domingo, 4 de diciembre de 2011

La irresponsabilidad verbal de los recién llegados

En 2003 el tripartito puso a Maragall como presidente de la Generalitat después de años y años de pujolismo. Era un importante cambio, pero que se tomó con cierta calma. Ya fuera la heterogenia del grupo que acababa de llegar o la aceptable situación económica de aquellos momentos, hicieron posible que la fraseología empleada en aquellos momentos no nos alarmara como hoy. Pero lo cierto es que ya en aquellos momentos tuvimos que escuchar el caso de las famosas facturas escondidas en los cajones. Aquel caso ya nos ilustró que quien marcha siempre afirma dejar unas cuentas muy saneadas y quien llega afirma que le han dejado una deuda de tres pares de…

Lo que sucede es que, a pesar de que dos y dos siempre serán cuatro, a la hora de hacer las cuentas parece que no todo cuenta igual. Está claro que en el último trasvase de poder en Catalunya también se obró ese milagro de los panes y los peces al incluir en las cuentas, como existente, un dinero que Madrid aún no había devuelto a Catalunya en función de los compromisos adquiridos. Por si fuera poco, gran parte de ese dinero estaba ligado a una serie de infraestructura que al amparo del factor crisis se decidieron suspender. Como consecuencia, el gobierno entrante se encontró con un agujero presupuestario que, estrictamente hablando, no podía achacar al saliente. Sin embargo, vivimos en un sistema político de alta competitividad y el equipo de Mas, sin pensarlo, quiso eludir su responsabilidad para con Catalunya y prefirió unas “cuentas claras” que le cubrieran las espaldas. Incluso contrato una cara auditoría para dejarlo claro Lo que no pensaron estas mentes preclaras de la política, es que estaban haciendo visible, fuera del país, hasta el último resquicio de nuestra economía y, con ello, entregaban e poder a los mercados sobre nosotros mismos. Mientras el mundo entero lleva a cabo una economía basada en la contabilidad creativa (incluso Alemania, recordemos cómo llegó al pacto del euro) ara que no se la coman los mercados. Nuestras derechas entrantes prefieren lanzar al viento mensajes de ruina financiera para llenar de mierda a quienes les precedieron. Si por ello el pueblo tiene que sufrir el ataque de la especulación financiera con paro, pobreza e incluso hambre, poco importa. Como dice el refrán, “vaya yo caliente y ríase la gente”.

Si Catalunya ya fue un buen ejemplo de esa irresponsabilidad verbal de los políticos, el colmo es sin duda el gobierno autonómico de Casilla La Mancha, donde la señora Cospedal ha dejado su economía en el lugar de la simple basura, eso sí, después de subirse el sueldo a ella misma y a todos sus subordinados directos de su propio partido. Así se demuestra que se además de irresponsable se puede ser cínico, solo hace falta que la gente pague, calle y a la hora de votar escuche más veces nuestras mentiras que las de nuestros adversarios. Para eso están los nuevos medios de comunicación privados (con Intereconomía a la cabeza) de los que Goëbels estaría muy orgulloso. Si Hitler hubiera contado con ellos, tal vez hoy sería el nuevo Jesucristo.

Digo esto porque si creen que Rajoy nos va a sacar de la crisis con su cambio milagro, lo tienen claro. De hecho a mí me preocupa lo que va a decir, o incluso inventar, sobre el contenido de los cajones que ahora encuentre. De su irresponsabilidad depende el verdadero futuro de nuestra economía. Y si no encuentra o no dice encontrar nada en los cajones, será capaz de asumirlo y reconocer que… ¡Al loro, que no estamos tan mal, hombre! ¿De verdad que con la que está cayendo va a ser capaz de reconocer que, en ese aspecto, Zapatero lo ha hecho bien? Eso aún está por verse, pero viniendo de donde viene yo no me lo creo.

