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domingo, 30 de noviembre de 2008

El Poeta del mar y del desierto


Reducir a un solo artículo todo un blog como “El Poeta del mar y del desierto” podría parecer un sacrilegio si el poeta fuese otro… pero soy yo. Ninguna de las letras allí dispuestas me es ajena y eso, a pesar del aura de misticismo con la que en ocasiones las envuelvo, hace que, después de todo, no sean obras tan importantes. Sin embargo, dado el cariño con el que en su momento las compuse, intentaré salvar para ellas algo de su dignidad. Ellos no fueron los mejores, pero tampoco fueron los peores, sólo fueron los míos y, desde su publicación, espero, también un poco los vuestros.

Vientos del alma

Son los vientos del alma
los que agitan las hojas
de mi ser sin esperanza.
Manos rojas en la espalda,
desnudo de fresco en amargura
y el llanto que antaño no vi
hoy se vuelven contra mí
y me muerden manodura.
No sé si será este mi sino
o si no que me aspen
mas no entiendo por qué
ni el cuándo ni el cómo
de este hecho sin tiempo
y de estos dos años
ya sin su pobre vida.

Piensa en mí dulce agonía
y recuerda a tu corto paso
por este lugar de llanto
que aquel que beso tu alma,
aquel que te amo de veras,
yace muerto tras aquel árbol.

Fonía triste

Voy destrozado en tu ausencia
e incluso en la mía propia
añorado de tu risa
inundado por el llanto
voy pensando de por vida:
"que te amo a ti, que yo te amo".

Angustia de mi alma
que vive de impaciencia
y se esconde
sin más
en lo más profundo
de mis huesos.
Morir.

El Anticristo

Dicen que viene el anticristo,
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen que de aquí a poco
el mundo ha de morir
pero es falso,
estoy aquí
y el mundo gira hacia su propio fin.

Dicen que soy la muerte
pero es falso
ya estoy aquí
y mi mirada
no ha matado
a esa maldad humana
que se destroza poco a poco
tendiendo malvada
hacia su propio fin.

Dicen que viene el anticristo
pero es falso,
ya estoy aquí.

Dicen: "todo está previsto
y sabemos algo,
que antes del fin
vendrá el anticristo".
Pero es falso
ya estoy aquí.

¿Qué puedo escribir?

Relatos pedantes y retorcidos
escritos en las hojas engrasadas
de otras tintas, en noches desveladas
por acariciar los sueños perdidos.

Poemas ricos de lírico amor
van escupiendo los romances tristes
que se inventaron los "llantos de un cisne"
o las "llagas de un vivo corazón".

O batallas vencidas en la niebla
escritas con aquella épica sangre
que un héroe recogió en su sable
luchando en alguna olvidada guerra.

Y místicos poemas interiores
salidos del oscuro pensamiento,
que explican la deidad de mis adentros
y desean convertir a mis lectores.

Mis guerreros surgidos del papel
con un sinfín de nuevos movimientos
juegan al amor y al sentimiento
por huir de su tablero de ajedrez.

Vosotros al leer me juzgareis
no os importe pues eso es lo que espero
ya que mucho vuestra opinión deseo
y aún más vuestra aprobación querré.

Soñé un día con hacer un gran poema,
las dudas, hojas en la papelera
la pluma que se seca y desespera
por encontrar algún válido tema.

Calistropo

Y Calistropo vio el equinoccio
una sonrisa sin dientes marfiles
toda una calva pulida brillaba
pues su nariz cerraba la aldaba
de aquel cráneo vacio y sin pieles
sin pelos ni ojos, sin fin y sin ocio.

Calistropo oreaba espinas
sentado sin piernas
sentado sin prisas
donde el tiempo no pasa
aunque pase deprisa.

Calistropo no quiso agua
para qué la querría
su cráneo hueco guarda un tesoro
como vivo no supo la vida.

Calistropo me mira
con sus cuencas vacías
juega a dar miedo
pero a mí me da risa.

Y junto a la caja del cráneo
gotea una clepsidra
que cuenta la nada
de toda su vida.

Soneto del moribundo (XXVI)

Ahora ni dios ni hombres nos importan
porque no sabemos si dios existe
y los hombres que son seres idiotas
aún en esa creencia persisten.

Del odio dios es la gran excusa,
también es tapadera del rencor,
él es el divino dedo que acusa,
él es quien se olvido del amor.

Y cuando por dios se hace la guerra
y sólo la sangre lava el honor
ya sólo nos queda la horrible espera

que transcurriendo entre el viejo temor
por traspasar esa eterna frontera
nos aferra a ese último dolor.

Soneto XV

Parte con rumbo al éxito una nave
presto estás para compartir su suerte,
tú debes embarcar como grumete,
quizá encuentres también alguna llave.

En ocasiones mancharás tu traje
limpiando bien, para otros, la cubierta
que en su celo te cerrarán la puerta
y querrán verte maldecir el viaje.

Sabes que tal vez no llegarás nunca
más girando en la noria de tu historia
tu llorarás si no logras subir;

pero nunca te apartes de la lucha
y si logras encumbrarte hasta la gloria
empuña alta tu espada hasta morir.

Fonía oscura

Llega el otoño frío
mezquino y por sí en vilo.
Ahora los árboles lloran
sólidas y áureas gotas
que van formando en el suelo
una alfombra de color muerto.

Y va pasando el tiempo
con tiempo poco a poco
consumiéndolo todo
en el aburrimiento.

Será fin o comienzo
y no hay tiempo que no aburra
el escapar a él es locura
y va pasando el tiempo.

Y llega el frío frío
y con su manto blanco
él oculta en el campo
viejos trajes cobrizos.

Ya se acabó el otoño
y también se heló el río.
Ya se murió el árbol
ya venció el frío.

Y se quemará todo
por ese cristal blanco
que nos está soldando
con duro hielo al lodo.

¿Qué me importa a mí?
yo que a mi tiempo di
un misterio preciso;
fue mi alma que te quiso
¿y te enamoraste de mi?

Voz del más allá

Oigo una voz del más allá,
viejo recuerdo de una leyenda,
que dice mi nombre una vez más
y sin razón se me afrenta.

Cuentan la historia remota,
aunque yo ignoro si es cierta,
de una mujer que perdió la memoria
y enterraron sin estar muerta.

Vaga su alma por esta sierra
afrentando la noche con su grito
surgido de las fauces de la Tierra
y enervando este lugar maldito.

Negra remonta la noche
los duchos matorrales
en afrentas con los robles
donde se tornaron zarzales.

Silencio

Mi silencio
es una voz que no se calla.
Las palabras
que resuenan en mis huecos
vibran sin querer
al compás de mi alma.

Y mi expresión
escrita en un papel
se torna eco
de una canción popular

Como quieres
que me olvide de que existo
si además te siento
latir cuando estás dentro.

No suspires
no te olvido
aunque no te ame en mis recuerdos
No te vayas
pues necesito los versos
que me brindan tus besos.

Y al final
mi silencio se acomoda
a tu silencio fatigado
y abandono nuestro idilio
con mi amor herido
por tus besos como rayos.

Que paz
al saber que el silencio
se puede interpretar.

Papel

A ti papel
que desesperas mi mirada
con la angustia del vacío
reflejado en tu blanca cara.

A ti papel
que concretas mi amargura
en borrones que cerrados
ignoran mi escritura.

Y a ti papel
que te aburres en silencio
sin ver la luz del día
después de marcarte el comienzo.



