderecha daba mucho más miedo porque la víctima podría ser cualquiera que se saliera de la mediocridad opiácea que exigía la doctrina franquista. En cambio ETA, aunque había aprendido a no preocuparse por las víctimas y daños colaterales, siempre apuntaba a la oligarquía imperante, y en el peor de los casos era más democrática con sus carnicerías.

Después de aquello, la Triple A, el Batallón Vasco Español y los Grupos Armados Españoles, provocaron 74 actos terroristas, con 66 muertos, pero solo en 33 se abrieron diligencias policiales y solo 17 acabaron en sentencias firmes.

Desgraciadamente, los crímenes de la ultraderecha no se limitaban a esos grupos terroristas y, en demasiadas ocasiones, la más que probable colaboración de elementos de los cuerpos de seguridad del estado, garantizaban una aterradora impunidad para los criminales. De hecho, muchos crímenes llegaron a no aparecer en la prensa, o hacerlo solo a nivel local y hasta los hay que pasaron por accidentes. Porque el terrorismo de ultraderechas no quería desestabilizar una situación política que le era favorable, por eso solo debía aterrorizar de forma selectiva a los grupos con pensamientos alternativos, el público en general no debía sentir su presencia. Precisamente eso fue lo que hundió, años más tarde, al GAL. Una vez se convirtieron en portada de la prensa, ya no aterrorizaron solo a sus víctimas potenciales sino a toda la sociedad, y entonces los cuerpos de seguridad del estado se vieron obligados a intervenir.

Ahora parece bastante difícil bucear en el pasado para descubrir todas las historias que nos cuentan la realidad de pasado reciente, que muchos vivimos, y cuyos recuerdos chocan frontalmente con la historia oficial que nos venden. Afortunadamente, hasta hace poco menos de una década, muchos autores se atrevieron a escribir cientos de libros a los que nadie prestaba demasiada atención, cuya venta resulto un negocio ruinoso, pero que hoy nos permiten rescatar los apartados documentales de un pasado que sí es el que recordamos. En mis manos, en estos momentos (mientras escribo esto) tengo "El MITO de la Transición" de Ferran Gallego, publicado ya en 2008, y que nos habla del periodo que va del declive del propio Caudillo, hacia 1973 y hasta los albores de la Constitución en 1977.

Pero qué podíamos esperar de un país que siempre ha ocultado su  verdadera historia, ya sea para no avergonzarse de la realidad o para manipular “patrioteramente” a sus individuos, hasta el punto de crear un Instituto Histórico dedicado exclusivamente a ese fin y en el que la manipulación chapucera de documentación histórica era una de sus características principales.
Desgraciadamente, para algunos de nosotros, la mentira que se nos está contando es muy evidente porque nosotros lo vivimos y, obviamente, no era así.

Ya no cambian la historia... Nos cambian el presente.

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Qué pasaría si Rajoy la mamara?

Imagen tomada de elperiodico.es


Ya sabemos que esto no va a ocurrir, pero, ¿y si pasara como en las películas?
¿Se imaginan que el golpismo del PSOE fuese una opereta para sacar a Rajoy de su madriguera?
Así de entrada no se ve ¿Verdad?
Pero imaginemos que el sábado el PSOE vota “no” a la investidura de Rajoy. No parece creíble, pero tampoco lo parece que se humillen hasta dar otra vez la presidencia al más inútil de los inútiles y a una garantía para el desastre del Estado.
Pues hagamos el esfuerzo de creer, por un momento, en esa negativa ¿Se imaginan el ridículo de Rajoy? Todo lo que ha ganado con el golpe interno del PSOE se esfumaría. En especial si al final de la votación el portavoz del PSOE atendiera a los medios y hablara de la falta de sensibilidad del candidato, la nula autocrítica, la falta de negociación y, ante todo, el nulo propósito de enmienda que las aburridas palabras con las que ha mantenido sus naturales mentiras el candidato. Eso sin contar la prepotencia del PP en general al verse nuevamente controlándolo todo.
Al tiempo, el mismo portavoz, debería ofrecer al candidato la posibilidad de presentarse nuevamente, pero tratando con más agradecimiento a quienes le van a prestar apoyo y menos prepotencia contra todos. En pocas palabras, que muestren sus deseos de mejorar lo que han destrozado hasta hoy.
Un candidato normal se retiraría de inmediato, pero Mariano, viéndolo tan cerca, aún se metería más en el barro. Después de todo ya lo habrían sacado de esa zona de comodidad que es para él la indolencia.
Como creo que la humildad y la decencia no están entre las pocas virtudes del PP, Rajoy jamás hará y dirá aquello que debe y estaríamos abocados a unas nuevas elecciones. La diferencia sería que el PSOE habría recuperado parte de compostura y el PP saldría muy tocado de ese fracaso de su candidatura. Además, de rebote, tras apoyar al PP, Ciudadanos también perdería votos a favor de un PSOE más a la derecha.
Esto supondría unas elecciones navideñas mucho más abiertas de lo esperado, porque la supuesta victoria del PP estaría en entredicho.

Sería magnífico, pero por desgracia la realidad es otra. En el PSOE sigue mandando un señor que no supo evitar su envilecimiento y que, además, necesita que no se investigue demasiado. Vamos, que el golpismo socialista necesita que la corrupción del PP se perpetúe tanto como Ciudadanos desea entrar a pillar su trozo de pastel.

domingo, 23 de octubre de 2016

Del morir y el pervivir de los partidos

Imagen extraída de http://astroboy-en-multiverso.blogspot.com.es/2014/11/la-rosa-marchita.html