Imagen sacada de www.mi-web.org

sábado, 3 de diciembre de 2011

Crisis de ideas más que de economía


Hasta hace unas horas estaba convencido de que teníamos una crisis económica, pero ahora me doy cuenta de que la crisis es de ideas. Bueno, no es que ignorara el hecho de que a la banca, los empresarios, los sindicatos, los políticos, la prensa, los entes pensantes, los no tan pensantes y hasta la gente en general, se les ha engordado mucho el culo en los últimos años. Hemos dejado que una enorme abulia nos consumiera mientras llenábamos nuestros cerebros y nuestras economías de ideas tóxicas que solo benefician a una extraña red de beneficiarios que sobrevuela nuestras cabezas.
Nada más fácil para cambiarlo todo que modificar nuestra dieta. Padecemos una diabetes galopante en nuestras arcas, pero aún así ya preparamos los turrones para darnos un festín de azúcar que nos va a llevar al hospital donde nos esperan los vampiros de siempre. “Que sangre más dulce tiene usted señora España”, nos dirán mientras nos vacían la cartera otra vez. Y nos devolverán a casa donde nuestros hábitos alimenticios neoliberales de pacotilla nos llevarán, de nuevo, a saltarnos el estricto régimen impuesto. Solo que ahora ya no lo disfrutaremos y los efectos serán peores porque cuando lleguemos a urgencias nos mostrarán una foto nuestra con un bollo en la mano o dando una calada a un pernicioso cigarrillo.
Señores Arturo y Mariano, y toda la parentela que ambos nos pretenden endosar o ya nos han endosado, esto no se soluciona con las medidas de siempre: reduciendo el gasto, apretando el cinturón y privatizando con los cuervos de siempre. Esta vez, si es que quieren salir de la crisis y no montar otra mierda como el ladrillazo (yo le llamaría gatillazo) del señor Aznar y que nos ha llevado a la actual miserabilidad estatal, empezaría a estudiar los errores estructurales, los agujeros por donde se escapan los fluidos económicos vitales y empezaría a taparlos. Porque el estado es como una gran infraestructura hidráulica que debe llevar el caudal adecuado de fluido económico a cada punto donde se le necesita. Algunos tubos son fijos y otros cambian, pero de tanto moverlos para aquí y para allá nos olvidamos de muchos caudales que se pierden en interesadas nadas y de grandes tuberías que tienen demasiadas fugas. Pero no podemos cerrar los grifos. Si hay sequía se va a buscar el agua donde sea, pero ese donde sea tiene que ser preferentemente el de algunos pantanos que muchos amigos se han hecho a costa de las goteras. Y si alguno ha montado tubos para llevarse el agua lejos de los controles y las miradas, abra que sacarle la vara para medirle las costillas. Que de esas amistades es de las que se ha alimentado mejor esta crisis.
Pero de dónde he sacado el impulso para toda esta retahíla de quejas sobre la manera de dirigir, o pretenderlo, nuestro país. Pues de las noticias, de dónde si no.
1.- En una entrevista Artur Mas dice que no hay dinero en España para el pacto fiscal ¿Qué clase de político pone algo como promesa electoral y pasadas las elecciones dice que no puede ser? ¿No se conocían los problemas antes? ¡Anda ya! Pero supongamos que les creemos, entonces, ¿qué trabajo de comprobación hicieron antes de las elecciones? Además de vagos, tontos… y la alternativa no es mejor.
2.-Un administrativo de la Generalitat cobra 10.000€ anuales menos que uno de Andalicía. ¿Y aún se pretende bajarles el salario a los funcionarios catalanes? Con todo me quedo con la idea de que, a pesar de muchas duplicidades administrativas existentes en nuestro país, el número de funcionarios es bastante inferior al de otros países. Combinando estas informaciones, y otras, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que no es el salario del funcionariado de base el problema de nuestra crisis. Lo que sí me he dado cuenta es que algunos políticos han decidido hacer una campaña de publicidad contra este colectivo para que el odio de las masas incultas les permita esconder los verdaderos problemas de esta crisis. Ya veremos que otro de los titulares nos va a dar más pistas de esta realidad. Porque yo no creo que los funcionarios andaluces cobren de más, sino que los catalanes cobran de menos. Pensemos en ¿a dónde van la suma de todos esos paquetes de 10.000€ que no llegan a los bolsillos de nuestros funcionarios?
3.-En plena negociación de recortes la administración catalana abandona la mesa de diálogo con los sindicatos. Yo no es que confíe demasiado en los sindicatos, pero recuerdo que los recortes sobre los derechos de unos trabajadores los lleva a cabo la administración, así que es una falta de respeto hacia toda la ciudadanía romper ese diálogo por muy estancado para sus intereses que se encuentre. No voy a entrar en los comentarios de los sindicatos, porque tampoco importan demasiado, pero el Govern…
4.-Una treintena de indignados boicotea la inauguración de una pista de hielo en plena plaza Catalunya. “¡Y olé sus cojones!” Seguramente no es muy imaginativo, pero recordemos las manifestaciones vertidas por los políticos que han permitido la privatización de este espacio público y representativo, cuando la ciudadanía tomó la plaza. Para estos señores, si son los ciudadanos que toman este espacio para protestar, es una villanía y mandan a sus hordas infernales debidamente uniformadas y equipadas, pero sospechosamente mal identificadas, a expulsar a los ciudadanos del paraíso. Y ahora, amparados bajo las luces navideñas, dejan que la serpiente se “aberronche” a traficar en el mismo escenario. Todo un gran ejercicio de coherencia… y de manifestación de intereses.
5.-López Tena, parlamentari de SI, insulta a la presidenta Núria de Gispert tachándola de “mamarratxa” y refiriéndose después a ella como “cosa” tras vetar esta expresiones en el Parlament como “Espanya ens roba” o “espoli fiscal”. Posiblemente la punible salida de tono del diputado nos ha hecho pasar por alto que al prohibir cualquier expresión en el ámbito parlamentario se están limitando algunos futuros discursos allí donde deben llevarse a cabo. Es decir, se está vulnerando uno dentro de la cámara representativa uno de los más importantes principios democráticos, el de expresión. Precisamente en el lugar que ha sido creado expresamente para esos menesteres. Parece que las formas de López Tena han hecho perder de vista la cuestionabilidad de las acciones de quienes forman mayoría en la cámara.
6.- UGT quiere que se fije un sueldo máximo de 5.000€ mes a los altos cargos del gobierno. Señores, en un país donde el 40% de la población no llega al salario mínimo interprofesional de 600€, que se están recortando los salarios de todos los trabajadores (los que trabajan) y se destroza a los funcionarios, 5.000€ mensuales son una fortuna. Lo siento, pero esa cantidad me parece un abuso, pero el hecho de que se hayan abierto tantas alarmas ante esta propuesta me ha producido un profundo temblequeteo en las tripas (a la par que una mala leche que ni les cuento). Personalmente, ahora, yo los limitaría a 4.000€ (con dietas y todo), y al que no le guste que dimita, que en un país donde tenemos un 20% de ciudadanos que deben saltarse alguna de las comidas diarias porque no les llega, cobrar de las arcas del estado esas cantidades es un insulto a todos nosotros.
7.-Rigau quiere que los alumnos de primaria lean 25 libros al año. Tal vez así puedan ahorrase el 50% del profesorado. Si los niños se pasan el tiempo leyendo libros, tal vez ya no necesiten de profesores. Nadie le ha explicado que acercar a las personas a la lectura no se produce mediante la obligación sino por la estimulación. Nadie le ha explicado a esta señora que estamos en 2011 y se ha inventado Internet, los ordenadores, la programación… Nadie le ha explicado a esta señora que los niños necesitan aprender muchas cosas, además de la mera lectura, pero que además tienen que aprender a socializar, a jugar, a vivir. Nadie le ha explicado a esta señora que alguien que es capaz de leer 10 libros al año ya es un gran lector. Nadie le ha explicado a esta señora que el 80% de los españoles no lee ni un solo libro al año. Nadie le ha explicado que estimular la lectura pasa porque más personas lean y no porque los que leen lo hagan por obligación y substituyendo el tiempo necesario para vivir por una lectura a punta de pistola… y encima niños. Lo necesario, señora Rigau, es tener más profesionales de la enseñanza y más próximos al alumnado para que puedan estimular la lectura, pero lo que usted pretende solo se puede tachar de maltrato infantil. Con mentes tan preclaras e imaginativas como la de esta señora no me extraña que el país vaya como va. Y se lo dice alguien que a lo largo de su vida ha leído más de 2.000 libros, muchos de ellos totalmente prescindibles, dígase de paso.
Este es el país que han de gobernar a golpe de recorte y miradas de reojo a los mercados mientras se saca la lengua para sudar y reclamar una caricia de la canciller alemana.
Aunque parezca mentira, en todo Internet, en el único lugar donde he podido encontrar una foto de Rajoy con Mas ha sido la de Intereconomía. De ahí la he sacado, todo sea que no me obliguen a retirarla, así que no hare más comentarios adicionales a este artículo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Detalles trascendentes de la historia: La primera guerra fría no acabó bien.

La Primera Guerra Mundial, también conocida como la Gran Guerra, no empezó sin previo aviso. De hecho se empezó a intuir el fatal desenlace mucho tiempo antes. La tensión nació de la rivalidad entre Napoleón III y Bismarck. A mediados del siglo XIX Prusia se había impuesto la tarea de unificar Alemania bajo la peculiar visión de este estado militarista. De todas formas, si no hubiese existido la figura de Otto von Bismarck, esas ambiciones se hubiesen estrellado contra la resistencia de la miríada de pequeños estados que constituían la Europa germánica. Más aún estando bajo la atenta mirada de la poderosa Francia del errático Napoleón III, sobrino del gran Napoleón Bonaparte. Al decir errático me refiero a que primero defendió el idealismo que llevaría a la unificación de Italia, pero que después, cuando comprendió el potencial de la Alemania en ciernes, quiso frenarla pero sin la decisión necesaria cuando aún pudo y sin capacidad cuando esta ya obtuvo demasiado poder.