Y cuando la inmaculada blancura del papel es mancillada por un mar de tinta, a todos nos gusta ver emerger un volcán de sentimiento suave pero rotundo, entrañable y contundente…

1 docena de huevos
2 kilos de naranjas
Un paquete de aquellas galletas tan buenas
Una sartén que la de las tortillas ya esta vieja…


Pero nos olvidamos que el papel, nuestro humilde servidor, nació con la función de ser útil para muchas cosas. No será entonces una blasfemia talar bosques enteros únicamente por el capricho de un arte, que a la postre, tiene muy poco de sincero.
Sí, ya lo sé. El sentimiento es sincero, pero lo es aquí y ahora… ¿Y mañana?
Lo escrito, como palabras al viento, una vez alcanza su objetivo ya no puede volver al tintero. Como tampoco podemos recuperar el ayer.
Tal vez se pudiera escribir y guardar en un cajón todo lo escrito o, mejor aún, quemarlo ¿Y de que serviría?
Lo que nunca se ha leído es que nunca se ha escrito, por muchas páginas emborronadas que existan.



A ti papel
que olvidaste la razón
por la que alguien te quiso
y sin más te abandonó

Y a ti papel
que con enorme orgullo
saliste a dar la cara
y al fin te dieron lo tuyo.

Per l’amor de la Lluna

Sóc la lluna de les àligues
aquestes que ploren
al vent del Gregal
desde dalt de les roques
i caient pel penyassegat
els crits son d'angúnia
no pas del mortal
atac de les urpes
i d'un pic audaç

Sóc la lluna de pruna
de la peça amagada
a dins d'un forat
de la pedra negre,
dels ulls ben oberts,
escrutadors del dia
"maltancadors" de la nit.

Sóc la lluna del dia
sóc el far de la nit
que desde els cels vigila
per callar i no dit
de les fams i les pors
de tot el que he hi vist.

Lluna propera
de totes les mirades.
Lluna llunyana
de les histories contades.

I avuí que l'estimo
i sóc tan feliç,
avuí que no hi ha caça
i que tot le puc dir,
On es la lluna?
On es amagada?
Per qué em fa patir?

Nano, descansa!
Que avuí es lluna nova
que tú no la veus,
però ella es aquí,
més enllà de les branques,
més enllà d'aquells pics,
ella encara somriu
dins de la negra nit.

Mal de amor

Espejo roto en vida
por el que escapa mi sangre
gota a gota dolorida.
Sueño de cristal
en mirada profunda
amor que hoy me es fatal.

Rompió la rosa
en mil espinas delicadas,
se metieron por mis venas,
me comieron las entrañas
y enamoraron mi alma
sin apiadarse de mí.

Endurece mi frío,
enmohece mi calor
y aumenta más mi dolor
pues te pierdo amor mío.

Padezco del hielo
la irisación divina
que lleva a mi perdición
en un tren de emoción
que mi ser no adivina
y es causa de mi anhelo.

Ya lo sé,

me soy sincero
mientras sueño
que te quiero.

Estos fueron los poemas que en los poco menos de dos años de “El Poeta del mar y del desierto” recopilé en esa web, sin embargo, también hay unos pequeños cuentecito realizados en prosa poética y que serviré a continuación. Debo adelantar que en estas pequeñas obras pongo algo más de credibilidad y fe en que os gusten.

El valle de los sueños.

Confusa está la noche en piruetas con las luces de la carretera y las nieblas del río. La luna juega al escondite con la bruma y el olvidado castillo se divierte en silencio, escuchando, tal vez, como el agua se escurre entre las redondeadas piedras y el tímido rumor de hojas que, como fricción de aves a la huida con sordina, llega desde la alameda.
No hay nada más. Ninguna otra cosa se escucha y sólo, muy de tarde en tarde, el sordo ronquido de un coche, se atreve a despertar la magia que nos envuelve.
No es verano y no es invierno. El tiempo no existe en el valle. La noche es bella y el día es hermoso. El frío no hiela y el calor se envuelve de vida. El aire, sin vicios ocultos, nos brinda una eterna primavera en los corazones y únicamente dos detalles nos recuerda que somos gentes de este mundo que se ha empeñado en apretar el gatillo dentro de su propia boca: el castillo que nos une a la alejada historia y la carretera, nuestro cordón umbilical que nos ata a la placenta de una madre muerta.
No sabemos cuánto tardará en sucumbir nuestro sueño. Ya nos han amenazado varios constructores con la invasión de sus sucios ladrillos. Sólo queremos vivir en paz, pero sólo es cuestión de tiempo, hasta que alguno de los nativos se deje seducir por el color del dinero. Un dinero que no servirá para pagar el sepelio de nuestro futuro ni el de nuestros hijos.
Al este, el filo de las montañas apunta un nuevo brillo. Y las montañas, ansiosas por mirar hacia aquí, una vez más, se prestan a abrir paso a esa nueva luz: amanece. Y hoy aún es hoy. Quiero respirar la humedad del bosque, el frío de las montañas. Quiero sentir el zumbido de los mosquitos, el trino de las golondrinas… y recordar el aullido de unos lobos que ya no están.
No quiero dormir mientras aquí quede una gota de vida. Quiero vivir este sueño despierto porque, tal vez si me duermo, al despertar descubra un paraíso muerto donde los rebecos ya no bajen a beber al río y no exista un águila que alimente a sus crías. Si me duermo ya no podré soñar nunca más.

¡Ay, viejo!

¡Ay, viejo!

La vida sigue, pero los errores no se pueden borrar de las páginas de tu vida, tu ignorancia los ha escrito con tinta indeleble. Sólo te queda aprender a arrastrar las consecuencias de vivir, las consecuencias de errar.

Aprendes a no equivocarte acumulando errores en tu cuenta. Ensayo y error es la única técnica que existe para aprender, por eso dicen que creces y que el diablo sabe más por viejo que por sabio, pero nadie te contó por qué sigue en los infiernos. Y, entre tanto, te pesa demasiado un pasado turbulento donde no dejaste a nadie sin dañar y te duele cada herida que diste más que si fuera tuya.

Perro viejo, te remuerde la conciencia y sólo sostienes la mirada porque sabes que los ojos que te miran no han aprendido a comprender su propia culpa. Pero ya no eres capaz de mirarte en el espejo porque en él encuentras, entre canas y arrugas, al único ser que nunca te pudo perdonar.

¡Ay, viejo!

Pesadillas.

Equidistante entre el frío silencio y el alarido estentóreo se encuentra la libertad del último suspiro. El lugar donde los pensamientos y el olvido se unen en una pasta sin texturas para dejar de ser y unirse a esa nada que sólo compete al más allá. De ese lugar caótico y extraño provienen mis peores pesadillas.
Cuando era niño soñaba con fantasmas cotidianos, serpientes transparentes, monstruos universales… aquello era el terror de un niño, pero estas nuevas pesadillas son el terror de un hombre, porque nacen de donde el universo aún no se ha construido y, sin embargo, ya poseen contenido.
Veo la nada brillante y oscura doblando mis rodillas que perdieron su sustento y mis manos desapareciendo en la bruma mientras una sombra cubre mi espalda. Me giro… no el universo gira, y allí estoy yo… no, estoy aquí. Mi boca se hace una fila de dientes infinitos que giran sobre si mismos mientras yo los traspaso en esa misma nada que lo es todo.
Perdido entre las sabanas sudadas. Perdido entre el brillo de un despertador que aún no ha sonado y otra noche perdida en un sueño no reparador. Ahora comprendo porque hay personas que no temen a la muerte. La muerte es lo desconocido o es la nada, pero difícilmente puede parecerse a estos horrores.
--¿Qué te pasa? –Suena a mi lado la voz de mi esposa--.
--Nada… que me he despertado.
--Pues vuélvete a dormir y aprovecha que es fiesta y no hay que madrugar.
La luz de la alarma estaba puesta en el despertador… la quito.
Equidistante entre la mesita y la almohada se queda el sueño esperando.
¡Qué narices! Tengo otra oportunidad para reparar mis neuronas marchitas y creo que ya he olvidado los monstruos de mi cabeza.
Beso a mi mujer en algún sitio de la cabeza. No veo nada, en ningún momento encendí la luz.
--¡Uuuuh! –Me dice a modo de somnolienta respuesta--.
Me giro y me acurruco. A dormir.
Equidistante entre la nada y el todo, mientras los ojos están cerrados, el mundo sigue girando cual peonza desbocada en brazos del infinito…
Y digo yo… ¿No podría dormirme y ya está?