El PP siempre fue un partido podrido. Era la herencia de AP y antes del mismísimo franquismo. Por si no era suficiente, en el PP, además de las estructuras de la quebrada económicamente AP, se juntó la flor y nata del reaccionarismo de la agonizante UCD. Por eso no se puede decir que al PP lo corrompiera el poder, ya era corrupto desde su nacimiento y no ocultaba su lenguaje introxenófobo (contra vascos y catalanes) para conquistar el voto cazurro. A pesar de todo ello, muchos españoles olvidadizos le dieron el gobierno en 1996, con la inestimable ayuda de la Convergencia de Jordi Pujol y el PNV vasco.
Los primeros 4 años de Aznar fueron de neoliberalismo de perfil bajo y caramelos populistas como el final del Servicio Militar Obligatorio (la mili). Esto convenció a muchos de una falsa bonhomía del PP que llevó a su mayoría absoluta en el 2000. Fue entonces cuando los de Aznar se quitaron la máscara y dieron el primer empujón a este país hacia las cataratas por las que ahora nos desmoronamos. La parte positiva es que durante esos cuatro años se pudo descubrir en el PP a personas honradas, coherentes o inteligentes. Se les pudo reconocer porque les vimos abandonar el partido en plena euforia aznarista. Los Piqué, Pimentel, Herrero de Miñón y muchos otros, abandonaron lo que reconocían como un basurero de corrupción que crecía estructuralmente como sustento del partido.
Nuestro presente, sin embargo, no es totalmente culpa de aquello, porque muchos otros tuvieron tiempo de desactivar la bomba económica que se había implantado en el corazón de nuestra economía, pero no supieron o no quisieron.
De todas formas no es la bomba lo que nos interesa remarcar, sino esa pérdida de capital humano que sufrió el PP antes de las elecciones de 2004. Ninguno de aquellos prohombres ha vuelto a ocupar un lugar relevante en la política de otro partido y, sin embargo, posiblemente fuesen el único capital humano que daba valor a ese partido. Lo que ahora queda en el PP solo puede ser considerado como mediocre y tolerante (en el mejor de los casos) con la corrupción.
Nos fijamos en esto porque en los últimos años hemos visto un fenómeno similar en el PSC catalán. Lo hemos visto en el PSC porque en el PSOE hace muchos años que los barones controlaron esa faceta y es muy difícil ver ascender a alguien que estos no quieran.
Si hoy Iceta y Parlón parecen mantener un duelo con el PSOE de los barones, es solo porque los últimos votantes que le quedan al partido en Catalunya no aceptarían otra cosa, pero, en realidad, solo buscan un punto de confort que les permita mantener viva la credibilidad de sus últimos votantes, pero sin enemistarse realmente con el núcleo duro del PSOE.
Los verdaderos valores del PSC, los que mantenían el ideario de sus inicios en los años 70, saltaron de la formación y se unieron a la corriente procesista (más cercana al socialismo obrero), aunque sin presentar un partido propio en las diferentes elecciones o metidos en coaliciones en JxSí o con ERC.
Si la flor y nata del PSC se marchó del partido… ¿Qué les queda?
¿Y con estas premisas qué podemos esperar del Golpe de Mano en el PSOE? ¿Habrá salida en masa de la Flor y Nata del PSOE?
Me temo que en el PSOE han hecho tarde. A los no corruptos, a los no mediocres y a los coherentes, ya solo les queda “vencer o morir”. Pero como a los Golpistas de Susana Díaz y a los barones de Felipe González no les apetece que se saquen los muertos de sus armarios y controlan las reglas del partido, la guerra es desigual. Defenestraron a Pedro Sánchez reinterpretando torticeramente las normas del partido, impusieron una gestora que no estaba descrita en las mismas, y ahora esta ignora una recogida de firmas que debería ser definitiva en las mismas normas.
Y, entre tanto, en el PSOE y nadie se rebela contra la rebelión. Nos recuerda tanto al 18 de Julio de 1936, pero dentro de un tubo de ensayo. Como si de un experimento de laboratorio llevado a cabo en una clase de historia de la ESO.

¿Veremos saltar la coherencia, la no mediocridad y la coherencia, o tendremos que esperar a la caída de Alicante, cuando ya nada tenga remedio? 

martes, 18 de octubre de 2016

Donald Trump ha caído en su propia trampa

Imagen extraída de la web del diario ·El Mundo". 

Donald Trump ha caído en su propia trampa.
Ni es el gran empresario que muchos pretendieron vender, ni alguien que se preocupe por otra persona que no sea él mismo y, sobre todo, no es alguien que desee pasar desapercibido.
Es cierto que el dinero le sale por las orejas, pero eso no le hace un gran empresario. En su historial alterna grandes triunfos y grandes fracasos, pero siempre destaca una cosa: a la hora de perder siempre pierden más otros. De todas las empresas que ha llevado a la bancarrota, ni una sola le ha costado un duro, sin embargo, no le ha temblado el pulso para dejar en la miseria a sus trabajadores. Desde ese punto de vista nada tiene que envidiar a los grandes ejecutivos españoles. Con esas premisas difícilmente se le puede considerar como el más indicado para ordenar a la economía más trascendente del Mundo.
El “buenismo” de todo candidato es algo que cuesta de ser creído en una persona que carga airadamente contra mujeres, inmigrantes y todo aquel que en un momento dado no le lama el culo de la forma apropiada. De hecho su verborrea está cargada de negativismo, populismo e insultos por igual. Desgraciadamente el populismo, especialmente de las derechas más facinerosas, es un “valor” en alza.
Pero el gran problema con Donald Trump es la combinación de su visión distorsionada de la realidad y su afán por imponer sus opiniones como verdades de fe. En este ámbito nadie debe olvidar sus acciones de los años 80 en Nueva York, cuando fueron detenidos unos jóvenes afroamericanos acusados de la violación de una muchacha en Central Park. A pesar de no estar claro que los detenidos fuesen los autores de los hechos, Donald Trump pagó una brutal campaña en la prensa con el fin de que la opinión pública no dudara de su condena. Fue aquel un linchamiento mediático similar al que llevó a EE.UU a la Guerra de Cuba, casi un siglo antes. Trump gastó millones para lograr la condena de aquellos muchachos obviando los hechos que debieron ser lo único que contara. Si el problema de la discriminación racial no era suficiente, Trump convirtió aquel proceso en un infierno para los acusados que llegaron a ser considerados culpables por un jurado totalmente influenciado por la vorágine mediática pagada por el hoy candidato a la presidencia de los EE.UU.
Finalmente, pasado aquel suplicio del que Trump fue el mayor responsable, se verificó que, no solo eran inocentes, sino que los culpables casi escapan a la justicia por culpa da la obstinación y falta de juicio de un millonario enloquecido: Donald Trump.
Treinta años después, ni la moral, ni la cordura del hoy candidato, han tenido medio, ni remedio, para mejorar. Así que su elección solo puede ser la fuente de grandes desastres.
Curioso que alguien cuyos padres emigraron en su día hacia el sueño americano, pretenda ser tan restrictivo con los nuevos emigrantes y, sobre todo, sea incapaz de reconocer que hubo otros americanos, los indígenas, que, bajo las líneas de razonamientos, deberían tener más derechos que él mismo.
Pero la trampa que ahora atenaza el candidato, es su cosización del sexo femenino. Durante años le hemos escuchado hablar en términos obscenos y denigrantes del sexo femenino. Algo que en una sociedad machista no se criminaliza debidamente. Y precisamente su rival es hoy una mujer. Así que no es de extrañar que sus abusos frente al sexo femenino y su incomprensión deliberada hacia este, hoy le pasen factura  ¿Realmente no esperaba que todas las mujeres que en su día se sintieron agredidas por sus formas abusivas, hoy no hablaran? Puede que no todos los casos de agresiones y abusos sexuales de los que hoy se le acusa, sean ciertos, pero basta con que uno lo sea, para que deba dimitir de su candidatura y hasta de su presidencia si esta le fuera otorgada por las urnas.
Sin lugar a dudas Trump fija su mirada en el marido de su rival para justificar sus excesos, pero olvida hasta qué punto aquel único proceso destrozó la vida política del que podía haber pasado como uno de los mejores presidentes de la era moderna. Donald Trump ni siquiera tiene una sola bondad con la que compensar todas esas maldades de las que se le acusa. Ni siquiera esa oportunista comparación, pues, le es favorable.

