miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Es usted nacionalista?

El nacionalismo es una palabra que se utiliza muy a la ligera y que cada cual le da el significado que le viene en gana. También eso mismo pasa con otras palabras que terminan identificando tendencias políticas o económicas. Sin duda muchas de estas palabras se han rodeado de numerosos sinónimos que, a su vez, empezaron por designar una sola cosa y acabaron cubriendo demasiados significados. En este grupo tendríamos separatismo, socialismo, nazismo, fascismo, comunismo, keynesianismo… Por eso si hablamos de economía o de política nos es imposible hacer una definición en una sola palabra. De todas formas ya hablaremos otro día de todas esas palabras que hoy lo haremos del nacionalismo.

Para empezar con esta palabra hay que decir que nadie puede decir categóricamente que no lo es. Cuando alguien ataca los nacionalismos en realidad solo está atacando a aquellos otros nacionalismos a los que él no pertenece. Cuando uno dice simplemente que no es nacionalista solo está reconociendo que es un hipócrita y no lo sabe.

En España es habitual que cuando uno habla de nacionalismos se refiere al catalanismo y al nacionalismo vasco, pero lo cierto es que existen otros nacionalismos como el gallego, el andaluz, el canario y el castellano. Por otra parte aún existen otros nacionalismos más difusos, pero, a un tiempo, más extremistas: el españolismo castellanizante, el neofranquismo y el españolismo católico. Estos tres últimos son diferentes grados de lo que los nacionalistas anteriores denominan fascismo o “fachendismo” (que no es bien bien lo mismo aunque algunos así lo crean; no es lo mismo llamar a alguien facha que fascista). Lo normal es que cualquier ciudadano de este país simpatice con alguna de estas tendencias, pero es igualmente normal no reconocerlo e inventar nuevas categorías para poder autodeterminarse erróneamente como “no nacionalistas”.

Les voy a contar un secreto, entre mi grupo de amigos hay nacionalistas de todo tipo e incluso independentistas (vascos y catalanes) y hasta un neofranquista, pero ninguno de ellos se muestra intolerante, porque todos ellos se reconocen como son y eso les permite moderar sus ímpetus irracionales. Por eso es más confiable una persona que se reconoce moderadamente nacionalista (sea del tipo que sea), que los que afirman no serlo y, lo que es peor, están contra los nacionalismos. El ser humano es nacionalista, siempre. Primero lo es de sí mismo, después de su familia, de su edificio, de su manzana de casas, de su barrio, de su ciudad, de su provincia, de su comunidad autónoma, de su Estado, de su asociación de países, de su continente… e incluso el día que colonicemos nuevos planetas tendremos que vivir con los nacionalismos planetarios.

Cuando uno analiza cualquier ideología puede discrepar en un par de cosas, pero salvo aquellas que incitan al odio, la violencia o la discriminación, todas son en teoría muy bonitas y, a la hora de la práctica, muy utópicas. Y que conste que no estoy hablando solo de los nacionalismos. Si uno lee Mein Kampf, más allá de la apología del odio, está lleno de figuras idílicas y bellas. Tanto es así que si en lugar de Hitler el que hubiese llevado a la práctica aquella ideología hubiese sido San Francisco de Asís, el resultado hubiese sido muy diferente y seguro que hoy no hablaríamos del terror del nazismo. Lo que sucede es que, por lo general, los líderes suelen ser los individuos más agresivos y que, a la hora de llevar a cabo los procedimientos, acostumbran a no detenerse ante nada. Así ante cualquier traba moral, en lugar de pararse a pensar y modificar las teorías para no crear un daño irreparable, tiran todo recto dando por hecho que los principios ideológicos son los primero, sin pararse a pensar en las personas.

Pero desde ese punto de vista no solo fue malo el nazismo o el fascismo, también lo es cualquier tipo de nacionalismo y de no nacionalismo. Sin pararse a evitar los daños a terceros, es malo el cristianismo, el budismo, el comunismo, el liberalismo, el capitalismo, el socialismo, el ateísmo, el barcelonismo, el madridismo y cualquier otro ismo que se nos pueda ocurrir. Siempre que pongamos a las personas por delante de las ideas podemos hacer encajar hasta la más ruin de las teorías.

Sin embargo, para comprender todo esto tendremos que definir correctamente nacionalismo y para ello, me temo que también tendremos que definir, con igual o mayor corrección, el término “nación”.

