sábado, 1 de mayo de 2010

Smartbook’s

Los smartbook’s no terminan de arrancar, pero ¿por qué?

Desde el inicio de este tipo de aparatos soy un usuario decidido.

El primero fue el EasyNote XS de Packard Bell, que resultó ser un truño insolvente debido al microprocesador incapaz de hacer trabajar correctamente a Windows XP. Arrancar suponía más de 15 minutos de espera, pero las conexiones a internet con Explorer eran más agónicas que con los primeros módems de 48k en los arcaicos 486 DX con Windows 3.11. Estaba claro que aquel aparato no estaba bien dimensionado, aunque poseía un HD de 40 Gb.

El siguiente, gentileza de la revista Personal Computer, fue un ASUS εee PC. El nuevo procesador Intel Atom, mejor pensado para esta funcionalidad, hacía que este modelo fuera mucho más rápido que el anterior, sin embargo, su disco duro de sólo 4Gb quedaba saturado por Windows XP y obligaba a utilizar una tarjeta SD como ampliación si quería usarse algún programilla un poco grueso. Por otro lado el pequeño tamaño de la pantalla, unida a un procesador gráfico con muy poco rendimiento, volvían a convertirlo en un aparato con demasiadas deficiencias. Era necesario mover arriba y abajo para abarcar lo que en otro PC sería todo la pantalla. Como resultado de esto, navegar por Internet, aunque no era tan lento, si seguía siendo engorroso.

Me consta que en modelos posteriores fueron solucionándose estas diferencias, pero quedaba el gran paso hacia adelante. Y este no era otro que convertirlos en terminales telefónicos (tanto telefonía normal, móvil como IP) , pues esta era la idea original. Debían ser los terminales polifacéticos preparados para la videoconferencia allá donde estuvieran. Así que los fabricantes siempre incluían altavoces, cámara, wifi, bluetooth… y toda una serie de características que les permitieran ser los sustitutos del portátil de turno. Finalmente sus características eran inferiores a los teléfonos móviles de gama alta y a los portátiles de gama baja. Esa, y no otra, es la verdadera razón de que este segmento no logre salir a flote. Aún así, el avance ha sido considerable y aceptan pasar de las pantallas de 7 y 10 pulgadas a las de 12, reduciendo el tamaño de lo demás, aún tiene posibilidades.

El último intento por abrir el mercado a esta clase de terminales es el Compaq Airlife 100, conceptuado desde la base de la telefonía móvil. Tiene una pantalla táctil de baja calidad y corre mediante una variante del sistema operativo Android, típico de terminales móviles. Nace bajo un acuerdo exclusivo con Telefónica, pero algunos entendidos ya le auguran un fracaso estrepitoso (ver estudio en Gizmología: http://gizmologia.com/2010/04/compaq-airlife-100-2).

De todas formas soy de los que piensa que estos aparatos, tarde o temprano, pulirán sus defectos y terminarán por lograr el objetivo que persiguen… Bueno, el de quedarse con nuestro dinero endosándonos todos sus experimentos también, pero al final alcanzarán el terminal perfecto. Claro que entonces ya habrá surgido otra idea a perseguir en el mercado y estos aparatos habrán quedado obsoletos. ¿Será el momento de las tablet PC multifunción?

Imagen tomada de http://www.ebw.gr

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