Conscientes y avergonzados de todas estas realidades, son muchos los líderes republicanos que abjuran de la figura del candidato que en teoría les representa en la carrera presidencial.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Independencia para no nacionalistas

Imagen extraída de http://www.sflbarcelona.org/


Independencia para no nacionalistas

Creo que hacía falta un texto lleno de obviedades como este porque entre la publicidad de unos y los mensajes de terror de los otros, perdemos de vista la realidad del día a día, lo que a los ciudadanos de verdad les importa. Porque, para todo aquel que no sea un nacionalista catalán o un nacionalista españolista, lo que realmente importa es cómo cambiarán las cosas que nos rodean y en qué diferirá nuestra vida de hoy y la de mañana.
Lo primero de todo es recordar que los grandes cambios nunca afectan a nuestras vidas de inmediato. Ni siquiera los cambios más traumáticos son repentinos, porque nosotros mismos establecemos un periodo de adaptación a la nueva situación. Personalmente me cuesta concebir un cambio más radical que la muerte de un familiar y, incluso en esos casos, establecemos un periodo de tiempo, al que llamamos duelo, para acostumbrarnos a ese cambio.
No digo con eso que la Independencia pueda mostrarse como un cambio traumático. Es más, desde mi punto de vista, y salvo un improbable conflicto bélico, el cambio será totalmente gradual y, me atrevería a decir, que con más cosas positivas que negativas. Sin embargo, donde si habrá unos cambios enormes, será en las macropolíticas, pero que a nivel nuestro, de ciudadanos de la calle, tardarán bastante tiempo en afectarnos y, sin duda, lo harán de forma muy gradual. Sin embargo, vamos a intentar ver todos los aspectos.
Las primeras preguntas que se hace un ciudadano de a pie, es que va a ser de su familia, su casa, su trabajo, su vecindario, los precios, el salario, la jubilación, sus estudios… De todo eso, lo que primero se verá afectado es lo que va relacionado con la economía y, digan lo que digan, los unos y los otros, es una incógnita. La auténtica realidad es que ahora estamos muy mal y el margen para empeorar parece menor que el de mejorar, por lo que convierte a este momento en el mejor para intentar un cambio de esta índole. Sin embargo, también en este ámbito podemos aseverar que los cambios, a pie de calle tardarán en verse y, es posible, que para el momento en que podamos notar sus efectos, estos ya estarán compensados con medidas o con nuevos cambios en los niveles superiores.


