lunes, 27 de noviembre de 2017

Para los votantes tradicionales del PSC


Me dirijo al votante tradicional del PSC, no al del PSOE. A ese votante que, desde la izquierda, siempre fue fiel a Catalunya, que desde el marco de la inmigración, siempre pretendió la integración social y, ante todo, que siempre fue consciente que no se podían tomar desde Madrid las decisiones que nos atañían a los catalanes, tuviésemos el origen que tuviésemos.

Pero permitidme que os diga algo que ya sabéis: “Ese PSC ya no existe”.

Yo he acompañado a líderes socialistas en luchas obreras, pero ese PSC de hoy comparte manifestaciones con el partido de la corrupción  (PP) y un partido creado para generar odio y desunión entre los catalanes (C’s). Manifestaciones donde campan a sus anchas individuos con esvásticas tatuadas y a los que es delito llamar nazis, manifestaciones que están plagadas de símbolo anticonstitucionales, aunque a menudo los escondan cuando se acercan periodistas, como aconseja Inés Arrimadas, manifestaciones que siempre acaban con actos violentos, agresiones y muestras de odio contra esos otros catalanes a los que se pretende convencer de las bondades de la unidad de España. Esas son las manifestaciones donde ese “renovado” PSC de Iceta luce sus compromisos.

¿De verdad vas a votar a ese PSC-PSOE?

Y ahora se rodea de miembros de la muerta UDC. Un partido que se hizo famoso por su profundo odio a Andalucía y su clericalismo homofóbico, tradicionalista y de derechas. Lo peor de CiU es ahora socio de un PSC, que ha perdido el rumbo bajo los auspicios de un 155 del que ha sido cómplice.

El PSC siempre defendió una España federal, pero el PSOE nunca atendió al ideario de su sucursal en Catalunya. Los socialistas de aquí siempre lucharon por ese concepto que permitiera a Catalunya hacer unas políticas más acordes con su realidad social, pero este PSC de hoy ha tomado partido por una minoría que pretende imponer la españolidad castellana y exterminar sus propios principios de moderación catalana. El PSC de hoy ha olvidado el esfuerzo de aquellos otros catalanes de los que hablaba Candel, y junto a PP y C’s, prefiere dar alas a esos otros ciudadanos, que han preferido esconderse en un rencor trasnochado contra la tierra que les dio acogida y retornar a tiempos donde el régimen les daba prioridad. Nunca esa indignidad formó parte del socialismo catalán, ni siquiera entre los inmigrantes que formaban parte de la sucursal del PSOE en Catalunya, pero este PSC de hoy no hace ascos a esa postura marcadamente catalanofóbica y antiprogresista.

Sé que muchos votantes del PSC aún creen en la España Federal, pero esa nunca podrá acompañar al PSC de hoy, porque una reforma constitucional con el PP solo puede tener un sentido: acabar con el estado de las autonomías en pos de un país recentralizado a los gustos del franquismo. Y si Sánchez les afinó el 155, por qué no les afinaría también eso que se aleja más y más de la España Federal.

Sí, ya sé que el PSC es marcadamente más español que catalán, pero también es cierto que, por mucho que se quiera negar, la voluntad de mejorar la sociedad es parte del espíritu de cualquier socialista, y está claro que marchando junto a un partido que alimenta el odio (C’s) y otro que solo pretende ganar en los juzgados lo que no puede en las urnas (PP), el PSC no puede ayudar a los habitantes de Catalunya en nada. También es cierto que si existe alguna remota posibilidad de alcanzar una España Federal, esa pasa por una victoria de los partidos independentistas y no de aquellos que dan alas al centralismo más recalcitrante y antinatural para Catalunya.

Por eso, votante tradicional del PSC, te pido tu voto para el independentismo teórico. Para que puedas sentirte más a gusto, se te ofrece una amplia variedad que va, según tus fundamentos teóricos, desde un independentismo de derechas liberales (PDeCAT), pasando por otro de centro izquierdas con matices socialistas (ERC) y llegando a uno de izquierdas muy marcadas (CUP). Pero si esto es demasiado fuerte para ti, existe otro independentismo para cobardes, donde la ambigüedad domina y que es el espacio de Podemos y Comuns, allí podrás resguardar tu fuerza del centralismo, aunque sin brindarle tu apoyo a la posibilidad de tu ideario federal.

Por si todo esto no te ha convencido, me gustaría que recordaras que la junta electoral ha hecho retirar los carteles de apoyo los presos políticos y “prohibido” los lazos amarillos en los centros de votación. No son, pues, unas elecciones normales, sino unas elecciones intervenidas que tienen más que ver con aquellas que celebraba Franco, que con las que deben darse en un país supuestamente democrático.

Y si te han hecho creer que en nuestro país no existen los presos políticos, te invito a que te informes del caso de Alfon o la verdad sobre los chavales de Alsasua. Tal vez si te enteras de lo que pasó con estos casos ya no podrás ver la “realidad” vertida por la prensa sobre los Jordis o los Consellers, de la misma manera.

