sábado, 6 de agosto de 2011

La manipulación de un caballo de batalla o a vueltas con la Ley Electoral.



El movimiento 15M emergió del colectivo en esas fechas, pero para cualquier ciudadano corriente hay conciencia de que su ideario lleva mucho tiempo presente entre todos nosotros. Que los políticos se han vuelto sordos y ciegos ante la evidencia, solo por sus intereses y su evolución endogámica, no es nuevo. Pero si hay algo que ha cambiado, debido a la crisis ya no podemos aguantar más. El movimiento de los indignados, hoy por hoy, es por definición un movimiento pacífico, pero sobre él planean muchos enemigos que intentan variar su naturaleza. El interés de algunos sectores en vincular 15M y antisistema puede parecer el mayor peligro, pero ni siquiera una asociación cierta con esos grupos lo sería. El mayor peligro lo constituyen los infiltrados que aprovechan cualquier debilidad para cambiar el rumbo del movimiento hacia las redes de los que siempre han ostentado el poder.
De todos los acuerdos que el 15M hay uno que destaca sobremanera porque por si solo sería capaz de cambiar, con el tiempo, todas las deficiencias de nuestro Estado: la modificación de la ley electoral. Pues bien, precisamente en este punto es donde grupos de supuestos indignados han trabajado derivando hacia proyectos de partidos políticos… solo que han aparecido intentos de cambiar la ley electoral hacia facetas menos democráticas aún.
Personalmente intento apoyar en las redes a todos los movimientos de indignados que aparecen, incluso he dejado de lado el que fue mi proyecto político para apoyar a estos movimientos, sin embargo, cuando veo algunos intentos de reforma electoral se me cae el alma a los pies. Así que he vuelto a un estudio que realicé hace unos 10 o 12 años dando valores democráticos, en una escala de 0 a 10, a las leyes electorales. Un día explicaré como funcionan sus fórmulas que buscan acercar el 10 a la máxima representatividad y el 0 que estaría representado por una dictadura autoritaria.
Al último partido que ha publicado su proyecto de ley electoral les he ofrecido mi opinión y ayuda, pero no la han querido… y sospecho las razones. Como estaría mal ofrecer aquí su proyecto, haré un pequeño resumen y pondré aquí los comentarios que les hago a su bastante lamentable proyecto.
Para empezar caen en la trampa ofrecida por la derecha española, piden listas abiertas y de ámbito nacional, pretendiendo reducir a 100 el número de diputados. Por si fuera poco e irracionalizar más este punto, pretenden mantener el sanado dándole mayores atribuciones, pero si explicar sus mecanismos. Es decir quiere hacer un cambio al revés de lo que se pretende en todo. Aunque hay algunas cosas buenas como pretender que la ciudadanía pueda acceder directamente a sus representantes, eliminar las inmunidades de los políticos o acabar con las prebendas. En otras medidas se excede, como imposibilitar el volver a presentarse… Mejor que leáis mis comentarios.
La participación activa de la ciudadanía puede hacerse a través de sus representantes siempre y cuando estos se contemplen como funcionarios temporales y no como soldados de un ejército que resulte ser el partido al que pertenecen. El uso de Internet para interactuar con el poder es una gran idea y a un tiempo una idea nefasta ya que la utilización personalizada de la red puede facilitar el fraude como se demostró hace dos convocatorias en las presidenciales de EE.UU. donde se ocultó un informe sobre la manipulación de más de medio millón de votos ejercidos por la red y supuestamente supervisados por los sistemas de validación más sofisticados de ese país puntero.
Así pues, la intervención ciudadana por la red solo puede limitarse a preguntas, ideas y peticiones a sus representantes o partidos.

La limitación del número de representantes también supone, en principio, una reducción de la pluralidad y la democracia. Es cierto que la mayoría de escaños están cubiertos por meros soldados de un grupo de poder, pero eso es así debido a los fallos estructurales del sistema. Sin embargo si se podría hacer otro tipo de reducción mediante la creación de escaños vacios referidos a los votos en blanco y a los votos nulos. De ese modo habría reducción, posiblemente tímida, pero por lo menos sería representativa. Por otra parte, al abrirse la cámara a más partidos y ser más plural, los escaños tendrían más sentido y no haría falta su reducción.

Se han intentado muchas fórmulas para dar sentido al senado, pero al final solo sirve para retrasar el paso del legislativo al ejecutivo y para generar un gasto poco justificable. Por otra parte, al votarse la mayoría de los miembros de esta cámara durante otros procesos electorales su representación viene marcada por momentos políticos ya asignados a otras cámaras democráticas. Es posible darle un sentido al senado, pero ni es barato, ni es seguro. Lo mejor es cerrar esta cámara.

Cuidado, una cosa es el ahorro y otra la austeridad, y los significados de ambas palabras deben analizarse con lupa por las implicaciones políticas que llevan implícitas.


Esto es justamente lo que no queremos de la democracia hay algo más polarizador que la eliminación de opciones. Sólo hace falta mirar de cerca los países donde existen segundas vueltas y veremos que las revueltas ciudadanas terminan por ser endémicas. No se trata de limitar sino de pluralizar. Por otro lado esta fórmula tampoco respeta el Estado de las Autonomía, único elemento verdaderamente democrático de España (si no fuera por la parcialidad del TC).

Los límites de contaje hacen que las opciones menos votadas desaparezcan. En un país donde viven más de 40.000.000 de personas un 1% significan 400.000, según esto son una gran minoría que no merece ser representada.