Del dinero y del trabajo

Para entender mejor todo esto, debemos trasladarnos al año 2006, en la cima de las políticas económicas del ladrillo. Cuando los bancos llevaban mucho tiempo con sus reservas agotadas en créditos inmobiliarios, pero que habían logrado suscribir líneas de crédito con bancos franceses y alemanes, para seguir haciendo préstamos hipotecarios. En aquellos momentos algunos economistas ya vislumbraban el problema que se nos venía encima, pero a nivel de la calle estábamos en la cresta de una extraña ola en que, seguíamos sin poder comprar un piso porque los precios eran prohibitivos, pero nuestros salarios eran los más altos que habíamos tenido.
¿Era aquel nuestro mejor momento?
Pues seguramente no, porque a pesar de esos salarios, no éramos capaces de pagar con ellos lo que queríamos, pero con el tiempo vimos que lo que siguió a aquello aún era peor. Primero el cierre de los grifos bancarios, después la pérdida de empleos y, por último, la destrucción del estado del bienestar, los derechos y los rescates sociales. Pasamos de una orgía de bancos, constructores, financieras y políticos, a la miseria y el pago de los platos rotos por parte de quien menos culpa tenía. Lo que algunos llamaron el milagro económico de Aznar, había resultado ser el fraude más grande de la historia al pueblo español y, lo que es peor, ni la alternancia política había sido capaz de desactivarlo.
Sin embargo, lo que nos interesa de esa catástrofe económica que, de una forma u otra, todos hemos sufrido en nuestras carnes, es que un error en las políticas económicas del año 2000, tuvo que esperar siete años antes de explotarnos en los morros al enlazarse con una recesión Mundial en auge y que salió a los medios en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, pero que, seguramente, a nivel de calle, salvo alguna excepción, no se notó realmente hasta 2009.
Los grandes movimientos económicos llegan a nuestras vidas poco a poco, aunque algunas decisiones, que afectan más abajo, si puedan aparecer de forma más repentina. Por ejemplo, un corralito sería algo que nos afectaría de inmediato, ¿pero cuánto tiempo antes estaría la prensa diciéndonos que todo va mal? Hay que reconocer que, posiblemente, nosotros no hubiéramos notado esos problemas en nuestras carnes hasta que un viernes nos encontráramos que no podíamos sacar dinero del cajero para hacer la compra semanal. Pero el problema económico ya estaba allí mucho antes.
Nuestra mala economía doméstica de hoy, no viene de hoy, ni del día que quebró Lehman Brothers, ni siquiera desde que el BOE publicó la ley del suelo del gobierno Aznar. Lo que hoy vivimos es consecuencia de cientos de años de políticas económicas y, también, del modo en que cada uno de nosotros encajamos, o dejamos de hacerlo, en los planes que otros han establecido. Pero de todo eso lo único que realmente nos importa (y es así como debe de ser) es cómo nos afecta aquí y ahora.
Si con la Independencia se van muchos de los inversores actuales y vienen otros nuevos, no lo notaremos inmediatamente. Si los bancos modifican sus políticas crediticias, tendrá que cubrirse toda la cadena de afectaciones macroeconómicas hasta llegar a nosotros sus resultados. Lo que más rápidamente nos afectará es la subida de precios de productos a los que les cueste más llegar, la bajada de precios de productos a los que le cueste más salir, la aparición de nuevos empleos relacionados con nuevas facetas que es mejor cubrir desde aquí y la perdida de aquellos que es mejor cubrir desde fuera. Que la diferencia nos sea favorable o no, es algo que no se podrá saber inmediatamente, porque todo cambio necesita alcanzar un punto de equilibrio entre lo que entra y sale, y este tarda muchos años en que pasa por periodos en que los cambios parecen, unas veces ir en una dirección y otras en el contrario.
Claro que, la pregunta que todos nos hacemos ahora es si habrá más trabajo con la Independencia. Y la respuesta es, de entrada, que sí. Pero también es cierto que habrá personas que verán cómo se extinguen sus trabajos. No obstante, globalmente habrá más empleo porque, sin ir más lejos, harán falta muchos más funcionarios. Nunca se cubrirá la parte proporcional de funcionarios que actualmente hay en Madrid, pero aun así aparecerán cerca de 10.000 nuevos empleos. Otra fuente de empleos estará relacionada con las nuevas sedes centrales de empresas que ahora ya no podrán representarse desde Madrid y, finalmente, muchos consulados pasarán a ser embajadas, incorporando personal adicional. Eso moverá un dinero adicional en la ciudad de Barcelona que, a su vez, implicará más gastos, más ventas… con todo lo positivo, y también lo negativo, que eso supone.
Pero todo eso, como ya hemos dicho, no se notará inmediatamente.
Está claro que el sector servicios, el administrativo y el financiero, vivirán una edad dorada, pero respecto al sector industrial ya no lo tenemos tan claro, porque dependerá de muchas cosas y, en especial, de los acuerdos comerciales e internacionales de los siguientes gobiernos del nuevo país.
Por otra parte, el sector agrario, en general, mejorará su situación, pero es posible el eso no se extienda al sector vitivinícola que deberá bajar algo su producción.
Catalunya, como muchas otras veces en su historia, deberá sacar provecho de sus posibilidades para el comercio internacional. Él desarrollo de esta faceta económica deberá ser una prioridad para nuestros gobiernos y será el deber del pueblo recordárselo en las urnas porque de ello dependerá nuestro día a día en el futuro.
Junto al trabajo va lo que de verdad nos importa: el salario ¿Qué pasará con nuestros sueldos?
Nuevamente no podemos hablar por todos, pero más empleo significa menos paro, y menos paro implica más capacidad de elección para el trabajador, por lo que los salarios subirán. La mala noticia es que esto también elevará los precios y, en especial, si Catalunya no consigue mantenerse en la UE o ingresar rápidamente. Por otro lado, la obligación de mantener el euro como moneda y sin poder ejercer ningún control sobre ella, implicará precios aún mayores. Por eso los primeros cuatro o cinco años, sin políticas monetarias propias, el nuevo Estado catalán tendrá que tomar algunas duras medidas correctivas. Esos primeros años no serán fáciles, pero viendo como en estos momentos asumimos problemas ajenos y como nos vemos perjudicados gravemente, puede que esas medidas pasen muy desapercibidas en comparación a la situación actual.
Por otro lado, igual que Barcelona y su primera corona verán subir los precios muy por encima de los actuales, más allá, y conforme nos separemos geográficamente, el impacto de esas subidas será menor. Lejos de Barcelona no tendrán que asumir el precio de la capitalidad.



La educación mejor cuanto más próxima

Si en el tema económico las cosas parece que no están muy claras, en el educativo no habrá lugar a dudas en que iremos a mejor.
Supongo que muchos tendrán miedo a que la inmersión lingüística les deje totalmente al margen, pero la realidad es que aquellos que están preocupados realmente por ello es que hace mucho que se perdieron.
Es verdad que un Estado catalán tenderá a catalanizar más su educación, sus medios de comunicación, sus administraciones y su vida en general. Pero seamos realistas, eso no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana y si hay algún político que pueda creérselo, ya lo bajarán las urnas de su nube.
De lo que si podemos estar seguros es de que nadie mangoneará la educación de Catalunya desde un lugar en que no se tenga “ni puta idea” de qué es Catalunya.
Es posible que, con los años, el castellano pueda llegar a ser una lengua extranjera y se estudie como tal, pero, para entonces, los niños de hoy contarán con edades de 40, 50 o más años. Y, posiblemente, por aquel entonces, el inglés haya sido substituido por el chino como lengua del comercio. Porque el mundo da muchas vueltas y nuestra españolidad de más de 300 años no es algo que se pueda erradicar nunca, ni reducir en una década.
Veinte años después seguiremos siendo de los más cultos en lengua castellana, pero entonces, posiblemente, ya la llamaremos, sin complejos, español.
Nuestras escuelas no dependerán de los errores que se tracen más allá de nuestro territorio y solo tendrá que aguantar los achaques de nuestros propios legisladores. Legisladores que, por su proximidad y dependencia más directa de nuestros votos, obrarán evitando determinados errores inadmisibles que los legisladores de hoy nos imponen.
No tengo dudas de que, si ya hoy la enseñanza en Catalunya es de las mejores del Estado español, con la independencia, aún con similar financiación, podrá mejorar mucho más.
Es de las pocas cosas que no tengo duda alguna, porque los continuos palos a las ruedas que ha puesto el Estado español a la enseñanza y a la cultura catalana, han dañado mucho al sistema educativo y, en especial, han forzado a unos gastos inútiles que nunca debieron ser asumidos.



