martes, 31 de mayo de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
AcampadaBCN
Los sucesos de hoy en la plaza Catalunya me ha recordado viejos tiempos. Aquellos en que temías acercarte a las Ramblas (lugar de las manifestaciones de la época) donde los antidisturbios cargaban con violencia extrema. Sobre todo cuando llevaban el pañuelo amarillo que distinguía a las brigadas policiales leonesas. Por aquel entonces yo solo era un niño, pero recuerdo que no estabas a salvo ni a dos o tres calles de distancia. La imagen más impactante que aparece en mi memoria fue una vez que paseando por aquella zona del casco antiguo dio comienzo una “mani” del movimiento gay (serían homosexuales, pero desde luego que tenían güebos para manifestarse en aquella época). Los polis andaban tan indignados y violentos que penetraron en las calles adyacentes como elefantes en una cacharrería. Una parejita que salía de un bar y montaba en su moto fue envestida por uno de aquellos energúmenos. El chaval logró arrancar el vehículo y un último porrazo erró el golpe pero alcanzó el faro posterior destrozándolo. Mis acompañantes y yo nos metimos en el umbral de una iglesia y el poli nos miró con un bufido de Miura, pero antes de embestirnos localizó otra presa. De repente se lanzó sobre un anciano con boina cuyas piernas no le habían permitido alcanzar ningún portal y le arreó de porrazos hasta que le saltó aquel negro trapo. Después de aquello le llamó otro de aquellos bestias y se fueron a repartir hostias a otra parte.
Esos eran los temidos grises de la dictadura, pero hoy los que apaleaban a jóvenes que esgrimían flores como única defensa, eran los Mossos d’Escuadra, la policía autonómica de una supuesta democracia. El movimiento 15M, precisamente, argumenta que esta democracia no lo es tanto y, desde esta mañana, tiene un poco más de razón.
En tiempos de los grises había cantautores que expresaban las ideas de los jóvenes. Tal vez deberíamos recuperar algunas de esas canciones. Creo que en el actual momento que vivimos estas dos canciones de Lluis Llach parecen muy apropiadas:
Cal que neixin flors a cada instant.
Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l'avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d'un record passat.
No esperem el blat
sense haver sembrat,
no esperem que l'arbre doni fruits sense podar-lo,
l'hem de treballar,
l'hem d'anar regant,
encara que l'osada ens faci mal.
No somniem passats
que el vent s'ha emportat.
Una flor d'avui es marceix just a l'endemà.
Cal que neixin flors a cada instant.
Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l'avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d'un record passat.
Enterrem la nit,
enterrem la por.
Apartem els núvols que ens amaguen la claror.
Hem de veure-hi clar,
el camí és llarg
i ja no tenim temps d'equivocar-nos.
Cal anar endavant
sense perdre el pas.
Cal regar la terra amb la suor del dur treball.
Cal que neixin flors a cada instant.
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l'avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d'un record passat.
No esperem el blat
sense haver sembrat,
no esperem que l'arbre doni fruits sense podar-lo,
l'hem de treballar,
l'hem d'anar regant,
encara que l'osada ens faci mal.
No somniem passats
que el vent s'ha emportat.
Una flor d'avui es marceix just a l'endemà.
Cal que neixin flors a cada instant.
Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l'avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d'un record passat.
Enterrem la nit,
enterrem la por.
Apartem els núvols que ens amaguen la claror.
Hem de veure-hi clar,
el camí és llarg
i ja no tenim temps d'equivocar-nos.
Cal anar endavant
sense perdre el pas.
Cal regar la terra amb la suor del dur treball.
Cal que neixin flors a cada instant.
Abril 74.
Companys, si sabeu on dorm la lluna blanca digueu-li que la vull
però no puc anar a estimar-la.
Que encara hi ha combat.
Companys, si coneixeu el cant de la sirena
allà enmig del mar
jo l'aniria a veure.
Però encara hi ha combat.
I si un trist atzar m'atura i caic a terra
porteu tots els meus cants
i un ram de flors vermelles
a qui tant he estimat.
Companys, si busqueu les primaveres lliures
amb vosaltres vull anar
que per poder-les viure
jo me n'he fet soldat.
I si un trist atzar m'atura i caic a terra
porteu tots els meus cants
i un ram de flors vermelles
a qui tant he estimat.
Quan guanyem el combat.
Imagen y canciones tomadas de http://www.kumbaworld.com
martes, 24 de mayo de 2011
15M
He recibido algunos correos preguntando que cómo era posible que no hubiera sacado ni un solo artículo sobre el movimiento 15M, indignados, spanish revolutión, acampada, o como quiera que cada uno de vosotros lo conozca. Lo fácil sería contestar que quería tener una buena perspectiva antes de decir nada, pero eso no sería del todo cierto. La verdad es que lo del 15M me ha tenido muy ocupado. Aunque solo he pisado la plaza Catalunya en dos ocasiones en todos estos días (mañana volveré para actuar en un Flashmob reivindicativo), si he estado formando parte de la acampada web. Mi labor principal ha sido la de hacer de ECO. Es decir, mediante dos cuentas de Tweeter y tres de faceebok, he estado copiando las peticiones de las organizaciones y aumentando un poco más su alcance mediante el método que en la primera red se conoce como retwitear. También he retwiteado y comentado todos aquellos mensajes que me parecían interesantes. He pegado enlaces sobre noticias relevantes y, sobre todo, me he escurrido los sesos buscando slogans y mensajes que pudieran ser útiles para el movimiento.
Así que mi labor ha sido oscura y, probablemente no haya llegado muy lejos con mi trabajo, pero pienso que si solo un centenar de viejos como yo han sido capaces de hacer esta labor de forma aislada, la cosa puede no haber ido tan mal. Por supuesto, no son lo mismo mis retweets que como mucho llegan a un centenar de personas (si los enlazo bien), que cuando lo hace alguien famoso como Berto Romero o Santiago Segura, ellos pueden llegar a miles. Sin embargo sus necesidades “masmedia” no les permite dedicarse a esta labor con tanta energía como podamos emplear los peones.
Estos días de labor han tenido sus momentos malos, como cuando, el pasado domingo por la tarde, aparecieron como seguidores a uno de mis perfiles los señores del PP. Digamos que me asusté un poco y lo comenté en la red para descubrir que había varios ECOs que estaban sufriendo la misma persecución. Posiblemente intentaban analizar los mensajes para intentar, con todo su poderío económico extraído de las imperfecciones de nuestra democracia, llevar a su gabinete jurídico cualquier mensaje al que pudieran extraerle jugo criminalizador. Después de todo ya había sufrido tiempo atrás algo parecido con el sindicato UGT.
Ni que decir tiene que otro mal momento, no por previsto, fue el de conocer los resultados electorales. Pero lo que realmente fue duro, estuvo en algunas de las caceroladas en que me quedé solo con la familia dándole a la cazuela. Claro que, esas mismas caceroladas, que en algún momento fueron tan decepcionantes, me… nos reportaron un momento glorioso ayer, cuando después de cinco minutos dándole a la cazuela (cuando veáis mi diferencial musculatura del brazo derecho no penséis mal), empezó a salir gente a algunos balcones de la zona y, tímidamente empezaron a hacer sonar artilugios de cocina propios.
Otro momento en el que no pude evitar que se me saltara alguna lágrima, fue al visitar la acampada el domingo. Me encantaron los mensajes que la gente había dejado en hojas de papel pegadas al suelo. En ingles, griego, ruso, árabe… Los había emocionados, simples, ingeniosos, pero ante todo había muchos. Tanto tiempo viendo el conformismo y la decepción en los ojos de todos, este movimiento me ha hecho recuperar la ilusión y creer que un futuro mejor es posible.
La verdad es que todo el movimiento 15M ha tenido más de bueno que de malo. Ya el pasado miércoles fue agradable ver colgadas fotocopias con algunos de mis diseños en aquella plaza. Pero lo verdaderamente importante es encauzar toda esa fuerza superdemocrática.