El blog se completaba con un polémico artículo sobre la poesía, continuación de aquel otro publicado en “La última frontera”, pero que he decidido no traer aquí ya que la polémica que arrastró fue inútil y estéril.

Espero que este extenso artículo sea de vuestro agrado ya que me voy a tomar un descanso de varios días en este blog… o no.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La oscuridad al final del túnel.



Llegamos al final de “La última frontera”, hoy acabamos con la trayectoria de un blog nacido para la novedad y no para la polémica. En sus poco más de dos años sólo ha recibido unas 3000 visitas. No obstante, abandono ahora su estela sin revelar algunos secretos, la mayoría se pueden descubrir aún entre sus páginas electrónicas, pero otros, tal vez los más suculentos, viajaron al cielo de los fotones cuando fue necesario.


No fue este, como ya dije en algún momento, el mejor de los blogs, ni siquiera el mejor de cuantos me pertenecieron, sin embargo quedan en él muchos momentos de gran cariño.


Quizá, en algún momento no muy lejano, “La última frontera” vuelva a extenderse más allá de los temas electrónicos en su eterno viaje hacia donde ningún hombre ha imaginado jamás. Sin ir más lejos, las próximas navidades publicaré aquí, en “El Mago pragmático”, entre otros cuentos navideños, dos que adornaron este blog.


Y como dirían las jotas, ”ahí va la despedida”… y para ello el último artículo:



Crisis


¿Crisis?... ¡Ja!


Para mí la crisis empezó antes del año 2000, cuando quise buscar un nuevo piso donde meter mi aumentada familia y mi prominente barriga cervecera y descubrí que los especuladores habían elevado la barrera de precios más allá de mis posibilidades. Desde entonces he visto seguir elevándose los ladrillos a niveles estratosféricos y seguirles el petróleo, los cereales y, finalmente hasta el último elemento susceptible de ser adquirido por mi nómina menguante.


Dice un proverbio ruso que “las disputas de los amos se ven en las espaldas de los siervos” y esta es la crisis de los amos que dejará en el paro a muchos ciudadanos. Hay empresas donde los beneficios de sus ejecutivos suman cantidades muy superiores a las de los trabajadores (los que en último término producen), sin embargo, cuando llega una “crisis” se resuelve despidiendo a empleados de base o reduciéndoles el salario, según ellos… para racionalizar la productividad. Pero lo cierto es que el producto no se puede abaratar, sigue lastrado por el salario de esos ejecutivos onerosos que no producen más que miseria, lo único que baja es la producción global. Una producción que aún se vende menos porque el posible cliente espera precios más bajos que no obtiene.


Yo tengo una solución que nos liberaría de la parte más obscura de la crisis y que evitaría crisis futuras: la supresión de los ejecutivos. Las grandes empresas tienen una junta ejecutiva con ejecutivos de primer nivel que la dirigen. Se reúnen con frecuencia en una sala y son de seis a treinta miembros, pero sólo tres o cuatro tienen algo que decir, los demás son un voto dentro de un grupo de poder y un salario que alguien ha dado como compromiso por un voto… las políticas de los amos. Después existe otro grupo de ejecutivos de segundo y tercer nivel (según el salario)con funciones mal definidas… economistas, juristas, asesores de imagen, funambulistas, pipas, kikos, cacahuetes… fuertes salarios, eternos informes que inundan los correos de la empresa con paja humeante para marear la perdiz de las compras, las ventas y las relaciones sindicales. Por último existe un último tipo de ejecutivo, el llamado satélite, individuos que jamás pisarán la empresa, pero que han pertenecido a algún grupo de poder dentro del sistema político y a los que cada año se les suelta un carro de millones. Todos son prescindibles si, después de todo, sólo tres o cuatro individuos cortan el bacalao. ¿Entonces por qué se pagan salarios tan enormes a un grupo que se convierte en un lastre? Deben suprimirse, es más, los productos de toda empresa que se haya librado de ellos deberían llevar una etiqueta que dijera “free ejecutives”, “libre de ejecutivos” o algo similar, igual que aquellas latas de atún donde nos afirman que protegen a los delfines o aquellos alimentos que no contienen gluten. Puedo garantizar que esos productos se venderían mucho mejor.


Crisis, en términos generales, significa cambio y, más específicamente, un cambio brusco o traumático. Cuando a la palabra “crisis” le añadimos el término “económica” tenemos algo oscuro y terrorífico que arrastrara a todos los individuos a la ruina. Pero hay una verdad que nos omiten y es que “crisis” también significa oportunidad. Si las épocas de bonanza son el coto de pesca de los especuladores que maniobran entre los intersticios de la legalidad, no dudando atravesar los límites de la misma cuando se creen a salvo, hasta arrastrar las economías a puntos de no retorno… de crisis; cuando las crisis estallan hay otro tipo de pescadores, con redes más poderosas, con más oro, que aprovechan los caladeros abandonados y donde pueden seleccionar sus presas con calma. La crisis económica también es una oportunidad de enriquecimiento para otro tipo de especuladores tan insanos como los que las provocaron. Sobre todo porque muchos de estos nuevos reyes del cotarro coinciden con los primeros y usan el dinero que ganaron provocando la actual situación para seguir enriqueciéndose en lugar de ayudar a achicar el daño que ellos mismos provocaron. Porque, sí señores, ellos poseen los medios para acabar con el problema que generaron, pero ese no es su problema, para ellos sólo existe un problema: seguir llenando sus arcas.


Como decía, para mí esta crisis no existe, yo estoy en crisis desde hace mucho, desde que no tengo libertad para elegir mi casa, mi comida… mis sueños... desde siempre. Y todo porque unos juegan con mi dinero y el futuro de mis hijos a un juego al que nadie gana. Pobres imbéciles, son ricos y creen tenerlo todo, pero quieren más y saben que son los culpables de las desgracias del mundo, de las muertes, las hambrunas, las guerras, el terrorismo… Y se engañan pensando que nada va con ellos. Ahogan pueblos, países, ecosistemas, sociedades… para ellos sólo es dinero y una imagen fugaz en un sórdido noticiario. De hecho tienen una coartada en miles de políticos que, las más de las veces, aprietan el gatillo por ellos. Pero en el fondo dicen disfrutar de sus oscuras vidas, pero la verdad es que un eco de culpa les estropea los mejores momentos de su vida y son conscientes de que ellos, o sus hijos, o sus nietos… tarde o temprano el daño que hicieron les alcanzará. La revolución que llevará a la guillotina sus cabezas o las de sus herederos parecen lejanas, pero las revoluciones no perdonan y, cuanto más control tienen los opresores, cuanto más tiempo dura la opresión, más fuerza revolucionaría hay que liberar y más difícil es sobrevivir a la debacle.