Veamos que decía la edición de 1992 del diccionario de la RAE en sus tres acepciones del término “nacionalismo”:

1. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.

2. Doctrina que exalta en todos los órdenes la personalidad nacional completa, o lo que reputan como tal sus partidarios.

3. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a constituirse en estado autónomo.

Como podemos darnos cuenta de las tres definiciones el término ha experimentado una evolución de la que sus “partidarios y detractores” no parecen haberse dado cuenta. De hecho la primera definición es realmente idílica y hasta lógica. La segunda definición ya posee unos oscuros nubarrones en las palabras “doctrina” y “reputan” (de reputación), pero en esencia su significado no varía demasiado del anterior. Finalmente la tercera definición es deliberadamente diferente a las anteriores y se marca con las palabras iniciales “aspiración” y “tendencia” que denotan una total condescendencia a la hora de tratar a los objetos de tal definición. Parece muy importante, para los que establecieron esta definición, que no se confunda con las dos anteriores, y en especial con la primera. Y, sin embargo, para el objeto de ella, hay muy poca diferencia precisamente con la primera. Más allá del tratamiento despectivo que le dan, claro. Y es que uno pensaría que a la hora de hacer una obra de consulta lingüística, como es un diccionario, estaríamos exentos de dogmatismos y publicidad ideológica, pero ya vemos que no es así. Con todo, la tercera acepción tiene un error implícito y es que si hay un deseo o aspiración de constituir un estado autónomo, es decir, de independizarse, estamos hablando de independentismo y no de nacionalismo. La tercera acepción, pues, está deliberadamente equivocada ya que nacionalismo e independentismo pueden coincidir puntualmente, pero en ningún caso son sinónimos. Está claro que al definir esta acepción, los que lo fabricaron, fueron algo tendenciosos. Desgraciadamente estas actitudes dentro de ámbitos supuestamente serios son muy habituales, lo que hace que la opinión pública adquiera posicionamientos enconados que le enfrentan a los nacionalismos inversos al que profesan. De ahí a tachar de “fachas”, “nazis” o “etarras” a todos los que piensan diferente solo hay un paso: el del fanatismo radical. Curioso que entre estos fanáticos radicales podremos distinguir a personalidades supuestamente muy serias.

Sé que alguno tachará este texto de una defensa a ultranza del nacionalismo. Y puede que tenga razón, pero sin duda él será una persona a quien le vendría bien pensar un poco en las razones y un poco menos en la finalidad. Realmente usted es de los que cree que todos los castellano parlantes están contra los vascos y los catalanes, o tal vez sea de los que se creen a pie juntillas las palabras del señor Arenas cuando dice que n Catalunya se persigue al castellano. Yo sé que si usted se reconoce nacionalista, del tipo que sea, no se creerá esas pantomimas de aprovechados que no pretenden un bien colectivo sino únicamente un bien particular. Eso sí, dejando al paso de sus palabras una oleada de resentimientos a dos bandas que no puede favorecer a nadie honrado.

Estoy cansado de todos esos fanáticos que dicen estar contra el nacionalismo, así, en genérico. Esas son las personas que debemos evitar, las personas que apoyan a ese poder que un día le robaron a todos los pueblos del mundo.

Antes de acabar voy a dar una definición de “nación” con la que todos podremos comulgar en algún tipo de nacionalismo:

“Conjunto de marcadas particularidades que definen a un grupo de personas, sin ser estas superiores ni inferiores al resto en función de ellas”.

Imagen extraída del Fotolog propiedad de “ausaes_mi_vida” (http://www.fotolog.com/ausaes_mi_vida/64436497).

12 comentarios:

Jose dijo...

Antes de nada, comentar que me parece muy interesante tanto el contenido como la forma de lo que escribes. Más allá de ahí, paso a comentarte un par de cosas que me han venido a la mente al leer tu texto y lo que opino del nacionalismo en general.

En primer lugar, me llama la atención cómo tú mismo ligas el término "nacionalismo" a regiones intranacionales, tales como, principalmente y entre otras, Cataluña o País Vasco. Al hacer esto, marginas el nacionalismo nacional (valga la redunciandia) asociándolo al fascismo o al fachadurismo, como bien dices.