Pasados los días, creo que ha llegado el momento de sublimar lo que ha sido la spanish revolution. Porque es cierto que todos los que han apoyado esta batalla contra la adulteración democrática de nuestro país (y que posiblemente comparta con la mayoría de teóricas democracias), son gente muy heterogénea. Si se quiere hacer un programa muy amplio de reivindicaciones siempre empezarán a descolgarse individuos y, como explica el dicho popular, el camino más largo se empieza con un pequeño paso. Por eso yo les pediría a que todos se centraran en los tres hechos esenciales que han llevado a 15M: una nueva ley electoral, una nueva ley de financiación de partidos y un control absoluto de la corrupción. Por mi parte creo que lo primero de todo tendría que ser la abolición de la mal llamada ley d’Hont que es la base de la nociva endogamia que padece la política española.
Bueno se me ha alargado un poco el texto y ha llegado la hora de la cacerolada. Hoy ha vuelto a ser un poco decepcionante, pero me niego a cejar en mi cuota de compromiso social. Ahora tengo la mano derecha algo entumecida (la mía, no la del país que parece más que suelta…) y me cuesta escribir, así que aquí acaba mi primer artículo sobre el movimiento 15M.
¡Hasta pronto!
Imagen extraída de un fotograma de TV1 y tomada de http://tecnofans.es
domingo, 15 de mayo de 2011
Pasado, presente y futuro de los equipos de Mou.
Después de acabar con el poco prestigio que le quedaba a la entidad blanca, ahora Mourinho, con la colaboración de la directiva, destrozara la plantilla como ya hiciera en los clubs que el luso entrenó con anterioridad (el Oporto es una excepción). Cuando Xose deje el Real Madrid, que será la temporada después de que gane la Champions o después de cinco temporadas de fracasos (es lo más que está dispuesto a aguantar antes de buscar nuevos caladeros), el club deberá enfrentarse a una carísima renovación de su plantilla y a un año, al menos, de aclimatación psicológica para que sus jugadores sepan dónde se encuentran y quiénes son realmente. El entrenador que le siga tiene garantizado el fracaso.
Mourinho nunca se ha distinguido por la calidad futbolística de sus equipos, ni siquiera por la eficacia, sin embargo si se han distinguido por la claridad de sus objetivos bajo el lema del “todo vale”. Un fútbol fresco donde la velocidad, un sistema defensivo eficaz y la calidad de algunos jugadores aún no muy conocidos, le llevó a lograr con el Oporto, primero la UEFA y un año después, la Copa de Europa. Después nada nuevo bajo el cielo. En el Chelsea, club al que entreno por más años, fue un compendio de fracasos con, tal vez, la plantilla más cara del momento. Durante un tiempo el millonario Abramovich le buscó todos los jugadores que quiso, creando una plantilla mercenaria que, aunque logró algunos éxitos locales, tuvo que compartirlos con Liverpool y Manchester United, además, mientras estos dos clubs seguía luciendo en Europa, el Chelsea solo conseguía sacar la mala cara de Mou.
El Chelsea siempre fue un equipo que jugaba al límite de la legalidad (y más allá) y que, en los partidos importantes terminaba por conseguir que alguno de sus jugadores perdiera los papeles. Tal fue la respuesta de un joven Del Horno ante un desconocido Messi que le regateo tres veces seguidas en la banda, junto a otro jugador del Chelsea que le hacía el apoyo al lateral (en defensa los equipos de Mourinho son muy completos) y respondió con una agresión ante todos los ojos del mundo (incluso, tiempo después, e jugador vasco pediría disculpas por ella), pero Mou siempre sostendría que aquello era teatro. Desde aquel instante siempre contestó a las grandes derrotas con indignación y acusando a los árbitros de equivocarse y a los rivales de falta de “fair play”… ¡Precisamente él! Tal vez gracias a eso logró muchos arbitrajes extrañamente consentidos con el juego bronco que sus jugadores empezaron a desarrollar en el campo. Así fue como, hace dos temporadas, logró un arbitraje tan permisivo en el partido de ida de semifinales de Champions, contra el Barça (el del Camp Nou), que evito una merecida goleada de escándalo que dejase sentenciada la eliminatoria y esta tendría que decidirse en Londres. No es de extrañar pues que, aunque el arbitraje de la vuelta fuera igualmente permisivo (el Chelsea jugaba en casa), el portugués magnificara los dos errores que, de no cometerse, le hubiesen favorecido a su equipo. La realidad es que en aquel épico partido Drogba hubiese tenido que ser expulsado ya en la primera parte y no hubiese habido lugar a especular con los grandes errores que toda la vida reivindicará la memoria selectiva y envidiosa del entrenador luso.
Aquel fracaso debió ser definitivo, no sabemos si para Mou o para Abramovich, pero lo cierto es que hoy, dos años después, y también dos entrenadores, aún están intentando reconstruir el Chelsea. Gracias a Mou las inversiones del millonario ruso se han ido por un agujero.
Así que la pasada temporada Mourinho aterrizó en Milán donde el Inter le esperaba con una buena plantilla elaborada durante años. El portugués le dio unas pinceladas y el visto bueno a la partida de Maxwell y la figura Ibraimovich. A cambio recibió a un Eto’o que sería sacrificado a unas funciones que nunca quiso hacer en el Barça. Tal vez por eso el camerunés es uno de los pocos jugadores que, tras la marcha del portugués, no ha necesitado ningún tipo de rehabilitación psicológica para recuperar su buen futbol. La suerte de Mou en Italia es que a nadie le extraña el futbol cicatero y de control en la parte posterior del campo. Una liga donde nació el Cadenaccio y donde casi todo lo marrullero está bien visto, Mourinho no podía fracasar. Pero ahora tenía una espinita clavada, porque Mou había sido considerado el mejor entrenador del mundo por sus hazañas en el Oporto, sin embargo Guardiola le había arrebatado esa aureola el año anterior. El primer equipo español que había ganado Liga, Copa y Champions. Precisamente teniendo España, junto con Inglaterra, la liga más larga y difícil de Europa. Lo que no entendía (o no quería entender el portugués) era que la fascinación por el Barça no estaba en los resultados obtenidos, sino en el fútbol desarrollado. El público no va al campo a ver peleas de gladiadores, quiere, en general, un espectáculo acorde con el precio que valen las entradas. Tuvo, sin embargo, la diosa fortuna a bien concederle un duelo con ese Barça en las semifinales de Champions. En Milán un árbitro portugués hizo la mitad de la faena permitiendo (con más errores de los que Mourinho pueda inventar en su derrota al frente del Chelsea) a los milanistas un 3 a 1 increíble. La vuelta en Barcelona, a pesar de la expulsión de Motta, fue igualmente tolerante con los italianos, e incluso se llegó a anular un gol válido de Bojan que, a la postre hubiese supuesto la eliminación de los interistas.
Pero Mou lo logró y, no teniendo bastante con ello dejo su sucia impronta en la ciudad que le había enseñado a ser entrenador, pero seguramente no de éxito, siempre negaremos que sus sucias maniobras las aprendiera donde no se conocen.
No es de extrañar las declaraciones absurdas del portugués cuando vio a tres blaugranas en la final por el balón de oro. No entendía como sus jugadores interistas, ganadores de todo, habían quedado tan lejos de aquel galardón. Y es que Mou entiende de resultados, pero no tiene ni idea de fútbol.
Pero el Inter jugó la final de Madrid contra el Bayer de Munich entrenado por su verdadero maestro, Louis Van Gaal. Sin duda fue de este holandés que, aun ganando dos ligas consecutivas, logro vaciar las gradas del Camp Nou. De Van Gaal Mou aprendió sus desplantes a la prensa, los malos modos y a crear un futbol efectivo donde el espectáculo no importa: “Todo vale”. Está claro que Mou amplió esos conocimientos y los llevó incluso fuera del terreno de juego para presionar a los estamentos arbitrales antes y después de los partidos. El sabe que las sanciones hacen daño a los equipos limpios, son muy duras para aquellos que no están acostumbrados a funcionar con ellas, pero cuando un equipo cuenta con ellas resultan muy livianas, su dureza no aumenta y siempre quedan recursos. Por eso el actual sistema de sanciones, por duras que estas parezcan, no preocupa al entrenador portugués cuyos modos afirman sin tapujos que el “fair play” es para los demás.