Junto a mi casa la de mi vecino

Dice un dicho castellano: “¿Quién es tu hermano? Tu vecino más cercano”. Y es que, una vez salimos de nuestra casa, incluso dentro de ella, nos tenemos que valer de quienes nos rodean y, a un tiempo, tenemos que estar dispuestos a ayudarles y socorrerles cuando haga falta. Ese es el valor de vivir en comunidades humanas. Eso es lo que se llama el vecindario.
De nosotros y de nuestros vecinos depende esencialmente la calidad de vida que nos ofrezca el entorno. Sin duda nuestros ayuntamientos colaboran con unos servicios de mayor o menor calidad, pero nuestra actitud y la de quienes acuden a nuestro vecindario, es esencial para que este resulte más agradable.
No podemos culpar al ayuntamiento de los excrementos de animales domésticos, las basuras fuera de los contenedores, las alfombras de chicles y colillas frente a las paradas de autobuses y centros de enseñanza, los papeles en el suelo, las pintadas en persianas y paredes, los vehículos aparcados en las aceras o en pasos peatonales, las bicicletas o incluso vehículos a motor, circulando a gran velocidad por las aceras… De hecho hay una cosa que se llama urbanidad que impide excusarse en los impuestos pagados para justificar una patente de corso que nos permita realizar cualquiera de estas u otras acciones que perjudiquen a nuestro entorno y hagan perder valor a nuestro vecindario. Los ayuntamientos pueden gravar económicamente, regular, incluso gastar mucho más en limpieza y recogida de basuras, pero en último término es el ciudadano el que da valor a su entorno… y este también califica a este.
No creo que la independencia pueda cambiar este punto, ni para bien, ni para mal, porque solo depende de los ciudadanos.
Respecto a la delincuencia, todo y que la colaboración ciudadana puede ayudar, hoy por hoy, solo las fuerzas de orden público pueden actuar, según la ley o bajo la petición de una orden judicial. Y, al final, siempre será el sistema judicial el que determinara los castigos o sanciones a que haya lugar. Poco o nada podemos hacer para cambiar esto y solo nos queda la posibilidad de denunciar y socorrer a las víctimas de los delitos.
Y esto tampoco cambiará con la independencia. Podrá mejorar o empeorar el sistema judicial, igualmente para las fuerzas de orden público, pero todo eso dependerá de quién establezca las leyes, de los jueces y de las capacidades, presupuestos y nivel de las fuerzas del orden. Y todo eso, como siempre, se vinculará a nosotros mediante el ejercicio del sufragio universal que nos permite cambiar de legisladores cada cuatro años.


Curasana, curasana, culito de rana…
¿Qué sanidad queremos?
En los años 80 el Estado español empezó a traspasar a la Generalitat de Catalunya la atención sanitaria de la Seguridad Social, que no su tesorería. En aquellos momentos traspasó una cifra aproximada de lo que el Estado español gastaba en esa Comunidad Autónoma. Tras un par de años de adaptación, el experimento resulto un éxito, salvo que la cifra no aumentó adecuadamente con los años y la Generalitat tuvo que empezar a transferir dinero de otras áreas para mantener esta.
Viendo la situación de Catalunya y las demandas de una mejor financiación de la Generalitat, J.M. Aznar decidió trasferir este servicio a todas las CC.AA. Muchas de ellas ya no pudieron hacerse cargo desde el primer momento y eso que la idea de Aznar era que esto sucediese a largo plazo, liberando al Estado de unos gastos extra excepcionales, pero endeudando miserablemente a la mayoría de CC.AA. de hecho esa misma filosofía la hemos visto en el PP de Mariano Rajoy para desplazar la deuda del Estado a las CC.AA. permitiendo mantener los gastos policiales, de defensa, de administración, de salarios de políticos, las transferencias a la Iglesia o el presupuesto de la Casa Real, a costa de los servicios sociales, sanitarios, etcétera que dependían de las CC.AA. Es más, incluso se permitió recortar las cantidades que por convenio debía suministrar el Estado. El caso más hiriente es el de la Ley de Dependencia, en que el Estado adquirió el compromiso de pagar el 50% y en la actualidad ni siquiera abona el 30%. En Catalunya la Generalitat se está haciendo cargo de ese 20% adicional, aun realizado insufribles recortes en tan sensibles, y hasta dramáticos, presupuestos.
Con esta premisa no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que la Independencia no le puede ir demasiado mal a la sanidad.
Es más, si tenemos en cuenta que habrá más trabajadores cotizando a la S.S., el presupuesto de esta aumentará mucho más que simplemente lo que ahora el Estado español no paga. Podemos decir que la Sanidad, junto a la Educación, serán las grandes beneficiadas de la Independencia. De hecho, los servicios sociales se verán beneficiados globalmente.
Claro que, los detractores del Procés Independentista, platean el argumento de que Catalunya no podrá tener presupuesto para todo eso. Sin embargo, cuando se les pregunta por las cuentas recurren a los presupuestos de Montoro. Unos presupuestos que incluyen “equitativamente” todo lo que gasta el estado central, pero que es incapaz de explicar en qué lugar de Catalunya se ha gastado un solo euro de forma justificada.
Al final la única cuenta que vale es la de las gallinas que entran por las que salen, y sabemos las que entran, sabemos las que se pierden, pero de las que salen en Catalunya las únicas que nos explican hasta la saciedad son las de esos préstamos que llamados FLA, que nos endosan cada vez que nos portamos bien y por los que aún tenemos que pagar intereses.
¿Alguien se ha preguntado de dónde sale el dinero del FLA?
Pues ahora imagínense el dinero del FLA, sin intereses y sin depender de que nos portemos bien a los ojos de un extraño que no está velando por nuestros intereses.
Y ahora imagínense que no hay Casa Real, ni Conferencia Episcopal, ni un ejército derrochador, ni un AVE a San Cogurcios del Cascajo, ni un Florentino Pérez, ni un Felipe González y que nos importa una mierda Amancio Ortega porque paga menos impuestos que Messi… y encima no se considera un defraudador y no se le puede pedir más.
¿Aún siguen creyendo que si Catalunya se independiza no va a tener el dinero correspondiente para esos servicios?
¡Vamos, anda!




