martes, 25 de agosto de 2009

Un verano sin noticias, un mundo en crisis y lo que nos quieran contar.


Un verano sin noticias, un mundo en crisis y lo que nos quieran contar.

Con el final del mes de agosto, el próximo lunes, la mayoría de los españolitos de a pie habrán cerrado su apartado vacacional y caído esa abulia post-vacacional que nunca se sabe bien si es por el calor, por lo que pudo haber sido y no fue o porque ahora queda un año entero para poder descansar de nuevo.

Siempre se dice que en el verano desaparecen las noticias mientras los políticos se van de vacaciones, pero lo cierto es que durante esos tres meses se producen los temas que nos darán para hablar durante otros tres meses. Lo que realmente ocurre en verano es que los medios de comunicación pierden a sus periodistas abanderados y se trata de relativizar las noticias para no perder pistón en el competitivo mundo de las informaciones. Por eso, durante el mes de julio y aún más durante el de agosto, Internet, el medio anónimo y que nunca descansa, pasa a dominar el panorama informativo. Un dominio que queda en suspenso hasta la vuelta al trabajo cuando las necesidades de comunicación interpersonal llevan al desarrollo y extensión de esas noticias a lo largo de la sociedad.

NISSAN

En verano las grandes empresas realizan sus reajustes lo más lejos posible de los ojos de la sociedad. Hemos visto el caso este año de Nissan, que con traición (han colaborado CC.OO. y UGT) y nocturnidad veraniega, han despedido a cuantos empleados no afiliados a estos dos sindicatos les ha venido en gana.

Cuando se realiza un ERE, por lo general, existen unas normas que, además, se corrigen pactando con los sindicatos que conforman el Comité de Empresa (no vamos a explicar cómo se conforma este pues depende de acuerdos previos que, en ocasiones pueden ser muy complejos). De cualquier forma, originalmente, las normas para proceder a los despidos especifican que dentro de una categoría determinada siempre se empieza por despedir a los que llevan menos tiempo en la misma. Es una fórmula para asegurarse que la empresa no despedirá más empleados de los necesarios, porque el ahorro en salarios no es tan importante, y por otro lado recuerda a la empresa el grado de compromiso social que debe pagar por obtener una fuerza de trabajo y poder vender y obtener beneficios en un mercado determinado. Los sindicatos que conforman el Comité de Empresa deben velar por la contemplación de esos valores sociales, sin embargo hay un problema. Aunque exista esta norma de proceder la ley especifica que se debe pactar con ese Comité de Empresa que contemplará excepcionalidades, pero a un tiempo la ley no especifica una reglamentación para esa contemplación. Esta es la razón de que las grandes empresas, previo pago a los sindicatos mayoritarios de grandes sumas de dinero por “trabajo administrativo en la contemplación de una función de la empresa”, pacta el despido de empleados más viejos y a los que se les daña personalmente mucho más, a cambio de otros que llevan menos tiempo y convencen tanto a empresa como a sindicatos. En este caso (el de Nissan), como ya ha pasado en otros similares últimamente, se han mandado a la calle a empleados más antiguos (algunos con edades muy complicadas para obtener otro empleo), para acoger a otros con menos tiempo, pero el carnet de los sindicatos mayoritarios.

Moraleja: si eres viejo hazte traidor si quieres sobrevivir.

Finalmente, después de la sorprendente traición (aunque aún no sé por qué digo lo de sorprendente si ya empieza a ser una fraudulenta regla), sin informar a los trabajadores, un buen día, se les da el alto en la puerta de la fábrica, se les entrega la carta de despido y se les niega el pase al interior para recuperar sus pertenencias. Una semana después, de uno en uno y con acompañamiento de seguridad, se les permitió recuperarlas. Uno de los empleados guardaba allí unas entradas para el teatro que eran el regalo de cumpleaños para su hija que cumplía 18 años, las pudo recuperar tres días después de la fecha de la obra. Su hija recordará su mayoría de edad con un regalo que nunca recibió y el paro, para siempre de su padre, con más de 12 años de antigüedad en su empresa y sin que esta, en todo ese tiempo, haya podido decir nada negativo de su compromiso con la misma. Está claro que hablando de compromiso no se puede decir lo mismo de la citada empresa (y en general de ninguna, no hace falta más que mirar a la banca) y aún menos de los sindicatos que debían evitar esas situaciones.

Hoy los despedidos bloquean el paso a la factoría. Saben que no pueden hacer mucho, pero esperan que se les vea, que se les oiga y todos conozcan su historia. No es fácil cuando los medios de comunicación pierden su memoria entre el calor del verano.

Tal vez no sea mucho, pero por mi parte, si Nissan no se lo replantea, mi próximo coche no será un Nissan... y tampoco un Renault que posee la mayoría del accionariado.

SPANAIR

En el calor del verano, esta empresa también dijo a los empleados de Mallorca que pusieran sus cosas en un hatillo y nadaran hasta Barcelona. Está claro que es más fácil trasladar a un millar de famélicos trabajadores que a una decena de orondos ejecutivos. Tal vez porque si el empleadillo no traga se le dan cuatro perras y a la calle, pero si lo hace el ejecutivo hay que pagarle cifras con muchos ceros.

Y de ceros va esta empresa y su suministradora Boeing. Ambas fueron obvias responsables del accidente de Barajas hace un año y se van a escapar de rositas. Pero respecto a l empresa española aún es peor, porque después de aquella tragedia sigue manteniendo esos mismos aparatos y en un estado pésimo. Este verano he podido comprobarlo volando a Lanzarote en uno de sus pésimos aparatos de la serie MD-80, con la butacas medio rotas y que ya nos hizo esperar más de tres horas en la T1 de Barcelona para reparar una sospechosa avería. Para más indicativos, tres pasajeros desistieron de sus vacaciones en ese margen de tiempo. La mayoría hizo reclamaciones, pero yo preferí no hacerla... sólo faltara que nos hicieran viajar, de nuevo, en un avión sin reparar. No obstante este es mi consejo, que seguramente molestará más a esa compañía: consulten en su agencia de viajes con qué compañía volarán y si resulta ser Spanair cambien las opciones de su viaje.

INCENDIOS EN GRECIA

Otra vez, dos años después, y a pesar de las promesas que les hizo su presidente, Grecia se ve envuelta en una oleada de incendios terrorífica por falta de medios de prevención, y sin capacidad para atajarlos porque tampoco existen medios de actuación. Pero la culpa no es del individuo que ocupa el poder en el país Heleno. La culpa es la de ser un país mediterráneo donde la gente centra su voto en dos partidos con lo cual estos se sienten tan seguros como para tirara para adelante sin atajar sus problemas de corrupción. Exactamente lo mismo que pasa en nuestro país con PSOE y PP. Y, por lo menos, con el PSOE la cosa no va tan mal porque a finales de los 90 fueron varios de su partido a la cárcel, pero tenemos el PP que lejos de aprender la lección echa tierra a sus asuntillos y se acerca a la sombra de algunos jueces que parecen darles cobijo.

Y no hablemos de Italia...

En fin... que ya hemos enviado un par de nuestros hidroaviones, de esos que tantos nos sobran, para Grecia.

Y esto sólo son tres temas de los... poco importantes temas del verano. Para amenizar el artículo, qué tal una instantánea de Lanzarote.

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