Por otra parte, Montoro intervino las cuentas de la Generalitat para que no se financiara el 1 de octubre, sin embargo, pasada esa fecha, no retornó a la Generalitat lo que era suyo, pero sí que ha dejado de pagar gran cantidad de servicios sociales que la Generalitat cubría a base de enormes esfuerzos financieros. Mucho nos tememos que unas cuentas que estaban a punto de no necesitar de ayudas de financiación, estén ahora, por obra y gracia de los magos financieros del PP, en números, más que rojos, infrarrojos. Y eso, no les quepa duda, gracias a la connivencia de Sánchez y Rivera, que opciones tuvieron para pararlo, pero les convino más que siguiera.

A menudo el PSC ha criticado al resto de partidos catalanes de seguir estrategias para lograr un fin, pero si el PSC ya no es el PSC, ¿qué estrategia sigue? ¿Y si es una estrategia, a quién beneficia?  Porque está claro que no beneficia a Catalunya, ni a su ciudadanía, ni a sus votantes… Parece que este PSC solo apoya a que determinados miembros de ese partido puedan mantener sus asientos a costa de traicionar a sus votantes.

No quiero adentrarme más en la crítica al PSC porque creo que ha sido (en el pasado) un partido importante para el desarrollo social de Catalunya, pero también creo que sus votantes fieles, para salvaguardar sus valores, deben, en esta ocasión, decantar su voto en el soberanismo teórico, por el bien de Catalunya, pero sobre todos, por el bien del propio PSC.


martes, 21 de noviembre de 2017

Presos políticos


Las falsas democracias se reconocen por la existencia de presos políticos. Evitar reconocerlos como tales, forma parte del proceso de adoctrinamiento de una parte de la población en contra de las ideas del resto y da una idea del nivel de opresión y totalitarismo de esa falsa democracia.

No nos engañemos, este sistema hace mucho tiempo que está generando presos políticos: Bódalo, Alfon, los chavales de Alsasua… Pero el sistema, en su deriva fasciasta, se ha envalentonado y se ha atrevido con diez presos de una sola vez, en un golpe muy difícil de explicar racionalmente. Con dos o tres es muy fácil buscar excusas, incluso el error ideológico de un juez, pero diez de golpe y a través de tres causas en dos juzgados diferentes, marca una clara tendencia que no da lugar a dudas.

Para algunos, lograr que ONG’s especializadas en temas de represión  modifiquen su definición y hasta justifiquen lo injustificable, es signo de que el Estado tiene razón. Pero, como se dice en lógica matemática, lo que es, es. Así que hay que pensar que el problema aún es más grave de lo que pudiera uno imaginar. Cuando la prensa y otros medios financiados se alinean con un ideario y en contra de otro u otros, va a arrastrar con ellos a todos aquellos ciudadanos que se vean reflejados en el interés contra esos idearios proscritos, sin darse cuenta de que se convierten en parte de la represión y en soldados de una guerra interna contra las libertades civiles.

España es hoy una democracia de nombre, pero donde solo está permitido un ideario, la decadencia ha asolado la política y la moral, permitiendo un resurgimiento de las formas franquistas que deberían haber alertado hasta a los más tontos, y sin embargo, gracias a los pequeños egoísmos, la ceguera social parece casi total.

Lo que hoy sucede en nuestro país no es algo nuevo ni único, pero no por ello es menos peligroso.

Para acabar me gustaría recordar un conocido poema de Martin Niemöller que habitualmente se atribuye de forma errónea a Bertolt Brecht:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»

domingo, 10 de septiembre de 2017

Sobre la sociedad y las religiones #sociedadYreligiones




Sobre la sociedad y las religiones #sociedadYreligiones



Todo y que vivimos un momento que será histórico y que está plagado de puntos a los que prestar atención a diario, he decidido iniciar un proyecto de 50 semanas, en 50 cuestiones sobre las religiones en nuestras sociedades del siglo XXI.

La idea es publicar un artículo semanal en las Redes Sociales y mi blog principal (proyectokhamy.blogspot.com), y abrir un hashtag en twitter, para que todos puedan comentar y aportar puntos y argumentos sobre el punto a tocar.

Decir que, como quiero mejorar mi documentación y sortear la trascendencia de estos días, empezaré en enero de 2018.

Tal vez me equivoque, pero este me parece un tema también muy trascendental e interesante. Especialmente porque creo que nuestras visiones sobre él son muy diferentes, pero más por desconocimiento que por entendimiento. De ahí que crea trascendental la documentación y la discusión de cada tema.

No sé qué os parece la idea, pero en unos meses lo sabré… lo sabremos… espero.

A continuación estos son los 50 puntos, de vosotros dependerá que en un futuro podamos hablar de 50 puntos más o corregir alguno de los presentes.





1.- Comunicación y religiones

2.- ¿Por qué existen las religiones?

3.- Religión y poder

4.- ¿Diferentes religiones implican diferentes planteamientos del mundo?

5.- Espiritualidad

6.- ¿Qué es el laicismo?

