viernes, 9 de julio de 2010

Fútbol espectáculo

Sé que en su día dije que me lo pensaría dos veces antes de hacer un artículo futbolístico. Sobre todo desde que abandoné aquel bloc dedicado al deporte del balón llamado "Fuera de juego". Pero es que España ha llegado a la final del Mundial de Futbol de Sudáfrica y no me puedo contener.

Sí ,señores, el fútbol es una de mis grandes pasiones. Y eso a pesar del cicaterismo reinante en el juego de finales de los setenta y la gran mayoría de los ochenta; época en que se desarrolló la mayor parte de mi pasión por este deporte. Pero señores, es que en mi memoria estaban dos selecciones del mundial de 1974: Polonia y Holanda.

Nadie que no estuviese muy metido en este deporte hubiese podido soportar un Italia-Alemania de la época, pero en todos los mundiales han habido selecciones que nos han enamorado por su fútbol. Incluso en 1982, cuando en plena crisis de espectáculo se jugó el mundial de nuestro país. También en España-82 tuvimos la suerte de ver una Francia espectacular y conocimos al ídolo argentino de 22 años que más tarde se convertiría en dios. Pero el mundial lo gano Italia, una Italia que, si bien agradó por la calidad de sus jugadores, también marcó la pauta del futbol que debería jugarse en los siguientes años, donde las defensas y la eficacia estarían por encima del espectáculo futbolístico.

Durante muchos años el resultadismo, el "cadenaccio" y el futbol fuerza centroeuropeo, dominaron el panorama de este deporte hasta la llegada de un viejo ídolo al equipo técnico del Ajax de Amsterdam: Joham Cruiff. El flaco nunca se había declarado afín a un tipo de fútbol en concreto, sin embargo, tenía el talento suficiente para idear un sistema donde el fútbol espectáculo no estuviese reñido con la capacidad de ganar. La escuela de futbol de su equipo original le ofreció jugadores de gran clase para empezar ese gran cambio, pero este no tendría la trascendencia mundial hasta que regresara a su patria adoptiva: el Barça.

Los comienzos fueron difíciles, pero suficientemente prometedores para que el proyecto siguiera adelante. Eso sí, con la voluntad del presidente Núñez que junto a la conversión de "La Masia" en escuela de fútbol, fueron sus dos grandes aciertos de cara al futuro blaugrana.

Pronto Cruiff modificó el sistema de trabajo del club en un proyecto que abarcó todos los niveles inferiores. En los siguientes años saldrían de los equipos filiales más jugadores hacia el primer equipo de lo que lo habían hecho nunca. Unos jugadores que salían con las bases de un modelo de juego bien aprendido. Un modelo de juego que aún estaba en evolución.

Esencialmente la primera novedad fue la aparición de un medio centro con capacidad de repartir juego. La liga española se vio sorprendida con Luís Milla. El flaco lo prefirió a otro centrocampista que parecía más preparado para el primer equipo: Nayim. Este se iría al Totemham primero y luego al Zaragoza (al que le daría una Recopa de Europa con un increíble gol desde el centro del campo) y Milla, sin competencia, enseñaría sus dotes para el puesto. Sin embargo, aunque Luís Milla llegó a la selección, a Cruiff no debió parecerle suficiente porque dejó que el jugador marchara al Real Madrid. De hecho es que milla si tenía competencia en un muchacho de veinte años que daría mucho que hablar: Josep Guardiola. En torno a este jugador de talento especial para la organización de juego, Cruiff construiría su "Dream Team" que maravillaría al mundo entero.

En 1992 el F.C. ganó su primera copa de Europa, pero ante todo cambiaría el concepto de cómo debería ser el fútbol. Un nuevo renacimiento de este deporte como espectáculo de masas.

Antes de agotar su trocito de historia, Cruiff aportó una nueva novedad al nuevo futbol: los porteros con pies.

Cuando en 1994 Andoni Zubizarreta abandonó el Barça, todo el mundo se quedó extrañado de que Cruiff dejara escapar a uno de los mejores porteros del mundo. A un fue más incomprensible que su suplente, Carles Busquets, ocupara su puesto. Pero para el flaco estaba muy claro, tenía "in mente" un nuevo concepto en la parte de atrás del equipo donde el portero era a un tiempo el cierre de la defensa y el inicio para organizar las jugadas de ataque. El nuevo portero de fútbol debería tener tanto control con los pies como cualquier otro jugador de campo. Ese tipo de portero no era nuevo, ya habíamos conocido a N'Kono, Fenoy, Gilabert, Higuita... pero ninguno de ellos contaba como tal en los esquemas de juego de sus equipos. Como mucho, sus respectivos entrenadores, les permitían ir a lanzar los penaltis o, incluso, algunas faltas directas. Por otro lado, la mayoría de aficionados protestaban cuando estos porteros salían de su zona para jugar un balón con enorme peligro para sus metas y que, en ocasiones, la cosa no acababa demasiado bien.