Con todas estas premisas nadie dudaría de que Mourinho llegara al futbol español. Sin embargo, todos creímos que buscaría un club de media tabla al que algún millonario inyectaría millones a manta para adecuar el club a las intenciones del portugués. No sabemos si fue la crisis o las prisas del entrenador por enfrentarse al Barça, pero aceptó la oferta millonaria de Florentino Pérez. Seguramente si el presidente blanco hubiese tenido unas pocas más de luces el luso hubiera llegado al Madrí a mitad de precio… pero en la casa blanca ya hace algún tiempo que turbias intenciones habían metido mucha prisa. Afortunadamente para Mou, Florentino, que en esta situación tiene puesto algo personal, ha confabulado a todos los medios de comunicación a su alcance para manipular la información a su favor haciendo creer que lo es a favor del Real Madrid. Esta dependencia de los medios de comunicación ha permitido al portugués tener un altavoz fenomenal para sus confabulaciones. Y tan fieles han resultado esos medios que, a pesar de los desplantes del portugués, han seguido babeándole en los píes incluso durante los más rotundos fracasos, siendo fieles trasmisores de sus falacias y aranas, y aún inventándose nuevas. Pero no se engañen, que estos medios no trabajan para Mou, ni siquiera para el madridismo, lo hacen para el cesar Florentino que ahora mira a Mou con el pulgar hacia arriba. El día que el emperador de la casa blanca gire su mano los perros de la prensa recordarán todas las afrentas y devorarán al portugués.
Ya no vamos a hablar de lo que ha sido esta temporada en el Madrid, su historia y su obsesión contra el Barcelona, dónde debió ocurrirle alguna tragedia que ignoramos, lo anticipa todo. Si amplificamos esto a cinco partidos disputados entre ambos equipos, sería fácil pensar que ambos clubs están ahora al borde de una guerra. Pero esa violencia es algo que el Barça y el fútbol no se pueden permitir.
Siguiendo con las extrapolaciones el Madrid también debe empezar a pensar lo que le espera. Pronto se desharán de Ramos, Granero, Pedro León, Canales, Kaká y es posible que Mou presione para eliminar también a CR7, Benzemá y Özil. A cambio traerá a jugadores que destaquen en ligas broncas como la alemana o la italiana y aporte otros jugadores cuya mejor cualidad es saber obedecer sin hacer demasiadas preguntas. Como pasaba con Vaan Gaal, el secreto del futbol de Mou no está en los jugadores, sino en el sistema. Después alguna pequeña libertad controlada de algún jugador puede hacer amagos de espectacularidad que el entrenador se atribuye como suyos aún a sabiendas de que no es así.
Y cuando Mou se vaya, ya veremos sin con algunos tristes premios o sin ellos, el Madrid vivirá años de eterna mala suerte. Tendrá que reconstruir su plantilla física y anímicamente porque este tipo de entrenadores deja solo tierra quemada allá por donde pasa.
Imagen tomada de http://www.eurochampions.es
lunes, 9 de mayo de 2011
Anécdotas, terribles anécdotas.
Las juventudes socialistas de Málaga han editado un video donde, rescatando imágenes de un No-Do de 1971, se observa al actual alcalde del PP, Francisco de la Torre, que por entonces era presidente de la Diputación provincial. En el video dicen: “¿Después de 40 años vas a seguir que siga viajando en coche oficial?”. Siempre pensé que la transición podría darse por terminada cuando todos los partidos políticos hubiesen depurado, con la entrada de sangre nueva, todos los cargos que tuvieron algo que ver con el franquismo. No es que no dude de una convincente trasformación de los franquistas hacia posturas más democráticas. No seré yo quien llame marranos a los conversos, como la iglesia católica hizo con los siempre sospechosos judíos que abrazaron la fe católica. Pero tampoco podemos ignorar declaraciones como las que periódicamente se le escapan al mismísimo Mayor Oreja, o algún otro insigne miembro del PP y que denotan que el régimen terrorista del Generalísimo sigue muy vivo en ellos.
Tal vez la Transición, lejos de ser algo anclado en el pasado, resulte ser un proceso falseado para permitir dar fuerza a aquellas palabras del infame dictador que afirmaban haber dejado atado y bien atado el futuro de España.
Pero lo que más me preocupa de esto no es ver como neofascistas, corruptos y la propia Falange Española y de las J.O.N.S., plateaban un pleito por corrupción al único juez que se atrevía a dar cobertura a la recuperación de los restos mortales de aquellos asesinados tras el fin de la contienda civil. Tampoco es el hecho de ver como un excesivamente numeroso grupo de jueces da curso a estas demandas y desarma a los acusados, al tiempo que frenan cualquier legalidad o iniciativa política que haga avanzar a nuestra sociedad mediante abstrusas e increíbles interpretaciones. Ni siquiera es el pavoneo franquista de elementos tan impresentables como el tal Mayor Oreja. No, señores, lo que me preocupa es que todo esto sucede porque al partido socialista le ha dado la gana. Sí, señores, el PSOE también sale favorecido de este absurdo bipartidismo, porque se han marchado tanto al centro derecha que sólo pueden comparar su progresismo frente a un partido de extrema derecha como es el PP.
El parlamento español, para dar por finiquitado ese periodo que ya se hace demasiado largo llamado Transición, aún tiene que cerrar algunos temas importantes como reconocer a la UMD y, sobre todo, aprobar una declaración sobre el régimen franquista como régimen terrorista. Solo a partir de ese principio podríamos empezar a construir un país nuevo porque la ley de partidos también podría aplicarse a Falange. Pero, sobre todo, se podría declarar como apología política las declaraciones de algunos impresentables que están envenenando nuestra sociedad.
Pues bien, por lo menos en dos ocasiones, si el PSOE lo hubiese querido, esa declaración hubiese sido posible… y eso es lo que realmente me preocupa. Después, videos como el realizado por las juventudes socialistas son mera anécdota, porque el olvido y la falta de principios inculcados a nuestra sociedad, nos llevan directos al abismo.
domingo, 8 de mayo de 2011
¿Quién sirve a quién entre el pueblo y los políticos?
Han pasado los meses y algunos se han olvidado de lo sucedido, otros se han limitado a guardar su absurdo rencor en el buzón de las ventas por correo. Pero de cualquier modo alguien ha impuesto su aventajada visión de un suceso cuyo significado trasciende todos los planos de la estructura social.
Hasta hace unos años (cada vez más) las huelgas eran un arma eficaz para reivindicar los derechos de los trabajadores. Sin embargo, ya en aquel pasado, que hoy se nos antoja tan lejano, había enormes diferencias entre los colectivos que ejercían ese derecho. Los había que por su número se convertían en un ejército a la hora de tomar las calles. También se encontraban los que, por estratégicos, podían hacer sucumbir la estructura económica del país o simplemente dar muchos dolores de cabeza a la ciudadanía. Por último estaban aquellos que podíamos denominar “talleres Paco” que, como mucho, podían causar algún problema económico al empresario de turno o la pérdida de clientes. En esos últimos casos el trabajo de los huelguistas, tanto como su salario, era lo que más peligro corría ante tal evento. Digamos que Talleres Paco, para lograr un cambio en sus condiciones laborales dependía totalmente de los resultados obtenidos por las grandes empresas y por las estratégicas, para lograr alguna mejora, ya fuera por competencia o por correcciones a un posible convenio de sector.
Pero todo eso cambio a finales de los 80 y comienzos de los 90 y el cambio, en nuestro país, fue definitivo cuando la UGT hincó su rodilla en tierra tras el fiasco de la PSV. Podemos decir que en aquellos momentos el sindicato socialista tiro por la borda 100 años de lucha obrera y vendió, definitivamente, su alma al diablo de la política que le rescató económicamente a costa del erario público (es decir, del dinero de todos los trabajadores). Eso, y una nueva ley de huelga que imponía los servicios mínimos de una forma que, en realidad amputaba el derecho de huelga, acababan de dar la vuelta a la evolución histórica (y necesaria) de los derechos de los trabajadores. Desde aquel instante sólo unos pocos privilegiados (cada vez menos) pudieron seguir poniendo en jaque a financieros y políticos, cuando ejercían sus derechos reivindicativos.
