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sábado, 2 de abril de 2011

Partido político virtual: PAN y CIRCO


Tenemos  la idea de que un partido político solo sirve para presentarse a las elecciones porque esa es la orientación de todos los partidos que conocemos. Desde ese punto de vista todo partido político se orienta, pues, a la consecución de espacios de poder. No es de extrañar, entonces, que estos partidos se llenen de individuos arribistas y potencialmente corruptos. Pero que sucedería si apareciese un partido político que se reconstruyera cada día, generara el dialogo político, apoyara opciones populares y no se presentara a las elecciones.
La primera respuesta obvia es que eso no sería un partido político, sino, más bien, lo que se denomina una agrupación cultural. Desde un punto de vista legal no tendría que inscribirse en el censo de partidos, pero sí podría ejercer otras fórmulas de política activa y, si un día fuese necesario, podría dar el salto e inscribirse a un proceso electoral. Pero también podría apoyar a otros partidos que, en un momento determinado, pudieran llevar a las elecciones un programa próximo al ideario que en ese momento se considerara adecuado.
Ahora imaginemos un lugar donde discutir lo que debe hacer y lo que no el parlamento, el gobierno central, el autonómico, el ayuntamiento… Dónde discutir qué forma deberían tener ciertas leyes para que fueran de utilidad pública, cómo evitar que los poderosos se enriquezcan a consta del empobrecimiento de otros, cuál debe ser nuestra postura frente a los problemas del mundo. Un lugar en el que buscar soluciones originales a los problemas de siempre y, cómo no, votarlas.
Y si ese partido no tuviera una sede y fuese virtual. Sí, un partido político virtual al que podrían acceder personas de todas las ideologías y principios, pero que, sin lugar a dudas, tendrán más cosas en común de lo que realmente se creen.
Pues bien, la idea está lanzada. Un grupo de personas de creencias muy diferentes pensábamos crear este partido como un partido real, pero creo que avanzar en un partido político virtual podría darnos una idea más aproximada de la realidad.
Así nace “Pan y Circo” (PyC), un partido político en el que agrupar todas las ideas comunes de personas con convencimientos muy diferentes.
¿Debe protegerse el empleo o la libertad de las empresas?
¿Debe abaratarse el empleo o el despido?
¿Es adecuado elevar la edad de jubilación?
¿Son tolerables las prebendas que tienen los políticos profesionales?
¿Un expresidente de gobierno debería tener prohibido pasar al sector privado? ¿Es peligroso para la seguridad del país?
¿Deberían realizarse controles de doping a nuestros representantes políticos?
¿Tendríamos que declarar al régimen franquista como terrorista y aplicar la ley de partidos a sus defensores?
¿Es decente que la casa real presente facturas frívolas cuando se está desarbolando el estado del bienestar?
¿Es lógico que nos gastemos el dinero en unas infraestructuras centralizadas en lugar de desarrollarlas en función de las necesidades económicas del país?
¿Debería frenarse la “telebasura”?
Religión, publicidad, educación, nacionalismo, centralismo… ¿Qué conocimiento tenemos de estos temas y que postura es la más adecuada?
¿Es lógico que la ley de huelga proteja de la indefensión a las empresas y no de la de los trabajadores?
¿Cómo se ha de desarrollar la economía?
¿Se debería tipificar como delito toda amoralidad que dañe a terceros?
¿Tenemos que tener memoria histórica o solo una ligera idea?
Todas estas preguntas y otras, tienen muchas respuestas, pero también se pueden plantear de diferentes maneras, según las ideas de cada uno. Pan y Circo pretende abrir estos temas a todo el mundo para que dejen de manipularnos. El conocimiento es poder y es el momento de que el poder sea del pueblo. Brindemos ese conocimiento.
En los próximos días daremos a conocer unas bases simples sobre este partido virtual.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Postales electorales (I)


Las nuevas elecciones traen muchos partidos nuevos y algunos viejos, muy viejos. Sin ir más lejos hay alguno que ha sacado de su chistera las mismas frases e ideas con que Falange y la CEDA empezaron a construir la guerra civil. También en una reunión de su asamblea de ancianos sacaron un juego en el que de forma virtual su jefe de filas ejercía el pistolerismo subido a una gallina voladora que debía estar hecha caldo, porque era blanca. Finalmente han pedido disculpas y lo han retirado para hacerle las pertinentes modificaciones, no vaya a acusarles de violentos. Ahora, en lugar de disparar el personaje será la propia gallina la que lanzará vómitos exterminadores que acabarán con los emigrantes, los independentistas, los impuestos de Madrid y Andalucía, la lengua catalana, el agua del Ebro y el Parc del Delta y hasta con su puta madre.

No hay nada como una campaña democrática, católica y decente para proteger a España.

¡Viva la gallinaTuruleta!

martes, 26 de octubre de 2010

Introducción al estudio de las corrientes marinas y su influencia en el voto de Catalunya


Saber quién es quién en la política de este país es más difícil de lo que parece. Porque no sólo no es algo totalmente absoluto e inamovible, sino que además de una zona a otra del Estado es diferente. Así pues dejaremos esa tarea imposible a los analistas políticos. Yo por mi parte voy a hablar de lo que conozco mejor. Aunque tampoco eso es absoluto, sino tan relativo y voluble como es la opinión pública. En este caso la opinión pública de Catalunya en los temas políticos.

