miércoles, 12 de agosto de 2009

La lucha por el poder de las tontas masas.

Imagen extraída de “El Diario” de Ciudad Juárez de México. Por cierto, no decían nada del Real Madrid.

¿Por qué es tan importante el fútbol en nuestro país?

Todo aquello que es capaz de arrastrar a las masas y de manipular sus sentimientos, posee un gran poder. Y esto nos lleva a otra cuestión: ¿se puede controlar ese poder?

Controlar a las masas ha sido desde siempre el objetivo de los políticos y, en especial, el de aquellos llamados populistas capaces de vender su alma al diablo para arrastrar a esos grupos hacia sus puertos. El amor y el odio son los sentimientos más poderosos, pero mientras despertar al primero supone enormes sacrificios, el segundo, casi tan poderoso, tiene unos mecanismos muy sencillos para su uso en grupos grandes, donde la parte emocional oculta la inteligencia propia de los individuos. En tiempos pasados se utilizó la religión para apropiarse de ese poder, pero cansados de tanto ser utilizados, los individuos dejaron de llenar las iglesias. Así que hoy los políticos los buscan en los estadios y tras las pantallas de televisión que ofrecen los encuentros e informaciones sobre los deportes de masas. Pero hay que superar un pequeño obstáculo para convertir a esa masa sensible en la orientación deseada, de ello deberán ocuparse los medios de comunicación. Sin lugar a dudas la televisión sería el medio más efectivo, pero a un tiempo es, en general el que menos se inclina en ese campo y, con excepción de Antena 3, que parece no conocer límites a la hora por manipularlo todo, su trabajo en este ámbito es superado por el deseo de acercarse a un público muy competitivo, así que sus acciones quedan muy disimuladas. Como la radio es necesariamente muy personalista hablando de deporte, por razones que no comentaremos ahora, el medio que nos queda para ejemplarizar es la prensa diaria. En concreto hablaremos de la prensa deportiva.

Siempre ha sido así con conciencia o no de los que participan en este circo. Las continuas debacles de la selección española de futbol, son un claro ejemplo. Sólo después de que Luís Aragonés plantase cara a la prensa deportiva de Madrid y le arrebatara su capacidad de influencia sobre el grupo deportivo, pudo ganarse la pasada Eurocopa. Como el buen “erre que erre” que constituye este grupo de poder, aún después de que “La Roja” (como a ellos les gusta llamar a la selección española) demostrara sus obvios errores de apreciación, seguían insistiendo en temas como el de esta frase lapidaria publicada en “Marca”: “...después de todo Raúl merecía ese título tanto como el resto de jugadores españoles...” ¡IMPRESIONANTE!

Pero como diría, no sin razón, algún “estudioso del tema” (donde lo haya), “agua pasada no mueve molino”. Y es verdad, pero es que sigue pasando agua y el molino sigue dando vueltas.

La prensa deportiva de Madrid, habida cuenta de que no tiene demasiada competencia, se ha constituido en la prensa “nacional”. Hay que reconocer que el anuario de Marca es el más completo de todos para aquellos que disfrutamos del futbol. Por desgracia, si bien acepta con inmerecido orgullo ese título, decanta todas sus energías a un único club, intentando favorecerle, incluso, más allá de sus páginas. Desde hace muchos años han forzado a los diferentes seleccionadores nacionales para que los ídolos de la afición blanca porten la camiseta nacional y sólo cuando un entrenador se les ha plantado se ha logrado algo positivo.

Marca, por su parte, ha seguido, durante las últimas temporadas, una campaña de acoso y derribo al presidente Ramón Calderón y sintiéndose victorioso al lograr Florentino Pérez la presidencia. ¿Es esto lógico? Tal vez sí. Después de todo es su equipo... ¿Pero no era prensa nacional?

Sin embargo, hoy tenemos el caso más flagrante de su manipuladora intencionalidad. Ayer hubo un sepelio por la muerte fulminante de Dani Jarque. El mundo del fútbol se volcó, como lo ha hecho durante los últimos días, en este desgraciado suceso. Pero Marca no, tan sólo un rinconcito en la parte inferior izquierda de la portada hace mención a la multitudinaria despedida al defensa del R.C.E. Espanyol. Respecto a As si le dedica la portada... con una foto a toda página de Casillas (el portero del Real Madrid, para el que no lo sepa) y hablando del homenaje que la selección española le dedicara al fallecido hoy. Si observamos las portadas de Sport y Mundo Deportivo, diarios alineados con el F.C. Barcelona, vemos como más del 75% de la misma se dedica a la triste noticia. Se puede argumentar que el Espanyol es un equipo catalán y eso afecta más a estos diarios, pero es que esto no acaba ahí.

Cuando Dani Jarque murió, con el precedente del Sevillista Puerta tan próximo, la conmoción en el mundo futbolístico fue total y, hasta la prensa no especializada se hacía eco, en portada, de la noticia. El diario Marca, como hoy, utilizaba un rinconcito de esta por no considerarla importante, porque la noticia del día era la brillante victoria, en uno de esos infumables bolos de verano, del Real Madrid.

