viernes, 29 de octubre de 2010

Marcelino Camacho, adiós a una época.


Ha muerto Marcelino Camacho. Esta era una noticia que se esperaba desde que el pasado lunes Europa Press la divulgara por error tras ser hospitalizado gravemente enfermo. Finalmente, esta noche, nos ha dejado huérfanos a los obreros de este país. Porque Camacho pudo ser un hombre de ideas sindicales anticuadas, sin embargo, bajo su secretearía general la lucha obrera nunca dio un paso atrás. Desde entonces han pasado muchas cosas… demasiadas.

Con Camacho ha muerto un hombre, pero ante todo lo han hecho unos ideales. Los tiempos han cambiado. El viejo sindicalismo no tenía que saber nada de Internet, de medios de comunicación y mucho menos de economía. Por eso el sindicalismo de hoy se ahoga mientras algunos de sus líderes se solazan en compensaciones que sólo a ellos satisfacen.

Aún recuerdo aquellos debates a dúo de los ochenta, entre Marcelino Camacho y Nicolás Redondo (líder de UGT entonces), discrepando amigablemente frente a las cámaras: “No, Marcelino, no”… “Que no, Nicolás, que no”… Pero entonces la salud de la lucha obrera era buena. Había crisis, había reconversiones, incluso una huelga general contra el gobierno de Felipe González, pero “ni un paso atrás”, esa era la consigna. Después, sin Camacho, uno tras otro se fueron perdiendo todos los derechos que los trabajadores habían tardado 200 años en ganar a sangre y fuego.

Primero el proletariado vendió su alma para convertirse en clase media con más dinero, después se les redujo a empleados con conocimientos y hoy nos peleamos a los pies de los amos por unas migajas de empleo basura.

¿Dónde está el orgullo? ¿Dónde está el sudor de nuestros padres?

¡Adiós, Marcelino! Te ahorrarás ver lo peor tras tu partida. Cuando los hombres, como perros, pelearán entre ellos por un plato de comida bajo la sombra de las fuentes del dinero.

Imagen extraída de los http://blogs.publico.es

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