7.- Humanismo vs. Religión

8.- Anticlericalismo

9.- Desviaciones religiosas

10.- Religión y violencia

11.- Religión y democracia

12.- Ateísmo

13.- Historia de las religiones

14.- Las religiones como herramienta de poder

15.- Comunismo y religión

16.- Monoteísmo y politeísmo

17.- Guerras religiosas

18.- Economía de las religiones

19.- Estructuras internas de las grandes religiones

20.- Influencias políticas de la religión

21.- La humanidad con y sin religión

22.- Religiones y sectas

23.- Religiones minoritarias

24.- Religiones caricaturescas

25.- Tolerancia e intolerancia religiosa

26.- Introspección

27.- Influencias sobre la sociedad

28.- Religión y modernidad

29.- Religión y justicia

30.- Religión y delincuencia

31.- Religión y ONG’s

32.- Literatura y religión

33.- Religión y cultura

34.- Status sociales de las religiones

35.- Interacciones entre las religiones

36.- Liturgias

37.- De lo sagrado

38.- Fidelidad de sus textos

39.- Adoración y racionalidad

40.- Terrorismo y religión

41.- DAESH, talibanes, yihad, hezbola, khamykhazes, assassin’s, cruzados, KKK, IRA… y otras variaciones atroces en torno a una excusa religiosa.

42.- Iconografía

43.- Tabús

44.- Leyes religiosas

45.- Grandes genocidios

46.- La imagen de Mahoma y el choque con la cultura occidental

47.- Multiculturalidad y religión

48.- Integración y religión

49.- ¿Qué puede aportar la religión en el S.XXI?

50.- ¿Tienen solución los problemas que plantean las religiones a la sociedad moderna?





Imagen tomada de la Wikipedia

sábado, 26 de agosto de 2017

Fanatismo moderado



El ser humano tiene una extraña tendencia a creerse siempre con la razón aunque no sepa de lo que está hablando y, lo que es peor, creer que lo sabe todo aunque no tenga ni idea de nada.

Una de las peores cosas que se está viviendo estos días es la de confundir, el radicalismo, el extremismo, el fanatismo, las posturas alejadas y las posturas encontradas. Si a esto unimos que es falsa la idea de que se puede no tomar partido, ya puede imaginar la problemática que vivimos.

Vamos a definir algunos términos para entenderlos.

Los términos más afines son los de radicalismo y extremismo, su diferenciación es sutil y dependerá del contexto. La RAE, que es la fuente más usada en estos casos, nos da muchas alternativas para “radical”, pero solo dos líneas de significados nos puede ser útiles, la de fidelidad a una base o raíz, y la de extremo, tajante e intransigente (el término intransigente es el que nos acercaría al fanatismo). Hay que hacer ver que la RAE no habla nunca de las necesidades sobre lo radical. Esa vía de escape nos la da indirectamente cuando miramos las acepciones de radicalismo:

1. Cualidad de radical.

2. Doctrina que propugna la reforma total del orden político, científico, moral y religioso.

3. Modo extremado de tratar los asuntos.



Vemos que el radicalismo también puede hacer referencia a otra cosa: el cambio radical, también conocido coloquialmente como el giro de 180 grados.

El extremismo, según la RAE, es más simple, solo es la tendencia a adoptar ideas extremas y especifica que está muy orientado a la política. La simplicidad está en el hecho de que no hay más acepciones, porque la calificación de qué es una idea extrema puede ser algo muy ambiguo y arbitrario. Pero de lo que sí debemos ser conscientes, es de la notable diferencia existente entre radicalismo y extremismo.

Finalmente fanatismo es algo que todos entendemos porque es un término muy desgastado al ser usado como insulto fácil cada vez que somos incapaces de convencer a otra persona de los argumentos que a nosotros nos son necesarios. Un fanático es una persona apasionada y tenaz, pero de forma desmedida, en la defensa de creencias u opiniones, especialmente en los campos religiosos y políticos. Aquí la RAE queda algo anticuada porque nuestros mayores fanáticos se enredan el ámbito deportivo. Me preocupa cómo podemos valorar cuándo alguien es tenaz o apasionado de forma desmedida. A veces puede ser obvio, otras sutil y otras, dada nuestra ubicación ideológica muy alejada, nuestra valoración tendenciosamente falseada. Y es que la arbitrariedad en las definiciones genera ambigüedades tan enormes que aseguran más el error que el acierto.

Y aquí es cuando llegamos a aquello de las posturas alejadas y las posturas encontradas. Porque cuando estamos en una postura muy alejada de otra persona y tenemos que llegar a acuerdos sobre algo, alcanzamos el punto de disputa sin concesiones, apareciendo las posturas encontradas. Si para ambos bandos cada punto es esencial, indudablemente ambos se verán, el uno al otro como radicales y fanáticos. En cambio solo puede ser extremista aquel que ofrece una visión total de cambio.

Pero ahora llega el punto que buscábamos desde el inicio: el punto de neutralidad ¿Qué sería eso?

Para la mayoría, el punto de neutralidad sería un lugar equidistante entre ambas posturas de una discusión y que permitiera a alguien situado en este punto ejercer de árbitro al poder evitar tomar partido ¿Alguien pilla la complejidad de esto?

Para empezar, alguien que de verdad estuviera ubicado en ese punto, se identificaría por poder ver a ambas partes libres de todo fanatismo. Tendría que visualizar ambas posturas con claridad y ser capaz de ayudarlas a converger en un punto central. Bueno, esto último ya sería la labor de un árbitro. Desgraciadamente, no solo no existe ese punto central, sino que a menudo constituye una tercera postura radical, que se autodenomina moderada, y que puede defenderse con la misma desmesura (o más incluso), acusando al resto de las partes de fanatismo. No tengan duda de que esta nueva postura es el fanatismo moderado.