Respecto a esto me gustaría comentar que es posible, y en mi opinión se da, la existencia de un nacionalismo español. Es decir, buscar el bien de España por encima del de Andalucía (en mi caso) o Cataluña. De igual manera, creo que tenemos que ir hacia sentir un nacionalismo europeo que busque el bien de la UE. Porque es cierto que se dan todos los nacionalismos que mencionas (mi casa, mi edificio, mi pueblo... hasta mi planeta), pero unos más intensamente que otros.

Somos un país con unas terribles desigualdades, al igual que somos un continente totalmente desigualado. Por tanto debemos caminar hacia el bien común para poder vivir lo más igualitariamente posible. Yo soy andaluz y estoy ya harto de ver mapas informativos donde vamos de la mano con Extremadura a la cola de España y de la UE, pero también soy consciente de la cantidad de dinero que ambas instituciones nos dedican, por tanto el fallo está en nosotros (a un nivel muy profundo) y yo en ellas. De esta forma, si debiéramos abrir nuestras instituciones para que personas foráneas revisaran y cambiaran el modo de actuar reduciendo paralelamente las cantidades de dinero que se nos dedican, no tendría ningún problema en permitirlo, al contrario que un nacionalista andalucista. Me califico como un "moderado" nacionalista español y europeo, y pienso que tenemos que separar el concepto "franquismo" del de estar orgulloso de mi bandera (aunque antaño fuera el símbolo de éste). Quitémonos esa lastra.

En segundo lugar me ha llamado la atención la mención a Hitler que has realizado, y viene afín a otra reflexión que yo vengo haciendo en los últimos días, que no es otra que la de que los pueblos (así como las personas) más preparados para expandirse y defenderse son los más agresivos y militarizados, y por consiguiente menos desarrollados social, cultural e intelectualmente.

Referente al nacionalismo podemos poner el ejemplo de Castilla, una de las sociedades y culturas más pobres y cerradas de la Edad Media que fue imponiéndose a sus vecinos progresivamente. Encontramos el mismo ejemplo en la Revolución Rusa a la muerte de Lenin con Stalin y Trotsky, ¿quién triunfó?, el agresivo y dictatorial: Stalin.

En tercer lugar me gustaría hablar un poco del nacionalismo catalán en especial, que es el más cercano a mí. Tengo familia en Barcelona y hasta ahora he estado yendo a allí cada verano, y me he encontrado con situaciones tan variopintas como preguntar la hora en castellano por la calle y que se conteste en catalán, o andar por el metro con todas las referencias en la lengua autonómica. Creo que por encima de todo los catalanes son españoles, exactamente como yo. Entonces, si yo trato de camuflar mi acento andaluz y hablar claro al estar con cualquier persona exterior a mi provincia (provincia porque en Sevilla me mirarían igual de raro que en Barcelona), ¿por qué me parece que viajo al extranjero cuando voy a Cataluña?

Por último cabe mencionar que no me parece lícito querer el bien propio, sea personal o regional, a costa del bienestar y el interés general, pues es, simple y llanamente, ya no nacionalismo, sino egoísmo.

Vicent dijo...

Estimado Jose, tu aportación me parece extremadamente interesante y refleja claramente un punto de vista diferente de lo que es el nacionalismo. Sin embargo, en el fondo compartes la idea de que no es el nacionalismo el que es malo, son las personas. Y veo que también estas de acuerdo conmigo en que desgraciadamente triunfan las ideologías que son llevadas a la práctica con mayor agresividad y, por tanto, con un menor respeto hacia los demás. Ahora no sé si en el texto lo he tenido en cuenta, pero lo cierto es que reconozco tanto el nacionalismo andaluz como el español sin las características del "fachendismo" o el "ultracatolicismo", pero, como bien dices, sino se cararacteriza por esa agresividad de los otros, pasa desapercibido por muchas personas que lo profesen.
Respecto a las cuestiones lingüisticas yo soy de origen castellanohablante, no catalanoparlante, pero nunca se me ocurrirá llamarle español al castellano, si queremos que el Euzkadi, Galicia, Catalunya o el Valle de Arán, sigan siendo España tendremos que aceptar todas las lenguas de la península como españolas y, por tanto, "español". La aceptación de lo castellano en exclusiva como español, llegada de latinoamérica (por lo que ya sabemos) y asimilada e impuesta durante la dictadura de Primo de Rivera, es lo que nos lleva a una continua inquina entre las diferentes regiones de España. debes aceptar que cuando te hablen en catalán te están hablando en español o aceptar que Catalunya no es España, esa es la única disyuntiva posible, porque repetir las mismas negativas actitudes lingüísticas de las dos dictaduras del siglo pasado no es la respuesta. Ya sé que las comunicaciones y, sobre todo, los medios de comunicación, han creado la idea de que desde siempre toda España ha sido castellanohablante, pero la verdad es que cuando mi familia llegó a Catalunya, a comienzos del siglo XX, había muchas personas que desconocían la lengua de Cervantes (eran tiempos de no tan elevada cultura como los actuales). Dicho esto, y aunque la lengua de Catalunya es el catalán y no el castellano y siendo ambas español, creo que sabiendo ambas, por simple cortesía, uno debe contestar en la misma lengua en que se le hace la pregunta, de lo contrario solo demuestra su propia ignorancia.