Pero también eso ha ido cambiando con el tiempo porque si en un principio veíamos en las huelgas de esos colectivos gloriosos una oportunidad para apoyarnos los demás sectores, con el tiempo empezamos a criticarlos… ¿Y cómo sucedió ese cambio?
Aquí es donde entran los medios de comunicación. No sé si alguien recordará el primer proyecto de ley para regularizar los grupos de emisoras radiofónicas. Aquella primera ley impedía que una cadena tuviera más de una emisora en una misma zona con una misma calificación de contenidos. De este modo, en cada lugar de la geografía española una cadena sólo podía poseer un solo canal de noticia, un solo canal musical, un solo canal generalista… Aunque parezca mentira ya eran muchos canales para una sola cadena. Aún así esta ley no se cumplió ni se hizo cumplir y ello degeneró en una corrupta acaparación de poder de opinión y, por tanto, de influencia. Si en la radio, donde la ley tenía un texto claro, se había podido superar la legalidad con ciertas triquiñuelas asociadas de la compra-venta, en TV y prensa, donde la ley andaba peor definida, la cuestión fue aún más escandalosa.
Alguno ya se estará preguntando qué tiene esto que ver con el cambio de la opinión pública respecto al derecho de huelga. Y la respuesta es muy obvia… ¿Quién tiene poder para modificar la opinión de las masas o el de embotar sus cabezas para que no piensen en obviedades que no convienen a los poderosos?
Un familiar me preguntaba que qué ganaban los medios de prensa con esto. Y yo le contestaba con otra pregunta: ¿Has visto algún medio de prensa de izquierdas? Él, inocente, me decía que el grupo Prisa, salvo en contadas ocasiones, había apoyado a los socialistas. Nuevamente le pregunté si estaba seguro de que el PSOE era un partido de izquierdas. Como no contestaba le empecé a relatar hechos.
Al principio del socialismo hubo un ministro de economía que tuvo las narices de nacionalizar una empresa como Rumasa. Desgraciadamente se hizo tan mal y con tanta cobardía, que nos costó miles de millones y luego, una vez saneadas las cuentas de todas aquellas empresas, se volvieron a privatizar a bajo precio para jolgorio de los más poderosos que, en poco tiempo hicieron trizas la mayoría de ellas y mandaron al paro a cientos de trabajadores. O si más no hicieron trizas sus derechos laborales. Aquel marxista de pro se llamaba Miguel Boyer, y después de dejar el cago dirigió varias grandes empresas y se casó con la reina de corazones; hoy milita en FAES y vive en una casa que tiene tantos lavabos que es conocida popularmente como “Villa Meona”.
Luis Corcuera, que llegaba desde el sindicalismo, intentó colar una ley por la que la policía podía tirar abajo la puerta de tu casa impunemente saltándose los más elementales derechos democráticos. Su predecesor, José Barrionuevo, anda hoy defendiendo, en medios de comunicación, posturas similares para acabar con ETA, todo y que ya le costó estar en la cárcel.
Francisco Vázquez Vázquez, ex alcalde de A Coruña, ex embajador en el Vaticano, es otro de esos personajes “peculiares”. Recientemente ha sido propuesto para defensor del pueblo y se ha soliviantado toda la comunidad gay que nos ha recordado algunas de sus diatribas homófobas y también machistas, propias de los católicos de más rancio abolengo. En una línea similar estaría el errático señor Bono, actual presidente del congreso. Bueno, algunos abandonaron sus tapujos y el partido para seguir de democracia tan particular, como Rosa Díez. Y otros se fueron a ocupar espacios donde ejercer esos “principios democráticos sin tener que renunciar a nada, como el señor Mújica.
Sin embargo, puestos a preocuparnos, lo haríamos más por aquellos que abandonaron la política para ocupar cargos ejecutivos en empresas punteras que, después, no dudarán en deshacerse de trabajadores mientras siguen entregando sus beneficios a estos expolíticos (Narcís Serra, Carlos Solchaga…).
La lista siguió hasta que mi interlocutor tuvo que aceptar que el PSOE no era un partido de izquierdas, como mucho de centro o centro-derecha, lo que sucede es que, comparado con un PP que se vende como partido de centro siendo, obviamente, de extrema derecha, a veces resultaba refrescante. Sólo hay que ver como es con el PSOE que se han aprobado todas las leyes que amputan derechos laborales (alguna también con el PP, pero menos). Entre tanto, un partido de derechas cuando accede al poder debería imponer políticas que generaran riqueza a largo plazo, sin embargo el PP, al ser un partido populista y de extrema derecha, han buscado el cambio rápido y políticas demasiado territoriales para beneficiar las trayectorias económicas. Los ejemplos claros y evidentes son, por un lado los esfuerzos en volver a gastar el dinero de infraestructuras de telecomunicaciones impulsando el kilómetro cero en lugar de potenciar las estructuras económicas del país. Después de más de 100 años esperando los corredores del Mediterráneo y el Cantábrico que posibiliten comparar la economía española a las del resto de Europa y el señor Asunción (primer ministro de fomento del PP) nos sale otra vez con las políticas del París borbónico y le da a las infraestructuras otro par de vueltas al revés al reloj de nuestro atraso. Desde entonces (1997), cada ministro nuevo le ha dado un cuarto de vuelta más para atrás. Y así no lleva ahora la crisis. El otro ejemplo fueron las llamadas leyes del ladrillo. Es decir, todas aquellas que potenciaron el enriquecimiento de los más vivos, hicieron subir artificialmente nuestra cotización económica, destruyeron nuestras reservas de suelo sin una orientación lógica y beneficiosa e instituyeron el estado de la corrupción. A los socialistas que llegaron después hay que culparles de no atreverse a frenar a tiempo la orgía de especulación generada por el ladrillo y de, no solo no modificar el plan de infraestructuras del PP, sino potenciarlo en el mimo erróneo sentido del gasto público. Así que cuando llegó la crisis el barco de nuestra economía no estaba preparado para la tormenta y sólo el tamaño de la misma, y la costumbre de haber pasado por ello demasiadas veces, impide que se extienda el pánico y todo se hunda.
Sí, porque mientras la ciudadanía rema y nada para mantener la cabeza por encima del agua, nuestros políticos de siempre aún pelean, como niños, por el juguete que entre todos han roto. Aunque claro, también como niños, se culpan el uno al otro.
Niños o no tienen muchos medios para salirse con la suya y si en su día dieron a las multinacionales y al capital extranjero la llave, si no de nuestra economía, si de nuestro fondo de empleo.
Los medios de comunicación son un poderoso aliado de estos políticos y cuando toca manipular algo para salirse con la suya, ellos se encargan de llevar una imagen falsa ante la opinión pública. Así, si a comienzos de los 90 el derecho de huelga fue amputado y los grandes sindicatos maniatados y asimilados por la maquinaria del Estado, ahora cuando un colectivo logra las formas o la fuerza para plantar cara, son los medios de comunicación los que se encargan de separarlos de la ciudadanía. Así vemos hoy como la prensa da voz y voto a Telefónica en su caótica destrucción de empleo y jamás escuchamos a los trabajadores. Como mucho, los medios de prensa más comprometidos con su deber informativo, cede el micrófono a algún sindicalista sin conocer verdaderamente la razón y representatividad de sus opiniones. Y esto es extensible a otras muchas empresas y sectores. Quien no recuerda, por ejemplo, los sucesos del metro de Madrid, pero, de todos los sucesos de manipulación de la opinión pública destaca, sobre todo, el de los controladores aéreos.
Precisamente a aquella famosa “huelga encubierta” de controladores aéreos en el puente de la Constitución, al que nos referíamos al principio.