Solo decir que el fanatismo moderado, a veces se confunde con el “cuñadismo”, sobre el que no entraremos a hablar hoy.

Una de las ventajas, y al mismo tiempo desventaja, del fanatismo moderado, es que, por pretender estar en una posición equidistante, ya es suficiente prueba de valor. Pero lo que no tiene en cuenta es que, en primer lugar en cuestión de ideas no existe la equidistancia; en segundo lugar, la mayoría de las veces la postura moderada es impostada y en sus miembros oculta una mayor tendencia a uno u otro lado de las posturas previas, por lo general hacia el lado del fuerte; en tercer lugar, o como corolario del segundo, muchos abrazan la moderación porque se avergüenzan de que les llamen fanáticos, sin darse cuenta de todo lo que hemos contado de este término. Podríamos seguir, pero creo que hemos determinado lo más esencial de la idea.

Al final, la moderación es una falacia y la neutralidad total un imposible. La verdadera moderación solo puede ser aquella que trata primero a ambas partes por separado e intenta eliminar sus partes más hirientes para quedarse con aquello que no supone afrenta por sí mismo. La neutralidad, en cambio, es aquella que, en cada momento, combate a la fuerza que goza de mayor superioridad y se mantiene al margen solo cuando existe una cierta igualdad.

Otro error al hablar de moderación es pensar que el moderado es aquel cuyas ideas son equidistantes a ambas partes. Un moderado puede ser perfectamente un extremista de uno u otro bando, solo que nunca usará su ideario para dañar, sino que procurará hacerse entender sin ensañamiento. El problema estriba en que cuando se tienen unas ideas muy diferentes, es muy difícil reconocer la moderación en el otro lado. Ahí deberían ayudarnos esos otros “moderados” de la neutralidad. Pero, como ya hemos dicho, la neutralidad es un imposible, así que encontrar a alguien que reconozca la verdadera moderación es una falacia. Así, cuando un tema suscita una disparidad, en sus posibles posturas, lo bastante grande, la moderación es imposible de reconocer, incluso, entre los sospechosos tránsfugas que buscan puntos intermedios. De este modo, todos son fanáticos para todos, incluso los más moderados que solo pueden ser reconocidos en su propio bando. Y los peores son aquellos que pretenden denominarse neutrales y a los que, haciendo gala de la mayor de las contradicciones, denominaremos “fanáticos moderados”.


domingo, 18 de junio de 2017

La miserable portada de La Razón


En mi barrio el atentado de Hipercor es una herida que nunca se cerrará, pero hace ya mucho tiempo que tomamos conciencia de que los miserables, que convirtieron aquello en una tragedia, no se limitan a quienes pusieron las bombas.
Cuando veo la portada de “La Razón” de hoy, mi indignación crece hasta los límites de la locura. Después pienso que mañana hará 30 años y no hay razón para callar ni un minuto más.
Porque la verdad es que ciertamente ETA puso aquel coche bomba en un aparcamiento subterráneo que amplificó sus efectos destructivos. ETA no eran hermanitas de la caridad y sabían el daño que podían causar, pero también es cierto que avisaron con tiempo más que de sobras como para desalojar el centro comercial y no una, ni dos, sino hasta tres veces.
Daba igual las veces que avisaran, porque el Estado Mayor del Ejército y la cúpula de ese gobierno a la sombra que aún manda en este país y nos tutela bajo la moral del franquismo, habían decidido que era el momento de cobrar en sangre las amenazas de ETA. Necesitaban víctimas inocentes que terminaran de hacer perder los apoyos populares con los que aún contaba la banda.
Se acabó lo de poner bombas en las vías del tren y cortar el tráfico de ferrocarriles durante horas para luego retirar fiambreras vacías. El poder en la sombra había determinado que levantaría todos los faroles de la banda (siempre que no les amenazaran a ellos) y lanzó el órdago en Catalunya… en Barcelona… en el barrio de Sant Andreu… y en un centro comercial en que, siendo propiedad del empresariado del viejo régimen, no pondría pegas a su utilización como herramienta “por el bien común”.
