martes, 9 de diciembre de 2008

La Guerra de las SGAE laxantes.



Extracto de la portada de un “El Jueves” de Julio de 2006 por la que no he pagado ni un duro a la SGAE y ya veremos si no me la vienen a cobrar (seguiremos informando).



La Agencia Española de Protección de Datos ha multado con 60.000 euros a SGAE (creo que no hace falta explicar estas siglas como tampoco hace falta explicar que significan ETA o CIA), por grabar sin permiso una boda en Sevilla y, encima, quiso aportar el video como prueba en un juicio. Esa fue una clara violación del derecho a la intimidad… y a la imagen de los novios. Parece que en su lucha contra la piratería no dudan en piratear a los demás. Alguien debió otorgar, en su día, patente de corso a la SGAE pero parece que encima tenemos que financiarles sus armas de bucaneros mediante el canon. Porque después de esto ya sabemos que el dinero que nos roban con el canon no van a los autores, tampoco el que cobran a los diferentes artistas y salas de fiestas.


Después de esto, todavía no hay nadie que se pregunte por qué un impuesto va a parar a una entidad privada. Porque el Estado ponga un impuesto para pagar a los autores y creativos podría ser polémico, pero desviar ese impuesto a una entidad privada me parece delictivo. Tal vez la ley lo apruebe, pero me sigue pareciendo delictivo… es como si se legalizara el impuesto revolucionario que pretenden cobrar los etarras a los empresarios vascos.


Algo huele muy mal detrás de estas siglas: SGAE. Todos hemos escuchado muchos casos de presuntos pederastas en Internet a los que les cerraron las web’s, les quitaron el material informático y acabaron con sus huesos en la cárcel para, cuando llegó el juicio, acusarles únicamente de “pirateo”… ¿A quién pretenden engañar?


Muchas de esas web’s tenían un elevado prestigio dentro del mundo P2P, nadie había encontrado en ellas nada que hiciera suponer pederastia, todo y que los autores, muchas veces, no podían controlar sus enlaces. Sin embargo, ahora, su nombre se ha relacionado con uno de los delitos más viles que puedan cometerse. El pirateo, al final, sólo les ha supuesto una multa en el mejor de los casos, pero han perdido su lugar en la red y su honor ha quedado mancillado… entre tanto SGAE ha pasado de puntillas… ¿Cuánto dinero nos habrá costado? Porque SGAE nos cobrará lo que se haya gastado legal e ilegalmente, pero los juicios también suponen dinero y, sobre todo, tiempo y papeleo en unos juzgados ya demasiado saturados.


Y puestos a hablar de estas siglas… ¿qué les pareció el concurso para darle una letra al himno nacional? Treinta años diciendo que se tendrían que modificar los símbolos, que había contaminado con su uso la dictadura franquista, y se inventa este casposo concurso… menos mal que todo se torció, gracias sin lugar a dudas a todos aquellos que llenaron la red de redes con divertidas propuestas como la de Rafa Corega en YouTuve:



SGAE no descansa, de hecho hace unos meses les hizo pagar a unos amiguetes músicos, por una serie de piezas que tocaron en una verbena, una cantidad de dinero inaceptable hasta el punto de no hacer rentable el ir a tocar por ahí. Después de aquello, perdieron el verano sin actuar en ninguna fiesta más, para enterarse, en Septiembre, que SGAE les había cobrado por un montón de piezas de las que no poseía esos derechos. Realmente les cobró por cada pieza que habían tocado (dieciséis en total) cuando sólo debía haberlo hecho por una. Pero SGAE no devuelve dinero (santa Rita, Rita, lo que se da no se quita), tendrían que acudir a los tribunales y eso sí que es una lotería. Sobre todo para alguien que está a dos velas. El drama es que ahora han dejado de tocar, lo que es una pena porque prometían, de hecho, un par de ellos y la vocalista, son muy buenos, pero ya no se podrán pagar el local de ensayos con el dinero de sus actuaciones, ni perfeccionarán sus composiciones (algunas de las cuales, a mí, me parecen geniales). Se supone que SGAE está para proteger a los artistas, pero realmente se está cargando a la cantera, lmitandose a proteger a una serie de vividores que un día tuvieron suerte con un par de canciones y hoy viven del cuento. Y eso sólo en el mejor de los casos, porque por lo general se limitan a alimentar una creciente maquinaria burocrática, un enorme equipo de confidentes y pseudodetectives, y su equipo de abogados… amén de toda una serie de cosas que no son gratis, pero que no podemos nombrar porque serían algo difíciles de demostrar y su equipo de abogados nos podría acusar de injurias y vete a saber que más y acabar por sacarnos hasta el último centimillo de euro.


En definitivas cuentas, vayan con cuidado en metros, autobuses, por la calle, etc., no vaya a ser que, algún inspector oficioso de la SGAE, les secuestre su MP3, o el teléfono móvil, por sonar en él una sintonía por la que no hayan pagado sus debidos derechos de explotación.


Por otro lado, respecto al canon, que ya pagamos en todos los materiales de grabación y material informático (lo cual parece que no les es suficiente), ahora se habla de las tostadoras, y no me refiero a las de CD’s y DVD’s, sino a las de pan que dibujan y escriben como si de una fotocopiadora se tratara. Y ya hemos visto que nos encarecen un 7% las celebraciones y eventos tales como bodas, verbenas… pero además ahora se habla de extender el canon a los preservativos… sí, a los condones, pues parece que algunos, a la hora de hacer el… Vamos que, a la hora del fornicio, andamos imitando a las estrellas del porno y, por tanto, se considera que se debe pagar por ello derechos de autor y, dado entrar en las bodas ya se les está poniendo tan caro, parece que se han pensado dos veces eso de meterse en nuestras alcobas, pero no por ello van a renunciar a cobrarnos y así piensan extender el canon a los condones y otros materiales creativos que podamos llegar a usar en nuestras fantasías sexuales.


Seguro que en estos momentos, algún ente pensante de la todopoderosa SGAE estará discurriendo que, dado que la mayoría de los que nos dedicamos a usar el cerebro para pensar, terminamos por pensar cosas que otro ya ha pensado antes, también se podría extender el canon a los pensamientos… y a los sueños… y a lo wáteres… y…


Finalmente se recuerda que este artículo no puede ser reproducido sin pagar previamente el citado canon; su copia o reproducción, sin permiso de los autores, será perseguida, pudiendo enviar a la trena, de una patada en el culo, a todos aquellos que incurran en tamaño delito.



Experiment
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