jueves, 21 de octubre de 2010

¿Por qué la ley del tabaco?


No soy fumador, sin embargo me parece que la nueva legislación en el tema del tabaco se pasa de la raya. No es que piense que no tiene que existir una serie de leyes que regulen el consumo público de esta droga. Es un producto nocivo y cuyas formulas de consumición puede afectar a otras personas. Lo que creo es que se está atentando contra la libertad de los individuos.

Sin embargo esta nueva legislación tan restrictiva responde a un abuso, por parte de la mayoría de los fumadores, de la anterior etapa de total permisividad. Incluso con la legislación hasta ahora vigente y aprobada hace un par de años, los abusos de, todavía demasiados, fumadores, ha facilitado la actual.

Personalmente soy de los que pienso que deberían legalizarse todas las drogas. Eso permitiría cobrar impuestos por todas ellas y regular su consumo. Espero que mejor de lo que está haciéndose ahora con el tabaco.

Dicho esto vamos a contar una gran excepción a muchas cosas. La primera es que por primera vez estoy de acuerdo con un cargo político del PP. Y la segunda es que en Cantabria se ha ejemplificado uno de esos abusos de los fumadores. Al parecer el señor Miguel Ángel Revilla, para no entrar en el interior del Parlamento montañés con sus puros (recordemos que ya no está permitido fumar en su interior), los deja encendidos en algún punto del exterior. Según el controvertido presidente, deja sus habanos semiocultos en una repisa de una ventana de la cámara. Los grandes fumadores ya saben lo caros que son los habanos, así que no es de extrañar la rabia del señor Revilla cuando varios lunes seguidos se ha encontrado su estimado cigarro totalmente inservible. Lo que ya no es tan normal que se dirigiera a los medios de prensa para manifestar su pesar por esas continuadas perdidas y las haya convertido en un objetivo político. El “malvado” personaje ha resultado ser el líder provincial del PP, Ignacio Diego. Él mismo lo ha reconocido y, a pesar de lo sugerido por Revilla, sus razones no fueron políticas. Ignacio Diego afirma que lo que hace el presidente con esas colillas “chupeteadas” es una guarrada. Añado yo que, si además las deja encendidas, el presidente da un mal ejemplo y que debería pedir perdón a sus conciudadanos por su falta de civismo. Después de todo son mentalidades como la del fumador Revilla las que han ido sembrando el camino hacia la nueva legislación del tabaco.

Y como… cuando las colillas de tu vecino veas pisar pon las tuyas a remojar, que se lo piense doña Esperanza, con su permisividad ante la anterior ley. Ella es otra de las que ha forzado a establecer esta legislación con su beligerancia nada constructiva hacia la anterior. Son los efectos secundarios que nos trae el populismo.

Imagen tomada de http://cuba.pordescubrir.com

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