No me voy a jubilar jamás

Más dinero para financiación, más trabajadores cotizando a la Seguridad Social y por más dinero… ¿Y nos preocupa cobrar jubilación en una Catalunya independiente y no en España?
Hace algunos años los políticos españoles se percataron de que el aumento de la esperanza de vida era una cosa muy bonita, pero también suponía que el Estado debía pagar más dinero y, tarde o temprano, la Tesorería de la Seguridad Social no recaudaría suficiente. Por si esto no era malo, llegaba otro problema que era asumir las jubilaciones del colectivo del Baby Boom que se dio entre 1958 y 1972 (especialmente en entre 1962 y 1966).
Las contramedida más importante debió haberse empezado a tomar en los años 80 fomentando la natalidad, pero entonces primaban los conceptos malthusianos de natalidad, para mejorar la situación de la población. Entonces hubiera tenido de ponerse en marcha un plan al estilo escandinavo que facilitara la conciliación de la vida laboral y familiar de los ciudadanos para fomentar la natalidad. Sin embargo, todo esto se hizo tarde y mal. No fue hasta la decadencia de la era Zapatero que se intentó fomentar la natalidad con el absurdo, gravoso para el Estado e insuficiente Cheque Bebé.
Afortunadamente, con antelación, se había tomado otra pequeña medida que podía retrasar el problema. Dado que la generación del Baby Boom aún estaba en activo y había superávit en las recaudaciones de la Tesorería de la Seguridad Social, se decidió hacer una reserva que creció rápidamente. Desgraciadamente, la mayoría absoluta y dictatorial del PP, ha decidido ir metiendo mano en la caja y gastarse ese dinero de todos en sus chucherías, igual que hiciera su antecesor en el partido, el señor Aznar, con la privatización de las empresas estatales.
Así nos encontramos que tras toda una vida de trabajo, la solución de mariano Rajoy y sus secuaces, es alargarnos dos años más la vida laboral. Y según sus técnicos alemanes, esto no será suficiente. En cuanto Mariano tenga el apoyo de su amigo Felipe, puede que hasta acaben con eso de la jubilación, al menos para los trabajadores españoles.
Con esas premisas tan oscuras y la alegría de los políticos españoles para tratar esos temas a la brava y sin un ápice de rubor en la cara, ¿de verdad creen que la Independencia puede ser una mala cosa para las perspectivas de cobrar una pensión?
No sé si las pensiones en una Catalunya independiente podrán ser buenas o malas, pero me temo que, hoy por hoy, son la última esperanza que tenemos para cobrar una pensión que nos permita sobrevivir.



¿Qué pasará con mi familia que está lejos?

Es verdad que no tengo ni idea de qué pasará con España si Catalunya se independiza. Está claro que, con lo dicho, el porvenir de España parece muy oscuro. Pero tenemos que tener claro que ese porvenir no se ha labrado en un solo día. Lleva muchas décadas boicoteando su propio futuro. La falta de visión de sus políticos solo tiene justificación en el afán de protagonismo, el deseo de enriquecimiento personal y el cultivo de un patrioterismo neofranquista que produce arcadas hasta a los cerdos.
Y a todos esos elementos les votaron, les votan y les votaran, un pueblo inculto y repleto de los mismos tics que esos políticos dañinos.
Y sí, Catalunya no está exenta de esa gente y esos políticos. Pero si una cosa tenemos que agradecerle al Estado español, es que, en su afán por dañar a Catalunya, ha interceptado a muchos de eso políticos y ha dado una lección al pueblo catalán que aún no ha recibido el resto de España. Pero hay que tener claro que, si eso ha sido posible en Catalunya, también es posible en el resto de España. Así que aún hay una esperanza.
Esa es la esperanza para esa familia que viva en cualquier otro lugar de la geografía española. Si no forman parte del colectivo que apoya la decadencia de España, vuestras familias ya conocen el hedor de su entorno y seguro que están haciendo algo por cambiarlo. Son la esperanza.
Claro que seguro que os comentan eso de que sin la solidaridad de Catalunya no podrán subsistir. Bueno, también es posible que sean de los que dicen que Catalunya no sería nada sin España y que Catalunya debe dinero a todos los españoles. En ese caso, perdonadme, pero no tenéis familia, tenéis un mono con una pistola a punto de dispararla y mejor que estéis lejos cuando eso ocurra. Por ejemplo en un país independiente.
Los puntos de vista distorsionados, no obstante, no acostumbran a ser culpa del que los tiene, sino de personas con poder divulgativo que desean hacer daño extendiendo la ignorancia. De hecho, algunos sectores “periodísticos” han extendido estas falacias para recolectar votos hacia partidos que, si fuesen vistos con su verdadera imagen, no serían votados más que por la peor escoria y, sin embargo, ahí están, robando el dinero y las vidas de todos.
La iglesia católica que ordena las vidas de los españoles, desde mucho antes de que fuesen españoles, es la gran responsable de inculcar toda una gama de sentimientos autodestructivos que amansan al pueblo en su natural rebeldía contra un poder injusto. Por supuesto, esta iglesia en perfecta simbiosis con esos poderes ora políticos, ora militares, recibe su diezmo religiosamente o, de lo contrario, encuentra el modo de deshacerse de ese poder por legítimo que sea; como ocurrió con la Segunda República. Y poco le importan las vidas de inocentes que caigan en el proceso. Por no importarle no le importan ni siquiera sus “soldados” de base a los que sacrifica por el beneficio económico de la organización. A final de cuentas, para la iglesia es más importante el sometimiento de las masas que sus propios principios de fe.
Y cuando un número importante de españoles cuestiona esa nueva fe inventada y abre los ojos ante las injusticias, siempre aparece una figura dictatorial, como Franco, para ejercer un genocidio sistemático contra el posible gen de la rebelión. Así, el sometimiento que no se logra en los altares, se entierra en las fosas comunes de los cementerios y en cunetas olvidadas.
Así que lo que hoy vivimos como simulacro de democracia y que tanto nos decepciona, no es culpa de nuestros familiares en los pueblos de toda España. No, no es su culpa, porque como diría la señora Rabbit, los han dibujado así.
Pero los españoles son buenos trabajadores… o podrían serlo. De eso pueden dar fe los alemanes que se beneficiaron de esa mano de obra barata allá por los años 60 y que hoy vuelve a la carga con nuestros universitarios.
Esa es otra, porque para los que se hicieron catalanes y dejaron a padres y hermanos en su regiones de origen, hoy les cubre el miedo de que se haga muy complicado volverse a reunir una o dos veces al año como ahora.
Yo no creo que haya problema para ello. Lo que sí les pasará, como le ha ocurrido a generaciones anteriores, es que con el paso de los años se va desconectando con el origen. Porque si al principio uno se fue pensando en volver, lo más habitual es que se forme aquí una familia y se tengan que repartir los tiempos de visita con el origen de la pareja. Después se tienen hijos que crecen y, un buen día, empiezan a demandar ir en otra dirección. Al final, muy pocos logran cumplir su deseo de volver tras la jubilación. Sin darse cuenta, poco a poco, uno ya no encuentra diferencias entre uno mismo y los vecinos que le saludan cada mañana con un “Bon Dia”. De hecho, hacía muchos años que cuando volvía al pueblo, aquellos que fueron sus compañeros de colegio, le decían “ahí viene el catalán”. Incluso el marido de su hermana que, además, sabe que, en el fondo, no lo dice ni con cariño ni con amabilidad. Es igual, aún hay muchas personas que le importan allí, pero aunque la distancia es la misma de ayer, parece que hay muchos más kilómetros entre ellos.
No, eso tampoco cambiará. Pero ahora te has de preocupar de otra familia más importante y que se desvanece con más dolor para tu alma. Ahora tú ves partir a los hijos, por los que te has esforzado mucho en darles estudios, creyendo que era su futuro, pero que solo logran obtener un trabajo en el extranjero. Con suerte se quedarán en Europa, pero también pueden partir a América o, incluso, Asia o Australia. Eso sí son kilómetros y no los que te arrancaron a ti, a tus padres o a tus abuelos, del pueblo. Pero entiendes que el dolor tampoco estuvo ausente en aquella decisión.
Con tu hijo en el extranjero, producto de una situación política y económica responsabilidad de gobiernos muy mal escogidos en las urnas, tu familia del pueblo ya no es la misma prioridad. Ahora duelen más los hijos y estás tentado a partir con ellos. Aunque hay otra opción ¿De verdad vas a aceptar que es mejor malo conocido que bueno por conocer? No, eso ya no vale. En Catalunya has montado tu hogar y lucharas para que tus hijos tengan un sitio en él, y si España no te lo da, deberás probar con una Catalunya independiente.
Es verdad, la Independencia no es una garantía de nada, pero si seguimos en España sabes que tus hijos seguirán lejos para siempre y que, con el tiempo, establecerán sus familias lejos de aquí, como tú, en su día, viniste aquí buscando el aire que en el pueblo te faltaba.
¿Y el pueblo?
En el pueblo quedan los recuerdos, los amigos de la infancia y una familia, cada vez más lejana. Y, como no, la melancolía paseando por unos lugares que se modernizaron hace mucho tiempo.




