martes, 4 de noviembre de 2008

Febrero 2007... llamada bomba...



Febrero de 2007 no fue un mes excesivamente prolífico y, más allá de algún artículo político, que ha perdido bastante su interés, este manual para la atención de llamadas de amenaza por bomba. Lo curioso de este manual es que está extraído de otro auténtico y se le han incorporado muy pocas cosas para ridiculizarlo. De hecho, si no se hubiese cambiado nada también hubiese resultado ridículo, pero no quería que fuera reconocido su origen.




Atención a llamadas de amenaza de bomba (para teleoperadores).



Ante las dudas surgidas respecto a las posibles llamadas de amenaza de bomba, se procede a aclarar el comportamiento que se espera del operador al habla con el presunto terrorista ante una presunta llamada de presunta amenaza de presunta bomba (presumiblemente):



1. Atienda la llamada como cualquier otra, prestando la máxima atención a todos los detalles.


1.1. Haga esperar al “presunto” como en cualquier otra llamada de 20 a 180 segundos.


1.2. Insista en que le informe desde que departamento llama (es esencial).


1.3. Sugiérale la oferta especial de la semana dado que las demás podrían llevar a confusión con los nervios y de no rellenarse correctamente la petición se podría perder la venta.


1.4. Asegúrese de que la bomba no es de Madrid, Galicia, Castilla-León o Asturias en cuyo caso deles el teléfono de atención a esas regiones para que el operador de turno proceda con su trabajo.


1.5. Si el presunto terrorista resultara ser un cliente cabreado, cosa bastante habitual, pásele con su encargado, pero si se tratara de un ex-empleado infórmele del estado de su bomba sólo hasta donde sus medios se lo permitan.



2. Tome nota escrita del mensaje recibido, procurando que sea textual.


Pero recuerde que es muy importante, para la ecología planetaria, el ahorro de papel. Una vez finalizado el suceso lleve el papel a reciclar donde siempre. Se desaconseja escribir la información en el PC ya que tras la deflagración es difícilmente reconstituíble.



3. Observe el tono de voz, si el interlocutor intenta desfigurarla y si se trata de hombre o mujer.


También es esencial el acento, el vasco señala a ETA, el árabe a Al Qaeda… si suena a países del este de Europa o Latinoamérica, no olvide informar a sus compañeros para que a la hora de desalojar lo hagan con sus pertenencias personales.



4. Intente que repita el mensaje una vez concluido, aduciendo interferencias o problemas de audición y compruebe si coincide exactamente.


Pero no olvide avisarme a mí si va a hacer eso, por si al “presunto” se le hinchan las pelotas y le da por apretar el botón. Con esto, aunque usted se quede hecho polvito, por lo menos a mí me dará tiempo para poner pies en polvorosa.



5. Si es posible, anote todos los datos así como la hora en que se produce la llamada y su duración.


De la hora de su defunción ya se hará cargo el forense si encuentran pedacitos suficientes de usted.



6. Comunique esta situación inmediatamente para que el jefe de Emergencias o, en su defecto, un responsable del centro de trabajo, pueda tomar las medidas oportunas.


En breve, para este fin, se entregará a todas las unidades el teléfono del puticlub de la esquina donde los susodichos toman ya las oportunas medidas a algunas señoritas.



7. Evite toda acción que pueda hacer cundir la alarma.


En especial desmayarse, ponerse blanco o vomitar ya que resulta bastante desagradable. En caso de explosión evite sangrar en exceso ya que eso también alarma mucho.



Aclarados estos puntos usted ya está en disposición de cogerle el teléfono a cualquier presunto terrorista que pretenda hablarle de cualquier presunta bomba.





Los puntos de que consta este manual están extraídos de un manual verdadero creado para ese fin y consensuado con los servicios de emergencias.

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