Estoy en crisis, pero cuando la bolsa suba, cuando los bancos presten, cuando los gobernantes sonrían, yo seguiré estando en crisis. Cuando todo vaya bien veremos las mismas cañas haciendo lucir sus gusanos frente a nuestros ojos.



El próximo día empezaremos con la historia de otro blog, otras tintas, otras ideas… pero una misma persona… su seguro servidor: yo mismo (S.S.S.Y.M).


domingo, 23 de noviembre de 2008

El poder de los goles.



He dejado este artículo, publicado con anterioridad el 30 de junio en “La última frontera”, para el domingo por su carácter “futbolero”. Que nadie le busque ni valores literarios, ni encontrar nada nuevo. El artículo es, simplemente, un conjunto de observaciones respecto a la victoria de la selección absoluta de futbol en el pasado europeo, por aquel entonces muy reciente.


Hecho este preámbulo, este es el artículo...



El poder de los goles.


Recuerdo aquella Eurocopa de 1984 en Francia, cuando el sabor agridulce de la final llevó la plata a los cuellos de una selección recordada por la gloria del gol de Maceda a Alemania y aquella escurridiza fuga de un balón chutado por Platinní y que se convirtió, a la postre, llorando llorando hacia el interior de la portería, en el desengaño de la plata. Arconada, posiblemente el portero más completo que existió jamás, perdió su gran oportunidad y la de una joven democracia que necesitaba, más que nunca, esos laureles deportivos que, a pesar de su teórica intrascendencia, conforman a un estado mucho mejor que su propia historia.


29 de Junio de 2008… España vence a Alemania uno a cero en la final de una brillante Eurocopa en la que el juego de los Iniesta, Cesc, Xavi… ha encandilado a todos los amantes del fútbol.


En plena recesión mundial por la especulación financiara y petrolífera, y coincidente con el tantas veces diferido reventón inmobiliario y la cabezonería del presidente del banco europeo negándose a bajar el precio del dinero, llega esta noticia trivial, pero optimista.


En una ocasión escuché que, gracias al optimismo generado por el cine, EE.UU. pudo salir de la crisis del 29 ¿Será esta victoria deportiva el soplo de aire que necesita nuestra sociedad para permanecer a flote entre funestos y agoreros presagios?


Yo, como amante del fútbol, me voy a conformar con las que creo razones de este triunfo.


No es ningún secreto que, salvo en algunos momentos muy peculiares, España ha contado con jugadores de muchísimo nivel. La propia Eurocopa del 84 es un ejemplo, como lo son los muchos mundiales y europeos que, durante años, han ganado las selecciones inferiores, pero que se negaban a la absoluta… ¿por qué?


En primer lugar hay que valorar a Luís Aragonés. Obtuvo el conocimiento necesario de su fracaso en al anterior mundial y en los primeros partidos de clasificación para esta Eurocopa, pero en un momento dado se dio cuenta que si quería hacer historia debía plantar cara a la poderosa prensa deportiva de Madrid que, tradicionalmente, imponía parte de las alineaciones a todos los seleccionadores mediatizando su juego.


Aragonés miró como hacer un grupo compacto con la mayoría de los mejores jugadores del país. Sin dar por hecho a ninguno, pero sin descartar tampoco a nadie. De hecho llegó a plantearse, en un momento determinado, cuando el jugador lo merecía, la integración de Oleguer, declarado independentista, pero que confirmó, bajo el ideario de Luís, que no descartaría jugar en una selección como aquella.


Pero el mayor logro de Aragonés fue la decisión de descartar a Raúl González y Guti, dos jugadores idolatrados por la prensa con poder, pero que ya habían demostrado encajar muy mal en el tipo de juego que a la selección podía darle mejor resultado por su composición general. El mismo Luís Aragonés supo renunciar a su característico futbol de contraataque para fabricar un sistema donde el mimo al balón y el control endiablado fuesen la tónica. Ahora el sello de España, muy similar al de aquel “dream team” blaugrana de Johan Cruiff , ha causado sensación en Europa, pero con una diferencia, Luís ha adaptado el sistema a los jugadores y el holandés adaptó los jugadores al sistema. Tampoco podía ser de otra manera porque las selecciones cuentan con menos tiempo para preparar sus encuentros y los sistemas que utilizan deben ser mucho más naturales porque no se pueden hacer demasiadas correcciones. Luís ha tardado cuatro años en fabricar… el toro mecánico.


Casillas, Capdevila, Marchena, Puyol, Sergio Ramos, Senna, Xavi, Iniesta, Silva, Villa, Torres… Cesc, Cazorla, Xabi Alonso, Güiza, De la Red… y así hasta 23 jugadores que nos han hecho soñar. Ahora Luís podrá marcharse por la puerta grande, pero con un gran camino abierto a quien le suceda que ya debe saber que, para triunfar con “la roja” debe tirara a la basura todos los ejemplares de la prensa deportiva y escuchar únicamente a su saber futbolístico, de no hacerlo así España volvería a ser el insulso amasijo de figuras incapaz de pasar de cuartos que ha sido siempre.


Unos pocos datos para recalcar la grandeza de este resultado:


-Xavi Hernández ha sido declarado el mejor jugador del torneo.


-Villa ha sido el máximo goleador de esta Eurocopa.


-Casillas ha sido el portero menos goleado.


-Hasta nueve jugadores en el once ideal de la Eurocopa.


-Como equipo también ha sido el máximo goleador y sólo ha encajado tres goles en todo el torneo con el porcentaje más bajo.


Una notita para los que presionaron lo indecible para que se incluyera a Raúl en esta selección:


Raúl es un magnífico jugador de fútbol y en algún momento incluso pudo ser el mejor, pero tiene sus características técnicas y no otras. La insistencia de esos forofos incondicionales puede haber hecho un daño irreparable a este jugador (como gran aficionado al buen fútbol espero que no sea así) el tipo de juego que uso “la roja” no es el más adecuado para él, además hubiera competido por el puesto de Torres cuyo trabajo es inalcanzable para el del Madrid, o con Villa, de características aún más dispares respecto a él. Raúl hubiese sido perfecto como segundo delantero en un equipo de corte alemán… España debe aspirar a un futbol más creativo.


Por último la leyenda de una pancarta que leí por las calles de Barcelona:


“Catalonia is not Spain, but the footbal is diferent”




La foto ha sido extraída de la web de la RFEF.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Divagando en una sola lengua



Imagen tomada de http://neuscopio.nireblog.com

Junio se inició con un artículo demasiado personal para tomarlo en cuenta, pero el día 26, fruto de la inspiración de la lectura de varios artículos de prensa, di a luz un enrevesado artículo de opinión que, aunque no está exento de algunas erratas ante las que don Lázaro Carreter no dudaría sentirse ultrajado, me gustaría volver a introducir.

Divagando en una sola lengua.

Decía don Fernando Lázaro Carreter, en uno de sus dardos en la palabra, que la corrección lingüística importa aún a pesar de que podamos entendernos. Seguía, entre otros puntos, afirmando que si bien la libertad enriquece las lenguas, esta (por la libertad) “…no debe abrirse a la pacotilla y a la baratija con que se presentan nuevos colonos de fuera y de dentro, juntos muchas veces, a señorear: que dominen nuestra palabra, y ya estará dominado nuestro seso; que nos la cambien, y estarán cambiándonos.”