Así que cuando ETA aviso a la prensa abertzale la policía ignoró el mensaje. Un mensaje que, cuando llegó de la mano de la Guardia Urbana de Barcelona, media hora más tarde, ya no pudo seguir ignorando, pero, como si aún tuvieran todo el tiempo del mundo, organizaron un comité de crisis. Se informó al director del Centro Comercial que, en primera instancia, y aconsejado por la propia policía, desestimó el desalojo del centro  cuando aún hubiera habido tiempo de evitar lo peor.
ETA aún avisó una última vez, ya sin tiempo. Y esta vez sí se le hizo caso. Nunca antes habían insistido tanto los terroristas. Pero cuando se iniciaba el desalojo la bomba estalló. Algunos afirman que pudo hacerlo cinco minutos antes de lo programado, pero no creo que eso sea importante. Ciertamente, lo que de verdad importaba (o debía haberlo hecho), eran las víctimas.
Hipercor es la herida que nunca se cura de un barrio humilde en la capital catalana. Un barrio que desde el primer momento odió a ETA por los explosivos, pero que muy pronto también odió a los poderes de España que quisieron hacer posible que esa bomba nos hiriera y nos matara. ETA cargó y apuntó la pistola, pero el gatillo lo apretó el mismo franquismo que supuestamente ya no existía.
Nos lo ocultaron todo. Como nos ocultaron la intentona golpista de los militares que quisieron aprovechar el dolor del atentado para justificar de nuevo la toma del poder. Desde entonces, si se puede creer a Felipe González, el Estado está a merced de los mismos que ya arruinaron a este país hace 80 años.
Después llegó la infamia de la AVT que ninguneó a las víctimas de Hipercor, como lo hizo con las del 11M, porque no les eran útiles en su politización ultraderechista y neofranquista del país.
Hipercor fue un atentado de ETA, pero es la falsedad más grande del neofranquismo tardío, y que “La Razón” saque ahora esta portada a mí solo me dice una cosa. Y es que existe una prensa que sigue siendo cómplice de estas muertes y, treinta años después, quiere seguir usándolas contra la paz, la democracia (donde quiera que esté), la justicia y el Procés.
Señores de “La Razón”, los que murieron en Hipercor eran catalanes, y los que se aprovecharon de su sangre eran, como ustedes, muy españoles y mucho españoles.
ETA tuvo sus condenas judiciales y pagaron con prisión, ETA dejo las armas y hasta las entregó, pero el franquismo sigue matando y acumulando víctimas con un terror a escondidas de los medios de comunicación que siguen siendo cómplices. Ellos han querido que este país no tenga paz hasta que desaparezca y veamos las cenizas de Franco en un vertedero de basura. Porque ellos lo quieren así, con sus mentiras, sus represalias y su seguir viviendo del cuento a costa de unos españoles que viven engañados y alejados de la cultura y el más elemental entendimiento.
Nunca se juzgará a los que tomaron la decisión de no evacuar a tiempo, nunca se juzgará a los militares que intentaron tomar partido de la sangre civil… Nunca se juzgara al terrorismo franquista porque sigue controlando a este país.
En Catalunya hemos entendido que somos la única esperanza de España, los únicos cuyo sufrimiento ya no puede esperar más y que el 1 de Octubre gritaremos que queremos enjuiciar a tanta impunidad que anega los pantanos viciados de España.
Entended que Catalunya no quiere la independencia porque odie a España, sino porque la quiere demasiado y no hay otra forma de identificar el franquismo coyuntural que la estrangula.
No queremos más Hipercor, ni 11M, ni rescates bancarios, ni burbujas inmobiliarias, ni impunidad para corruptos, ni Florentinos omnipotentes, ni ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, ni atentados de ultraderecha silenciados, ni CIE’s, ni AVE’s a ninguna parte…