Las tensiones que generó la rivalidad de estos líderes, al tiempo que un montón de pequeñas, y no tan pequeñas, guerras (guerra Franco Prusiana, guerra de Crimea, conquista de Dinamarca, toma de Colonia…), también sacudió a las diferentes sociedades. De hecho aquella protoalemania gozaba de una gran salud cultural. Pero Francia e Inglaterra también se movían bajo los movimientos culturales de la época.

Bismarck supo cuando debía tensar y destensar las relaciones controlando los tiempos. Cuando en 1890 el nuevo Káiser Guillermo II lo destituyó, el Imperio alemán ya era una realidad. Sin embargo, sin la figura de este gran líder y con el belicismo insensato de Guillermo, las tensiones ya no encontraron ningún tipo de compensación. Hasta las pequeñas guerras que habían servido a Bismarck para liberar parte de la tensión, con Guillermo parecían inflar más el globo de la las iras. En otro afán militarista Guillermo llevó a Alemania a una carrera que intentaba recuperar el tiempo perdido en el colonialismo. Fruto de esta tendencia se metió en 1905 en el sembrado de Marruecos buscando que esta se independizara de Francia, pero por primera vez desde hacía mucho tiempo, Francia apoyada en el Entente Cordiale y España, desarboló la revuelta, no sin alguna escaramuza. Guillermo, escocido, volvió a la carga en 1911. No sin grandes manifestaciones pacifistas protestando por toda Europa. Pero esta vez ya existía una intención provocadora pues Guillermo metió un cañonero en pleno puerto de Agadir (acción que Franco imitaría en un par de ocasiones cuarenta años después). En esta ocasión impedir la guerra le costó a Francia parte del Congo.

Pero después de aquel reto, lejos de bajar la tensión, aún aumentó más. Sobre todo cuando Rusia, cerrando la pinza sobre Alemania, se unió al Entente Cordiale. Por su parte Alemania firmó tratados mucho más concretos con sus aliados húngaros y austríacos, sin pensar que estos contaban con más enemigos que amigos y, además, unos ejércitos muy anticuados.

Por otra parte, Rusia, que si bien suponía una amenaza directa contra Alemania, también contaba con un enemigo al otro extremo que ya le había derrotado recientemente y con el que seguía manteniendo fricciones: Japón.

La guerra estaba cantada, después de más de sesenta años avivando el fuego, ya solo faltaba un desencadenante y el absurdo atentado de los Balcanes fue el comienzo, pero pudo haber sido otro y menos obvio. Especialmente Alemania estaba tan preparada para ese instante que se adelanto varios meses a sus aliados en el inicio de las hostilidades. En especial resulta chocante ver que Austria, la que había sido agredida, tardó mucho en movilizar sus anticuadas tropas.

De cómo terminó este conflicto ya hablamos en otro artículo. Lo que ahora me gustaría hacer notar es el paralelismo que posee esta guerra fría entre Franceses y Prusianos, con la que años después vivieron EE.UU. y la URSS. Destacando que, afortunadamente, la segunda tuvo un final algo más feliz.

Imagen de Otto von Bismarck tomada de www.escuelapedia.com


domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Por qué ningún programa electoral tiene en cuenta una eventual invasión zombie?

Una abuela corre, tirando del bracito de su nieta, que acaba de recoger en la guardería, para coger el autobús. La niña, algo soñolienta tras una siesta deficiente, se resiste a los empellones de la mujer y el conductor del autobús, impasible ante la escena, es impelido por su propio afán de llegar a destino en el tiempo establecido. A dos metros de la parada la mujer despide con la mirada su oportunidad. Se gira hacia la nieta ignorante de lo que pasa y le da una simbólica palmada en el trasero mientras le explica, en tono desagradable, “hemos perdido el autobús”.

Qué fácil nos es juzgar. Aquí vemos a una abuela que pega a la nieta y se deja llevar por esa histeria hueca que hemos asociado en los últimos años a los viejos de nuestro país. Pero cuál de esos viejos es capaz de pegar a su nieta pequeñita. Aquí hay algo más.

Esta mujer ha dejado en casa sola a su propia madre con Alzheimer. Hace tiempo que “serveis socials”, en cumplimiento de la ley de dependencia, tenía que haberle puesto algún tipo ayuda. Su hijo y nuera trabajan más horas de las que tiene el día. No era así antes de la crisis cuando una jornada normal y otra reducida les permitían un salario con asistenta, hijos, e incluso echarle una mano a ella. Hoy no se pueden permitir ni una señora que pase a buscar a su hija a la guardería. De hecho, para poder pagar la piedra en el cuello en que se ha convertido la hipoteca, tienen que obviar alguna de las comidas. También tendrá que dársela con su jubilación, la pobre abuela estresada que suerte tendrá si al llegar a casa su propia madre, en un despiste natural de su enfermedad, no la ha volado por los aires.

Más trabajo o ninguno, pero los que se enriquecieron en los supuestos tiempos de bonanza aún se esconden en un rincón a contar los billetes… de quinientos, claro.

No se aprovechó en 2002, el cambio de moneda, para buscar a los estafadores y sacarlos de la circulación. No se desactivo la burbuja inmobiliaria cuando sus fabricantes abandonaron el gobierno en 2004. Y ahora, cuando una crisis mundial nos pasa por encima, nos empujan como un lastre hacia el fondo, pero los ladrones flotan. Solo somos capaces de ver a una mujer dando un palo en el culo a su nieta pequeña.

Pero eso sí, la tonta ciudadanía sigue votando a los de siempre y sigue dando las mismas pobres excusas de siempre: el voto útil, sus propuestas son infantiles, para que vamos a dejar a otros que aún tienen que llenarse… Es lo que los especialistas llaman el voto zombie. Es decir que nuestra democracia está sostenida por el voto zombie que se come, como buen muerto viviente, nuestros cerebros ¿Y sigue sin extrañar a nadie que ningún programa electoral tenga un plan preventivo contra una invasión zombie?

Imagen extraída de www.thinkinfreak.com

sábado, 19 de noviembre de 2011

Detalles trascendentes de la historia: final de la Primera Guerra Mundial.


