jueves, 16 de junio de 2011

Hay que ir a la manifestación del 19J










Si el 15M y las acampadas fueron aplastantes victorias del movimiento de los indignados en el que la mayoría de los ciudadanos nos vemos reflejados, el 15J ha sido una sonada derrota que los medios de comunicación se han cuidado de amplificar. ¿Pero es realmente lo que parece o nos estamos olvidando algo importante?
Es cierto que “Democracia real ya” no organizo la acampada en el Parlament, no obstante esta si fue organizada por fuerzas ligadas al movimiento 15M. Supongo que la idea original era llevar la indignación a la puerta de donde se estaba a punto de perpetrar el crimen de los recortes, hoy ya consumado por el tripartito de derechas (CiU, PP y Laporta). El problema es que se permitieron mensajes como “no pasarán” y “tenemos que hacer un cordón humano para que no puedan entrar”. El hecho de mezclar estos mensajes con “somos una fuerza pacífica” y “no haremos lo mismo que ellos”, es algo que no caló adecuadamente en algunos individuos y, a toro pasado, es casi comprensible. ¿Cómo vas a permanecer impasible cuando ves las caras de los responsables de que este país se vaya a la mierda caminando tranquilamente hacia su asiento de poder? No todo el mundo es capaz de soportar tanta provocación, sobre todo cuando pocos días antes habían enviado a las fuerzas policiales a realizar una batida sanguinaria en tu propia casa. Por eso la acampada en el Parlament era un  error, porque las posibilidades de que uno o más elementos cayeran en la provocación y en la violencia eran elevadas (no entraremos en el tema de los infiltrados, que los había y hay pruebas documentales, pero no deben servir de excusa).
Pero una vez aclarado el error de un movimiento que aún es joven y aún no ha sabido negociar su único error, hablemos de otra monstruosidad que hemos visto claramente y hace del movimiento 15M una necesidad. Me refiero a la desvergüenza de esos mismos políticos para sacar partido de la candidez de aquellos a quienes deberían respetar. No es extraño que sin tiempo a evaluar la situación el president Mas soltara aquella brutal declaración a los medios de comunicación. No es extraño que hablara de los indignados en general  (a pesar de que era bien consciente de que las acciones habían sido perpetradas por una minoría muy concreta) diciendo que habían atravesado una línea roja, cuando él, por activa y por pasiva, estaba mucho más allá jugando con las líneas negras de la transgresión absoluta y definitiva. No es extraño que intentara justificar una futura acción violenta de las fuerzas de orden público sin aclarar si era una amenaza poco velada o una excusa para los actos represivos de días pasados.
No, no es extraño. Como tampoco lo es que la mayoría de aquellos mal supuestos representantes del pueblo, en sus declaraciones, generalizaran a todo el movimiento por unas acciones que han sido condenadas por la totalidad de asambleas, a nivel nacional, del movimiento 15M.
“Los políticos (esos que se hacen llamar representantes democráticos del pueblo) no nos representan, pero los violentos (en toda su extensión) tampoco”.
Sin embargo, el movimiento 15M parece haberse retirado a lamerse las heridas. Entre los violentos, la mala fe de los políticos y el mercenarismo de los medios de prensa, se le ha dañado gravemente. Pero ningún ciudadano debería temer a sus políticos, estos deberían temer al pueblo, pues eso es lo justo y racional. Sin embargo, al dañar al movimiento de los indignados, se ha dañado al pueblo, pues este movimiento lo representa mejor que ningún otro colectivo político o no (más del 56% de los españoles se considera indignado, aunque desde ayer pueden ser algunos menos). Curiosamente, ahora en la calle domina un movimiento pacífico que repudia la violencia y, sin embargo, en lugar de ver en aquellos que ostentan el poder algunos guiños que procuren calmar en parte esa indignación, vemos declaraciones inflamadas, infantiles, agresivas, peyorativas, amenazantes y autojustificativas en casi todos ellos. Hoy el pueblo aún levanta las manos abiertas y vacías, pero si nuestros políticos no muestran la buena voluntad que les exigen los cargos que representan, cada día habrá más incontrolados.
Yo confío en el movimiento 15M, porque a pesar del error cometido con la acampada en el Parlament, aún mantengo la fe de que pueda mantener una esperanza pacifica para cambiar esta democracia ficticia que nos oprime. Pero ahora es el momento de que todos los pacíficos de este país salgamos a la calle a decir: ¡NO!
El próximo domingo 19 de Junio hay una manifestación pacífica donde ricos y pobres, altos y bajos, jóvenes y viejos, abuelos y nietos, católicos, musulmanes, ateos… Todos salgamos a la calle en una manifestación pacífica y festiva, para apoyar a un movimiento, a una idea: que los políticos nos escuchen a nosotros y no a sus ambiciones. Porque la democracia solo es cierta cuando los políticos demuestran que el poder emana verdaderamente del pueblo, en todos los demás casos es un fraude. Y hoy por hoy, yo no me siento representado por ningún político, ni tan siquiera por aquellos a los que he votado.
19 de Junio a las 17 horas manifestación. En Barcelona es en Pza. Catalunya. En las demás ciudades, presumiblemente en las zonas de las asambleas y acampadas.
Todos indignados.
Todos por la no violencia (ni la de los hechos, ni la de las palabras).

Las imágenes han sido extraídas de las diferentes web’s y blog’s que tiene “democracia real ya”. No lo específico como en otras ocasiones ya que es relativamente fácil llegar a ellas. Nuestro agradecimiento, no obstante, a todos esos voluntarios que han dedicado su tiempo a ese encomiable trabajo para la comunidad y sin cobrar como si hacen nuestros representantes “oficiales”.

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