sábado, 4 de diciembre de 2010

Mala Sangre


Con este título se podría contar una historia de terror, pero creo que esta es, más bien, una historia de “gilipollez”. La crónica de una de esas situaciones que te pone de mala leche y te hace hervir todos los fluidos internos… Bueno, ahora que releo todo lo escrito sí que parece una historia de terror ¿No?

La cuestión es que ya os he comentado alguna vez que trabajo en una de esas empresas de ámbito nacional y que, continuamente, tengo que relacionarme con clientes y compañeros de departamentos ubicados a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. En los últimos tiempos compartimos, desde Barcelona, funciones con otros compañeros de Sevilla. Como ya supondrán eso es un problema organizativo superlativo. En especial cuando se modifican los usos y las formas de continuo haciendo que los desencuentros sean más que lo contrario. Bajo esa situación es de suponer que se ha de andar con mucho ojo para no herir susceptibilidades… o, por lo menos, así debería de ser.

El caso es que en la última semana, en una de esas situaciones que uno entiende como el deseo de desatender las responsabilidades propias para endosar el marrón al del otro centro, se derivó a un tercer compañero (situado en Alicante) para que en lugar de atenderlo el centro andaluz lo hiciera el catalán. Así me vi llamando al teléfono de la comunidad valenciana para sacar del largo olvido (cerca de una hora revotando de un lado para otro). Cuando contacté con el desesperado compañero me contó una historia de terror.

(Aquí es donde tendría que entrar la música de suspense)

Desde Elche, en lugar de cargar enfadado contra mí, encontré una voz de depresión que me comunicó lo que algún “compañero” de Sevilla le había dicho: “Mira shavá, aquí no pahgamos impuehto así que th’esperah a que te llamen desde Barselona y trabahen elloh”.

¡Brutal! La frase grandilocuente de un Puigcercós desquiciado y al que ya le habían dado pa’l pelo por ella, servía para deshacerse de toda responsabilidad. Se imaginan que en Barcelona dijesen a “toquisquí” que atendieran los de Sevilla, que aquí sólo atendemos en catalán, como sugiere el señor Arenas cada dos por tres. Porque voces fuera de tono, y en especial contra Cataluña, son continuadas. Darles continuidad en otros ámbitos indica una pobreza de espíritu y un revanchismo que hace dudar sobre el pensamiento inicial de falsedad sobre esas palabras fuera de tono. Supongo que no volveré a oír nada parecido, sino tendré que empezar a creer que Puigcercós tenía razón y en Sevilla no paga ni Dios.

(Otra vez música de suspense)

El gran enemigo de este país es la falta de capacidad de todos sus ciudadanos para ubicar cada cuestión en su justo lugar. Si además implicamos a terceros que encima pueden tomar partido por uno u otro lado, como si hubiese una guerra real (en el caso contado Alicante se alineó con Cataluña, lo que no le quita tristeza a la situación), la desafección está garantizada. En su día Puigcercós se dejo llevar por las amenazas a Cataluña de políticos nacionales o castellanistas dentro de su región, pero ahora son los ciudadanos los que contestan a sus palabras enfrentándose a los ciudadanos catalanes. Si eso no es fuente de unos deseos de liberarse de quien sólo tiende a faltarte al respeto… que venga Dios y lo vea.

Una y otra vez se escuchan voces diciendo que Catalunya no puede independizarse, pero la única razón de justicia para que eso no ocurra no aparece por ninguna parte: el respeto.

Cuando los políticos, por un bando y otro hablan contra una parte de la ciudadanía (cosa que contra los catalanes es continuado, no sé si lo será contra los castellanos porque no estoy en su piel), pero cuando son los ciudadanos los que cargan contra los ciudadanos es posible que se abra un camino sin vuelta atrás. Esperemos que a partir de ahora todos tengamos un poco más de “seny”, pero me temo que esta palabra no tiene traducción en castellano.

La imagen de Javier Arenas está tomada de la web http://economiaeinversion.com. Este político ha dirigido varias campañas contra el catalán y los catalanes. Incluida una para llevar al tribunal constitucional varios artículos del Estatut que aparecían, casi como una mera traducción al castellano, en el estatuto andaluz y que el mismo había votado a favor pocos meses antes. A pesar de sus cargas verbales continuadas (mucho más brutales que la ocasional y electoralista de Puigcercós) y el elevado seguimiento que este político tiene en Andalucía (mayor que el de ERC en Catalunya), no ha sido usado por la ciudadanía catalana para menospreciar a los ciudadanos de esa comunidad. Por cierto parte de la información que llevó a las palabras salidas de tono del líder republicano venían dadas por catalanes de origen andaluz. Puigcercós conoce muy a fondo la comunidad de Madrid, pero no la andaluza, esa información le llegó de otras personas y siempre cabe la posibilidad de que tampoco la interpretara correctamente. Visto así, hasta la incorrección de Puigcercós tiene más excusa (que va a ser que no) que la de mi compañero sevillano (que va a ser que tampoco).

Publicar un comentario