Cruiff había calculado el peligro e ideó toda una serie de jugadas y técnicas que permitían adelantar mucho más la defensa, presionando la salida de balón del equipo contrario y obligando a este a recorrer demasiados metros antes de llegar a la portería propia, lo que hacía bajar las probabilidades de acierto.

Aquello fueron los inicios y Busquets no pudo tener un juicio justo. La idea era buena, pero le faltaba mucho aún para madurar. Sobre todo en lo que respecta a las mecánicas que debía adquirir la defensa en cada circunstancia. Que en Francia denominaran a Busquets el portero sin brazos, no ayudó mucho.

Los desacuerdos entre el falco y un Nuñez en la cuerda floja, tras un par de años sin títulos, acabaron con el primero fuera del equipo. La idea del Dream Team pareció desvanecerse en el tiempo hasta la llegada de Frank Rijkaard en 2003.

Como siempre, los comienzos fueron muy difíciles. A mitad de liga el Barça estaba muy lejos de la cabeza y el juego que se intentaba no parecía salir. Los jugadores llegaban tarde a los balones, se equivocaban en las estrategias y antes de navidades, el Barça recibió una humillante derrota que parecía la puntilla al entrenador. Máxime cuando este salió en rueda de prensa, totalmente abatido y asumiendo toda la responsabilidad. Sobre sus jugadores sólo dijo que alabanzas. Pero, contra pronóstico, Laporta no lo despidió y además contrató un preparador físico además del que ya había en el club y un centrocampista de mucho empuje: Davids. Un mes después había un Barça nuevo al que las jugadas, que treinta días antes le venían muy grandes, ahora encajaban como en el interior de la caja de un reloj. Por fin vimos como Valdés jugaba también con los pies y se iniciaban las jugadas de ataque partiendo de Puyol, Oleguer, Marquez, Gio o Belleti. Mientras, en el centro del campo, aparecía el medio centro soñado: Xavi Hernandez. Ya había mostrado su calidad en años anteriores, pero ahora podía jugar en el lugar para el que había sido diseñado en los equipos inferiores del Barça.

La remontada espectacular, y de record, que tuvo el Barça en esa segunda vuelta se achaco a la alegría de Ronaldinho y los goles de Saviola. Fuera como fuere, el futbol espectáculo volvió a aparecer y los de Rijkaard superaron al Madrí y quedaron segundos tras el mejor Valencia de la historia. No obstante, eso no era lo importante, sino el regreso de ese concepto futbolístico que nació con Cruiff y que ahora se empezó a hacer encajando todas sus piezas en los sitios que correspondían.

Rijkaard, después de importantes triunfos, también alcanzó su declive y, como es lógico, marchó del Barça, sin embargo siempre se le recordará como el entrenador que recuperó la esencia del buen fútbol y se le recordará con cariñó.

Y llegamos a Guardiola, donde los conceptos de ese futbol del Dream Team están presentes casi en el ADN. Si Rijkaard dio coherencia a las innovaciones de Cruiff, Guardiola les ha hecho alcanzar el grado de excelencia. A encontrado las formulas que permiten a los jugadores moverse como una maquinaria perfecta, pero sin renunciar a sus características futbolísticas, llevando a Messi a la cima del futbol mundial.

Pero todo esto, si únicamente fuese algo único del Barça, no sería bueno para este deporte. Al público le gusta ver espectáculo y, cuanto más estético sea el juego, más aficionados aparecerán. Por eso, son muchos los equipos que tratan de emular, con mayor o menor éxito, el futbol del Barça.

Sin embargo, a la hora enseñar al mundo lo que es el fútbol y crear afición dónde aún no la hay, solo hay un torneo: el campeonato del mundo de selecciones que organiza la FIFA cada cuatro años. Y también es ahí donde se determinan las tendencias futbolísticas de los siguientes años. Por eso, hasta ahora, cuando Italia o Alemania ganaban, el fútbol que podía estar de luto, y si lo hacía Brasil u otra selección que mimara la pelota (no doy nombres ya que algunas selecciones han cambiado su estilo de uno a otro lado demasiadas veces), de fiesta.

