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sábado, 11 de abril de 2009

Ser hijo del mar.





Puedes pintar de azul

las olas rojas,

pero no sirve de nada

porque las olas no mienten

y terminan por arrojar

los abombados cadáveres

sobre las arenas de las playas.



No saben de diplomacia,

no saben de política,

no saben de palabras

y no mienten.

Las olas son olas

en el mar siempre.

No les puedes porfiar

negociar por tu vida.



El mar elige sus propios candidatos

para acompañarle para siempre.

Hombres con hambre

de agua y aventura.



El que con el mar se casa

lo hace hasta la muerte,

que marinos son maridos

de la espuma y el salitre

y los barcos que las agua surcan

sus anillos y grilletes.



--Hijo, con el mar no te cases

si amas el trigo

que las aguas saladas

envenenan los panes

y se llevan a tus hijos.



Y el marino que se enfada

y le contesta a su madre:



--No me hables mal del mar

que no sabes cómo sabe,

las olas son de nata

y sus senos dulces carnes.

Que el mar nos da la vida

aunque se cobre en lo que vale.

No me hables mal del mar

que el hacerlo es de cobardes.



--Vete al mar si quieres, hijo

que la sal está en tus venas,

pero dile a esa doncella

que me devuelva mi parte.

No queremos más olvido

sino un cuerpo al que llorarle.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Noviembre 2007



Noviembre… ahora hace un año… Por aquellas fechas estábamos centrados en “11”, en lo que pudo haber sido y no fue. Las ilusiones de todo el grupo estaban al máximo ante lo que iba a ser nuestro primer libro… Bueno, David ya había sacado “Bajo el eucalipto”, unos meses antes, con unas buenas ventas, pero para los demás era el primero que estaría en el escaparate de una librería (la mayoría ya habíamos publicado algún relato en “Primeras Piedras”, pero el centenar de ejemplares se distribuyó entre el grupo de escritores y su entorno). Así que “11” lo llenaba todo. Para ninguno será lo mismo y, alguno, como es el caso de Victor Morata, ya tienen su libro a la venta, en este caso tras ganar el concurso anual de relatos en "yoescribo" y de el que pronto os contaré más cosas.


Aún así, hace un año, “La última frontera” contó con un par de textos de crítica, información sobre “11”, un texto bastante vulgar sobre los blogs y un poemilla, espero que bastante original, que ahora transcribo.



Papel


A ti papel
que desesperas mi mirada
con la angustia del vacío
reflejado en tu blanca cara.

A ti papel
que concretas mi amargura
en borrones que cerrados
ignoran mi escritura.

Y a ti papel
que te aburres en silencio
sin ver la luz del día
después de marcarte el comienzo.



Y cuando la inmaculada blancura del papel es mancillada por un mar de tinta, a todos nos gusta ver emerger un volcán de sentimiento suave pero rotundo, entrañable y contundente…


1 docena de huevos
2 kilos de naranjas
Un paquete de aquellas galletas tan buenas
Una sartén que la de las tortillas ya esta vieja…



Pero nos olvidamos que el papel, nuestro humilde servidor, nació con la función de ser útil para muchas cosas. No será entonces una blasfemia talar bosques enteros únicamente por el capricho de un arte, que a la postre, tiene muy poco de sincero.
Sí, ya lo sé. El sentimiento es sincero, pero lo es aquí y ahora… ¿Y mañana?
Lo escrito, como palabras al viento, una vez alcanza su objetivo ya no puede volver al tintero. Como tampoco podemos recuperar el ayer.
Tal vez se pudiera escribir y guardar en un cajón todo lo escrito o, mejor aún, quemarlo ¿Y de que serviría?
Lo que nunca se ha leído es que nunca se ha escrito, por muchas páginas emborronadas que existan.




A ti papel
que olvidaste la razón
por la que alguien te quiso
y sin más te abandonó

Y a ti papel
que con enorme orgullo
saliste a dar la cara
y al fin te dieron lo tuyo.



La imagen fue el diseño original de la portada del libro "11" obra de Victor Morata y con algún arreglo de Miquel Casas, pero, aunque no puse nada en este apartado, también lo siento un poquito mío.