jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Feliz 2008?



¿Feliz 2008?


Apenas si acabo de iniciar este blog y ya tengo que andar con disculpas por desatenderlo durante unos días, pero esta vez tengo una buena excusa… ¡Que sí!... ¡De verdad!... ¡Lo juro por Snoopy!


Mi PC entró en fallida… cosas de la crisis. Pero el drama no termina en esa desconfiguración masiva de los sistemas operativos que, periódicamente, nos obligan a cargar el “güindous” de nuevo y lavar los discos duros con Ariel. La cuestión es que “salvé” los archivos en un disco externo que compré en esa tienda para los que no son tontos y… hice el burro. Sí, la pifié soberanamente pues, cuando finalmente logre poner la “machine” a punto y quise recuperar lo archivos guardados, me encontré con el “inteligente” HD “missing”. Vamos que el disco duro adquirido exprofeso en el Media Market se había muerto con un montón de archivos inéditos en su seno, incluidos tres capítulos del libro en el que estoy trabajando en la actualidad y, lo que más afecta a este blog, el “planing” de publicaciones para el mismo y varios trabajos que le estaban destinados.


Esta ha sido una gran pérdida para mí, pero, como dice mi anciano padre, “todo tiene remedio menos la muerte”; así que pedidas disculpas y hecho este preámbulo… la vida sigue y el blog también.


Siguiendo con “El Mago pragmático”, quiero dar las gracias desde aquí a Mimi (http://xqsabes.spaces.live.com/) y a Lucía (http://huellasenlatierra.spaces.live.com/) por mostrarme su apoyo en “La última frontera”. También, aunque creo que es momento de volvérselo a agradecer a Alborada (http://cid-3949de61f4642a76.spaces.live.com/).


Ahora ya podemos empezar a hablar del inicio de 2008. Enero fue un triste mes para mí. El invierno fue frío para las ilusiones del libro “11”. Supongo que ya lo intuíamos todos, que algo no marchaba bien, que faltaba información, que se perdía la oportunidad de las ventas navideñas, que algo se alargaba sin saber la razón, que… Éramos 11 amigos y lo seguimos siendo, pero “11” ya no está. Hoy, todos nosotros conservamos algunos ejemplares de lo que pudo haber sido y no fue. No culpo a la editorial, tal vez la crisis ya les hubiese alcanzado y aunque se equivocaron llevando a máquinas la primera galerada sin incluir las correcciones finales, nunca nos cobró el centenar de ejemplares que imprimieron con el gasto que a ellos les supuso, incluso un registro (ISBN nº 84-935585-7-5). Pero lo que todos hubiéramos querido era verlo en las estanterías de las librerías o, mejor, en sus escaparates.


Entre la desesperanza y la desilusión también entonces la vida siguió. Lo primero, tras felicitar el nuevo año, fue un artículo meditando sobre el plagio vil que una web había hecho del trabajo de uno de nuestros compañeros en “11”, Xulio Estón, de quien encontrareis muchas cosas interesantes por la red. Lo segundo fue hacer coña de la resolución del concurso que SGAE se había sacado de la manga para endiñarle una letra al “hisno nasioná” (por cierto, buscar en el You Tube el himno nacional por Rafa Corega... es la coña marinera). Tras algún resbalón más sobre “11”, el mes acabó con una réplica a las malas palabras de la novel Nobel de las letras que a pesar de lo novedoso de su situación no lo era en años y, por sus palabras de desprecio al lenguaje de la web, tampoco en vicios ni ignorancias.


A finales de Enero me ofendieron las palabras de Doris Lessing, más por la autoridad que el reciente premio le otorgaba que por la sabiduría que su obra hacía presuponer erróneamente. Sobre aquel artículo, para terminar, dejaré uno fragmento.



Doris Lessing, blog’s y literatura.


Cuando Doris Lessing dio su famoso discurso por videoconferencia en su entrega del Nobel de Literatura, se levantaron muchas ampollas a lo largo de Internet, empezando por las web’s dedicadas a la misma literatura. Como es lógico, en este tipo de entornos se vieron muy sorprendidos porque, por lo general, son lugares donde se mima la lengua, la escritura y la cultura. Yo podría nombrar muchos blog’s y web’s donde eso es así, sin embargo, no son mayoría en el ciberespacio. Personalmente espero que la “nobelizada” autora se refiriera a ese otro Internet donde una miríada de adolescentes ultra-hormonados se dedican a montar blog’s como si de un collage se tratara. Espacios donde se acumulan a diario textos, fotografías y dibujos robados de a lo largo de la red de redes y, sin ningún tipo conciencia ni responsabilidad, mezclando la gimnasia con la magnesia (la tentación era decir peras y manzanas) hasta dejar los relatos con ambiciones literarias hechos un trapo. Por si esto fuera poco, además, publican toda esa retahíla de cascotes, sin hacer referencia de sus autores verdaderos… es decir plagiando.


Lessing cargó contra los blog’s y si miramos los foros y, en especial, los chats, tendríamos que darle la razón porque el lenguaje sale muy mal parado, pero de eso a decir que se atenta contra la cultura hay un amplio margen.


En definitiva, quien se pasa todo el tiempo libre pegado a una pantalla de ordenador es difícil que adquiera el tipo de cultura que representa la señora Lessing, pero, por desgracia para esta escritora, creo que no conoce la red con la adecuada profundidad como para pronunciarse con la debida autoridad. Cada uno puede hallar en Internet lo que quiera buscar, por eso el problema está en quien busca… el que busca cultura encuentra cultura (y buena), quien busca otra cosa…


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