Anónimo dijo...

Hace un par de años, cuando empecé a entrar en este blog, lo hice de la mano de una serie de artículos que se titulaban "como hacer un blog de éxito", pero como en otras series a lo largo de la historia del blog la dejasteis morir. Claro, que tampoco me extraña, al final habéis tendido hacia una serie de artículos que tienen muy poco seguimiento. Artículos especialmente políticos donde ya habéis tomado partido por un ideario concreto. Con estos artículos es muy difícil hacer "un blog de éxito", ¿no os parece?

Patricia Valdivia dijo...

Vicent, por supuesto comparto contigo la idea de que en teoría el nacionalismo no es negativo, sino el uso que hagamos de él, al igual que la bomba atómica; y también en que son los fuertes y no los sabios, cultos o como quiera llamársele, los que triunfan.

Por otro lado, me llama mucho la atención tu visión acerca del nacionalismo en términos lingüísticos. Comparto la idea de que tanto el catalán como el castellano son español, y que español para referirnos al castellano solo debemos usarlo cuando hablemos con personas extranjeras que no conocen la profundidad de nuestra historia. No obstante, me ha sorprendido mucho el hecho de que afirmes que la lengua de Cataluña no es el castellano, sino el catalán, y no sorprender para mal, simplemente me he dado cuenta de un punto de vista que no conocía. Sin embargo, tengo un par de preguntas al respecto: ¿acaso no es el castellano la lengua oficial dentro de TODO el Estado Español? Si es así, ¿las instituciones públicas de un Estado no deben utilizar la lengua oficial de dicho Estado? Únicamente estamos hablando de eso, organismos e instituciones públicos, cada uno puede hacer hablar y decir lo que quiera, pero el Estado debe ser coherente con la Constitución y las leyes.

Aparte de esto, me llama la atención otro aspecto. Cuándo te refieres a nuestro vecino galo, ¿cómo te refieres a él, como France o como Francia? Extrapolémoslo a otros paises: ¿Reino Unido, o United Kingdom? ¿Alemania o Deutschland? ¿Bélgica o Belgique? Supongo que en todas las preguntas habrás respondido el primer término, en ese caso, por qué te refieres a Cataluña como Catalunya? Y que conste que esto te lo digo yo, que digo Lleida y Girona, no Lérida y Gerona.

Cambiando de tema me gustaría decir que me llama la atención cómo la mayoría de los que critican un blog publican como "Anónimo". Denota mucha consecuencia entre lo que se dice y lo que se afronta.

María dijo...

Perdona, Vicent. Soy Jose y te he mandado el comentario de antes con el perfil de mi novia (éste es el de mi madre xD). Intentaré volver a mandártelo con mi cuenta en cuanto pueda, porque ahora estoy teniendo problemas con la contraseña.

Vicent dijo...