El 1 de Octubre no se solucionarán todos estos problemas, pero será como poner nuestro granito de arena y, en los barrios colindantes a Sant Andreu, sin duda, tendremos en la memoria a Hipercor cuando lo hagamos. Tal vez nos inspire, también, esta miserable portada de La Razón.

viernes, 2 de junio de 2017

Individuo y Redes Sociales

Imagen tomada de la web popmatters.com

Quería tener un poco más elaborado mi trabajo sobre el comportamiento de las personas en las redes antes de publicar mi primer artículo, pero, por desgracia, la necesidad apremia. Así que, tal vez, convendría que este artículo no se tomara como parte de ese trabajo más profundo, a pesar de que entra dentro de la misma temática.
El tema de hoy entra en el campo del desprestigio de los medios de comunicación tradicionales y, en especial, de la prensa escrita.
Si no tienes un sospechoso interés partidista o eres tonto de remate, coincidirás conmigo en que la prensa escrita de nuestro país no es muy fiable, pero que, además, hay medios como “La Gaceta”, “ABC” o “La Razón”, en que, hasta los anuncios, deben ponerse en cuarentena.
A esta prensa escrita conectada con las cloacas del Estado podemos añadir, en Internet, la mayoría de las páginas de noticias que utilizan los apellidos “Digital” y “Liberal” (“Libertad Digital”, “Mediterráneo Digital”, “Periodismo liberal”, “Periodista digital”, etcétera).
Creo que la gran mayoría de internautas tenemos muy claro que ninguna de estas “fuentes” tiene la capacidad de ofrecernos información fiable. Pero, entonces… ¿Por qué narices nos creemos sus estrafalarios argumentos cuando alguien cuelga uno de sus artículos en una Red Social? Facebook va lleno de comentarios que dan credibilidad a las noticias de estos medios ¿Es qué no somos capaces de reconocer su origen?
La triste realidad es que, sin darnos cuenta, asumimos la responsabilidad de todo cuanto colgamos. Es más, si no somos capaces de poner un texto previo que centre la idea, el artículo enlazado cobra todo el protagonismo y nosotros, sin querer, asumimos tácitamente su contenido, como que estamos de acuerdo. Es decir, el artículo ya no pertenece a un medio sospechoso porque la persona que ha colgado ese enlace se convierte en su valedor.
Pero algo me dice que eso no es realmente así porque cuando alguien lee el artículo y descubre las acostumbradas manipulaciones, puede llegar a comentar de forma directa, como si lo hiciera “contra” la persona que ha colgado el artículo… Y aparecen las primeras disputas que pueden llevar a una auténtica bronca.
Cabe decir que esto no es exclusivo de los artículos, a veces puede ser una foto, un Copy & Past de twitter o un chiste gráfico, que alguien puede tomar como ofensivo y responder al mismo con un tono equivalente. Os garantizo que en el 50% de las veces el que colgó semejante cosa en una red como Facebook, se toma a mal el comentario sin asumir la agresividad de lo que él o ella colgó en su muro.
¿Entonces qué lección debemos asumir de todo esto?
Pues es muy simple. Aunque creamos que las Redes Sociales no son el mundo real, sus consecuencias, y por tanto nuestras responsabilidades, sí lo son. Si piensas que puedes colgar un chiste grosero, que de ninguna manera contarías en una reunión en un bar con amigos, es que estás muy equivocado. El pseudoanonimato (cuando pones tu nombre y te presentas ante personas conocidas, estás en el mismo bar donde tomáis las copas) de la red no te da licencia para expresarte de un modo diferente a como lo harías en persona. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos mostramos algo más alocados en las redes. Lo curioso es que nuestra capacidad de ofendernos es la misma por Internet que en persona. Parece, pues, que nos falta una gran capacidad para madurar por Internet. Sin duda, la ausencia de imágenes paternales que nos obliguen a pensar dos veces lo que vamos a colgar o a decir en las Redes Sociales, nos impide tener un pensamiento autocrítico de madurez.
Sí, creo que algunos ya os habéis percatado de que en los últimos tiempos he tomado posturas muy paternalistas en la red para ver si la cosa funciona o no. Sin embargo, la cosa solo ha funcionado en parte. Puedo decir que he perdido media docena de amigos (peor para ellos), pero también he descubierto que algunas personas a las que suponía una cierta madurez (por lo menos puedo garantizar que en persona la aparentan), han resultado ser unos auténticos niñatos virtuales.
Pero de todo, lo que más me ha perturbado, es la gran cantidad de individuos que está ejerciendo una labor desinformativa, totalmente interesada, en las Redes Sociales. La maldad de personajes ligados al fanatismo tradicionalista, la religión, el Partido Popular, las fobias, el nazismo, los antisistema del caos, los pro-algo, los anti-algo, los paranoicos, los ocultadores… Gente, la gran mayoría, que desconocen su propia toxicidad, que están convencido de ser los grandes virtuosos del mundo y que así se venden, pero que carecen de la mínima capacidad para la autocrítica.
Si tenéis alguna duda sobre si podéis ser una de estas personas tóxicas, solo debéis echar un vistazo a las últimas semanas de vuestro historial en Internet. Y si no tenéis ninguna duda os puedo garantizar que es seguro que sois una de esas personas nocivas de las que os estoy hablando.
Puede que en el mundo real seáis unas bellísimas personas de mente abierta y con una autocrítica responsable, sin embargo, al introduciros en la vorágine de Internet y contactar con medio planeta, os convertís en unos intolerantes pagados de vosotros mismos y totalmente inflexibles respecto de esas “verdades” que, a final de cuentas no son más que vuestras insignificantes opiniones. Pero lo peor de todo, es que a pesar de vuestro lamentable comportamiento, no sois capaces de verlo porque existen centenares de adláteres que os apoyan simplemente porque, en ese momento, padecen una obsesión similar a la vuestra.
Todos somos más altos y más guapos en el espejo de la red, y sin embargo, somos los mayores Trolls sin saberlo.

jueves, 23 de marzo de 2017

Un votante del PP

Imagen extraída de las redes sociales. 