Son muchas las cosas que se han olvidado. El sustrato que ha quedado en el recuerdo popular es que esos señores, que terminarán pagando en los tribunales, dejaron en tierra a miles de trabajadores que se iban de vacaciones… ¿De vacaciones a comienzos de diciembre, en avión y en la mayor crisis que se recuerda? Cuando preguntas esto los hay que no salen de su línea, pero los hay que pretenden tapar la figura hablando de las divisas por turismo que se perdieron esos días. Pero es que resulta que el 6 y el 8 de diciembre son solo fiesta en España, así que de divisas nada de nada. La absolutista mayoría de los que intentaron viajar en esas fechas (incluido Rajoy que le pilló en Canarias) eran juerguistas nacionales y, con una crisis tan galopante como la nuestra, que aún eleven sus gritos al cielo resulta obsceno en comparación con la lucha por sus derechos de un grupo de trabajadores. Nadie se percató de que este colectivo no tenía prevista ninguna huelga, pero horas antes de iniciarse ese puente el gobierno les lanzó una hondonada que destruía de un plumazo y unilateralmente, todos los acuerdos previos. Hay que recordar que la beneficiada de todo aquello era AENA y no el gobierno. Además, hasta entonces, habían sido las prácticas de esa empresa estatal y sus inútiles y millonarios ejecutivos, la que había propiciado todas las posibles irregularidades.
Para unos trabajadores que podían llegar a trabajar más de 100 horas semanales y que, en muchos casos, se sostenían en sus puestos de trabajo por apuntalamiento, coger la baja no era difícil. La actuación gubernamental se convirtió en una ola que llevó a todos los controladores a la consulta médica y, de ellos, tres cuartas partes tenían razones para coger una baja laboral. Bajo las nuevas premisas ya no había razones para seguir apuntalándose, pro aún así, el gobierno primero, y los medios de comunicación después, no dudaron en denominar aquella situación como huelga encubierta.
También es cierto que muchos centros de control importantes quedaron bajo mínimos, pero no todos. Sin embargo, AENA cerró el espacio aéreo para dejar en tierra incluso aquellos pasajeros que seguían rutas abiertas. De hecho había un remanente de controladores que hubiese podido mover por todo el territorio vuelos a los que se diera prioridad, pero AENA se negó a permitir, incluso las supuestas emergencias. Los medios de comunicación omitieron estos datos, aunque muchos los conocían o eran extrapolables de las mismas informaciones que ellos daban matizados, eso sí, de otra manera para culpabilizar más a este colectivo.
Cuando las caras de personas atrapadas en los aeropuertos (pobrecitos) se acabaron, empezó la carga personal. La cadena SER colgó en su web una nómina (nunca se supo de donde la sacó) de un controlador. En ella se veía claramente un pago neto final de unos 30.000 euros en un solo mes (aunque nosotros hemos localizado en http://blog.mirayvuela.com otra nómina de un controlador que con 150 horas a sus espaldas solo cobra 5.900 euros). Nadie le dio un vistazo a toda ella y los periodistas de la citada cadena tampoco animaron a ello. Pero yo si lo hice y me di cuenta que el sueldo base bruto no superaba los 3.000 euros mensuales. Sin duda tres mil euros brutos mensuales es buen salario, pero si tenemos en cuenta que estos señores deben dominar muy bien el inglés, tienen un trabajo técnico muy sofisticado y, además, dependen de ellos miles de vidas, lo que les somete a un enorme estrés, ya no parece un salario tan bueno. Entonces… qué hacía subir la nómina tanto. Pues simplemente eran las horas de más que trabajaba esta persona. Pero lo peor no era eso, lo peor es que había casos en que las nóminas podían ser el doble de esta. Se imaginan el estado en que se terminan vigilando nuestros cielos. Obviamente estos trabajadores deben estar pagando unas fuertes comisiones a la asociación de ángeles de la guarda para que no se produzcan accidentes aéreos. El nivel de profesionalidad de este colectivo tiene que ser excepcional. ¿Pero que lleva a hacer tantas horas? Lo mismo de siempre, claro. AENA no quiere un colectivo demasiado grande para poderlo controlar y sacarle, así, al estado más dinero que se puede quedar en manos de sus ejecutivos (sí, esos que no hacen huelgas ni se señala con el dedo en los medios de comunicación).
Por aquellas fechas alguien intentó informar de lo necesario para ser controlador y ahora las cosas han cambiado (aunque menos de lo que se imaginan y, sin duda, hacia peor). Resulta que para poder acceder a unos de los cursos que, hasta entonces organizaba AENA, hacía falta un gran dominio del inglés y pasar unas notables pruebas de estrés. Después el curso de nueve meses costaba más de 60.000 euros… y no había garantías de conseguir el título.
Todo esto me recuerda un taxista de Barcelona que en el año 1991 compró cuatro licencias de taxi por veintidós millones de pesetas. Hoy tiene contratados a ocho conductores paquistaníes que se alternan y le dan un porcentaje que le reporta más de 30.000 euros al mes. Claro que este taxista, diabético y medio ciego, hace años que ya no conduce… supongo que viaja en taxi. Claro que no me imagino a este taxista haciendo huelga, ni a los paquistaníes poniéndose enfermos, aunque auguro que más de un viajero ha contraído la gripe en esos vehículos.
Lo que intento hacer ver es que en nuestro país existen pequeñas revoluciones cada día que son ocultadas por los medios de comunicación hasta que adquieren una cierta evidencia y, a partir de ese momento son desprestigiadas por estos con el conocimiento y la colaboración de PP y PSOE y, como es lógico el gobierno. No es verdad que estemos tan contentos con nuestra situación, ni antes ni ahora, pero mientras para los que ostentan el poder la palabra democracia signifique que el pueblo está al servicio de los políticos y no al revés, poco se puede hacer… ¿o sí?
Nómina extraída de http://blog.mirayvuela.com
viernes, 29 de abril de 2011
How is “el puto amo”?
How is “el puto amo”?
En los últimos días ha pasado un terremoto… (iba a decir que futbolístico, pero no encuentro la palabra correcta) por nuestro país. Desde que ya hace unas cuantas semanas sabíamos que en pocos días Barça y Madrid se verían las caras hasta cuatro veces en un lapso de tiempo muy breve, se había creado una enorme expectación, hasta cierto punto artificial. Lo cierto es que solo en muy contadas ocasiones los grandes duelos Barça-Madrid han ofrecido ese magnífico espectáculo futbolístico que se supone. Emocionantes, seguramente; apasionantes, sin duda; pero como espectáculo exclusivamente futbolístico, casi siempre decepcionantes. Pero han ocurrido varias cosas que han abierto esas expectativas. Por una parte en los últimos años el F.C. Barcelona ha culminado un proyecto futbolístico, después de muchos años de trabajo (según dicen), que ha admirado al mundo entero con un fútbol de una plasticidad admirable y que incluso se ha trasladado a la selección española con éxitos espectaculares y rotundos. Del otro lado había un entrenador herido en el orgullo por que ha visto como ese equipo admirable se ha atravesado, una y otra vez, en su exitosa, pero ramplona carrera, para robarle parte de su notoriedad. Pero las razones no acaban aquí. Todos sabemos lo que es un duelo entre estos dos equipos y que muchos quieren trasladarlo a un duelo entre las ciudades, entre Catalunya y España (sobre todo desde que en el año 1997 el gobierno del PP decidirá supeditar la política de infraestructuras al crecimiento de Madrid en lugar de procurar una ayuda al desarrollo económico del país, y que con la continuidad política en este aspecto del PSOE ha enconado las diferencias entre ambos puntos opuestos de la política económica). De aquí a que determinados medios de prensa, de aquí y de allí, le den una trascendencia que el match no debería tener, solo hay un paso y puedo asegurar que todos lo han dado.
