lunes, 12 de mayo de 2008

Descartes o la impaciencia del racionalismo (PQ2)



Descartes quiso empezar toda su filosofía desde cero. Según él, debían derribarse por entero todas las estructuras existentes porque, según él, estaban en ruinas. De este modo se podría crear un nuevo edificio basado en la razón desde sus fundamentos.



“Cogito ergo sum”




Y esta fue su primera piedra: “pienso luego existo”…
Después de la primera piedra se vio atrapado en un callejón sin salida, pero no quiso aceptar que sin la realidad de sus sentidos, de su experiencia, no podría salir de él y, sin darse cuenta, agarró una de las vigas del edificio derribado, sin evaluar su estado, y siguió edificando.

La perfección… algo que otros ya habían definido como una arbitrariedad del lenguaje hacía más de doscientos años (Occam) y ahora lo retomaba Descartes en algo similar a la prueba de San Anselmo para demostrar la existencia de Dios.

Si Descartes, al llegar a este punto, se hubiera preguntado “¿Por qué?”, su edificio no hubiera podido continuar de esta manera. Ya que sin proponérselo había introducido de nuevo el mundo de las ideas de Platón… su edificio empezaba a estar construido con materiales de derribo y ni siquiera se había preguntado por el estado de esos materiales.

Descartes fue el genio que supo derribar el edificio de la filosofía y supo poner una primera piedra, pero fue incapaz de hacer la pregunta más importante a la que debe intentar contestar un filósofo: “¿Por qué?”.

Si toda la razón debe estar sustentada en la existencia de Dios ¿por qué nos tenemos que molestar en hacer filosofía si ya tenemos la Biblia? Por otra parte, si solo conocemos el yo, de donde nos vienen todos los términos que sirven para definir la percepción y ¿por qué sirve el lenguaje como base para la definición si a su vez no ha sido definido?

En su libro póstumo “Miles y miles de millones”, Carl Segan, insistía sobre lo limitada que es nuestra percepción frente al universo, nos hacía ver las enormes cifras que se movían ante nosotros, insignificantes humanos. Entonces ¿por qué alguien puede cree que con la única herramienta del lenguaje se puede definir el universo?

Nuestra experiencia diaria nos pone en contacto con el universo, una parte muy pequeña, infinitesimal, pero nos desvela, poco a poco su naturaleza… al ser humano sólo le queda ir recogiendo los pedazos que el universo le entrega cada día para encontrar la respuesta a sus preguntas, si nuestra especie tiene paciencia y logra sobrevivir a su propia ignorancia, un día hallará la respuesta a todos los “¿por qué?’s”.

El Universo es oscuro como una pregunta sin respuesta, casi todas las que se inventen son válidas, pero muy pocas podrán ser ciertas.


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