domingo, 12 de enero de 2014

DISCURSO (7 de 7)



Finalmente, no sé si existirá un Referendum de autoderteminación o unas elecciones constituyentes. No sé siquiera si existirá alguna posibilidad de que Catalunya pueda expresar su voluntad de independizarse y menos aún si lo logrará; pero de lo que sí estoy seguro es que solo permitiendo a los catalanes expresarse libremente se logrará la paz social necesaria para iniciar cualquier proceso de reconstrucción nacional tras la crisis.
Para España siempre será mejor permitir la posibilidad de que Catalunya se independice, que aumentar el actual agravio hasta el punto de que nunca más España y Catalunya formen una unidad. Porque lo que pretenden ignorar los unionistas es la realidad de que no puede existir esa unidad sin respeto, negando deliberadamente la voluntad de un pueblo que es la mayor de las faltas de respeto que se pueden concebir.
Para los que defienden la unidad de España, según la letra de la Constitución, que sepan que esa unidad no se corresponde simplemente con las parcelas de tierra que componen el territorio nacional, sino con los pueblos y naciones que conforman esa unidad. Así que haber logrado que una o varias de esas naciones que conformaron esa unidad, ya no se sienta parte de ella, es el gran fracaso de ese artículo. Y en estos momentos, la única posibilidad de recuperar la unidad de España, es permitir que los catalanes decidan por si mismos. Siempre es mejor perder a Catalunya y conservar la unidad del resto, que perpetuar esa desunión irreconciliable.
Y en el futuro, si se pretende preservar esa unidad, el Estado español deberá ser mucho más racional y respetuoso con las restantes naciones de España, o asumir su independencia como parte de su proceso de absurda homogeneización.


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