Y eso que el llamado Derby, Clásico o el partido del año, de la década o del siglo, ya acarrea una enorme expectación por la envergadura de los equipos, el poderío de sus plantillas y el tamaño de sus vitrinas. Pues, aunque parezca increíble, esta vez aún hay más. Parece ser que el Real Madrid volvió a recuperar, de una forma harto sospechosa, a un presidente que ya había tenido que salir del club por la puerta pequeña. Don Florentino se inventó aquel Madrid galáctico que tras despedir a Vicente Del Bosque y a Manolo Hierro, alcanzó la excelencia en piernas valiosas (también en estética futbolística individual), pero que fue una nulidad a la hora de obtener títulos. Aquel Madrid terminó económicamente hundido y, lo que es peor, con su cantera tocada. Después de años de titubeos, en que los blancos lograron varias ligas, pero ensombrecidos por un eterno rival que empezaba a mostrar sus dotes para hacer espectáculo futbolístico, se creó un fuerte grupo de opinión para intentar traer otra vez al rey del talonario. Ahora que Florentino está otra vez al frente no pueden tolerar que el Barça, a pesar de las enormes inversiones de los blancos, les humille una y otra vez. Así que en un esfuerzo desesperado y sin parangón, han dado carta blanca al entrenador más resultadista de la historia del futbol (bueno, esto, tal vez, sea una exageración, en la historia podemos hablar de algunos que lo han sido tanto o más como Helenio Herrera, Van Gaal, Arrigo Sacchi, Bilardo, Fabio Capello, Van Marwijk, Otto Rehhagel, Javier Clemente, Nereo Rocco…). Después del cinco a cero de la primera vuelta de la liga, Mourinho ya era consciente de que por méritos futbolísticos no podría superar a los blaugranas. Con todo, sus amplios conocimientos balompédicos le llevaron a idear un plan algo casi suicida, pero que podía darle la victoria en alguno de los encuentros y, de paso desgastar tanto al Barça que, si no lograba una amplia ventaja en Liga de Campeones, darle la puntilla en el último partido.
El gran plan pasaba por destruir la zona de creación del Barcelona para que no pudiera generar pases letales a sus delanteros. Para ello los dos laterales debían extremar su agresividad, pero a los dos centrocampistas de destrucción habituales en el juego del Madrid se añadía un defensa central que actuaría como tal, pero en la parte alta del centro del campo. Por supuesto, este jugador, que fue Pepe, debía ser de una agresividad extrema y cubrir, rápidamente, una zona muy extensa del campo. Entre tanto, el coatch luso esperaba de los tres medias puntas que actuarían como falsos delanteros (Di Maria, Özil y CR) que ayudaran a la hora de frenar las subidas del Barça. En cuanto a sus labores de ataque, cuando no se pudieran resolver rápidamente los ataques, deberían buscar faltas lo más próximas al área posible. Pepe, al jugar tan avanzado, debía recuperar muchos balones que deberían ofrecer a sus compañeros buenas oportunidades de contraataque. El resto del tiempo el Madrid se cerraría atrás al estilo italiano.
Hasta aquí un creativo planteamiento de Maurinho que, con suerte evitaría la goleada blaugrana, pero que tenía muchas posibilidades de que Pepe, Marcelo o Arbeloa no terminaran el partido por cuestiones disciplinarias. Supongo que, a pesar de las declaraciones realizadas por el técnico portugués, era un riesgo plenamente asumido por él. Sin embargo, para ahuyentar esta posibilidad y ampliar aquellas otras que pudieran darle la victoria, creó otras estrategias menos deportivas y específicas para cada partido. El Show de Mou, si bien en todos los casos tuvo la tangana como base filosófica, fue matizado, con una esmerada puesta en escena, a cada partido y a cada circunstancia. Mientras en el primer partido los tres “delanteros” y ocasionalmente Marcelo, tenían orden de buscar la falta y la tarjeta del rival, si era necesario dejándose caer. Además, para frenar aún más el juego, cada acción era seguida por una abrumadora protesta masiva al árbitro para presionarlo. La fórmula funcionó bastante bien hasta que el árbitro se dio cuenta de alguna de estas acciones por un lado (aunque lo de sancionar con tarjeta al cuentista no estuvo en sus intenciones, por lo que el público siguió calentándose como si las faltas fueran ciertas), por otra parte, a partir de un momento dado, el Barça decide sacar rápidamente las faltas que le pitan a favor, y eso imposibilita a los jugadores blancos rodear al árbitro por temor a una acción de gol. A partir de ese momento el Barça empieza a superar todos los impedimentos y a fabricar fútbol. En una de las jugadas Villa dribla al último defensa y este comete el error de hacerle una llave de judo. Penalti y expulsión y, lo que era peor para Mourinho, un jugador que no debía haber sido expulsado dentro de su plan. Sin embargo, igual que fue capaz de empezar a jugar a fútbol, tras el gol, el Barça se vuelve dubitativo. Además, el árbitro, tal vez “enternecido” por la inferioridad numérica del Madrid, vuelve a tolerar durezas que hubiera debido sancionar y perdona reiteradas acciones de tarjeta a todos los peones del Madrid. Conocedor de su debilidad, y para compensar, agrava más la situación perdonando una tarjeta a Alves que hubiese podido significar su expulsión. En campo de los blancos nadie va a darse cuenta de lo tolerante que ha sido con su equipo, ni a reconocer que las decisiones del árbitro han perjudicado claramente a los visitantes. Esa es la razón de que el penalti en que perdona la tarjeta al blaugrana, una vez convertido en gol, suena a victoria para los locales, a pesar de que significa dar la espalda definitivamente al título de liga. Por su parte la afición blaugrana, a pesar de la superioridad de su equipo, se queda con una cierta sensación de derrota.
Este primer partido pudo no tener mayor trascendencia y en pocos días haber llevado las aguas a su cauce, pero ni la prensa de Madrid (que recordemos apoya realmente a Florentino y no a Maurinho, pero que, por ahora son lo mismo), ni el propio Mou lo pueden permitir. En pocos días tiene que llegar la final de la copa del rey.
Para el Barça el partido ha significado también algunas bajas que, posiblemente no puedan jugar en el siguiente duelo. Finalmente Adriano y Puyol terminan quedando fuera de la Copa.
Mou plantea el segundo duelo como el más cicatero de todos, pero aún así, gracias a que la defensa blaugrana aún tiene que acoplarse, las rápidas acciones de los tres medias puntas del Madrid generan serias dudas en los catalanes que dan una floja impresión durante la primera parte. Sin embargo, en la segunda, vuelve el fútbol y los blancos tienen que manifestar una dureza superior aún a la del primer partido. Esa dureza también supone un esfuerzo extra para sus jugadores. Özil termina siendo substituido por Adebayor. Ya había sido substituido en el partido anterior, pero las circunstancias no lo habían hecho importante. Más tarde Khedira también vería sus sobrecargas musculares transformadas en una lesión más seria.
El Madrid sobrevive al tiempo reglamentario, pero al llegar la prorroga parece que se abren más espacios en el centro del campo y, sorprendentemente permiten que los blancos enlacen varios contraataques que buscan a Cristiano y Adebayor. Es el delantero portugués el que con un magnífico cabezazo logra el tanto que, a la postre le dará la Copa al Madrid. Porque con un gol a favor los de Mourinho saben cómo tapar todos los huecos. Cuando faltan dos minutos el árbitro se atreve a hacer lo que no hizo en todo el partido: expulsar a Arbeloa, lo que sirve para terminar de agotar el tiempo en el asedio a la desesperada de la portería de Casillas. Como después dirá sin percatarse el propio portugués: Mourinho ha ganado.
Con el ambiente ultracalentado llega el tercer partido que, además, es el partido de ida de las semifinales de la Champions League. La prensa de Madrid no ha dudado en convertir el partido en zona de guerra y Mourinho, para no perder comba, se propasa verbalmente para provocar, cosa que logra con un menos moderado que de costumbre Guardiola. Tan tensa está la situación que, más que un partido de fútbol, parece que se va a producir una batalla campal.
Por si no hubiese suficiente con el panorama prebélico, el Barça ya arrastra las bajas físicas de Iniesta y Máxwell, el último de los tres laterales izquierdos del equipo.