Estimado Jose, te agradezco muchísimo tus comentarios porque aunque existan discrepancias y hasta puntos de vista que nunca podrán equipararse, solo hablando se entiende la gente. Difícilmente podría conocer de otra manera como se piensa más allá de mi entorno de percepción y, supongo, que al resto del mundo le pasará lo mismo. Mis palabras, como las de nadie, no son verdades irrefutables, sino realidades limitadas por mi entorno y mis percepciones que, como sucede siempre, pueden verse alteradas por los conocimientos adquiridos previamente y a los que procuramos no llamar prejuicios, pero que siempre van a estar ahí a no ser que seamos capaces de dialogar y mirar más allá de las ventanas de nuestras coloreadas gafas. Paso pues, tras este preámbulo aclaratorio, a explicar la verdad según el cristal de mis gafas (que espero no estén demasiado tintadas).
Si uno profundiza en la constitución del 78 se da cuenta de la cuidada ambigüedad con que está escrita. En el momento de su redacción, los padres de la “democracia” tuvieron que contentar a demasiadas tendencias, pero sin poder aislar las presiones de un régimen fantasma que aún no se había diluido (cuando escucho a determinados miembros de PP aún tengo dudas de que algún día lo haga). No es de extrañar que por aquel entonces se hablara sobre la Constitución del 78 como una Carta Magna provisional. Se le daba una vida de 10 años, los justos para acabar con las presiones del franquismo, y luego elaborar otra más adecuada para un país que deseaba se democrático. La intentona golpista en 1981 y, sobre todo, la degradación democrática producto de ley d’Hondt y las diferentes leyes de partidos que le rodearon, hicieron imposible la constitución que nos merecíamos.
Así pues, hablar del castellano como lengua oficial del Estado (que también lo son las demás según la Constitución aunque luego marque diferencias mal definidas) no es más que una reminiscencia, no del franquismo, sino de la dictadura de Primo de Rivera que nos devolvió a los tiempos de los Decretos de Nueva Planta. Recordemos que la “Pepa”, a pesar de su concepto de gran España, no hace sangre con el tema de las lenguas y ya a comienzos del siglo XIX parece estar, en el ámbito de la compatibilidad de España como nación, un paso por delante de nuestra democracia actual.
Hemos visto con qué facilidad se hacen cambios en esta Constitución en contra de sus ciudadanos, por qué tendríamos que aceptar pues meras interpretaciones de esa acta que solo sirven para dañar a un pueblo y una cultura que debería ser tan importante como las demás dentro del ámbito de una España que supuestamente debe querer igual a todos sus hijos. El uso de esa vacua Constitución del 78 contra Euzkadi, Catalunya, Galicia y ahora incluso el Valle de Arán, es una de las lacras que hace que a pesar de los esfuerzos de la ciudadanía o las victorias deportivas, nuestro país sea una olla de grillos donde nadie pude mirar a su vecino con una sonrisa amable en la cara.

Por otra parte, a mi también estimado anónimo (aunque menos, claro): tienes razón en lo del cambio. Lo que sucede es que este blog es cada vez menos experimental y también cada vez me importa menos el éxito. Escribo para 26 blog’s y se hace, en ocasiones, algo complicado ordenar las ideas ya que este blog es el único generalista de todos, sin embargo los temas políticos y relacionados con la política terminan por dominarlo. Esto también es así debido al momento histórico que estamos viviendo y que hace que economía y política centren el pensamiento colectivo mucho más que otro tema. Respecto a los temas abandonados no lo están tanto, de hecho los artículos que los continúan ya están escritos, pero no sé aún cuando los publicaré. Lo que sí te puedo anticipar es que, en breve, voy a cambiar el nombre del blog, aunque no se modificará su URL, podréis encontrarlo en el mismo sitio de siempre.

Jose dijo...

Es cierto que las influencias socio-culturales a las que estamos expuestos modifican en gran medida nuestras percepciones de la realidad, para ello te repito que jamás había escuchado en mi entorno un punto de vista como el tuyo.

Más allá de ahí te digo que en sí el tema lingüístico no debería ser un problema si no fuera acompañado de más componentes, es decir, separatismo e interés económico regional como el que actualmente se da.

Y en cuanto a la Constitución del 78, es cierto que tuvo que contentar a mucha gente. No obstante, yo pienso que eso debe hacer una constitución, contentar completamente a pocos y ser un denominador común para muchos. Referente a esto te formulo una pregunta: ¿propondrías actualmente redactar una nueva constitución? Sería algo que ya he escuchado por algún sitio.

Vicent dijo...

