miércoles, 25 de febrero de 2009

Dónde vas mundo


En un mundo con tantas angustias y “padeceres” no podemos renunciar a la sonrisa de los niños. Es egoísta… y qué no. Porque los niños se tornarán adultos envueltos en la misma inercia que nosotros, y después... La angustia y la carestía se posarán también en su “lomada”.

Demos la vuelta a nuestros bolsillos vaciados por el orificio de la vida, dejemos escapar la amargura de nuestras experiencias y abramos los ojos de hito en hito como sólo la mirada de un niño intentando desentrañar los misterios que, a nosotros, ya se nos antojan cotidianos. Que del miedo, el llanto y el silencio, salga una carcajada pueril que se afrente a nuestras penas.

En mundo donde no hay esperanza no vale la pena vivir y, sin embargo, los ojos de un niño desnutrido aún muestran más hambre de conocimientos que de alimentos.

No lo dudéis... el saber es nuestra única medicina. No podemos dejar que nadie marque límites a nuestro conocimiento porque nos va en ello la vida.

(No a Bolonia)

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