No es cuestión de hablar sobre lo escrito por el eminente lingüista ya desaparecido, sacándolo de su contexto. No es sobre él ni sus palabras sobre las que quiero hablar, pero me parecen oportunas algunas de sus frases a modo de cita para comprender un modo de pensar tan extendido como erróneo.

Interpreto, de las palabras del maestro y, repito, esto es sólo una interpretación mía, una seria advertencia sobre los usos erróneos del lenguaje y la modificación psicológica respecto a… “estarán cambiándonos”… ¿Cómo personas? ¿Cómo algún tipo de colectivo?

Con mi tradicional mente calenturienta voy a dar una vuelta más de tuerca. Si la lengua sobre la que habla don Fernando es el castellano a la que él mismo, en más de una ocasión, denomina español, no querrá decir, en último término, que los malos usos del idioma terminan para modificar nuestra condición de “españoles”.

Dudo que el señor Lázaro Carreter quisiera decir esto, cultura y saber le sobraban como para no caer en esas tonterías, pero la gran masa, el populacho, por desgracia carece de esos atributos. Así vemos como se liga la condición de español a la joven lengua de Castilla y minusvalorando a vascos, gallegos, catalanes y asturleoneses, cuyas lenguas más ancianas no poseen el mismo reconocimiento para esa turba. De este modo se linchan a las llamadas nacionalidades históricas, sus culturas, sus filosofías… sus lenguas.

En tiempos de Felipe V, los decretos de Nueva Planta auspiciados por el Conde Duque de Olivares, acabaron con la igualdad de las Españas y el “tanto monta, monta tanto” de los Reyes Católicos, que la tradición castellana limita a los monarcas cuando, realmente, fue la nobleza castellana la que impidió ejercer el gobierno de Castilla a Fernando el Católico a la muerte de su esposa Isabel. Aquellos decretos atacaron las lenguas, leyes, culturas y filosofías de las Españas singulares frente a las impartidas desde la nueva capital ubicada en Madrid. De ahí la fijación de los barceloneses con los madrileños. Los primeros, hasta aquel momento, habían ostentado la capitalidad y control de sus vidas en un gobierno casi democrático y regido, sólo en la distancia, por los monarcas de un país que ya empezaba a denominarse España en singular y adquirir los hábitos centralistas de las nuevas monarquías europeas.

Con los Borbones, sobre todo tras una serie de guerras en que Catalunya se había puesto del bando de los Augsburgo, la monarquía absolutista entró como un vendaval. Pero el pueblo, mucho más lejos de sus gobernantes que nunca, mantuvo su personalidad lejos de los documentos oficiales.

En el siglo XIX apareció la primera idea de globalización de la mano de un ser que ni la historia se pone de acuerdo a la hora de juzgarlo: Napoleón Bonaparte. Como oposición a aquella primera idea globalizadora, de forma similar a como sucede hoy, aparecieron una miríada de nacionalidades y nacionalismos, grandes y pequeños, por toda Europa, hoy se habla de ellos como un punto más del romanticismo, sin embargo, su extensión en el tiempo ligeramente excéntrica a ese movimiento debería dar a entender que era algo diferente y que tendría que tratarse de forma independiente. Así, la anexión francesa de Catalunya, despertó en aquellas tierras un feroz nacionalismo “español” (en catalán, según la tradición popular, pero español) con héroes populares como “El Timbaler del Bruc”, los ciudadanos resistentes del sitio de Girona, el general Álvarez de Castro o la mismísima Agustina de Aragón.

En aquella época, “la Pepa” terminó por convertirse en el símbolo de un nuevo y fresco nacionalismo español que quedó truncado por los “affaires” (y que don Fernando Lázaro Carreter, que en paz descanse, me perdone) de Fernando VII y los cien mil hijos… de San Luís. A partir de ahí, cada uno intentó mantener el tipo como pudo. Mientras en Europa se formaban las naciones italiana, alemana y tomaban forma muchos nacionalismos que hoy ya no se cuestionan como naciones conformadas, España perdía su mejor oportunidad y, estirando un poco más el absolutismo borbónico, empezaba a manifestar sus diferencias, norte-sur, este-oeste, centro-periferia. No ayudarían las guerras carlistas, la de Filipinas, la de Cuba y finalmente la de Marruecos que convirtieron al liberalismo de Isabel II en un coto privado y a Amadeo I y la Primera República en esperanzas de unos pocos. La mucha buena voluntad de unos pocos era insuficiente frente a la confusión general. Fruto de la confusión surgió la incomprensión y, puestos a buscar, cada uno intentó entender aquello que le quedaba más próximo. Pronto los nacionalismos se hicieron más pequeños, buscando un entorno en el que no cupieran los errores ni las ambigüedades, donde la niebla de los intoxicadores políticos no pudiera perturbar lo que realmente era uno. Catalunya descubrió su ser romántico en un entorno simbólico donde un poema, la “Oda a la Patria” de Bonaventura Aribau, en 1933, publicada pocos meses antes de la muerte de Fernando VII. El nacionalismo vasco tomó conciencia de su ser algo más tarde, cuando las nieblas amarillas de la intolerancia ya rebosaban su perfidia. No es de extrañar que algunas de las palabras de Sabino Arana, en las dos últimas décadas del siglo XIX, parezcan, a la luz del siglo XXI, muy extrañas y se le tachen de racistas, xenófobas y otras barbaridades que la España castellanizante ya hacía tiempo que había superado. No pretendo justificar ese modelo de ideales porque estoy convencido que si los ideales de Arana se hubieran aglutinado veinte años antes, también hubiesen tenido un carácter más suave. Pero su enemigo era la España liberal así que tomó como modelo muchos de los principios del carlismo que se oponía al gobierno central.

Otro nacionalismo, más oculto y no por ello menos terrible, fue el de figuras liberales como Ortega y Gasset, uno de los máximos responsables del liberalismo y al tiempo del castellanismo de España. El filósofo madrileño fue un ejemplo de moderación y gracias a su posición predominante fue capaz de modificar los conceptos mismos de la lengua y la filosofía del momento, aquello de lo que, al principio del texto, nos prevenía don Fernando Lázaro Carreter como fuente del cambio en nuestra esencia. No fue hasta 1929, con la publicación de “La Rebelión de las masas”, en que el brillante filósofo se sacó la careta. Dos años más tarde, la realidad de la decepción general y la aparición de una rebelión, muy diferente a la por él concebida, que llevó a la Segunda República.

Una España muy compleja es la que amaneció al siglo XX. Complejidad que, lejos de limpiarse con la República, siguió ampliándose con la aparición del fascismo. En la guerra civil lucharon muchas fuerzas, incluso dentro de los mismos bandos que participaban. Algunos dicen que perdió la república, otros que venció la Falage, la iglesia, los carlistas… pero sólo ganó Franco que supo rozar con la miel los labios de sus servidores, pero que, a pesar de su euforia triunfadora, fueron traicionados por el general cada vez que él lo consideraba necesario para mantener su poder. Desde ese punto de vista, la guerra acabó el 20 de Noviembre de 1975. Pero mientras ese concepto de guerra perduró, el nacionalismo castellanista, pasó a ser, por esos cambios del idioma, el nacionalismo español. Entre tanto, vascos, catalanes y, en menor medida, los gallegos, fueron tratados como españoles de segunda y vapuleadas sus culturas… secesionistas.

Con toda esta carga llegamos a la democracia y, después de más de treinta años, aún no hemos sabido reencauzar esas circunstancias. Los nacionalismos emergen, pero ahora, ante la imposibilidad de ocupar el lugar que se merecen dentro de España, buscan la única salida posible: la independencia.