Esto presupone que no se tendrá en cuenta el origen del voto y que las listas serán exclusivamente nacionales, lo cual limita aún más la pluralidad.

Y no sería mejor que en el caso  de existir restos de votos sin convertir en escaño estos se añadieran a una opción determinada en función de unas preferencias ya establecidas en las papeletas de voto y que puedan ser conocidas por el votante. A final de cuentas es su voto el que está siendo desviado. Estos caminos para remanentes es lo que se conocen como “distancias ideológicas”. Esta medida, además, podría poner en evidencia a todos esos partidos creados por los grandes poderes para fragmentar el voto de izquierda.

Si el voto se ha realizado sobre la lista de un partido esto no tiene sentido más allá de querer negar una realidad democrática.

Eso sólo tiene sentido en listas abiertas, pero ya las hemos descartado porque no son realmente democráticas, tampoco. Por otra parte en una democracia real desaparecería el llamado voto útil, lo que fragmentaría más el voto y ese método para elegir la presidencia no sería el más adecuado para la gobernabilidad del Estado.

Esto no forma parte de una ley electoral sino de los mecanismos de funcionamiento del Congreso y, por tanto, debería estar en los reglamentos de esta.

Las legislaturas en que tengan escaño es algo que varía entre las opciones de corrupción y el seguimiento de proyectos. No todos los programas son de cuatro años y algunos necesitan de personas que puedan trasladar sus conocimientos en el tiempo. Personalmente creo que el ideal son un máximo de 3 legislaturas consecutivas y 4 no consecutivas.

Esto tampoco forma parte de la ley electoral. Pero si sirve de algo más que un juramento que es meramente protocolario, lo que hay que incluir es un acta de deberes.

Estamos cogiendo Internet sin ningún tipo de obligación y creo que todo individuo debería estar obligado a la adquisición de nuevos conocimientos a lo largo de toda su vida, por lo menos si desea acceder a Internet. No me parece justo que la opinión de una persona externa y con prejuicios sobre algo de lo que previamente no ha adquirido ningún conocimiento y tenga el mismo valor que la de otra que ha pasado toda su vida empapándose indiscriminadamente sobre los pormenores de ese tema. Por ejemplo: Internet tiene un precio de explotación, ¿quién lo pagaría?

Las votaciones electrónica, como ya se demostró en EE.UU. no son fiables. Respecto a los referéndums vinculantes, más que legislar sobre su número lo que se debe legislar es sobre la afectación a la ciudadanía. Por ejemplo, cuando se privatizaron, las empresas públicas no se le dio al pueblo opción alguna y sin embargo eran sus propiedades las que se estaban dilapidando. Por otra parte hay referéndums en que lo verdaderamente democrático no su consulta global ya que hay personas que se ven afectadas directamente y de diferente forma. Ay que tener claro que la democracia es la pluralidad, pero no la imposición de los designios de las mayorías a las minorías. ¿Alguien puede creer que se puede matar a una persona para que los demás obtengan más recursos? Si eso pudiera valer podríamos eliminar a todos los grandes ejecutivos del país y sus familias y repartirnos sus propiedades entre todos, solo es cuestión de establecerlo por referéndum. Igualmente los designios de una comunidad pequeña no deben formar parte de la opinión del resto del país. También en el caso del agua, en el pasado, se ha pretendido realizar algunos trasvases tan ilógicos como el de agua del Ebro hacía un lugar como Murcia que ha extendido su huerta hasta el mar, derrochando brutales recursos hídricos, cuando se ha negado durante décadas el regadío de las comarcas de Tarragona y el bajo Aragón. Hay cosas en que un referéndum abierto es la forma de legalizar una injusticia, por eso se ha de tener mucho cuidado. Hay que tener mucho cuidado con las voluntades, historias e implicaciones de cada tema antes de intentar justificarlos mediante referéndum. Por otra parte esta la forma en que se formulan las preguntas de los mismos… o es que nadie se acuerda ya del referéndum sobre la OTAN.

La idea de crear un partido con la idea exclusiva de cambiar la ley electoral me parece muy buena, sin embargo, en caso de no ganar, ¿debe perderse esa legislatura? Sinceramente creo que es esencial crear unas líneas básicas de actuación para conocer la verdadera ideología del partido. Por otra parte la base de ley electoral (no es muy completa como para llamarle proyecto) es bastante errónea y cae en todas las trampas que partidos como CiU y PP (también últimamente el propio Rubalcaba) han puesto a la ciudadanía. Dándole una valoración democrática entre 0 y 10 según una escala muy complicada, esta ley tiene un valor democrático que oscila entre 3,5 y 4, mientras la ley en vigor supera ligeramente el 5. Es decir, la ley que aquí se propone es aún menos democrática que la ya existente. Nadie dijo que fuese fácil, pero creo que estáis bastante perdidos. Sin embargo hay algunos puntos (sombreados en amarillo) que son necesarios. No obstante hay otros de los que se debe huir decididamente (sombreados en rosa).

Posiblemente todos estos comentarios parezcan algo desconectados, aunque darán una cierta idea de lo que ponía el texto original, sin embargo, por un exceso de cortesía no voy a divulgar ni su proyecto de ley electoral ni el nombre de ese partido ya que, en principio, les supongo una cierta buena voluntad y no quiero dañar a nadie. Pero de todo esto nace una gran pregunta ¿Qué clase de conocimientos han llevado a semejante proyecto? Está claro que detrás de estas ideas no está el movimiento 15M porque en las asambleas en que yo estuve todas estas ideas ya habían sido descartadas por poco democráticas.
Publicar un comentario