martes, 13 de enero de 2009

Política de aguas residuales


Dispositivo higiénico presentado en la Exposición Universal

Mientras preparo las siguientes partes de “El vampiro pragmático”, “Tres tipos con clase”, “Rafael Gutiérrez” y un par de historias más, seguiremos reagrupando blogs. Y en esto le ha llegado el turno al más importante, al que dedique más tiempo y cariño: “Mi literatura” (http://khamykhaze-juegodeletras.blogspot.com/).

Desde un puente sobre el Sena se encabezaba un blog con poco atractivo estético, pero en el que ubicaba cada uno de los relatos propios que más me gustaban. Aquellas historias, en su mayoría, eran de carácter humorístico, pero también deje escapar alguna narración de otros estilos. Como todos aquellos relatos tenían una personalidad propia, no los agruparé en bloques, como ya hice con otros blogs y hoy empezaré con aquel primer relato publicado el 7 de julio de 2007 (San Fermín).

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Política de aguas residuales.

Bueno, ya estoy aquí.

Disculpen la tardanza, pero tenía que cumplir con un ineludible designio político, una reivindicación de mi vejiga urinaria. Retrasar esa acción hubiera supuesto un doloroso aumento de esas reivindicaciones, justas por otra parte, hasta alcanzar, posiblemente, problemas para el estado... el estado de mi organismo.

Durante el proceso de expulsión, se han producido algunos problemas debido a la elevada profusión de residuos y la baja preparación de las canalizaciones naturales para ese fin. La cuestión es que se ha generado un perímetro de contaminación en las áreas adyacentes al depósito de residuos. De ahí parte mi retraso, pero para subsanar este problema, también se ha visto comprometido el presupuesto, además del gasto de agua en el vaciado de la cisterna, ahora hay que añadir la utilizada por el cubo y la fregona, pero es que además se deben incluir los desinfectantes (lejía) y los trapos para limpiado, aclarado y secado de superficies nobles; trapos que en ultimo termino han sido ubicados en el área para reciclaje que distingue los elementos a lavar, a noventa grados, cada mes.

Estamos de acuerdo en que demasiadas áreas de residuos no reciben ese trato privilegiado, pero nadie se siente a gusto entrando en esas áreas de desecho para aguas y lodos residuales donde es perceptible el olor de los contaminantes en descomposición.

También tenemos constancia de que en algunos países, como Alemania, se suelen evitar estos incidentes igualando los métodos de expulsión de residuos líquidos en hombres y mujeres, es decir, haciéndolo sentados. Pero imaginen el problema de aquello sobresaliendo y tocando por todas partes. Yo personalmente no lo considero una buena idea, además creo que esa es la causa de que la mayoría de alemanes varones, circuncidados o no, cojan hongos en la punta... amén de cosas peores y no el elevado consumo de cerveza, como he llegado a oír. Pero no nos salgamos del tema.

Nuestro país doméstico también cuenta con ciudadanos menores de edad que no cumplen adecuadamente con las tareas de mantenimiento, por ello debemos acomodar nuestro tiempo y presupuesto a suplir esas deficiencias.

En fin, no creo que haya mucho más, en la política de este tipo de residuos, que pueda contarles en estos momentos, si se me ocurriera algo más, no duden que se lo contaría debidamente.

¡Hasta pronto!

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