Jose, me temo que has caído en una espiral viciosa que interesa a los verdaderos culpables de los problemas de España. Primero se toma el dinero de Catalunya con la idea de hacer infraestructuras que enriquezcan a toda España, pero una vez en Madrid desaparecen en el pozo de un gobernáculo ultracentralista. A continuación se dice ambiguamente que se ha gastado el dinero aquí y allí, pero lo cierto es que se ha despilfarrado en infraestructuras que solo sirven a un cometido: el del control central. A los catalanes que se han quedado sin dinero y sin infraestructuras se les dice que sea gastado en Extremadura, Andalucía y Murcia, y determinados partidos nos venden que se ha derrochado en PER’s, operaciones de cambio de sexo, cursillos para masturbarse y cualquier otra excusa que lleve ese dinero lejos de donde se lo han fundido. A continuación el dinero prometido a todas esas regiones para su desarrollo se les dice que se ha tenido que devolver a Catalunya porque ellos lo exigían para sus infraestructuras. La conclusión es que de Catalunya sale el equivalente a dos vagones de AVE cargados de billetes de quinientos euros cada día y apenas vuelven dos filas de asientos, pero a las regiones no llega nada. La cosa va mal cuando va bien, ahora con la crisis… Pero los dos vagones llenos, aunque en Catalunya no se pueden seguir pagando, siguen saliendo. La diferencia es que ahora vuelve la mitad y la otra se promete para un futuro a condición de seguir garantizando esos dos vagones que a duras penas se pueden llenar. Esto parece muy teatral y hasta hace poco no habían datos porque el estado central incumple desde 1984 el compromiso de transparencia económica, aún así hay estudios transversales como el informe de “La Caixa” de 2004, o en el caso de las infraestructuras se puede ver algo en el libro “España, capital París” de Germà Bel. También existe parte de esa información en el informe de la UE “Entorno y relaciones económicas de las Regiones Europeas” de 1994 y su ampliación y correcciones de 2003. Existe también una recopilación de información con sus fuentes en Internet, pero que tal vez pudiera considerarse algo tendenciosa que es la web del Institut d’Estudis Soberanistes.

Vicent dijo...

De cualquier forma lo esencial es denotar que eso que llamas interés económico regional, es en realidad uno de los muchos abusos que España comete hacia Catalunya y que lleva a muchos (y cada vez más) a un deseo de independizarse. En Catalunya hay la sensación de que el resto del país ejerce una brutal represión en el ámbito económico, emocional y cultural, y que se amplifica cada vez que uno de esos politiquillos oportunistas utiliza a Catalunya en el resto de España, para obtener un puñado más de votos. Se nos llama separatistas, y sin embargo individuos como Arenas, Bono o Esperanza Aguirre sueltan continuamente arengas interesadas contra todo lo que huela a catalán (precisamente doña Esperanza cuyo tío, don Jaime Gil de Biedma, era catalán). Pero hay que ganar votos y cuando se puede utilizar un chivo expiatorio para odiar, siempre es más fácil. Así llega la mítica mentira del interés económico regional basada en una reclamación justificada e histórica de los catalanes de estar pagando el café para todos.
Finalmente lo que nunca fue un problema, salvo en boca de Jimenez Losantos y Albert Boadella (cada uno por intereses personales propios y que ahora no vienen al caso), se utiliza como arma contra Catalunya y los catalanes: el idioma. Curioso que algo que incluso había superado el TC, viene ahora a ser esgrimido por TSJ. Y, por si fuera poco, ya no solo se ataca al catalán, se ataca también al aranés. La lengua del valle de Arán (una variedad del casi desaparecido occitano), que todos los catalanes se enorgullecen de haberla rescatado in extremis de su inminente desaparición, es ahora atacada desde el Estado central por mediación de ese sistema judicial que es la única corporación del poder democrático que nunca fue drenado de las injerencias franquistas originales. Se limpió el parlamento (aún quedan la prerrogativas franquistas de algunos elementos del PP y se permitió continuar a Falange a pesar de su carácter antidemocrático), se limpió la policía (aunque nunca se buscaron de verdad a los colaboradores con el terrorismo ultraderechista e la triple A y Cristo Rey que golpearon el país hasta bien entrados los años 80), se limpió el ejercito (aunque hubo que esperar hasta el primer ministro civil, Narcís Serra, pero nunca se compensó a la UMD), pero, ¿ y la justicia? ¿Nadie echa en falta una limpieza en este estamento?
Aquí, en Catalunya, se tienen muy claras las razones de nuestras quejas y lo que nos sorprende es que en el resto de España se tenga una imagen tan deformada de ellas. Es lógico que en un ámbito diferente cueste entender las reclamaciones, pero lo que no es comprensible es esa cantidad de prejuicios que generan. No hace falta ir tan lejos como he ido yo para explicarlo. En tu frase dices “separatismo” (no independentismo) que es un término despectivo e “interés económico regional” como si los demás intereses económicos de los demás fueran más importantes y pudiesen permitirse pasar por encima de quien les diera la gana. Esta es la forma tradicional (la más suave) con la que se trata a los catalanes. Si encima se anatemiza nuestra cultura y nuestra lengua ya puedes entender que muy contentos no podemos estar. A pesar de ello, mayoritariamente, siempre estamos pensando en la mejor fórmula para solucionar los problemas. Desgraciadamente algunos lo confunden con debilidad y aún se ensañan más con nosotros.
Es posible que al margen del mito creado sobre Catalunya, se tenga a los catalanes por quejicas. Sin embargo la experiencia no dice que, aunque las quejas sean excesivas, el inicio de esas quejas tiene que estar basado en un malestar real. Entonces, ¿Por qué nunca se ha prestado atención a ese malestar y si se han utilizado esas quejas para hacer de los catalanes las víctimas propiciatorias de los que de verdad están chupando del bote?
Mal por parte de los catalanes por quejarse del resto de España y peor por parte de los demás españoles por creerse la mentiras mitológicas que se agrandan de generación en generación al servicio de los poderosos.

