sábado, 10 de mayo de 2008

Juego mental (PQ1)


¿Tenemos que pensar a los humanos como únicos herederos del Universo e imaginar la Tierra como un oasis en la inmensidad del Cosmos?
¿Por qué?
Tal vez no estemos tan solos como parece y tal vez la aparente esterilidad de la vasta infinitud no sea más que una visión parcial impuesta por nuestra condición de humanos.
Quién sabe si en este mismo instante no estarán observándonos, desde muy lejos, desde muy cerca, desde otra dimensión o desde nuestro propio interior, otros seres desconocidos para nosotros.
Pensemos por un momento que existen alienígenas inteligentes ¿No podría ser que fuesen incorpóreos y que pudiesen sobrevivir en el más hostil de los vacios del espacio que nos rodea? Si los humanos hemos aceptado tan fácilmente la existencia del alma durante siglos ¿por qué no aceptar la de estos seres sin acepciones malas o buenas?
Son demasiadas preguntas y tan solo tenemos la historia humana como respuesta. Una historia que demuestra el afán de nuestra especie por justificar el egoísmo; mientras que estos seres no sirven como justificación a nadie, no son dioses ni demonios, solo almas expectantes.
Pero ahora no cometamos la imprudencia de creernos los únicos observados y, para ser justos, imaginemos otras especies que, en otros lugares, sean, como nosotros, observadas.
Si es verdad que tenemos un alma inmortal, después de nuestra muerte sabremos si todo eso existe, como tantas otras cosas que nos han contado. Pero si no hay alma o esta fenece con nuestro óbito, nada nos importará y únicamente podrá ser un juego mental para los humanos vivientes.



El Universo es oscuro como una pregunta sin respuesta, casi todas las que se inventen son válidas, pero muy pocas podrán ser ciertas.



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