Cuando la gran guerra acabó, muchos soldados alemanes del frente occidental se sintieron tremendamente frustrados. Habían vivido los últimos días de la guerra escondidos en zanjas donde el avance de uno u otro bando solo podía realizarse asumiendo un número de bajas realmente injustificable. El impase, pues, era la norma bajo la cual transcurrían los días en las trincheras. Desde su punto de vista la guerra podía haber durado eternamente. Sin embargo el estado mayor sabía que la entrada de EE.UU. en la guerra aportaba al bando enemigo una aportación de soldados casi ilimitado. Además, EE.UU. pronto llenaría Europa de esas máquinas voladoras que podían superar las trincheras. El dominio de los Fockers tocaba a su fin. Por si fuese poco los espías hablaban de un nuevo recurso creado por los ingleses: el carro de combate. En aquellos primeros instantes fueron denominados tanques ya que fueron dispuestos secretamente en vagones de tren con el aspecto de grandes bidones de agua. Las trincheras más occidentales ya habían podido comprobar la eficacia de aquellos monstruos de acero que, aunque por aquel entonces aún tenían muchas limitaciones, suponían un cambio real en el avance de la contienda. Sin duda la rendición evitó una enorme cantidad de bajas innecesarias y, posiblemente, podría evitar unas sanciones mucho más duras contra el país germano. Pero todo terminó siendo un monumental error.

De una parte muchos soldados del frente no comprendieron la razón de aquella rendición. Sobre todo cuando habían visto morir a miles de compatriotas en aquellos campos embarrados y llenos de minas. Después de años viviendo un infierno les devolvían a casa en la tristeza de una derrota en la que ellos no habían sido vencidos. Este pensamiento se grabaría a fuego en la mente de muchos de aquellos veteranos, y en especial en la de un joven cabo llamado Adolf Hitler.

Meses después Alemania fue humillada, contra el criterio de Keynes y Woodrow Wilson. Además de obligar a los germanos y sus aliados a aceptar todas las responsabilidades del conflicto, se le impusieron enormes sanciones económicas y territoriales. Lo que sobrevino después es muy interesante, pero demasiado extenso. Sólo hay que decir una cosa, y es que hasta el 3 de octubre de 2010, Alemanía no terminó de pagar los intereses de la deuda generada por aquel tratado. Otra historia es el caso de la Segunda Guerra Mundial, muchos de sus pagos aún siguen pendientes, como la deuda de Alemanía para con Grecia que seguramente solucionaría los actuales problemas económicos de estos últimos si llegara a pagarse.

Imagen extraída de la Wikipedia

domingo, 13 de noviembre de 2011

El voto al PP como una mezcla de Paulov y Milgram y añadiéndole el odio a la ecuación (I)

El voto al PP como una mezcla de Paulov y Milgram y añadiéndole el odio a la ecuación (I)

Hace más de 20 años, cuando el PP se llamaba AP, sentí una enorme curiosidad por conocer la clase de personas que eran capaces de votar a un partido político que pretendía dar continuidad a las estructuras franquistas. Mi extrañeza fue mayor cuando, a finales de los 90, este partido aumentó mucho su influencia. Estaba claro que su cambio de nombre no se debía a un cambio en su ideología, era más una cuestión económica (así se desprendía de muchas deudas que dejaba sin pagar), pero también estaba claro que para sus supuestos votantes aquel cambio si había significado algo. Sobre todo cuando llegaba con la definitiva pérdida de representatividad del CDS, heredero de la victoriosa UCD. También hay que hacer constar que muchos de los componentes de aquella UCD pasaron a las filas de AP con su disolución. Con todo, salvo contadas figuras como Herrero de Miñón y Rodolfo Martín Villa, pocos mantuvieron su nivel de influencia en el momento de la irrupción de la franquicia PP. Ni siquiera elementos tan marcadamente franquistas como el exministro de cultura Ricardo De la Cierva. De hecho algunos han hablado de que Aznar cambió las tendencias. Pero eso tampoco es verdad.

AP subió de algo más de un millón de votos a los 5 millones, cuando Suarez fue defenestrado de la UCD y sólo logró pasar de esos 5 a más de 8 en las elecciones del 93, cuando Suarez abandonó definitivamente la política. Hay que señalar que el partido que heredaba las consignas del franquismo solo era mayor fuerza política en tres provincias gallegas y en la mayoría de las de Castilla-León. En las siguientes elecciones el PP se movió en un pequeño margen por encima y por debajo de los 10 millones de votos, aunque en las próximas elecciones (20N) se habla de 11 millones (incluso los 12 millones los más pesimistas). Personalmente creo que batirá su record de votos, pero se mantendrá aún lejos de los 11 millones. Volverán a la mayoría absoluta del año 2000 pero solo gracias a la abstención y la ventaja que le otorgará la Ley d’Hondt ante la dispersión de voto. ¿Cómo es posible que un partido que se quitó la máscara entre 2000 y 2004 mantenga un número de votos próximo una cuarta parte de la población de nuestro país? ¿Acaso un porcentaje tan elevado como el 25% de la población sostenía la dictadura franquista? Obviamente no.

En las primeras elecciones UCD, en la persona de Adolfo Suarez, se llevó el voto del agradecimiento, pero su partido estaba lleno de figuras que todavía pensaban en clave franquista. Auténticos trepadores arribistas que tardarían muchos años en captar los nuevos mecanismos de la naciente democracia (si llegaron a hacerlo alguna vez), pero que la larga sombra de su líder les permitía mimetizarse en las cambiantes estructuras del poder. La ruptura entre UCD y Suarez fue la debacle de este partido ya que el voto se dividió entre el partido y la persona, pero sobre todo marchó hacia una AP (1982) que algo tenía que ofrecer… ¿Pero qué?

Si analizamos las provincias donde este partido venció podremos tener una idea. La provincias que se decantaron claramente por la AP de Fraga Iribarne, fueron Lugo Orense y Pontevedra, en Galicia, y Ávila, Burgos, Soria, Guadalajara y Segovia en Castilla-León. Por otra parte Ávila, en el 1986, aún confía en el CDS de Suarez, pero la CD (nombre de la coalición que lideraría AP en esos comicios) le seguía a continuación (ambos con un solo escaño, igual que el PSOE). A partir de ese momento Ávila sumaría los votos del CDS a los del PP en las siguientes elecciones, así hoy se mueve sobre los 70.000 votos y arrancando 2 de los 3 escaños de la provincia y amenazando el tercero si baja lo suficiente el segundo partido. Al final la traducción de votos a escaños en estas provincias resulta muy rentable. Menos de 30.000 votos suponen un escaño.

Pero cómo es posible que, unas personas que pudieron sufrir bajo el franquismo y a los que las políticas de derechas y neoliberales pueden llegar a perjudicarles, puedan ser capaces de votar a los populares. ¿Alguien les engaña? Claro que no, a no ser que sean ellos mismos. ¿Es el caciquismo el responsable? No, ya que la mayoría de las veces el votante llega a la urna convencido de su voto. También podría ser que los decididos pasos hacia la democracia de un político nacido en el Movimiento franquista, como fue Adolfo Suarez, hubiese podido convencer al pueblo de que sin el dictador todos podemos ser demócratas. Personalmente veo esto algo simplista, pero estamos hablando de un país dominado por las mentes simples y poco asesadas que tragan catolicismo a manta y beben Telecinco amarillo.