El otro día me enzarcé con un votante tradicional del PP que enarbolaba la acostumbrada mentira cavernaria de que Catalunya no quería negociar.
-Muy bien, José María, desde 1978 intentando que los diferentes gobiernos nos escucharan y solo obteníamos la migajas. Las bases para cualquier negociación estaban ahí. Cuando en 2004 un presidente de gobierno pretendió escuchar nuestras más que razonables peticiones, nos salió con la idea de que le presentáramos un nuevo Estatut y que, si los catalanes lo aprobaban, el daría validez a cualquier Estatut presentado por el Parlament catalán y refrendado por su pueblo ¿Recordamos cómo acabó aquello?
-Con un nuevo Estatut constitucional.
-No, con una burla del PSOE y un uso abusivo del poder judicial, por falta de neutralidad del Tribunal Constitucional, que correspondía a la falta de principios del PP, amputando el designio democrático. Para ello el TC no dudó en usar las leyes orgánicas, en lugar de la propia Constitución, como argumento para cercenar un marco legal que debería tener el grado de ampliación de la Carta Magna y sin percatarse, siquiera, del agravio comparativo que se hacía respecto a otros Estatutos autonómicos, en puntos similares.
En aquellos momentos, José María, que es un buen amigo mío, ya estaba pensando que me salía de nueva mi vena radical, pero se equivocaba. El ataque al PP de sus amores (es broma, él aún cree que vota al menos malo) ya es una costumbre cuando nos descuidamos y nuestra conversación deriva por temas políticos, Chema tampoco se queda corto, pero el otro día estaba más comedido que de costumbre.
-Vice, esta conversación ya la hemos tenido muchas veces y ni tú me convences, ni yo a ti.
-Bueno, lo segundo lo entiendo, pero lo primero estoy seguro que solo puede deberse a que no soy lo bastante bueno argumentando, porque el tema se defiende solo.
Al comienzo he dicho que me enzarcé con un votante tradicional del PP, pero como estaréis viendo, José María y yo somos lo bastante amigos como para poder hacer unas risas de esto. Sin embargo, el tema es lo bastante serio para ambos como para no ceder.
-Mira, Vice, lo que es seguro es que el Gobierno ha extendido la mano para dialogar a la Generalitat y Puigdemont no quiere.
-Me temo que quien quiere diálogo no puede decir “te ofrezco diálogo, pero de este tema, que es de tu interés, no hablaremos, sólo de los temas que a mí me importan”.
-¡Hombre!... Rajoy no puede hablar de un Referéndum que no aprueba la Constitución.
-Claro, ni del Referendum, ni de la financiación, ni de las infraestructuras, ni del corredor del Mediterráneo, ni de las transferencias, ni de la Operación Cataluña, ni del bloqueo jurídico, ni del bloqueo financiero, ni del bloqueo sanitario, ni del impago de las asistencias sociales, ni educación, ni cultura, ni de las autopistas… ¿Sigó?
-¿Cuándo ha dicho Rajoy que no se puede hablar de esos temas?
-¿Te recuerdo cómo hemos llegado a la idea de que el Procés es la única salida?
-¿Vas a volver a sacar lo de la Gürtel? –Chema dijo esto con un poquito de sorna.
-No sé. –Dije con algo de irritación-. Es que aún no sé si me vas a salir con Jordi Pujol u hoy toca relacionarme con Paracuellos.
No reproduciré lo que siguió en esta ocasión porque Chema y yo, como ya he dicho, somos amigos, pero seguro que vosotros ya habéis reconocido la trama irracional. Y es que en nuestro país aún hay muchos votantes que, como hemos dicho, votan al PP para evitar que venga algo peor. Nunca reconocerán que los Populares son los herederos de un régimen terrorista como lo fue el de Franco. De hecho es precisamente el hecho de haber estado siempre lamiendo el poder, lo que ha evitado hacer la lógica declaración oficial de anular los procesos franquistas y declarar terrorismo de Estado a esa triste etapa de nuestra reciente historia. Desde fuera de nuestro país extraña que el franquismo no tenga esa catalogación que si tienen en sus países. Y aquí hemos olvidado que, desde la muerte de Adolf Hitler, Franco nunca se atrevió de salir más allá de las fronteras de España.
Lo que sí puedo decir es que en esta ocasión, mi amigo Chema eligió a Jordi Pujol. El tema Paracuellos es para llenarse de razones cuando hablamos de España. Si estamos en España solo son buenos aquellos que murieron en Paracuellos, ni los crímenes de Badajoz, ni los de Málaga, ni los niños de Lleida o los bombardeos de Barcelona. He llegado a oír que el propio Pablo Iglesias había disparado contra varios prisioneros, aunque hubiese nacido 40 años después de la guerra. Ninguno de los miles de muertos asesinatos impulsados por el parsimonioso avance del bando nacional, para asegurarse, como decía Franco, de que se limpiaba la sangre, eran buenas personas. Si Franco los mataba, aunque no estuviese presente, es que eran los asesinos de Paracuellos… incluso antes de Paracuellos.
En fin, esta vez hablábamos de Catalunya y tocaba, según el modus operandi del PP tradicional, decir que todos los soberanistas son Jordi Pujol. Aunque Pujol en 30 años de President no hubiese dado ni una sola concesión al independentismo, hay que encontrar la fórmula de sentirse mejor de los que aún no han mostrado una sola evidencia de corrupción. Aunque es cierto que CiU tiene mucho que contarnos sobre ese tema (igual que el PP o el PSC-PSOE, no alucinemos tampoco), los verdaderos independentistas, desde 2012, que es cuando entraron en el juego, les han obligado a un duro compromiso contra la corrupción. Desgraciadamente, el peso del pasado y una Operación Catalunya destinada a poner una lupa sobre lo que pasa aquí con los sospechosos de independentismo, o susceptibles de tratárseles como tales, y al tiempo suprimir recursos que investiguen la descomunal oleada de casos hispánicos.

Estas son las conversaciones que acostumbramos a tener con los votantes del PP. En el caso de José María lo  que me sorprende mucho es que, en otros temas, hasta parece inteligente. Y no, no es mala persona. De hecho Chemita es uno de esos amigos en los que sabes que puedes confiar porque nunca te va a dar una mala respuesta… salvo en política. Lo quiero mucho, pero me da mucha rabia que tenga amputada una parte tan importante de su ser como para no ser capaz de entender que, a menudo, hay que probar cosas nuevas y aprenderlas a conocer, porque el malo conocido es demasiado malo para dejarnos vivir.

sábado, 18 de febrero de 2017

Populismo

Imagen tomada de http://233grados.lainformacion.com/blog/2014/03/las-portadas-del-11-m-diez-a%C3%B1os-despu%C3%A9s.html Artículo recomendado.