Empieza el lance y las premisas, a pesar de las bajas de ambos (en el Madrid también es baja Carvalho por sanción), no parecen diferir demasiado de los anteriores encuentros. Sin embargo pronto se ve que, en esta ocasión los jugadores del Madrid no persiguen al árbitro por todo el campo. La presión parece quedar en manos del público, pero los jugadores del Madrid vuelven a la práctica descarada del primer partido de buscar las faltas en la zona de ataque para intentar jugadas a balón parado y tarjetas a los defensas del Barça. Y en principio parece que la cosa va bien, pero el Madrid no logra contraatacar, parece que los blaugranas han logrado frenar su velocidad. Por otro lado el Madrid se muestra tan violento como siempre, pero los jugadores del Barcelona tienen orden de no seguir las jugadas cuando se les golpee. Deben lograr que el árbitro vea la dureza del juego. Muchos de los jugadores azulgranas no tienen demasiada práctica en parar el juego y parece que hasta hagan cuento. Guardiola parece que, en un momento dado les dice que vayan al ataque porque esa parte no funciona. Cuando se retiran a vestuarios a la media parte, toda la tensión se desata en una tangana donde Pinto es expulsado por agresión. Al volver al campo el juego se acelera, pero el Madrid sigue en el mismo escalón y el riesgo que corrió Pepe en todos los partidos sin manifestarse en tarjetas, se condensa en una brutal entrada que el árbitro elige zanjar en roja directa. Dentro del show de Mou es el momento de lanzarse a la yugular de los árbitros y él también es expulsado, lo que no le impide ser el centro de atención de los siguientes minutos de calentamiento bélico. Sin Pepe atenazando la zona de creación del Barça el partido es un baile aún a pesar de la violencia pseudotolerada de los blancos. Tras una agresión de Marcelo Pedro tiene que ser substituido, pero sale un Afelay que supera en velocidad al lateral brasileño y pone un impresionante centro que Messi transforma en gol. Poco después un enorme Messi realiza una de sus cabalgadas “derrumbadefensas” y marca un golazo. Punto y final… o debería. Pero ni el perverso entrenador portugués, ni la prensa y televisión de Madrid lo pueden permitir y montan un escándalo vergonzoso que parece que se estirará en el tiempo como un chicle.
Parece mentira que TeleMadrid sirviera las imágenes del partido y en su región pase una y otra vez una versión amputada de la realidad a su audiencia para convencerlos de una falsa realidad que les persigue. Gracias a unas estratagemas impropias del entorno de un club con el supuesto prestigio del Real Madrid, lo que fue un brillante triunfo a pesar de las circunstancias, se ha convertido en un insúltate “¿Por qué?”.
Por si todo esto no fuera suficiente y en un país que tiene muchas cosas importantes de las que hablar, se ha dado a estos encuentros una absurda proyección política.
Ahora queda el último de los cuatro partidos. Ya sabemos que, una vez más se van a sumar bajas en ambos equipos. El resultado es una incógnita, pero una cosa es segura, no será muy difícil ver más fútbol del que hemos visto hasta ahora. Porque de fútbol, hasta ahora, muy poquito.
viernes, 22 de abril de 2011
Islandia o el día que falló el capitalismo a medida.
Islandia o el día que falló el capitalismo a medida.
Llevamos mucho tiempo sospechando que existe un gobierno mundial en la sombra. Los paranoicos creen que existe un Gran Hermano que observa cuanto hacemos y vigila que el funcionamiento del mundo no se separe demasiado de sus expectativas. Tal vez no estén demasiado equivocados, pero puedo asegurarles que no todo sale como ellos esperan.
Hubo una vez un país donde el Gran Hermano capitalista quiso hacer un experimento para diseñar su sociedad perfecta. Seguramente ya había probado muchas otras fórmulas en otros muchos países, pero todas fracasaron; al menos en parte. Pero Islandia parecía que, con una especie de matriarcado, había encontrado la fórmula perfecta. Durante años las adolescentes se quedaban embarazadas y tenían bebes que criaban los abuelos maternos. Entre tanto la madre seguía sus estudios orientados a entrar en el mercado de trabajo de la mejor forma posible, pero sin alejar sus expectativas de recuperar la maternidad lo antes posible. En ese tiempo de dedicación las parejas cambiaban y un buen día formaban familias donde los hijos volvían.
Hay quien pensara que esas estructuras familiares eran anómalas. Pero para un sistema capitalista era perfecto. Los individuos femeninos dominaban por su aptitud para la maternidad y esta se ejercía mientras aún no formaba parte del mercado laboral. Cuando llegaban a este mercado estaban perfectamente preparados, pero además tenían un incentivo en forma de hijos, que los hacían lo suficientemente dóciles para los empresarios. Los abuelos se podían permitir cubrir las necesidades de los primeros años de esos bebes porque, a su vez, eran muy jóvenes. Los varones aceptaban parejas con hijos y creaban en torno a ellos esa familia que, a su vez, necesitaba de más hijos para afianzarse.
El verdadero defecto de ese sistema estaba en que era necesario un gran nivel adquisitivo para mantenerse. La reducción del mismo o un encarecimiento inmobiliario podía llevarlo al traste. Y eso es lo que sucedió. El mundo entero confiaba en un sistema bancario como el islandés y este no supo protegerse de los productos financieros tóxicos provenientes de EE.UU.. El problema había sido que muchos ahorradores de la City quisieron invertir en un sistema financiero seguro. El problema es que los productos financieros de la isla eran limitados y tuvo que recurrir a paquetes externos sin pensar en el origen de estos. Las finanzas de Islandia se volvieron tóxicas, pero el exceso de volumen también generó un encarecimiento de los recursos financieros del país… incluidos los inmobiliarios. Cuando estalló la crisis la banca rota estaba asegurada.
Pero aquí llegó otro de los contratiempos con los que no contaba el Gran Hermano. La sociedad islandesa, con su forma de construirse también había permitido que, si bien la cultura media de los islandeses no era muy superior a la de otros países, si que era más uniforme y, por tanto, los individuos que la constituyen son menos manipulables. Así que cuando llegó el momento que en otros países supuso retirar el pan a sus ciudadanos para salvar sus bancos, los islandeses se plantaron. Forzaron a gobierno y jueces para que auditaran a sus entidades financieras y enviaran a prisión a los directivos ineptos que habían propiciado aquella situación. Pero, por su parte, la City sigue exigiendo que le devuelvan los activos invertidos. El resto de países se ha puesto de rodillas ante la City y ha tragado, pero los ciudadanos islandeses han dicho no. ¿Por qué tenemos que pagar las malas inversiones de otros después de perder las nuestras? Y tienen razón, pero como el resto del mundo no ha tenido narices de plantarle cara a la City, esta sigue presionando a Islandia.
El Gran hermano, periódicamente, permite que los especuladores generen una espiral de beneficio ficticio que infla los precios de todo en una burbuja que, al reventar, empobrece a las clases medias y bajas, y derriba a los nuevos ricos que no se han afianzado correctamente al sistema. Los miembros de ese sistema centrado en la City no se ven perjudicados, solo se daña a la clase media que seguramente ha ido vendiendo parte de sus derechos por una vida mejor y, cuando ya cree que lo ha logrado, estas crisis les dejan en la miseria y sin poder recuperar los derechos perdidos.
¿Qué o quién es la City?
La City es la herramienta financiera principal del Gran Hermano. Se denomina así porque la mayoría de sus ramificaciones se muestran desde la ciudad de Londres (la City).
El Gran Hermano pretende controlar los recursos naturales y financieros del mundo y para ello controla, mediante los bancos y las multinacionales, a los países más importantes del mundo. Todos estamos supuestamente a su sombra, pero también ellos se equivocan.
El Gran Hermano promociona guerras, revoluciones, medidas políticas y económicas, pero, ante todo, genera movimientos sociales con el pensamiento de que es lo mejor para ellos y tiene que ser lo mejor para todos. Ante una idea general no dudan en sacrificar a peones y, si es necesario, pueblos enteros.
El escritor y periodista Daniel Estulín identificó, creo que con bastante acierto, a este Gran Hermano con el llamado Club Bildelberg. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que, si bien lo forman las personas más poderosas del mundo, sus intereses y pensamientos no siempre son coincidentes. Por estas grietas, que nosotros desde el suelo difícilmente podemos adivinar, se les pueden escapar muchas cosas de su perfecto control. Si somos capaz de hacer palanca en esas gritas podremos desarmar el Estado mundial del Gran Hermano.
¿Cómo y dónde introducir la palanca?