Así pues, la primera cuestión que hay que tener en cuenta es la poca educación democrática que tiene en general la sociedad española, y en especial la que procede de zonas campesinas. En estas áreas prevalece aquella idea tan nuestra del “¿qué hay de lo mío?”. Una persona próxima y capaz de saltarse las normas para favorecernos en algo, aunque sea a costa de llenarse los bolsillos, es preferible a un idealista que pretenda arreglarlo todo dentro de la legalidad, pero sin permitir los pequeños excesos de la ciudadanía. En las zonas poco habitadas, el voto se compra con corruptelas que, por estar compartidas por la mayoría de la población, jamás llegarían ante ningún tribunal. Los que menos sufrieron bajo el franquismo son capaces de perdonar más fácilmente por un par de favores. Y no duden de que el avezado político no duda en vender como un favor hasta el humo de un cigarrillo. Por supuesto que la falta de educación (especialmente democrática) forma parte de este proceso de “PPtización”, que además muchas veces se completa dentro de las iglesias con unos sacerdotes que hacen más campaña política que misa. Parece que muchas iglesias de nuestro país han sido invadidas por mercaderes políticos que llevan sotana y reparten sacramentos con muy poca vergüenza. Jesucristo no fue capaz de expulsar a los mercaderes por demasiado tiempo de la casa de su Padre. A esos votantes del PP solo hace falta recordarles levemente las ayudas obtenidas para afianzar su tendencia. Igual que hacía la campanita con los perros del experimento de Paulov. Y el señor de la sotana siempre mueve la campanita mientras el monaguillo pasa el cepillo.

Una vez establecido un voto original, vamos a hablar de otra fuente de voto también muy arraigada en nuestro país: el “hooliganismo político”. “Hooligan” es una palabra inglesa que normalmente habla de fanáticos violentos de un equipo deportivo. En nuestro país cambiaremos la violencia por agresividad verbal y el club de fútbol por unos colores políticos: comunistas, socialistas y ahora el PP. Si unimos a esto un sentimiento de culpabilidad encubierto, veremos que los fans del PP tienen que ser realmente fieles. Cuando los hooligans se relacionan entre sí, fortalecen aún más su decisión. Ellos son conscientes de que su voto y su apoyo hace daño a la sociedad, sin embargo siguen ejerciendolo reforzados por esos mensajes del entorno, igual que sucedía en el experimento Milgram. A diferencia de los votantes tipo Paulov, los hooligans no tienen que haberse visto favorecidos por el PP. De hecho son una capa superior que se ve fortalecida por los mensajes convencidos de la anterior así que también son decididos votantes y defensores de la tendencia. Muchos de ellos son gente mayor a los que se les ha privado la capacidad de escuchar otras posibilidades y que sienten terror ante la palabra comunismo (este terror fue hábilmente inculcado durante los 40 años de dictadura y ya forma parte de las áreas límbicas de sus cerebros). Para estas personas se ha inventado todo un mundo ficticio, como los libros de psudohistoria de Pío Moa, o emisoras de televisión como Intereconomía y que, seguramente, tienen su máximo exponente ideológico en las palabras de Federico Jiménez Losantos.

Entornos cerrados crean nuevas generaciones marcadas por la misma mancha y el hooliganismo se extiende más y más, social y geográficamente. Y a partir del año 1993 este llegó a las grandes ciudades. La más vulnerable, por su desorganizado crecimiento, es Madrid. A partir de ese momento el PP extenderá todo su potencial en todas las elecciones que vendrán. Los 9 millones de votos serán, por mal que lo haga y por indecente y demostradamente corrupto que sea su comportamiento, un número de votos del que ya no bajarán. Y aunque el fenómeno del hooliganismo existe alrededor de casi todos los partidos políticos, en ninguno es tan poderoso como en el del PP. Especialmente porque es mantenido y avivado por el capital a través de una enorme maquinaria de prensa afín, que no duda en manipular emocionalmente todas las informaciones para beneficiar a esta tendencia. De este modo, 9 millones de españoles, de los que solo unos 600.000 son realmente franquistas, apoyan a un partido que no duda en utilizar el odio entre regiones cuando le conviene.

La pregunta ahora es: ¿se darán cuenta esos 9 millones de españoles ciegos del fracaso que se nos viene encima? ¿Y cuando ya haya llegado? La respuesta es fácil: no y no. De eso se encargan y se encargarán Antena 3, Onda Cero, Tele 5, La Gaceta, El Mundo, ABC, COPE, VEO7, 10, Canal 9, La Razón… y en general la mayoría de medios de radio, televisión y prensa, porque para ello las pagan los que se van a beneficiar verdaderamente de las políticas de este partido. Solo hay un medio que el PP no domina: Internet. Aunque lo intenta, pero si hoy el voto se diera solo entre los internautas, el PP saldría brutalmente derrotado. Claro que también sería barrido el PSOE. En Internet dominan los que apoyaron al 15M y a otras tendencias muy alejadas de los grandes partidos, que no se dejan comprar por una piruleta chupada, pero es que, además, solo en la red existen las ideas adecuadas para acabar con esta crisis que esta soliviantando nuestra tradicional balsa de aceite política nacional (esto último del aceite, para quien no lo haya entendido, es ironía).

Imagen extraída de la wikipedia.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Alemania debería abandonar el euro

Sarkozy y Merkel se reúnen periódicamente como amos soberanos de Europa. Puede que algunos países como Finlandia puedan compartir parte de sus idearios económicos, pero la realidad es que esta confabulación de los dos más fuertes no es sana. Especialmente cuando Francia y Alemania imponen a los demás países unas medidas que lejos de ayudarles a combatir la crisis aún la agrava más. Pocos recuerdan que precisamente los teutones no alcanzaron los mínimos necesarios para entrar en el pacto del euro. Entonces se hizo una excepción que recuerda aquello del café para todos (torrefacto en este caso).

A nadie le parece curioso que esta confabulación franco-germánica pretenda ahora expulsar del euro a gran parte de los recién llegados y poner en un segundo nivel a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España. Entre tanto, después de tres años necesitando que el BCE baje el precio del dinero y devalué la moneda para crear más líquido que sirva para compensar la diferencia entre el precio de la deuda soberana teutona y la de los hermanos pobres, seguimos viendo que el euro sigue adaptado solo a las necesidades de Alemania ¿Entonces, si es Alemania la que exige y la que no permite responder al BCE como se necesita, no sería lógico que, para el bien de todos y la supervivencia de la UE, fuese Alemania la que abandonara el euro?

Hay más razones, pero vemos que el gran problema de Italia y España es el paro y el elevado valor de la deuda soberana. Ninguno de estos dos países debe seguir reduciendo su déficit porque eso solo sirve para reducir más su ya escuálida masa empleada. Los dos grandes países latinos de Europa necesitan una inyección de líquido y una mayor competitividad del euro. Las medidas necesarias son potestad del BCE, pero mientras este esté al servicio de la economía insolidaria de Alemania, no se puede lograr.