Todo esto, por si solo, parece una incorrección y una enorme falta de profesionalidad periodística, pero en apariencia no muestra lo que realmente hay detrás de todo. El equipo blanco ganó las anteriores dos ligas con un fútbol penoso (más incluso que en la pasada temporada), el diario cargó contra el presidente pero defendió a entrenadores (hasta ciertos límites) y a sus jugadores, manteniendo el triunfalismo e ilusión entre los aficionados lectores. También lanzó a taques a sus rivales deportivos y orquestó un ataque a la figura del eterno rival, el F.C.Barcelona. Se empezaron a sacar imágenes de Ronaldinho acusándole de mujeriego primero, de juerguista después, pero el Barça seguía dominando y con un fútbol que Marca hubiese deseado para los suyos. Finalmente utilizaron una práctica que funcionó con una figura propia: Ronaldo. Al principio, las acusaciones de gordo a Ronaldinho no causaron ningún efecto, pero tras una leve lesión el jugador cayó en una cierta abulia. Otros medios de comunicación se fijaron en el abdomen del jugador y este empezó a mostrar afectación. Eso y otras cosas (no todas son un logro del medio de comunicación) desestabilizaron al que mejor jugaba y el Real Madrid triunfó. Con eses dos victorias apuntadas en el casillero de la prensa (así lo asumía Marca) se encontraron con un rival que este año ridiculizaba futbolísticamente y eso que este Madrid era realmente mejor que el que ganó las dos ligas anteriores. El Barça llegaba a la final de la Copa del Rey, se plantaba en semifinales de la Copa de Europa mientras los merengues sólo le rebatían esa supremacía, muy de lejos, en la liga. Llegaba el gran partido que podía cambiar ese dominio brutal en una sola competición y la prensa “nacional” se inventó unas falsas expectativas para el equipo de la capital. Como conclusión los del Barça se lo tomaron muy en serio, tanto que le dieron al Real Madrid un repaso histórico: 2 a 6. Al final, frente a la temporada en blanco de un Madrid acostumbrado a ganar sin pena ni gloria, quedaba el triunfal triplete de su eterno rival y ese brutal 2-6 que se recordará en los anales del fútbol, sobre todo en una época en que eso es realmente muy difícil.

Pero donde el club vinculado a esa prensa cayó derrotado no lo hizo ella. Cuando el rival aún celebraba esa histórica temporada, Marca ya había coronado a Florentino y este gastaba un dinero, que aún no sabemos cómo se pagara, en fichajes ultragalácticos (galácticos fueron los fichajes que Florentino realizó la última vez que estuvo a punto de arruinar al club blanco).

Algunos pensarán que esto no explica nada, pero trasladen esto a portadas de periódicos. Mientras lo normal hubiese sido ver fotos de las tres copas, se cambiaban estas por la cara de Florentino y el fichaje de turno. La angustia de unas masas se convertía en esperanza, la alegría de otros se ignoraba. Desde aquel instante el periódico, que ya o vamos a considerar nacional, porque no se lo merece, Marca, se ha saltado a la torera las noticias importantes del mundo del fútbol para cambiarlas por la primera que surgiera de la entidad dirigida por el señor Pérez. Así hoy la noticia era el sepelio de Dani Jarque, pero la portada de Marca dedica su esplendor a los jugadores de origen holandés que no se quieren marchar de la entidad blanca... si no les pagan lo que les prometieron (esto último lo digo yo porque ellos no van a hacerlo).

Ahora trasladen todo ese control del mundo del fútbol a miles de bares y barberías donde estos periódicos pasan de mano en mano leyéndose superficialmente. El efecto es brutal y dado el nivel anímico de control que eso supone, se pueden cambiar los de las situaciones del mundo real. Por ejemplo, desde la obtención del triplete, en Cataluña se venía viviendo una cierta aureola de optimismo, aún a pesar de que la crisis ha afectado a esta comunidad más que a otras (la muerte de Jarque puede cambiar esta apreciación), en contraposición tenemos a Castilla-León, una de las comunidades menos afectadas por la crisis, donde la sensación negativa es curiosamente más grande. La primera trascendencia a la política la tenemos en la financiación de las autonomías. Mientras Cataluña acepta, sin demasiadas quejas, la firma de un tratado de financiación que claramente no le favorece (además de quedar muy lejos de lo pactado en el Estatut) y, entre tanto, Castilla-León se alza en airadas críticas cuando sale realmente muy favorecida.

Pequeñas cosas que cambian la vida. El deporte de masas es muy impórtate porque alcanza lo anímico. Una buena o mala situación política se puede trasladar al ambiente del deporte y al revés también. No es de extrañar que los grupos ultras de cada club reflejen tendencias políticas determinadas, pero debemos ser conscientes de que debe separarse al individuo de la masa. Las masas son siempre idiotas, los individuos sólo a veces y los políticos y la prensa lo saben.

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