Aunque tenga poco que ver, Europa y las subvenciones mataron a España

¿Dónde quedó la esperanzadora España que empezaba una democracia en 1978?
La mal llamada Transición fue un proceso que nos llevó de la dictadura franquista a una democracia tutelada, que nació con muchas esperanzas, y que murió entre reiterados incumplimientos. Al menos es así como lo vemos hoy, pero no en 1978 cuando, entre el miedo a volver atrás y los deseos de tirar hacia delante, no disimulábamos una ilusión capaz de obviar lo que estaba pasando realmente.
El ya finado Padre de la Constitución, Jordi Solé i Tura, comentó en una entrevista, poco después de las primeras elecciones democráticas, que la Constitución de 1978 tenía que entenderse como algo provisional nacido con la idea de tomar distancia con el franquismo. Entre líneas se entendían las presiones ejercidas por los militares y que, por boca de Fraga y algún otro, habían tomado forma en la Constitución como palabras y frases que suponían cadenas al texto y por ende a las libertades de la naciente democracia. El propio Solé Tura nos aclaraba que, en siete, o como máximo diez años, debía realizarse un verdadero proceso constituyente que cerrara una verdadera Transición con una Constitución generadora de una auténtica democracia. Pero igual que inspiraba esta idea nos aclaraba sus dudas basadas en una ley electoral pensada para que unos pocos partidos se asentaran en el poder y formaran una oligarquía endogámica alternante. España no había aprendido nada de su pasado y volvía a repetir sus propios errores con la excusa de evitar errores ajenos, como la República de Weimar que llevó a Hitler al poder en Alemania. La herramienta perversa que debía salvarnos del nazismo era la Ley d’Hondt.
Hay que decir que, si alguna vez existió una verdadera intención de abrir un nuevo proceso constituyente, este se desmoronó por el devenir de los acontecimientos. Primero fue la caída de Suarez a través de una conspiración interna de su partido, después el 23F que sirvió para reforzar la institución monárquica, uno de los pilares del bajo nivel democrático de la Constitución del 78. Y, finalmente, la pleitesía de Felipe González a Ronald Raegan y la introducción de España en la OTAN.
Mientras tanto, España apuntaba a otro hito que todos veíamos con ilusión, pero que, con el tiempo, a pesar de permitirnos acceder al anestésico Estado del Bienestar, supuso unos grilletes que deformarían nuestra economía: el Mercado Común.
Llegamos a un Mercado Común en expansión, pero que también estaba modificando sus principios y ampliando sus áreas de influencia técnica. Nos impusieron obligaciones, cuotas máximas de producción, especialmente en el sector agropecuario y nos pagaron, tanto por esas limitaciones, como, en forma de subvenciones, para el desarrollo de otras áreas.
Si las cuotas y la baja productividad obligaron a cerrar muchas empresas, el verdadero problema, que aún no se ha comprendido, fue, es y será, el de las subvenciones.
Europa nos ha dado mucho dinero, pero muy poco de ese dinero ha servido realmente para desarrollar nuestro país, aunque ha sido muy útil para que la corrupción anide mejor en muchos lugares, incluido entre algunos altos funcionarios de Madrid y, como no, políticos. Creo que con esto no descubro nada a nadie, pero siguiendo un razonamiento económico, si estos individuos han sido capaces de llevar subvenciones, por una comisión, hasta empresas corruptas que de otra manera, por su ineptitud económica, no hubiesen sobrevivido, ya empezamos a vislumbrar el problema.
La supervivencia de una mala empresa, a base de subvenciones indebidas, hace que sus competidoras, más capacitadas, se enfrenten en inferioridad de condiciones y, a menudo, perezcan a pesar de su valía. De este modo, a través de la competencia desleal de las subvenciones, prosperan empresas sin valor para el conjunto de nuestra economía y caen las que si lo tienen, por lo que el conjunto de nuestra economía pierde, pero como momentáneamente se conservan los empleos, en el global económico no se ve.
Si a esto unimos las grandes cantidades de dinero que reciben de Europa familias-empresa como los Alba, continuamente en barbecho, vemos el desperdicio de ese dinero y la forma en que se usa para destruir al país.
Otro ejemplo terrible es el cultivo de remolacha en Castilla-León para la producción de biocombustibles. Los dueños de las tierras cultivan el producto hasta el momento en que debe recogerse y después se deja que las remolachas se sequen en los campos. En el proceso se han malgastado millones de litros de agua de unos pozos no preparados para ello y que ahora muestran su agotamiento sacando trazas de arsénico que pasan al agua de consumo humano. Recordemos que esas tierras habían sido históricamente para cultivos de secano como los cereales de trigo, avena o cebada. Desgraciadamente, Europa paga muy bien por metros cuadrados de cultivos finalizados para producción de biocombustibles, sin embargo, las empresas que optan al producto para producirlos, no pagan lo suficiente para rentabilizar su recogida. Así que, al final, solo se cultivan subvenciones y se facilita que las tierras, ahora de regadío forzado, se llenen de topillos que estropean las cosechas vecinas que si están destinadas a productos que deben recogerse.
Las subvenciones no siempre acaban tan mal, pero el dinero que se pierde, como vemos, no es lo peor, sino el daño que hacen al global de la economía y que, por tanto, terminan reduciendo nuestra riqueza en lugar de ampliarla.
Después tenemos el problema de haber tenido a unos políticos insensatos que han malgastado las ayudas para infraestructuras, creando unos trenes de Alta Velocidad, cuyo mantenimiento ha colaborado espectacularmente en el endeudamiento del país. Autopistas por las que no circulan coches e, incluso, ayudas a empresas privadas, como las autopistas de Madrid, que después quiebran y debemos subsanar  sus pérdidas con el dinero de todos. Y no hay que olvidar que toda infraestructura necesita de dinero para su mantenimiento de por vida. Así que una infraestructura inútil es un gasto inútil y para siempre.
No, las subvenciones europeas, se han usado tan mal y se han ligado tanto a la corrupción estructural del país, que han hecho más daño a nuestra economía que beneficio nos han aportado. Así que cuando Felipe González volvía sonriente de Bruselas con un nuevo paquete de subvenciones en la maleta, en realidad estaba jugando pan y votos para hoy, pero miseria para mañana. El drama es que, desde entonces, todos los políticos han jugado al mismo juego.
Si la España estructuralmente corrupta ha hecho eso con las subvenciones europeas, ya podéis imaginaros dónde ha ido la eterna solidaridad de Catalunya. Por eso en los pueblos de España se les hace odiar a Catalunya con tanta facilidad y les cuesta tanto entender lo que le cuesta a Catalunya su mantenimiento: el dinero no llega a donde debe.