Entre tanto el BCE se dedica a sacar bancos centroeuropeos de la banca rota. El último de ellos financió una excesiva ce ilógica compra de armas griega a empresas, precisamente, de Alemania y Francia. Las empresas armamentísticas de esos países parece que no han notado la crisis, gracias a las bancas de esos países que aceptaron la “hipotecación” de Grecia. Y si no paga… no se preocupen, para eso sí está el BCE.

Palabra de Merkel, palabra de Sarkozy… ¡Te alabamos dios del capital!

Imagen tomada de observadorjuvenil.wordpress.com



domingo, 6 de noviembre de 2011

Llamada a la cordura a través del tiempo


Ya sabéis que no me gusta utilizar textos de otras personas aquí, pero resulta que he encontrado en la red una especie de carta dirigida a todos los españoles y escrita por Andreu Buenafuente. Data de 2005 y el tema en cuestión debería estar totalmente superado, pero no es así. Nos acercamos a unas elecciones que antes de realizarse ya parecen totalmente decididas. Sin embargo los políticos cacarean como siempre y vuelven a usar y abusar de las diferencias entre unos y otros. Duran i Lleida (CiU), Peces-Barba (PSOE) y Arenas (PP), ya han dejado escapar sus lindezas con el fin de enemistarnos como ciudadanos del mismo país, para hacernos olvidar que ellos y sus partidos son los verdaderos responsables de nuestras desgracias.

Sin más preámbulos les dejo con la llamada a la cordura de Andreu Buenafuente.

Soy Catalán ( Pásalo )
Martes, 1 de noviembre de 2005 - 17:59h.

Yo soy catalán sí y sólo espero que las cosas vayan bien en todos los aspectos de la vida. Sólo espero (sigo haciéndolo cada día) que el ser humano o lo que queda de él, trabaje por un mundo mejor. Más justo, menos competitivo y excluyente con los que no tuvieron la suerte de nacer en un punto, llamémosle rico del planeta. Para desear lo que acabo de decir, uno puede ser catalán, gallego, croata, venezolano o de ninguna parte. Hay gente que no se siente de ninguna parte. Hoy, he empezado denominándome catalán a causa del enorme e incompresible chaparrón político que se ha desatado sobre nuestras cabezas, como si no hubiera temas importantes. Con motivo de la ya famosa propuesta del Estatut (que nadie ha leído), se ha recrudecido y hasta envenenado el eterno debate sobre nuestros DNI, los supuestos sentimientos de patriotismo y ese tipo de cosas que no nos importan a la gente de la calle. Dado que ésta es una sociedad mediática apabullante, los presuntos periodistas y sus grupos ejercen de jueces en lugar de informadores. Predisponen en lugar de servir las noticias.

Así es como se oscurece el clima y se cambian la palabra "debate", por "crisis" o "debacle nacional". La derecha se apunta al carro de la crispación y demuestra que no sabe vivir en la oposición. No tiene ideología. Sólo pretende recuperar el control del "chiringito". Y, para eso, cuanto más grande e incuestionable sea el "chiringuito" nacional pues mejor. A la derecha, le trae al fresco la modernidad y la evolución del estado. Si pudiera, ni se hablaría de eso. Como si callar, eliminara el problema. Los políticos, en general, enfocan los temas con torpeza, se les escapan de las manos y generan la inquietante sensación de que "tenemos un problema". Bueno, pues yo no tengo ni quiero tener problemas de este tipo. Yo exijo que el estado aplique todos sus mecanismos legales y reguladores para eliminar el conflicto de nuestra vida cotidiana. Somos libres. Nos gestionamos así y el miedo, el oscurantismo y los apocalípticos deberían estar prohibidos. Porque no es sano, ni moderno, ni democrático. Todos aquellos, los que sean, que aviven el fuego de la controversia, deberían verse en un espejo y contemplar sus aspectos de hechiceros de la tribu.

Si Catalunya quiere un nuevo estatuto, ¿qué vamos a hacer? Pues lo que dice la ley. Esperar a que el Parlamento español se pronuncie y considerar todas las declaraciones vertidas durante el proceso como un elemento más del juego democrático. De nada sirve juzgarlas por separado. De nada sirve ensalzar a los radicales, ni demonizar a los que discrepan, ni ridiculizar al gobierno. Bueno, sí. Sirve para cargarse al estado. Aquí, donde yo vivo, nadie quiere ofender a nadie. Nadie quiere enfrentamientos porque las heridas del pasado son demasiado dolorosas como para desear reabrirlas.
¿Unidad Nacional? Estaremos unidos si respetamos nuestras diferencias e identidades, conservadas con esfuerzo y alguna tragedia a través de los siglos. Si nos sentamos en una mesa a construir la España del siglo XXI, conseguiremos erradicar esa sensación de pantano agrietado que amenaza con llevarse por delante tantos años de poso común.

Los tiempos cambian y los pueblos que conforman el Estado español son más listos, avanzados y orgullosos. ¿Que hay de malo en eso? El orgullo sumado nos hará más fuertes. Nos plantará ante Europa como un pulpo de tentáculos rápidos y musculosos y no como un cangrejo con boina que camina hacia atrás y no ve el progreso aunque lo tenga delante de sus narices.

Soy catalán. Mis padres emigraron desde Andalucía tras una guerra fratricida. Mi jefe es italiano y vive en Madrid. Uno de mis mejores amigos es de Chamberí. Su hija nació en China. Mis parientes se reparten por Valencia, Murcia y Galicia. Mi compañera de trabajo nació en New York. Toda esa gente, ahora y aquí, pedimos políticos a la altura de las circunstancias que negocien nuestro futuro con sentido común y profesionalidad.

ANDREU BUENAFUENTE.

Imagen tomada de www.rankingfamosos.com


viernes, 28 de octubre de 2011

Crisis: ¿hemos tocado fondo?