Esta crisis económica mundial significa el fracaso del actual sistema financiero. Pero ante todo tenemos que tener claro que lo que ha fallado es el capitalismo actual. Sin la amenaza del comunismo, el capitalismo ha dejado de dar una parte a los trabajadores. Los directivos de grandes empresas, para su máximo beneficio personal, han decidido cargarse el estado del bienestar que necesita de mucho dinero para mantenerse y sigue el camino de convertir en sus esclavos a toda la sociedad. La crisis ha demostrado que, una vez han asignado a sus directivos el dinero que se dedicaba a trabajadores, inversores y, sobre todo, al resto de la sociedad, esta se contra hasta hacer quebrar los sistemas financieros.
Tenemos que tener muy claro que las empresas deben limitar el número de sus directivos y los ingresos que adquieren y, aunque parezca no tener nada que ver, se debe sancionar con penas de cárcel el uso de cuentas en paraísos financieros. Estos paraísos financieros permiten a la City esconder la mayoría de las acciones que el Gran Hermano va ejercer sobre nosotros.
Y dicho todo esto ya hemos dado el objetivo que debe tener toda revolución que se quiera ejercer para hacernos libres. El próximo día hablaremos de los medios que el Gran hermano utiliza para atenazar nuestros movimientos y evitar que nos sublevemos cuando, según él, no debemos hacerlo. Aunque, no sé porque, pero me parece que ya los intuís… ¿No?
Imagen bandera extraída de www.33ff.com
miércoles, 6 de abril de 2011
Tanto monta, monta tanto...
Tanto monta, monta tanto (Ferran II en el siglo XV) (fuente wikipedia)
En tiempos de los Reyes Católicos la frase implicaba que tanto importa cortar el nudo gordiano como desatarlo, y remite a la anécdota clásica de la biografía de Alejandro Magno. Curiosamente los unitaristas franquistas quisieron centrar la idea de esta frase en la unidad de ambos monarcas y la unidad de los reinos de España (o las Españas, como aparece en los documentos de la época). Sin embargo a la muerte de Isabel despojaron a Fernando de su autoridad sobre las tierras castellanas nombrando a su hija Juana y su marido Felipe como monarcas de Castilla. Aunque en algún documento de poca trascendencia, no se sabe si manipulado a posteriori, aparece la denominación de Juana reina de España (en singular), aunque no reina ni de la corona de Aragón, ni del reino de Navarra (en los mismos documentos se omite a su marido).
La fórmula correcta es Tanto Monta..., y fue el lema personal del rey Rey Católico, Fernando II de Aragón, aludiendo al yugo y al nudo que figuran en sus armas.
Estas armas fueron tomadas del famoso Nudo Gordiano, del cual la leyenda del historiador Quinto Curcio cuenta que cuando el emperador Alejandro Magno llegó a un templo de Gordio, halló un yugo atado por un nudo muy intricado del que se decía que quien lo desatase sería señor de Asia. Alejandro, sin pensárselo dos veces, sacó la espada y cortó el nudo, diciendo: da lo mismo (tanto monta) cortar como desatar. Se dice que fue el maestro Antonio de Nebrija quien sugirió al rey Fernando el Nudo Gordiano como símbolo (yugo con una cuerda suelta) y la frase Tanto Monta...como divisa personal, dada la tradición del reino aragonés en expandirse por el Mediterráneo; es decir, hacia Oriente.
Hoy se pueden encontrar la frase Tanto Monta, así como los símbolos del yugo y las flechas, en los escudos de algunas ciudades y municipios en referencia a los monarcas que unificaron las coronas de Aragón y Castilla y no, como es creencia general, en referencia a la dictadura franquista que utilizó la simbología de los Reyes Católicos. Como ejemplo de ello, en el escudo de Puerto Rico están el yugo y un haz de flechas.
Tampoco debemos creer el otro mito que los “historioclastas” (como Ricardo de la Cierva, o el propio Cesar Vidal) han dado por bueno de que esta era la “abreviatura” de una expresión falsa: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”.
Imagen del escudo de los reyes católicos también extraída de la wikipedia.
martes, 5 de abril de 2011
Sobre el bien y el mal.
“Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”.
Edmund Burke
Estas palabras en boca de un liberal-conservador inglés y crítico de la Revolución francesa pueden contener un malicioso significado. La cosa se vuelve más extraña cuando Burke se manifiesta partidario de la ataraxia, disciplina por la que se debe intentar extraer todo sentimiento a los razonamientos para hacerlos mejores. No parece, pues, esa frase, una expresión sincera de un conservador “vulcaniano”.
No obstante, al leer sus comentarios políticos, vemos que fue partidario de liberar las colonias en la segunda mitad del siglo XVIII. Pero se opone a los principios de la Revolución francesa por desembarazarse de la tradición jurisprudencial y propiciar el caos en su nueva reformulación. Hacia el final de su carrera política se enemistó, por sus ideas, con teóricos de la democracia como el ya norteamericanizado Thomas Paine, que fue el principal ideólogo de la Declaración de Independencia estadounidense.
Con la imagen ya muy alejada en el tiempo del que pudo ser en realidad Edmund Burke, sorprende la gran cantidad de veces que últimamente se cita esta frase. Uno toma conciencia de que el mal y los hombres buenos tienen que ser muy diferentes en concepto, según quien haga la cita, y seguramente difieren mucho más de la imagen mental de su autor.
Una vez puestos en antecedentes sobre la expresión, vamos a omitir su origen y vamos a centrarnos en su uso actual. Imaginemos esas palabras en las bocas de personas muy diferentes, pero no las reales, sino aquellas que llegan a nuestra comprensión a través de los medios.
Si la frase fuera enunciada por Bin Laden seguramente sería una llamada a la guerra santa contra los infieles de occidente. Por otro lado en la boca de Bush hubiese sido un tirón de orejas a todos aquellos que no le apoyaron en su cruzada. Por su parte en Julian Assange constituiría a un tiempo una justificación de su obra como la solicitud a que muchos otros se presten a filtrar contenidos ocultos.
En definitiva, el bien y el mal dependen de cada uno, no son valores tan absolutos como muchos pretenden hacernos creer. El mal es todo aquello que se opone a mis creencias e intereses y los hombres buenos todos aquellos que espero se pongan de mi lado. Que significado tan vulgar e interesado, pero dispuesto en una cita tan gloriosa tiene una fuerza increíble.
Lo curioso de estas frases tan emotivas (algo muy poco relacionado con la ataraxia) es que su análisis más profundo siempre nos lleva a pensar qué son realmente el bien y el mal. Y si tenemos la mente lo suficientemente abierta, llegamos a la conclusión de que, salvo en cuatro o cinco puntos muy concretos, no se ha establecido una convención sobre lo que está bien o mal de forma universal y, por ello, entre tanto concepto y ambigüedad muchos han filtrado sus mensajes dogmáticos y se han apropiado de enormes parcelas de poder que no les pertenecen.
Para quién aún tenga dudas solo ha de analizar las diferentes ideas de bueno y malo que existen para el trabajo infantil, la igualdad de sexos, el aborto, la pena de muerte, la inmersión en dogmatismos religiosos de los niños, las sectas, el satanismo, la libertad sexual, el matrimonio, las revoluciones, las ideologías políticas, los nacionalismos, el espionaje, el capitalismo, el liberalismo, las religiones, la posesión de armas, las drogas, la educación, la inmigración ilegal, las energías alternativas...
Cada uno de estos temas abre un abanico de opiniones hasta alcanzar niveles tan extremos como para ser capaces de ver grandes males en las ideas opuestas y al tiempo expresarse como en la cita de Burke. Seguramente los más moderados podrían dar la imagen de esos hombres buenos que no piensan mover ni un dedo en ninguna dirección... o no.
Otro día hablaremos de las razones que puedan tener las personas que no mueven un dedo en ninguna dirección y veremos que no todos son esos “hombres buenos”. Hoy lo importante es fijar que el concepto de bien y mal no son más que un prejuicio que nos aleja de aquellos que no constituyen nuestro entorno más inmediato, es decir, de los que han aprendido los mismos conceptos capaces de generar los mismos prejuicios, o similares.
Imagen tomada de www.guardian.co.uk
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