lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Usamos bien los teléfonos móviles?



La verdad sobre la telefonía móvil.

Consejos para el buen uso de la telefonía móvil:

--Limitar el número y duración de las llamadas.

--Usarlo como instrumento de emergencias o localización dando preferencia al uso de la telefonía fija.

--Preferir el uso de manos libres o cualquier fórmula que permita alejar la antena y la fuente de radiación de la cabeza.

--Cuando se porte el aparato en standby, procurar tenerlo la más lejos posible del cuerpo y en especial de los riñones, corazón, ojos y cerebro.

--Evitar, en lo posible, su uso en interiores, dado que tiende a aumentar su potencia de emisión para atravesar estructuras sólidas.

--Vigilar los cargadores eléctricos y sumar las recomendaciones habituales para este tipo de elementos.

--Hasta hace poco su uso estaba prohibido en los aviones, de hacho aún se necesitan permisos especiales dado que pueden interferir en la electrónica de estos. Así mismo no esta indicado para personas que usan marcapasos, también pueden alterar el funcionamiento de estos, así que, además, debe procurarse mantenerlos alejados de estas personas.

--Su uso en vehículos está regulado por las normas de tráfico ¡Respetarlas!

--Controlar su uso en lugares públicos, en especial junto a jóvenes y niños, más sensibles a los perjuicios de las radiofrecuencias.

--En general, las antenas deberían estar retiradas de las viviendas y zonas concurridas.

Como es obvio, pocos o ninguno de estos consejos establecidos en el año 2000 es seguido total o parcialmente.

El gran problema y peligro de este sistema de comunicación es que hemos olvidado todas sus perniciosas características y sus posibles consecuencias, en favor de nuestra comodidad y el fenomenal negocio que se ha establecido.

Hay que recordar que el teléfono móvil es un emisor receptor de microondas de baja potencia y alta frecuencia. Estos aparatos emiten en la banda UHF entre 900 y 1800 MHz con una potencia teórica máxima de 2Watios (límite legal establecido para evitar el calentamiento de los tejidos de la cabeza), sin embargo, en algunos aparatos, la potencia puede llegar a los 8W. Como es de suponer, la radiación más peligrosa es la que parte de un punto más próximo al individuo ya que después, al expandirse la señal, la potencia incidente es menor. Por eso la potencia emisora del aparato personal es muy importante y la posibilidad de utilizar elementos que alejen su antena de las partes sensibles del organismo es muy a tener en cuenta. Por otra parte, es conveniente el uso del terminal en las mejores condiciones de comunicación con la antena de zona, dado que este terminal aumenta o disminuye la potencia de emisión en función de estas condiciones.

Ya no hablaremos de los teléfonos vía satélite, mucho más potentes y por ello potencialmente más peligrosos, porque su elevado coste los hace inusuales. Pero si tendremos en cuenta que las nuevas generaciones, con frecuencias mayores, son energéticamente más poderosas y merecen nuevos estudios que no se han llevado a cabo correctamente. Por ejemplo los GSM son potencialmente más peligrosos que los arcaicos sistemas analógicos y los UTMS aún más peligrosos que los anteriores. Hoy ya hablamos de sistemas de entre 3,5 y 24,5 GHz.

Es importante tener en cuenta que las microondas se usan para generar vibraciones en determinadas uniones moleculares, ya sea para intervenir estas o para el análisis de las moléculas. Así los microondas caseros actúan a 2,45 GHz haciendo vibrar la unión H-O de la molécula de agua, provocando el calentamiento de todos los materiales que la contengan. Así mismo, otras frecuencias pueden incidir sobre otros enlaces (especialmente covalentes) de átomos diferentes y no todos son igualmente conocidos ni evitados en la radiación de la telefonía móvil. Las empresas de telecomunicaciones han realizado muchos análisis sobre la incidencia de unas potencias u otras en el uso de la telefonía, pero han evitado, disimuladamente, llevar ese estudio a toda la gama de frecuencias.

Las entidades que han elaborado los estudios existentes sobre telefonía han definido los efectos observados en usuarios de esta telefonía y afectados por la proximidad a antenas repetidoras en un cuadro de síntomas:

--Incremento del estrés con alteración de las ondas cerebrales y otros ritmos orgánicos.

--Pérdida de reflejos, retardo en la toma de decisiones, pérdida de memoria, mente en blanco, problemas de concentración.

--Dolores de cabeza persistentes.

--Trastornos varios del sueño.

--Alteraciones auditivas, zumbidos, mareos y vértigo.

--Alteraciones del ritmo cardíaco.

--Hipertensión.

--Irritabilidad.

--Calentamiento de tejidos blandos, en especial la cornea con riesgo de sufrir cataratas.

--Quemaduras cutáneas (eritemas).

--Distonías vegetativas.

Una larga exposición, aún no habiéndose manifestado los síntomas anteriores, puede dar lugar a depresión, ansiedad, tumores, bajada de las defensas inmunológicas, aparición o aumento de las verrugas, necesidad orgánica de aportes más elevados de las vitaminas hidrosolubles porque se destruyen “solas”.

Cuestiones adicionales.

La enorme proliferación de la telefonía móvil, sobre todo en los últimos cinco años, ha llevado a que no se contemple casi ninguna de las medidas preventivas. Posiblemente el teléfono móvil no sea un peligro inminente ni visible para las personas, pero hay que tener en cuenta que esa era la misma percepción que se tenía del tabaco hace 50 años. También como en este, tenemos “fumadores pasivos” de la telefonía móvil. Creo que podríamos llamarles “usuarios pasivos” a todas esas personas que sin disfrutar de las ventajas de este medio de comunicación, quedan al alcance de las radiofrecuencias y sus posibles efectos secundarios.

Además de los propios aparatos ya hemos hablado de las antenas de reemisión, pero al hacerlo nos hemos referido únicamente a los enlaces entre estas y los teléfonos móviles, sin embargo, la mayoría de estas están enlazadas con otras antenas con una gama de frecuencias entre los 900 y 1800 Megahercios y potencias de entre 15 y 150 Watios (realmente perturbadoras). Aunque se desaconseja su instalación próxima a guarderías, escuelas, hoteles y hospitales, no existe una verdadera normativa al respecto y de haberla se incumpliría metódicamente ya que lo contrario obligaría a su unión mediante cables (fibras ópticas) y la instalación de pequeñas centrales en su base que encarecerían este servicio.

Desde hace tiempo, sobre todo con lo que respecta a las ciudades, se viene demandando la creación de una única red unificada de telefonía móvil para evitar la anárquica proliferación de antenas y la brutal contaminación de frecuencias que nos invade. Debería sorprendernos como las compañías de este tipo de telefonía han creado infraestructuras propias cuando han sido tan reacias de hacerlo en el caso de la fija.

También deberíamos rebelarnos contra la brutalidad de ofertas que nos animan a consumir telefonía móvil por placer a pesar del peligro que implica y se ignora continuamente. Sin duda nos dejamos vencer fácilmente por la comodidad, pero la progresión en los casos de determinados tipos de cánceres (leucemia, cerebral, tiroideo, páncreas...) indica que algún nuevo elemento ha empezado a actuar en su progresión y estas radiaciones son una de las posibles respuestas.

Imagen tomada de somosmac.com
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