No sé si la cosa se podrá mantener, pero por fin hay una luz al final del túnel. Pero, como dice el chiste, ahora vendrá el tonto de turno y la apagará. Desgraciadamente el problema de nuestro país es el peor: el paro. Llevamos años diciendo que desgraciadamente ese es un problema endémico de España, lo que pasa es que con la fiebre del tocho nos hicieron creer que éramos otro país. Y entre tanto llegaron miles de emigrantes a los que una multitud de malos empresarios sin escrúpulos se dedicaron a explotar sin pensar en el mañana. Y los precios de todo se dispararon mientras los salarios se quedaban más atrancados que el wáter de Carpanta. Entre los unos y los otros se instalaron en nuestro país un montón de vampíricas multinacionales para aprovechar la coyuntura y las subvenciones de turno, mientras los polítiquillos de zona sonreían a los flashes y alargaban la mano por debajo de la manta. Desde 1999 a 2007 vivimos un engaño que sirvió para enriquecer a los amigos de alguien mientras nos dejaban al resto con el culo al aire... y todo con el beneplácito y para el beneficio de una banca con menos empatía que Jack el destripador. Después, cuando la crisis empezó a asomar su peluda patita por debajo de la puerta, levantaron el vuelo los príncipes de la oscuridad, mientras aquellos que se hicieron llamar empresarios presionaban para obligar a bajar el precio de los despidos y así liberarse de sus últimas responsabilidades y huir con el oro muy lejos de los daños causados.
Ahora el paro alcanza índices que rozan el límite de la revuelta social (en países donde no existen las estructuras familiares del nuestro ya hace tiempo que habría una guerra civil). Y eso que gran cantidad de toda aquella inmigración que llegó, se ha marchado en busca de nuevos horizontes. Sin embargo, los que se quedaron, buscan una salida airosa y muchos de ellos han empezado a abrir negocios. Si unimos a esto que los cierres continuados habían dejado infinidad de locales vacíos y que ahora empiezan a bajar los alquileres, estamos diciendo que se ha abierto una nueva esperanza al resurgir de los negocios a pequeña escala.
Para que la economía a gran escala vire hacia la recuperación aún nos faltan los dos mismos detalles de siempre: que baje el precio de la vivienda un 40% y que los capitales empiecen a abrir el grifo del crédito. El resto de la economía está esperando. El gran peligro es que a algún político loco le dé por ceder a las descerebradas pretensiones neoliberalistas de la CEOE, y rebaje los listones del despido, porque entonces nos encontraríamos con una nueva oleada de parados que ya no nos permitiría remontar la economía en al menos seis o siete años.
Entonces, además de estar empezándose a ocupar locales vacíos, qué ha cambiado para ver esa luz al final del túnel. Pues es el sector inmobiliario, el culpable de nuestra mala situación actual y el generador de la perniciosa euforia previa a estos momentos. Si bien es cierto que aún quedan infinidad de los llamados expertos en el sector que insisten en que es el momento para comprar (más llevados por sus intereses que por la realidad, como siempre), ya hay un grupo que está cogiendo el toro por los cuernos y reconoce que los precios de la vivienda están entre un 25 y 45% por encima de lo que permite la economía. Y si alguien se decide a empeñarse para comprar en estos momentos se abre la puerta a quedar en el lugar del ejercito de desahuciados que empieza a poblar nuestro país. Los expertos (los sinceros) no entran en las tonterías de si los costes de producción o los valores del suelo… y mucho menos en aguantar los precios vendiendo lo mejor del mercado a las mafias rusas. La racionalidad vence y ya se habla de una bajada de precios constante durante los próximos dos años o hasta llegar a los llamados valores de reconstrucción económica. Esto es lo que es, lo que será y lo que siempre fue, pero hay una diferencia: los expertos han reconocido la realidad y ese es el primer paso para encontrar las soluciones que necesitamos.
Nuestro drama es haber creído en ese neoliberalimo que no soluciona nada. Si se quiere salir de las crisis hay que coger el toro por los cuernos y jugársela. Uno o es keynesiano (neokeynesiano que las teorías del inglés se han retocado y perfeccionado mucho en las dos últimas décadas) y sigue abriendo puertas, creando impuestos y subvencionando todas las salidas, o es shumpeteriano y deja que todo lo inútil y falaz se hunda antes de abrir el grifo. En cualquier caso toda solución supone grandes sacrificios, pero no esta continua sangría que nos está extenuando sin salir del agujero. Más al contrario, nos arrastra hacia una depresión sin límites.
La luz está ahí, pero ahora toca proteger el empleo y acabar con los pillos que entorpecen todos los esfuerzos de la ciudadanía. Es el momento de encontrar fuentes de financiación y apostar por una sola vía esperando haber acertado en la elección porque no hay mucho margen de maniobra.
¿Y los datos del paro?
Los datos del paro son la confirmación de todo lo dicho. No se ha protegido bien el empleo y se ha hecho demasiado caso a los malos empresarios capitaneados por una CEOE que ha resultado ser la abanderada del absurdo y pernicioso neoliberalismo. Ese que en lugar de buscar salidas económicas solo pretende justificar las acciones egoístas de un sector muy pequeño de la sociedad.
Una ley básica de la lógica dice que si algo parece absurdo y al aplicarlo no funciona es que es absurdo. Y al abaratamiento del despido me remito.
Y si entre tanto Sarkozy, la Merkel y el BCE recobran la cordura, mejor. Pero en esta Europa de egoístas conservadores no podremos tener muchas esperanzas de verdadero apoyo.
Imagen extraída de www.elpuntavui.cat

lunes, 24 de octubre de 2011

Encuestas y otros engaños electorales.


No todos los estudios que se realizan antes de unas elecciones son publicados. De hecho, algunas de las encuestas de las que después nos ofrecen unos resultados en porcentajes de intención de voto, realmente dan algunas otras conclusiones mucho más interesantes, pero que son solo para los ojos de quienes encargaron la encuesta.

Para desentrañar los misterios que aquí se ocultan empecemos por saber quién solicita o lleva a cabo esas encuestas. Para empezar existen una infinidad de empresas que realizan encuestas preelectorales, unas más conocidas que otras, algunas con cierto prestigio o nombres conocidos, y otras sin él. Seguro que alguna vez han escuchado aquello de “en una encuesta realizada por demoscopia”, o “eco-consulting”, o… bueno hay muchas empresas que se dedican a ello. Se supone que hay un amplio mercado y, seguramente, muchas de esas encuestas, parcial o totalmente, serán adquiridas o encargadas por más de un interesado. Pero vayamos al ojo del huracán y pensemos en quienes son estas personas o sociedades interesadas en una de estas encuestas.

El primer objetivo de una encuesta en general, o más bien del resultado final, es el público y posible votante. Dado que los porcentajes de intención de voto pueden influir a su vez en la intención del voto de los propios votantes, estas encuestas pueden utilizarse para variar o afianzar el voto de los mismos. Desde este punto de vista los partidos políticos serán los primeros interesados en filtrar estos resultados. Una filtración que vendrá acompañada, sin lugar a dudas, de la explicación más conveniente a los intereses del partido que la realiza. Así, unos resultados idénticos o similares, serán expuestos de formas diferentes y acompañados de, también diferentes, explicaciones según el partido que los manifieste. Pero no todos los partidos se pueden permitir elaborar una encuesta por su cuenta. En nuestro país, a nivel nacional, solo PP y PSOE manejan dinero suficiente para realizar una encuesta completa. Por otra parte, a nivel de comunidades autónomas, también lo pueden hacer PNV y CiU. Hay que tener en cuenta que estas encuestas no solo hablan de la intención de voto, que es lo que nos dejan ver a los mortales de a pie, sino que, si alguna vez han contestado a alguna de estas encuestas habrán visto, también se hacen otra serie de preguntas que verifican la fortaleza de esa intención, el estatus social, como han penetrado las ideas de cada partido y toda una serie de detalles que, una vez estudiados, pueden permitir al contratante establecer una estrategia ganadora. Así pues, estas estadísticas ya dan una sustancial ventaja a los partidos más ricos y que muy poco tiene que ver con sus verdaderas capacidades para el ejercicio del gobierno. No es de extrañar, pues, que ocasionalmente algún nuevo partido, como UPyD, utilicen esta herramienta para intentar mejorar sus resultados.