Vicent dijo...

Estimado Jose, espero que no te haya ofendido mi vehemente defensa de los valores de Catalunya ya que cuando alguien se atreve a manifestar abiertamente su punto de vista lo último que merece es que se le maltrate de ningún modo. Así pues te pido disculpas si en algún momento te he podido ofender.
También te debo una respuesta a tu pregunta de ¿Por qué escribo Catalunya y no Cataluña? La razón está en la nueva gramática de la RAE. De hecho algunos años antes de su publicación modificó la norma según la cual los nombres de ciudades, regiones, países, etc. que tienen una denominación en castellano también pueden escribirse con su denominación en la lengua original. Así pues es tan correcto United Kingdom como Reino Unido, France como Francia… mi duda es Bélgica, que al existir un término valón y otro flamenco, cuál debe usarse. Otra duda es el últimamente muy utilizado de Beijing en lugar de Pekín, dado que no existe una transcripción perfecta de la grafía china en la nuestra.
Adicionalmente en la nomenclatura de los lugares de Euzkadi pasa a substituirse la “v” por la “b”, dado que la primera no existe en euskera. No sé si ahora lo correcto será País Basco y no País Vasco. Es, no obstante, una excepción a esa norma, el nombre de Vitoria cuyo origen no está en el euskera.
Al final, ante la posibilidad de elegir entre Catalunya y Cataluña sin incumplir la norma ortográfica, me inclino por la primera que considero más representativa, sobre todo dentro de un país que hasta el año 1996 aún mantenía el orgullo y la pretensión de ser el Estado plurinacional perfecto.

vegafer dijo...

No se exactamente como definirme pero lo que tengo claro es que tuve la desgracia, por que asi me lo ha demostrado la vida, de nacer en españa y sentirme español, al ser Asturiano siempre dije y abandere Asturias es España y lo demas tierra conquistada pero lejos de esta palabra lo que no me parece correcto es que una persona a la cual tendremos por obligacion de mantener pueda salir en un evento mundial con una pancarta escrita en lo que es para mi el idioma de los zurdos que al igual que conducen al reves hablan al reves y cosas mas recientes que drogadictos legales se atrevan a presumir de su droga por television, no creo que haga falta decir el nombre sino el comentario, uno " Ya se que en el parlamento esta prohibido fumar pero en mi despacho no dejara de haber una caja de puros habanos " otro " presumio de la calidad de nuestra sanidad publica cuando lo primero que dijo el medico que lo atendio que deberia de fumar menos yo diria deberia de dejar de drogarse menos

Vicent dijo...

Estimado vegafer, agradezco tu comentario, y me gustaría a mi vez decir algo al respecto de lo que cuentas, pero la verdad es que no he logrado saber a qué o quién te refieres. Supongo que no quieres exponerte a alguna posible denuncia de alguien poderoso, pero una pequeña pista más no nos vendría mal a los que seguimos en la inopia.