No sé si hay vuelta a atrás, pero de haberla seguro que no es la mano dura porque si quinientos años de violenta historia no han logrado un presente diferente, parece lógico pensar que esa no es la solución. Tampoco voy a insistir en permitir el derecho de autodeterminación, que personalmente creo que es la mejor vía. Pero está claro que toda formula que no implique el respeto para todos los pueblos, sólo nos aportará sufrimiento. Las imposiciones de Madrid sobre las llamadas autonomías históricas son vistas con tremendismo desde estas últimas. La imagen es la de un marido celoso y maltratador que no deja salir a su esposa de casa. A algunos no nos cabe duda de donde está el origen de la violencia de género, cuando el padre Estado nos ofrece tan triste ejemplo.

Tal vez, todo esto no sea más que un juego de palabras y el mal uso de estas pueden cambiar, como bien dijo don Fernando, nuestro seso… pueden cambiarnos a nosotros, pero no sería más inteligente pensar donde empiezan nuestras libertades y donde acaban las de los otros y dejar que todos los seres puedan ver el sol y puedan respirar aire libre.

Pensar es gratis, levantar la mano tiene un precio que pagarán nuestros hijos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Feliz 2008?



¿Feliz 2008?


Apenas si acabo de iniciar este blog y ya tengo que andar con disculpas por desatenderlo durante unos días, pero esta vez tengo una buena excusa… ¡Que sí!... ¡De verdad!... ¡Lo juro por Snoopy!


Mi PC entró en fallida… cosas de la crisis. Pero el drama no termina en esa desconfiguración masiva de los sistemas operativos que, periódicamente, nos obligan a cargar el “güindous” de nuevo y lavar los discos duros con Ariel. La cuestión es que “salvé” los archivos en un disco externo que compré en esa tienda para los que no son tontos y… hice el burro. Sí, la pifié soberanamente pues, cuando finalmente logre poner la “machine” a punto y quise recuperar lo archivos guardados, me encontré con el “inteligente” HD “missing”. Vamos que el disco duro adquirido exprofeso en el Media Market se había muerto con un montón de archivos inéditos en su seno, incluidos tres capítulos del libro en el que estoy trabajando en la actualidad y, lo que más afecta a este blog, el “planing” de publicaciones para el mismo y varios trabajos que le estaban destinados.


Esta ha sido una gran pérdida para mí, pero, como dice mi anciano padre, “todo tiene remedio menos la muerte”; así que pedidas disculpas y hecho este preámbulo… la vida sigue y el blog también.


Siguiendo con “El Mago pragmático”, quiero dar las gracias desde aquí a Mimi (http://xqsabes.spaces.live.com/) y a Lucía (http://huellasenlatierra.spaces.live.com/) por mostrarme su apoyo en “La última frontera”. También, aunque creo que es momento de volvérselo a agradecer a Alborada (http://cid-3949de61f4642a76.spaces.live.com/).


Ahora ya podemos empezar a hablar del inicio de 2008. Enero fue un triste mes para mí. El invierno fue frío para las ilusiones del libro “11”. Supongo que ya lo intuíamos todos, que algo no marchaba bien, que faltaba información, que se perdía la oportunidad de las ventas navideñas, que algo se alargaba sin saber la razón, que… Éramos 11 amigos y lo seguimos siendo, pero “11” ya no está. Hoy, todos nosotros conservamos algunos ejemplares de lo que pudo haber sido y no fue. No culpo a la editorial, tal vez la crisis ya les hubiese alcanzado y aunque se equivocaron llevando a máquinas la primera galerada sin incluir las correcciones finales, nunca nos cobró el centenar de ejemplares que imprimieron con el gasto que a ellos les supuso, incluso un registro (ISBN nº 84-935585-7-5). Pero lo que todos hubiéramos querido era verlo en las estanterías de las librerías o, mejor, en sus escaparates.


Entre la desesperanza y la desilusión también entonces la vida siguió. Lo primero, tras felicitar el nuevo año, fue un artículo meditando sobre el plagio vil que una web había hecho del trabajo de uno de nuestros compañeros en “11”, Xulio Estón, de quien encontrareis muchas cosas interesantes por la red. Lo segundo fue hacer coña de la resolución del concurso que SGAE se había sacado de la manga para endiñarle una letra al “hisno nasioná” (por cierto, buscar en el You Tube el himno nacional por Rafa Corega... es la coña marinera). Tras algún resbalón más sobre “11”, el mes acabó con una réplica a las malas palabras de la novel Nobel de las letras que a pesar de lo novedoso de su situación no lo era en años y, por sus palabras de desprecio al lenguaje de la web, tampoco en vicios ni ignorancias.


A finales de Enero me ofendieron las palabras de Doris Lessing, más por la autoridad que el reciente premio le otorgaba que por la sabiduría que su obra hacía presuponer erróneamente. Sobre aquel artículo, para terminar, dejaré uno fragmento.



Doris Lessing, blog’s y literatura.


Cuando Doris Lessing dio su famoso discurso por videoconferencia en su entrega del Nobel de Literatura, se levantaron muchas ampollas a lo largo de Internet, empezando por las web’s dedicadas a la misma literatura. Como es lógico, en este tipo de entornos se vieron muy sorprendidos porque, por lo general, son lugares donde se mima la lengua, la escritura y la cultura. Yo podría nombrar muchos blog’s y web’s donde eso es así, sin embargo, no son mayoría en el ciberespacio. Personalmente espero que la “nobelizada” autora se refiriera a ese otro Internet donde una miríada de adolescentes ultra-hormonados se dedican a montar blog’s como si de un collage se tratara. Espacios donde se acumulan a diario textos, fotografías y dibujos robados de a lo largo de la red de redes y, sin ningún tipo conciencia ni responsabilidad, mezclando la gimnasia con la magnesia (la tentación era decir peras y manzanas) hasta dejar los relatos con ambiciones literarias hechos un trapo. Por si esto fuera poco, además, publican toda esa retahíla de cascotes, sin hacer referencia de sus autores verdaderos… es decir plagiando.


Lessing cargó contra los blog’s y si miramos los foros y, en especial, los chats, tendríamos que darle la razón porque el lenguaje sale muy mal parado, pero de eso a decir que se atenta contra la cultura hay un amplio margen.


En definitiva, quien se pasa todo el tiempo libre pegado a una pantalla de ordenador es difícil que adquiera el tipo de cultura que representa la señora Lessing, pero, por desgracia para esta escritora, creo que no conoce la red con la adecuada profundidad como para pronunciarse con la debida autoridad. Cada uno puede hallar en Internet lo que quiera buscar, por eso el problema está en quien busca… el que busca cultura encuentra cultura (y buena), quien busca otra cosa…


viernes, 14 de noviembre de 2008

Diciembre 2007



Diciembre, entre los nervios porque empezábamos a vislumbrar que algo no demasiado bueno empezaba a pasar con nuestro libro, mantuve la actividad en “La última frontera”. Dos textos destacan, desde mi punto de vista, sobre los demás. El primero era una crítica esencial al trabajo en equipo y a la persecución a los valores personales que hay en la sociedad en general y en la empresa en particular y que llevaba como título: “La fuerza del individuo”. El segundo, titulado “El banco vacío” era un texto mucho más literario que me gustaría que fuese, en cierta medida, una sorpresa para quien se atreva a leerlo.



La fuerza del individuo.


