sábado, 24 de mayo de 2008

La siete cabritas del PP (Escena 1, toma 1ª)



Atentado de ETA en titulares y el lobo come y el fantasma también. La razón del terrorismo se halla entre las páginas de los periódicos, en las ondas de radio, en las cámaras de televisión, en el terror ciudadano y en ese odio irracional de un sector de población que sin quererlo (o tal vez sí) lo alimenta.


No es esta la ETA de hace 20años que atacaba dónde, cómo y cuándo quería, pero sabe seleccionar mejor los momentos en que actúa para lograr el mayor impacto mediático y lograr repercusiones de ámbito social y político. A ellos no les importa el tipo de respuesta, sólo que la haya, porque así, el eco de su existencia se amplifica.


El PP, desde hace ya más de 15 años, es la gran apuesta del terrorismo. Por eso el momento de vulnerabilidad actual no podían pasarlo por alto. Desde hace años, la señora San Gil ha profesado una religión “anti nacionalismo vasco” que ha sido de gran utilidad para ETA en su espiral de odio. Que ahora esta plante cara a la imagen renovadora de su partido, constituye un momento clave que la banda no podía pasar por alto.


Un policía muerto, otro atentado y, a pesar de la detención de la cúpula de la banda, seguro que veremos más, pero muy precipitados. La banda tiene que apoyar la escisión, además, María San Gil se ha convertido en un símbolo dentro del PP vasco respecto en temas etarras y los terroristas no van a desaprovechar estos momentos en que suena el nombre de ella para ligarlo más al de la banda.


Por otro lado don Mariano, con excepción de él mismo, parece estar defenestrando a todos los que, en su partido, alimentaron la espiral de odio que los terroristas necesitan para su supervivencia.


¿Qué sería de ETA si un día no existiera ninguna duda sobre los valores democráticos de España? Simplemente que, hasta los abertzales más radicales, les retirarían el apoyo y, sin una cierta base social, a ETA no le quedaría ningún escondite ideológico. Le quedarían, eso sí, armas y soldados, pero por mucha fuerza que le quedara sus días estarían contados y, cada vez que actuaran, de verdad, pondrían una piedra más en su tumba de olvido.



Y los demás partidos políticos y los medios de comunicación, bien harían en mantenerse al margen de esta extraña guerra que sucede hoy en el PP. Si lo creen necesario, que valoren esta cuando acabe, pero mientras esta dure y las tres facciones del partido busquen acomodarse dentro de él, es mejor no comentar esas batallas que, de algún modo, no sólo alimentan a los fantasmas, sino que también alimentan al lobo que, escondido en su zulo, repara sus dientes para salir de caza por la noche.







Todo es importante, pero poco lo es más que el respeto a las demás personas.
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