domingo, 11 de enero de 2009

Cruzada ortográfica



¿Qué gruño?


¡Sí!... ¿Y qué pasa?


Para eso tengo este blog experimental. Para despotricar impunemente sobre la mala ortografía y sobre la buena, sobre la indolencia y la elaboración excesiva, porque todo es digno e indigno de mi estilete castigador, de mis “letrajos” inquisidores… en definitivas cuentas: de mi mala leche.


Después de casi una semana sin navegar por los mares de la red, me he dedicado a realizar saltos hiperespaciales, de blog en blog, para caer de bruces en el siguiente enlace:


http://escribesinfaltas.blogspot.com/


¿Cómo lo sabéis?


Me he quedado sin habla. Yo que me he pasado una eternidad reivindicando la libertad de la red de redes y me encuentro con tamaña enfajadura.


Para los que no me conozcan, una aclaración: no tengo nada contra la corrección de la lengua escrita, es más, como pretendiente a escritor, creo que todo el mundo debe escribir en sus blogs lo mejor posible y aspirar a mejorar cada vez que golpea su teclado. Pero lo que no puedo consentir es que nadie se erija en el juez de todos aquellos que quieren divulgar sus mensajes personales.


Sí, ya sé que para algunos aún no es comprensible mi enfado, pero si especifico que la ortografía es para mí un parámetro de calidad, pero no el más importante, creo que se puede empezar a entender.


El dichoso enlace lo he encontrado en varios blogs que, a pesar de una ortografía aceptable, han resultado un lamentable truño en otros aspectos más importantes, como el respeto a sus colegas de la red. El primero de ellos su autor se llamaba escritor y su ortografía no merecía criticas… pero en cuanto a sus textos rezumaban “bordería” y cursilidad a partes iguales, se vanagloriaba de premios ignorados e ignotos y, encima, se dedicaba a tomar imágenes y otras cosas, de blog’s ajenos sin dejar constancia de su origen. Y esa persona… y otras como ella, se permiten asociarse en pos de una ortografía pura y erigirse en la raza suprema de la web.


Qué triste es pasarse un año criticando las palabras de Doris Lessing, cuando tomo posesión del premio Nobel, denostando a nuestra amada red de libertad, para que ahora nos aparezca esta quinta columna literaria. No es que no me parezca bien que bien se escriba, lo que lamento es que tan mal se obre. Si de verdad desean que la red sea más correcta deben aprender a mojarse las pantorrillas y enseñar al que no sabe en lugar de denostar al que yerra.


Tal vez va siendo hora de iniciar una campaña contra determinadas letras del alfabeto.


“¡CONO!”


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