Precisamente ahora que nos están vendiendo el trabajo en equipo es cuando se evidencia el valor del individuo como tal. La prueba son los líderes cuya labor organizativa difícilmente pueden compartir o delegar. Es un trabajo individual donde las capacidades de este son esenciales para los demás.


Otro campo, el de la creatividad, también ha sido invadido por esta manía del trabajo en equipo. Casi todos hemos oído hablar del “brainstorming”, una fórmula, según la cual, los individuos van aportando sus ocurrencias y seleccionando las más acordes con lo deseado. Es un método muy habitual en publicidad, pero realmente está demostrado que, en la mayoría de los casos, dos individuos llevan la mayoría de la creación, uno que arranca las ideas preferidas del líder y el líder que las selecciona en primer lugar. Al final un tercero que también puede ser uno de los anteriores, termina de dar forma al proyecto en solitario, delegando o no funciones, pero, en definitiva, demostrando el valor del individuo por encima del grupo.


En general, las empresas de hoy día, buscan la opción del trabajo en equipo para coordinar una maquinaria burocrática que se les va de las manos. Desgraciadamente deben darle una concepción preeminente, ya sea del tipo técnico o del comercial. Está clarísimo que, conocidas las ideas de los directivos de hoy en día, esa concepción es totalmente comercial y, como resultado, se monta una burocracia sobre otra burocracia y donde la hipocresía es la herramienta de comunicación y el lenguaje es ese que ya conocemos, tan lleno de metáforas, eufemismos y tecnicismos que realmente no contienen casi información. De esta forma, las empresas de hoy en día venden aire al precio de oro, procuran vender lo más caro posible, el producto con un valor de producción más bajo posible y pagando a sus empleados el mínimo posible. Para la empresa sólo el alto ejecutivo tiene valor, sin aportar nada real al cliente él se hace acreedor de unas nóminas astronómicas, difícilmente justificables, gane o pierda la empresa, por lo que hay otra figura, el accionista, al que también debe o engañársele o hacerle cómplice de esa amoralidad.


El trabajo en grupo significa una preocupación más para el individuo trabajador que además de preocuparse de sus tareas pasa a tener que preocuparse de la de sus compañeros y de las tareas de comunicación y, con este esfuerzo extra, pierde de vista la imagen global de su tarea y de la empresa para la que opera. En este ámbito se venden hábilmente ideas como la de trabajar más horas y dedicar todo el tiempo a la empresa. El trabajo en grupo termina por ser una competencia descarnada entre lo políticamente correcto y la trabanqueta brutal.


--Señor Martínez la productividad de su departamento es muy baja.


--Señores Pérez y Gómez, sus departamentos están debilitando las sinergias del conjunto de la empresa.


--Señor García, asertividad… asertividad y déjese de romances y chirigotas.


--Señores, tenemos que regular el absentismo laboral que nos hace perder millones cada año.


En cada uno de estos mensajes se oculta otro que no se puede decir directamente. Cuando a Martínez le dicen que la productividad de su departamento es baja, le están diciendo que se deshaga de los empleado de más edad y para ello debe usar los métodos que convenga, el mobbing está servido. Pérez y Gómez reciben su tirón de orejas porque están picados el uno con el otro, mientras a García le están diciendo que no piense, que haga lo que le dicen desde arriba, que lo que su departamento hace no es importante, lo importante es lo que dicen los directivos. Y ya, la última frase, la favorita de los directivos y empresarios en general: los empleados no trabajan, no se ponen enfermos, huyen de sus responsabilidades, según ellos, todo trabajador debería morir por la empresa, su vida privada, su ser, el individuo, no tiene valor, sólo la empresa. Los directivos nunca se plantean las razones de ese absentismo, es más, jamás se plantean que ellos son los únicos y verdaderos responsables de cualquier mal funcionamiento de la empresa… y si se lo plantean, lo ocultan muy bien.


Se imaginan ahora que, de repente, todos los empleados de una empresa determinada, empezaran a pensar por sí mismos, sin la influencia de nada ni nadie y menos aún de la empresa o de sus secuaces los sindicatos… Obviamente no actuarían a un tiempo, pero llegarían, mayoritariamente, a las mismas y sorprendentes conclusiones que harían peligrar a los falsos líderes.


Sí señores, los sindicatos, a pesar de que sus miembros de base están convencidos de lo contrario, son una herramienta de la empresa. Cada cuatro años se les vota y los cuatro años que siguen son iguales. Arrastran a los trabajadores a huelgas que, al final, no representan una mejora para los trabajadores, se pelean continuamente entre ellos y, sólo de vez en cuando, aportan algo al conjunto de individuos a los que teóricamente representan.


Para unos y otros, el individuo no cuenta, y ya no hablemos de los partidos políticos y de las instituciones. A menudo se quejan del elevado índice de abstención, pero nunca se plantean de, hasta que punto, el abstencionista piensa que todo aquello no va con él, del insignificante valor de su voto, porque gane quien gane, el que lo haga seguirá ignorando su valor como individuo.


Dos personas no pueden pensar de la misma manera siempre que piensen de verdad. Si dos personas piensan de la misma forma quiere decir que o bien una se está dejando llevar por los pensamientos de la otra o bien ambas lo hacen de una tercera. De ahí se puede extraer que las masas que se dejan arrastrar por un ideal son imbéciles, por tanto la política de banderas, de dogmas, de “slogans”, de grandilocuencias… es una política para imbéciles. Por ello, un país donde se haga así la política medirá su nivel de inteligencia por el abstencionismo y por su individualidad.


Bueno… ocasionalmente el pensamiento de dos personas, independientemente puede coincidir y, además, el diálogo puede llevar a coincidencias, pero cuando se juntan masas, especialmente violentas, su pensamiento sólo puede ser inducido porque la masa es idiota e incapaz de pensar. Para inducir esos pensamientos se debe acudir a los deseos y a una excusa para los más vergonzosos de estos, de ahí que dentro de la masa los actos violentos parezcan naturales.


En un mundo de masas y trabajos en equipo el individuo se disuelve… ¿Se disuelve? ¿Quién inventa las masas? ¿Quién se aprovecha del trabajo en grupo?


Cuando en los informativos vemos individuos representando a grupos, firmando acuerdos, nos damos cuenta de que la masa, el equipo no es más que la base de una pirámide donde dominan individuos que no desean competencias ni injerencias por eso agrupan a los demás impidiendo a los individuos sobresalir del resto de la masa. Si un individuo domina al grupo al margen del líder se establece una batalla virtual entre ellos en que ocasionalmente el nuevo individuo puede usurpar la posición del líder, pero generalmente se le expulsa. En cualquier caso, la relaciones entre individuos son imposibles e prever y tienen infinitas posibilidades de solución, no obstante, los lideres desean tener controlado al resto de su grupo por ello debe reducirlos a equipos o masas, porque en el momento en que se comportan como individuos adquieren un mayor poder sobre él. Así se demuestra que el individuo es más poderoso que el grupo y que la masa. Sin embargo, somos muchos los que hemos recibido cursos sobre la excelencia del trabajo en equipo donde se nos muestra la mayor efectividad de ese tipo de conjunción de esfuerzos, pero la pregunta que nunca se contesta es: ¿a quién beneficia ese trabajo? Desde luego el individuo no se beneficia y sólo ocasionalmente l infraestructura a la que el grupo pertenece, pero quien realmente se beneficia siempre es el líder. De este modo, aunque la infraestructura se desarrolle sin problemas, el líder sabe siempre si ha fallado el trabajo en grupo porque le afecta directamente.


