viernes, 2 de junio de 2017

Individuo y Redes Sociales

Imagen tomada de la web popmatters.com

Quería tener un poco más elaborado mi trabajo sobre el comportamiento de las personas en las redes antes de publicar mi primer artículo, pero, por desgracia, la necesidad apremia. Así que, tal vez, convendría que este artículo no se tomara como parte de ese trabajo más profundo, a pesar de que entra dentro de la misma temática.
El tema de hoy entra en el campo del desprestigio de los medios de comunicación tradicionales y, en especial, de la prensa escrita.
Si no tienes un sospechoso interés partidista o eres tonto de remate, coincidirás conmigo en que la prensa escrita de nuestro país no es muy fiable, pero que, además, hay medios como “La Gaceta”, “ABC” o “La Razón”, en que, hasta los anuncios, deben ponerse en cuarentena.
A esta prensa escrita conectada con las cloacas del Estado podemos añadir, en Internet, la mayoría de las páginas de noticias que utilizan los apellidos “Digital” y “Liberal” (“Libertad Digital”, “Mediterráneo Digital”, “Periodismo liberal”, “Periodista digital”, etcétera).
Creo que la gran mayoría de internautas tenemos muy claro que ninguna de estas “fuentes” tiene la capacidad de ofrecernos información fiable. Pero, entonces… ¿Por qué narices nos creemos sus estrafalarios argumentos cuando alguien cuelga uno de sus artículos en una Red Social? Facebook va lleno de comentarios que dan credibilidad a las noticias de estos medios ¿Es qué no somos capaces de reconocer su origen?
La triste realidad es que, sin darnos cuenta, asumimos la responsabilidad de todo cuanto colgamos. Es más, si no somos capaces de poner un texto previo que centre la idea, el artículo enlazado cobra todo el protagonismo y nosotros, sin querer, asumimos tácitamente su contenido, como que estamos de acuerdo. Es decir, el artículo ya no pertenece a un medio sospechoso porque la persona que ha colgado ese enlace se convierte en su valedor.
Pero algo me dice que eso no es realmente así porque cuando alguien lee el artículo y descubre las acostumbradas manipulaciones, puede llegar a comentar de forma directa, como si lo hiciera “contra” la persona que ha colgado el artículo… Y aparecen las primeras disputas que pueden llevar a una auténtica bronca.
Cabe decir que esto no es exclusivo de los artículos, a veces puede ser una foto, un Copy & Past de twitter o un chiste gráfico, que alguien puede tomar como ofensivo y responder al mismo con un tono equivalente. Os garantizo que en el 50% de las veces el que colgó semejante cosa en una red como Facebook, se toma a mal el comentario sin asumir la agresividad de lo que él o ella colgó en su muro.
¿Entonces qué lección debemos asumir de todo esto?
Pues es muy simple. Aunque creamos que las Redes Sociales no son el mundo real, sus consecuencias, y por tanto nuestras responsabilidades, sí lo son. Si piensas que puedes colgar un chiste grosero, que de ninguna manera contarías en una reunión en un bar con amigos, es que estás muy equivocado. El pseudoanonimato (cuando pones tu nombre y te presentas ante personas conocidas, estás en el mismo bar donde tomáis las copas) de la red no te da licencia para expresarte de un modo diferente a como lo harías en persona. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos mostramos algo más alocados en las redes. Lo curioso es que nuestra capacidad de ofendernos es la misma por Internet que en persona. Parece, pues, que nos falta una gran capacidad para madurar por Internet. Sin duda, la ausencia de imágenes paternales que nos obliguen a pensar dos veces lo que vamos a colgar o a decir en las Redes Sociales, nos impide tener un pensamiento autocrítico de madurez.
Sí, creo que algunos ya os habéis percatado de que en los últimos tiempos he tomado posturas muy paternalistas en la red para ver si la cosa funciona o no. Sin embargo, la cosa solo ha funcionado en parte. Puedo decir que he perdido media docena de amigos (peor para ellos), pero también he descubierto que algunas personas a las que suponía una cierta madurez (por lo menos puedo garantizar que en persona la aparentan), han resultado ser unos auténticos niñatos virtuales.
Pero de todo, lo que más me ha perturbado, es la gran cantidad de individuos que está ejerciendo una labor desinformativa, totalmente interesada, en las Redes Sociales. La maldad de personajes ligados al fanatismo tradicionalista, la religión, el Partido Popular, las fobias, el nazismo, los antisistema del caos, los pro-algo, los anti-algo, los paranoicos, los ocultadores… Gente, la gran mayoría, que desconocen su propia toxicidad, que están convencido de ser los grandes virtuosos del mundo y que así se venden, pero que carecen de la mínima capacidad para la autocrítica.
Si tenéis alguna duda sobre si podéis ser una de estas personas tóxicas, solo debéis echar un vistazo a las últimas semanas de vuestro historial en Internet. Y si no tenéis ninguna duda os puedo garantizar que es seguro que sois una de esas personas nocivas de las que os estoy hablando.
Puede que en el mundo real seáis unas bellísimas personas de mente abierta y con una autocrítica responsable, sin embargo, al introduciros en la vorágine de Internet y contactar con medio planeta, os convertís en unos intolerantes pagados de vosotros mismos y totalmente inflexibles respecto de esas “verdades” que, a final de cuentas no son más que vuestras insignificantes opiniones. Pero lo peor de todo, es que a pesar de vuestro lamentable comportamiento, no sois capaces de verlo porque existen centenares de adláteres que os apoyan simplemente porque, en ese momento, padecen una obsesión similar a la vuestra.
Todos somos más altos y más guapos en el espejo de la red, y sin embargo, somos los mayores Trolls sin saberlo.
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