Apreciaciones finales

Pregúnteme cómo le ira a usted con la Independencia y le contestaré que ni tan bien como dicen unos, ni tan mal como dicen otros. Que es obvio que en conjunto todo ira mejor, pero también que a unos les ira bien y a otros mal. También hay que insistir que no será un camino de rosas, pero que los cuentos de miedo que cuentan otros no son más que una excusa para proteger unos beneficios y prebendas que ahora tienen y después no tendrán.
Así que no hace falta que diga que, al final, no es una cuestión de nacionalismos, sino de intereses. Pero yo te puedo asegurar que si vives aquí y no eres un ladrón o un aprovechado, la Independencia es lo que te conviene y lo demás son tonterías. Pero entiende que no me dirijo a ti ni como nacionalista español, ni nacionalista catalán; me dirijo a ti como persona que vive aquí y ahora, y que desea lo mejor para los suyos. Sin banderas y sin puñetas.
Seguramente te habrás dado cuenta de que en ningún momento te estoy hablando de cómo conseguir la independencia. Tampoco he dicho nada de las medidas a tomar por esa España inmovilista para evitar esa independencia… Y, finalmente, tampoco te he hablado del reconocimiento internacional. Eso es porque yo no creo que la Independencia sea cosa de un instante, ni de los seis años que llevamos desde que empezó el Procés. La Independencia, por desgracia, es una carrera de fondo que nos dejará casi exhaustos en muchos momentos y nos permitirá disfrutar del paisaje en otros. Pero creedme cuando digo que es una carrera que empezó mucho antes del llamado Procés, pero que ahora con este llega a sus etapas finales. Eso no quiere decir que en julio o septiembre, como afirma Puigdemont, se logre llegar a la meta. Sin embargo, conforme todos tomemos consciencia de que es lo que nos conviene y se libere esa necesidad de los conceptos superficiales y nacionalistas, la Independencia estará más cerca.
Tenemos que grabar en nuestras mentes este momento, porque es posible que vengan tiempos aparentemente mejores y tengamos la tentación de olvidar la verdadera razón de unos problemas que quedarán aplazados, pero nunca resueltos. Tenemos que seguir en el convencimiento de que este es el buen camino hasta que al gobierno español, o al resto del Mundo, no le suponga ningún esfuerzo reconocerlo, porque cuando llegue ese momento ya lo habremos conseguido. Y ese momento no será mañana, ni pasado y es posible que tampoco dentro de un año, pero está muy cerca si no se desespera.
Para acabar tengo que dar importancia al hecho de no haber hablado ni de Corredores del Mediterráneo, ni de insultos, injurias, judicializaciones de los problemas políticos y, en general, haber tocado solo de refilón muchos de los agravios que nos separan de España. Pero es que, dolidos o no, lo último que debemos hacer es malgastar nuestros esfuerzos en hacer mala sangre contra unos hermanos que son más parecidos a nosotros de lo que muchas veces queremos reconocer. Sin embargo, la independencia nos la tenemos que plantear como una fórmula para intentar mantener buenas relaciones con ellos, ya que viviendo en su casa y con unas normas que nos resultan hostiles, no podemos estar a gusto… y ellos tampoco.
Dice un dicho castellano que “el casado casa quiere”. Así que nuestra nueva familia debe separar su casa de la de nuestra hermana castellana y mantener una relación de buena vecindad y una sonrisa de familiaridad.