De unos años a esta parte, el Partido Popular ha intentado captar votos a nivel nacional, haciéndose pasar por la única barrera existente contra el separatismo de vascos y catalanes. Pero mientras hacía esto incitaba a las masas contra esos dos pueblos, inventándose unas realidades inexistentes y promoviendo medidas como el boicot a los productos catalanes o la identificación de todos los vascos con el terrorismo, que como inmediata consecuencia separaba a esos dos pueblos del resto de España. Vamos, ejercía algo parecido a lo que llamamos como mobbing en el terreno laboral o maltrato psicológico en el ámbito de la violencia de género. Puede que alguno considere estas comparaciones como algo exagerado, pero las marcas dejadas en Catalunya dicen exactamente que no sólo no es una exageración sino que además puede resultar que ambas figuras se queden cortas. Sin ir más lejos, en el ámbito económico, las empresas catalanas, que antes vendían la mitad de sus productos al resto de España, en estos momentos ha dirigido sus esfuerzos fuera del Estado. Sin embargo, como Catalunya sigue dedicando el mismo esfuerzo (o más) solidario, ya hay voces, que desde la burguesía demandan la reducción o eliminación de esas cuotas. Después de todo ahora le tocaría substituir a Catalunya las demás regiones, y en especial Madrid que nunca ha arrimado el hombro (a pesar de que todas las empresas nacionales pagan allí sus impuestos aunque usan los recursos del resto del país).

Hasta hace unos años la mayoría de catalanes daban por bien empleadas las ayudas solidarias, pensando que se invertirían en la creación de infraestructuras por todo el Estado. Sin embargo, cuando este dinero se utilizaba para dar unas mejoras sociales a los individuos de las otras regiones y que el presupuesto catalán no se podía permitir en su territorio, se hacía patente un agravio comparativo, porque quería decir que habíamos pasado de ser solidarios a ser los que financiábamos el bienestar ajeno a costa del propio. Hay ejemplos y cifras inapelables en este punto. Pero si aclaramos que eso se hizo más evidente a partir del año 2000 y eso hizo que en determinadas regiones la gran mayoría de individuos no dudaría en votar al PP antes que cualquier otra opción, ya tienen todas las piezas del puzle.

Estas son las principales razones para que en Catalunya miren con mala cara a quien afirme votar al PP. Hay más, pero estas las que se llevan ahora. Bueno, si alguien necesita más para cabrearse es que debe ser más paciente que el santo Job.

Así pues, con estas premisas, en Catalunya hay tres grupos de votantes para el PP: los que no se han integrado y creen seguir siendo habitantes de aquellos otros lugares de España donde el PP ha vendido tan bien su odio contra los catalanes, los vividores que esperan sacar algo de su afinidad con este partido (muchos más de los que la gente se cree) y los franquistas que ven en este partido de “izquierdas” la posibilidad del voto útil.

Los no integrados en Catalunya, en ocasiones, si han captado algo de la conciencia social que repele a los valores de los populares, y según sea su grado de conciencia, sus votos irán a Ciutadans (C’s), PSC-PSOE o, en casos ya de extrema concienciación, a “Iniciativa per Catalunya els Verds” (ICV).

En Catalunya, la gran masa está formada por los llamados catalanistas que, a su vez se dividen en tres grupos (según la opinión del individuo sobre sí mismo): no nacionalistas, nacionalistas e independentistas. Los primeros votan mayoritariamente a PSC-PSOE con contadas excepciones que derivan a ICV o a CiU (según se consideren más a la izquierda o más a la derecha). Los nacionalistas son mayoritariamente de CiU, aunque también pueden oscilar hacia PSC-PSOE, ERC o incluso, ocasionalmente a ICV. Finalmente los independentistas, hasta ahora, han sido el grueso de votantes de ERC, pero con la salida de Carretero (más exaltado) y la llegada de Laporta (más a la derecha), se puede ver recortada esta fuente de votos, lo que obligará a ERC a convertirse más en un partido de izquierdas catalanas que en independentista. De este modo Carretero robará votos exclusivamente a ERC, pero Laporta le quitará más a CiU y, aunque sorprenda, C’s, por lo menos en el caso de aquellos votantes que buscan un partido que se oponga a los demás. Sobre todo pensando en el nombre que tiene Laporta y lo decepcionante que ha resultado ser finalmente C’s. Por su parte, la nueva imagen que se verá obligada a tener ERC, terminará por cobrarle votos a CiU, PSC-PSOE y, sobre todo, a ICV.

Pero Catalunya, como la mayoría de lugares, está formada por una gran masa de indecisos que, en general, se pueden decantar por casi cualquier partido. Ciudadanos que no se consideran ni nacionalistas, ni no nacionalistas, ni de derechas, ni de izquierdas… Para estos votantes la irrupción de nuevos partidos siempre es una oportunidad para saltarse la abstención, porque, estos votantes potenciales, dado el alto nivel de desafección por la política y sus profesionales, siempre tienden al abstencionismo. Lograr que estos individuos voten por una tendencia u otra depende de los incentivos, por lo que es más fácil hacerlos votar contra algo que a favor de nada. De hecho, muchos de ellos hoy votarían a favor de la independencia porque son conscientes de que no es posible, pero que en el momento en que esta sea posible su inercia les podría llevar hacia el voto negativo.

Hace muchos años que un conocido político dijo que en este país la gente no vota a nadie sino contra alguien, y puedo afirmar que Catalunya no es una excepción. Tal vez esa es la razón de que en España existan tantos votantes para un partido que aún mantiene tantas reminiscencias del franquismo y, en cambio, en Catalunya sólo haga el ridículo. Bueno… esa razón y otras muchas que ya contaremos, porque ese no era el tema de hoy.