Un grupo de individuos, posiblemente no son capaces de aunar sus esfuerzos en una misma dirección, pero pueden encontrar la manera de apoyarse y no perjudicarse realizando un trabajo más agradable para ellos y efectivo en todas las direcciones. En contraposición, el trabajo en grupo que elimina a los individuos, trabaja en una sola dirección generando un enorme empuje en esa exclusiva dirección, sin embargo, su capacidad de reacción cuando el líder falla es totalmente nula.


El grupo no puede crecer una vez establecido, en cambio, los individuos siguen creciendo con su experiencia y aprendizaje. Mientras el grupo siempre funciona al máximo, el conjunto de individuos siempre puede mejorar, siendo las capacidades de sus individuos su gran valor, pero ese crecimiento puede ser una amenaza para sus líderes que están obligados a crecer en la misma medida o buscar nuevas formas de relación. Seguro que todos hemos escuchado aquel joven que va a buscar un empleo y dice que está en tal curso de tal carrera, los empleadores se muestran encantados con el valor del muchacho, pero cuando este manifiesta que desea acabar la carrera que tiene a medias, algunos de los entrevistadores se cierran repentinamente desaconsejando la contratación. Esa evidente perspectiva de crecimiento individual supone una amenaza para los líderes, el muchacho aún no ha sido asimilado por el grupo y no saben si puede instituirse en líder y hacer peligrar el cargo de su superior.


El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien lo siente la ausencia de cualidades individuales de las que pudiera enorgullecerse.


Son palabras de Goethe, para el escritor alemán era obvio el valor del individuo. Él ya había sido testigo de cómo la palabra patriotismo había avergonzado a las personas hasta incapacitarlas para obrar como su razón les dictaba. Hoy somos testigos de cómo semejantes mensajes viscerales nos impelen a formar parte de la masa y nos señalan con el dedo cuando intentamos tomar consciencia de nuestro entorno y pensar por nosotros mismos. Tan triunfal es la marcha de este elemento aglutinador de masas que ahora las empresas han inventado el orgullo grupal en la figura del trabajo en equipo. Es un invento de los norteamericanos a finales de los sesenta, pero su efecto es tan demoledoramente eficaz para los ejecutivos empresariales que hoy no hay rincón del mundo donde no se utilice, incluidos los grupos terroristas como Al-Qaeda, ETA o guerrillas como las FARC, recurren a estos eficaces métodos de despersonalización de los individuos, aso sí, combinándolas con las prácticas de desvinculación de la culpa practicadas por las SS de la Alemania nazi.


El mundo da muchas vueltas y los métodos son, cada vez, más eficaces, sin embargo, la orientación es siempre la misma. Nuestra responsabilidad y nuestra lucha es mantener la conciencia individual de nuestros pensamientos y nuestros actos. Ellos, mientras nos tengan juntos nos controlarán y controlarán al mundo, pero si mantenemos nuestra mente abierta y sabemos pensar con independencia, si nos mantenemos unidamente desunidos, salvaremos al mundo. La fuerza del individuo es el mayor temor de los megalómanos que controlan nuestras vidas… ¡démosles una buena dosis!


Recordarlo siempre… la unión hace su fuerza, el pensamiento libre la nuestra.



Espero no haber saturado vuestras neuronas con el apelotonamiento de ideas porque me gustaría que pudieseis disfrutar del cariño que puse en el texto que ahora sigue.



El banco vacío.


-Hoy el banco del parque está vacío por fin.


-¡Calla! Esta mañana se lo llevaron en un furgón de esos de la policía.


-¿Detenido? Pero si era un pobre anciano que no tenía fuerzas para dañar a nadie.


-¡No! De esos no. De los que se llevan los cadáveres. Además, no era tan viejo.


-Pues parecía un anciano y casi no le quedaban dientes.


-La calle envejece mucho. No tendría ni cincuenta.


-También se han llevado su carrito y todas sus cosas.


-No querrán que tenga herederos.


-¡Pobre hombre!


-¡Sí! ¡Pobre hombre!


-¿Desayunamos?...




Esperaba una carta, un recuerdo, algo que me ayudara a no olvidarte, pero sólo tenía mil caras anónimas pasando a mi lado con un mohín de asco que, dos pasos más adelante, ya me habían olvidado.


Tampoco debía ser tan importante. Como me iba a llegar una carta tuya sin una dirección a donde enviarla. Quizá por ello miraba a todos cuantos desafiaban a sus tripas mirándome a la cara, buscando tus ojos detrás de los suyos. Pero sólo veía vacios. Vacíos y ascos.


Muy de tarde en tarde algún tarambana me soltaba una palabra soez, un insulto, una definición que acertaba más con su persona que con la mía. Entre la multitud, finalmente se desvanecía. Tan solo una vez la cosa fue a más cuando un grupo de adolescentes, más borrachos que mi alma marchita, se liaron a patadas con mis cosas y alguno de aquellos golpes se perdió entre mis costillas. Afortunadamente la policía acudió deprisa y los sacó de allí. No sé qué sería de ellos, pero a mí me toco engañar a los urbanos que pretendían llevarme al albergue.


No todo es malo, también hay algún alma caritativa que te da algo de ropa, un bocadillo e incluso algunas monedillas para mi eterno tetrabrik de vinillo que, mezclado con agua de la fuente, le da un poco de alegría a la vida.


Aún sigo esperando tu carta. Esa que nunca escribiste… que nunca escribirás porque no me conoces. Además, ya no sé si sé leer, pero aún puedo soñar. De hecho, los sueños son lo único que no me ha abandonado desde que perdí la chaveta. No sé quién soy, ni por qué estoy así, pero cada vez que sueño te veo a ti. No sé quién eres y sin embargo eres lo único que me hace saber que sigo vivo.


Oscurece y sale mucho vaho de mi boca. La manta parece que no abriga nada. He llenado toda mi ropa de periódicos viejos, pero nada, sigue haciendo frío. Acurrucado en el banco del parque no paro de temblar y, encima, una lluvia fina, casi invisible, está empapándolo todo de humedad. Incluso parece traspasar los plásticos.


Hace un rato vino una pareja mayor, muy bien hablados ellos, a invitarme a su casa, la cena de Nochebuena, pero yo no podía dejar mis cosas abandonadas. Les dije que no. Ellos insistieron y yo les mandé a la mierda. Antes les miré a los ojos, pero tú no estabas.


Vuelvo a soñar. Lo hago bien. No me hace falta siquiera dormir, pero sé que sueño porque te veo a ti con una dulce sonrisa que aplaca todas mis iras, todos mis odios, todos mis tristes ayeres olvidados. Hoy sonríes con más brillo que nunca y tus ojos son más reales que nunca. Estoy a punto de sentirme alegre cuando, de repente, me acuerdo de todo. A pasado media vida y, sin embargo, estas de nuevo en tu lecho de muerte. El niño no nació, pero arrastró tus ovarios fuera en una hemorragia incontenible. Tu cara es pálida, tus ojos se apagan en un adiós y siento como mis labios se pegan a un cuerpo que ha dejado de resistirse a la muerte. Ahora sé la razón de mi olvido, pero ya no me importa porque estas de nuevo conmigo y tu sonrisa está viva. Sé que ahora mis labios no se quebrarán en la locura.


Ya no siento el frío. Ya no siento que me abandonaras. Ya no siento tristeza. Sólo siento el tiempo perdido embutido en esta pérfida nada. Y nada es lo que veo, nada que no seas tú. No siento nada que no seas tú. Hasta mi cuerpo hediondo ha desaparecido. Volveremos a ser felices.