sábado, 20 de octubre de 2007

Memoria, dignidad, justicia.



¿Qué ocurre cuando no se condena el terrorismo? ¿Qué se supone que se acepta ese terrorismo?, ¿qué aunque uno no esté de acuerdo con la violencia cree que a los terroristas no les faltan razones?


Personalmente no lo sé. Siempre he creído que el uso de la violencia le quita la razón a quien la usa. Sin embargo, sorprendentemente, el señor Mayor Oreja podría aclararnos todas esas dudas ya que, lejos de condenar el régimen terrorista de Franco, se atrevió a decir que la situación durante el franquismo era de "extraordinaria placidez". Eso es algo que a mí me sorprendió mucho porque en mi casa, que estábamos muy alejados de cualquier tipo de política, se vivía un clima de continuo temor y jamás me atrevería a denominar aquella época como placida. Claro que yo, por aquel entonces era un niño con ojos y sentimientos, tal vez eso me diferenciara de tan eminente político. Pero me da en la nariz que no van por ahí los tiros porque aún añadió "si muchas familias lo vivieron con naturalidad y tranquilidad". No me atrevo a imaginar que familias serían esas, me recuerda aquel chiste donde un personaje similar al que nos ocupa le suelta a un españolito de a pie: “con Franco vivíamos mejor… que usted”. Me imagino que diría el eurodiputado don Jaime si un aberzale de esos a los que tanto a perseguido, le dijera que hay muchas familias en el país vasco que viven el terrorismo de ETA con total normalidad, no creo que obrara con el mismo rasero, de hecho nadie en su partido a sido capaz nunca de esa igualdad. Si alguien esperaba que alguno de sus compañeros de partido llamara la atención al político vasco, también se habrá quedado con un palmo narices. Cuando el señor Acebes, lejos de condenar y recriminar tamaña obscenidad, se limitaba a hacer una cómica (todos es cómico en este individuo, salvo sus aviesas intenciones) interpretación de aquellas palabras.


Pero en el discurso de Mayor Oreja aún hubo más, se atrevió a decir que en la dictadura, como en la guerra, también hubo dos bandos. Está claro que en el PP nunca aceptarán, si no se les obliga, que un lado era el de los asesinos, los gusanos vividores, el del dictador, el que mataba y el otro era el yunque patrio, el que recibía todos los golpes, el que daba su sangre, el que trabajaba para sobrevivir mientras le primero le aterrorizaba y le arrebataba hasta el sueño de su cabeza.


¡Ya basta! ¿Para cuando la aplicación de la ley de partidos al PP? ¿Dónde está la diferencia entre Herri Batasuna y los populares? ¿En los jueces?


Que se lo hagan mirar que España se rompe… por la oreja.

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