En 2006, el mundial se jugaba en Alemania. Luís Aragonés presentó un equipo ambicioso, con Raúl como figura. Un centro del campo rocoso en que Cesc intentaba desarrollar su futbol al estilo del Arsenal, pero por detrás de la gran figura que, en lugar de ocupar el puesto de delantero, lo hacía de media punta, permitiendo a los rivales una superioridad en el centro del campo que impedía mandar suficientes balones a Torres y Villa. Albelda y Senna cerraban bien atrás, pero en los partidos importantes, la selección carecía de la fuerza de ataque suficiente, sólo los contraataques rápidos podían romper a los rivales y, conforme avanzaba el mundial, ya era demasiado sabido y contrarrestado por los mismos. España no pasó de octavos. Y la final fue un aburrido Francia-Italia con victoria de los segundos en los penaltis. Y para rematar la ruina futbolística de aquel año, el balón de Oro concedido por la prensa francesa, cayó en manos de un defensa: Cannavaro.

Luís Aragonés aprendió muchas lecciones de golpe con aquel mundial (otras no), así que hizo algunos cambios sustanciales de cara a la eurocopa de Austria en 2008. Iba a apostar por el centro del campo, pero uno que maravillaría a Europa y al mundo entero, eso sí, basado en la estructura blaugrana. Un esquema que, con muy pocas variaciones, se ha mantenido hasta el mundial de Sudáfrica, ahora de la mano de Vicente del Bosque.

Torres y Villa eran las puntas de ataque, dando al último más importancia que al primero. Con un centro del campo formado por Busquets, Xavi, Xabi Alonso e Iniesta, en que el primero hacía de cierre y el segundo de organizador, como en el Barça. El dibujo variaba bastante de un partido a otro y de un momento a otro del partido, pero la idea era siempre la misma: dominar el balón y crear espacios para los atacantes madurando las jugadas hasta provocar el fallo del adversario. El balón tenía que circular deprisa y los jugadores tenían que poner a prueba sus capacidades futbolísticas, lo que, expresado en el campo, daba como resultado un juego espectacular y de una enorme plasticidad. La eurocopa fue para España junto a los elogios de toda la prensa deportiva. La siguiente temporada el Barça escenificó, por el mundo entero ese mismo futbol ganando todo cuanto podía ganarse.

Así hemos llegado al mundial de Sudáfrica, donde el fútbol español ya no es un secreto y todos han creado sus barreras para pararnos, pero sólo Suiza, y de chiripa, lo ha logrado. España está en la final. Pero eso no es lo mejor. lo mejor es que el ejemplo ha cundido y, hasta selecciones como Alemania han descubierto el valor de ese futbol espectáculo. Aunque los germanos no pudieron con España, si barrieron del mapa al futbol conformista de Capello con una selección inglesa plagada de grandes figuras. También dio buena cuenta del fútbol de guerrillas de la Argentina madaroniana. Y creo que, aunque los alemanes han caído en semifinales estando acostumbrados a alcanzar sus finales con facilidad, en Alemania están contentos con el futbol desplegado por su selección, aún más cuando saben que sus jóvenes figuras aún tienen un amplio recorrido que hacer y que aprender... tienen muchos triunfos por vivir.

Finalmente España y Holanda serán las finalistas y, dado que ambas selecciones miman el balón y el espectáculo futbolístico, el fútbol, en general, está de enhorabuena. Gane quien gane ganará el fútbol y eso es suficiente motivo para que los amantes de este deporte nos sintamos contentos. Aunque esperemos que sea España ya que, hoy por hoy, es el mejor ejemplo a seguir. Sobre todo ahora que Brasil a pagado por su conformismo, algo impensable dada su historia.

¿Y dónde está el secreto de España?

Como es lógico, en un bloque de jugadores muy buenos y que parecen llevarse de maravilla y las aportaciones de muchos años de fútbol. pero entre estas aportaciones está la versión Del Bosque del medio centro organizador, en la figura de Xavi, y el portero que maneja el balón con el pie, permitiendo a la defensa posiciones mucho más avanzadas y que obligan a los delanteros contrarios a recorrer demasiados metros para llegar al área. Casillas no es Valdés, y se nota, pero entre la Eurocopa del 2006 y ahora hay una clara evolución en este sentido. Tal vez Casillas no sea tan decidido con el balón en los pies, pero el equipo ha creado unos magníficos automatismos que le permiten enviar el balón lejos, por las bandas y con más de un 70% de probabilidades de que la posesión siga siendo nuestra... y con opciones de contraataque. Esto es, sin duda, una adaptación del seleccionador que, a lo largo del mundial, ya nos ha demostrado, más allá de los resultados, sus grandes aptitudes para el puesto.

En fin... Visca Espanya!

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