Llevamos muchos años preocupándonos con eso del populismo y usando esa palabra para justificar las decisiones que la gente toma cuando ejerce el voto. Intentamos justificar, con el populismo, la decepción que nos produce la humanidad. Cuanto más grandes son los problemas del Mundo, más tenemos que escuchar la palabra populismo. Sin embargo, no sabemos muy bien qué es el populismo, y ello es debido a que nos aferramos a la definición del diccionario y aceptamos lo que en los medios nos cuentan aquellos que dicen lo que más nos interesa. Y es que hemos comprado todo tipo de populismos y ya no sabemos ver la realidad más allá de estos.
Afortunadamente, hoy he escuchado una nueva definición de populismo que me puede ayudar a diferenciar cuando hay solo una forma pueril de alcanzar el poder, a través del desconcierto y la falta de empatía de la gente, y cuando se está tratando de solucionar los problemas del Mundo, uno a uno.
Esa definición dice que populismo es pretender resolver problemas complejos con soluciones sencillas. Es decir, se pone el foco en una sola cosa y se obvia lo demás.

Visto así, nos damos cuenta que el populismo es la base de la mayor parte de ideologías de extrema derecha como el nazismo y el fascismo. Que nadie pierda de vista como hacia 1990 el embrión del PP empezó a ganar votos afirmando que todos los problemas del país eran por culpa de los vascos y los catalanes; que los vascos eran unos terroristas y los catalanes eran unos insolidarios. De este modo, en solo 6 años, con la connivencia del PSOE, el PP llegó al poder. Desde entonces sus políticas sencillas no han parado de generar problemas complejos, pero siempre tienen en la chistera otra solución sencilla, que no soluciona nada, que lo agrava todo, pero que sigue convenciendo a los tontos de siempre para permitirles mantener sus manos en nuestras carteras.

sábado, 7 de enero de 2017

Trabajo suicida

El presidente de Dentsu, Tadashi Ishii, junto a otros dos altos cargos de la empresa, piden perdón públicamente por el suicido de una de sus trabajadoras por exceso de trabajo. AP   
Imagen y texto de la misma tomados de eldiario.es



Hace unos días The Guardian publicaba una noticia que me hacía pensar:
Uno pensaría, de entrada, que la dimisión de su presidente es lo mínimo que se podía esperar, especialmente si lee el comienzo de la noticia, pero luego, pensando más, uno se hace cruces de cómo se llega, racionalmente hablando, a esa situación. Y, sin embargo, la situación no es tan anodina, ni siquiera fuera del Japón. Precisamente recuerdo el escándalo de los suicidios laborales de Francia, acaecidos poco antes del inicio de esta crisis, que lleva acompañándonos una década ya. En aquella oleada de suicidios, que no fue solo uno, nadie dimitió. Ni siquiera, en apariencia, se tomaron las debidas medidas para cortar la tendencia. Eso sí, hicieron lo posible para que la prensa dejara de hacerse eco de aquellas muertes, aduciendo que las noticias de suicidios animaban a otros suicidas potenciales a seguir el mismo camino. Me pregunto qué entenderían ellos por suicidas potenciales.
A través del escándalo de Francia y recordando a los cientos de otras víctimas que optaron por el suicidio en todo el Mundo, incluido nuestro país; uno se da cuenta de que llegar al suicidio por sobrecarga de trabajo no es tan extraño. En Japón ha dimitido el Presidente de una Gran Compañía, pero en el nuestro jamás ha dimitido nadie por ello. Es más, dudo que, tras un suicidio, se lleve a cabo una investigación laboral que destape los entresijos del avariento sistema laboral establecido por el empresariado español. Es más, dudo que se investiguen correctamente, ni siquiera los accidentes laborales. Al final siempre está el fallo humano, el no recurrir a las medidas de seguridad establecidas, etcétera, pero nadie dirá que el trabajador, agotado mentalmente o extenuado físicamente, olvidó uno de los pasos necesarios para su seguridad. Y, lo que es peor, cuando uno suprime una medida de seguridad más de una vez, sin que suceda nada malo, tiende a saltarse ese paso que implica malgastar un tiempo precioso y no remunerado.
Los sueldos demasiado bajos ya son un fallo de seguridad, pero eso nadie te lo cuenta. Las empresas intentan deshacerse de aquellos empleados que siguen los pasos debidos porque son demasiado caros o tienden a pagar por objetivos en lugar de por horas. Que esto sea admitido es un terrible error, máxime cuando en caso de accidente se libera a la empresa de toda responsabilidad ante el fallo humano. Está claro que anteponer la tarea a su proceso es una decisión empresarial y, por tanto, al reducir lo pagado es la empresa la máxima responsable de los males que de ello se deriven.
Por otro lado, volviendo al tema de los suicidios, no es el exceso de trabajo la única razón laboral de esta lacra mayor de lo que muchos pudieran pensar. Un lenguaje empresarial demasiado eufemístico y plagado de frases “motivadoras”, a menudo encubre un maltrato psicológico a sus empleados, una sobrepresión o un trato desigual, que impulsan situaciones de mobbing, mal clima laboral o competencias nocivas. Y todo ello son razones más que obvias que pueden llevar, en un momento dado, a un trabajador a una situación psicológica de riesgo. Si eso añadimos el actual miedo a perder el puesto de trabajo, estamos sobre un volcán del que estoy seguro que todos conocemos más de una erupción.
Pero tranquilos, señores, que aquí los presidentes de nuestras empresas están totalmente a salvo y nadie los va a obligar a dimitir por unos cuantos trabajadores muertos ni ninguna otra pequeñez de esas.