Otro cliente habitual de estas encuestas son los medios de prensa. Es cierto que estos acuden en ocasiones a encuestas tan complejas como las anteriores con oscuras finalidades, pero lo cierto es que a la prensa solo le interesa realmente aquello que puede divulgar. No es de extrañar así que, muchas veces, en lugar de realizar sus propias encuestas, acepte los resultados interesados que le brindan los propios partidos políticos. Después de todo, para ellos lo verdaderamente importante es tener información interesante que poder vender a sus lectores, oyentes, espectadores… Sin embargo la prensa necesita informaciones nuevas cada poco tiempo así que ellos mismos o empresas contratadas, están haciendo encuestas continuas cuyos resultados dan a conocer cada pocos días. Estas encuestas se limitan, en muchas ocasiones, a una sola pregunta: “¿A quién va a votar?”.

Por supuesto, los partidos comentan estas otras estadísticas y las valoran en su propia clave partidista. Sobre todo los partidos antes nombrados, que así quitan valor externo a sus propias encuestas más completas que son las que les servirán para elaborar su discurso.

Pero existen un tercer grupo de clientes mucho menos conocido y que acude a encuestas tan profundas o más que las que elaboran los partidos. Por lo general hablamos de grupos de poder como fundaciones, bancos, grupos financieros, asociaciones… Detrás de estas corporaciones hay personas que por lógica no deberían interesarse abiertamente por estos temas. Y no lo hacen, lo que les importa es ayudar a ganar a aquellos que puedan favorecerles en un futuro no muy lejano.

Alguno de estos entes puede realizar sus consultas en ambientes cerrados como la comunidad católica. Tal vez para conocer la ideología de sus feligreses o quizá para usar esas encuestas para idear una forma de inducción del voto… ellos sabrán. Pero la mayoría de estas encuestas no se divulgan nunca o aparecen tiempo después, como hizo alguna entidad financiera hace unos años, reflejadas en un estudio relacionando la fidelidad de las encuestas con los resultados en función de la renta en cada zona del país… ¡Impresionante!

Finalmente están las encuestas realizadas por las instituciones públicas. Antes eran obra del Instituto Nacional de Estadística (INE), pero con el tiempo se han limitado sus preguntas, aún así, Estado Y Comunidades Autónomas, siguen encargando a empresas especializadas, unas encuestas que son susceptibles de usarse con fines partidistas.

De cualquier forma, a los pocos partidos con posibilidades de gobernarnos, a los grupos de poder y a los centros administrativos, solo hay dos tipos de datos que verdaderamente les preocupen y son los que llevan las siglas: “n.s./n.c.”.

Para CiU, PNV y PP el “no sabe o no contesta” quiere decir que están frente a una posible abstención y deben lograr que así se quede. Porque estos partidos ya tienen sus votos totalmente definidos, con un grupo de votantes fieles que varían muy poco y que les otorgan la victoria cada vez que el resto de votantes deja de ejercer su derecho a voto o desperdicia este entre las trampas de la ley d’Hondt.

La interpretación de PSOE (PSV, PSC…) es ligeramente diferente. Para los socialistas (de nombre) este es el grupo de los indecisos. Votantes que han dejado de serlo, que hay que hacer que vuelvan y, sobre todo, evitar que se abstengan o voten a partidos sin representación que, en último término, también favorecería a sus rivales más inmediatos: los partidos anteriores.

De este modo, cuando nos preguntan por nuestro voto en una encuesta, no deberíamos de contestar, decir que no sabemos a quién votar, o deberíamos mentir (personalmente veo más utilidad y decencia en las dos primeras opciones), porque estamos entregando a partidos y grupos de poder una información que solo les favorece a ellos, no a nosotros. Pero es que la prensa presenta de una forma tan bonita las estadísticas, y los partidos les dan un sentido tan emocional, que no podemos resistirnos a ser orgullosos con nuestra tendencia de voto. Aunque estemos dispuestos a cambiarla mañana. Tanto tiempo luchando para que nuestro voto sea secreto y qué fácilmente se lo vendemos a esa encuestadora de ojos verdes. Pero no se engañen, no son los ojos, ni las piernas, ni la sonrisa… hablamos porque nos creemos que con nuestras palabras estamos colaborando en la victoria de nuestro candidato favorito… ¡Ilusos! ¡Por favor, que estamos cien puntos abajo!

Y ya el colmo son esas encuestas llamadas a pie de urnas. Sí, cuando se te acercan de una importante emisora de televisión con cámara y micrófono en ristre a la salida del colegio electoral. Que pocos se resisten a dar explicaciones de su voto que tendría que haber sido secreto. Pero todos esperan verse en el noticiario de las 20h; cuando los únicos datos que existen son esas encuestas a pie de urna. Ante ese deseo nadie es capaz de ver que no hay ningún piloto encendido en la cámara y que lo único que les interesa a los de la TV es el dato de su voto que anotan mientras el despistado votante sonríe a la cámara apagada y ofrece su voz de barítono al micrófono sordo.

Y entre tanto llegan los primeros resultados y manifiestan que los de siempre ganan, seguidos por los de siempre también y a continuación, muy lejos, hay otros que se quedan castigados otra vez sin voz ni voto. Y todo eso lo vemos en la tele, seleccionando el canal de quien nos encuestó para comprobar que nos han robado nuestro minuto de gloria. O tal vez visionemos nuestro canal favorito mientras deleitamos nuestro paladar con una buena “birra” y eructando al presentador nuestra tranquila abstención de descreído democrático apoltronado en el sofá.

Curioso que los unos y los otros salieron a la calle el 15M, el 19J y el 15O, pero cada uno ha seguido dando la misma respuesta en las encuestas y entregando, o no, la misma papeleta en las urnas. Ni por un momento han pensado en cambiar el guión de la película y dejar de contestar a los grupos de poder para mantener en secreto su voto como le da derecho la ley, y al final votar decidido a un partido que tenga algo que decir aunque no tenga esperanzas de ganar. Solo así se completa la revolución de las palabras, de la paz y de la ingratitud de todos esos que han gobernado, gobiernan y gobernarán olvidando que son meros albaceas temporales de un pueblo soberano.

Imagen tomada de comunicacionelectoral.wordpress.com