miércoles, 6 de marzo de 2013

Tras la muerte de Chávez


Imagen tomada de  www.sitiosargentina.com.ar

La muerte de Chávez, como la de cualquier líder carismático, abre un abanico de posibilidades, cada una de ellas más desalentadora que la anterior, para Venezuela. El comandante fue un presidente atípico: autoritario pero a un tiempo muy empático con un pueblo cansado de sufrir a las oligarquías que alimentaron el bipartidismo anterior a su etapa.
Chávez ha sido acusado de antidemócrata y represor de las libertades y, aunque hay mucho de cierto en ello, esas acusaciones pierden sentido cuando llegan de la mano de unos individuos que usaron el bozal del capitalismo salvaje para oprimir y callar a todo un pueblo.
No sé si Chávez, que era un gran creyente, irá al cielo o al infierno, pero hay que reconocer que, a pesar de sus grandísimos errores y su enorme bocaza, Chávez le dio una oportunidad a millones de venezolanos desprotegidos y una esperanza a muchas más personas olvidadas a lo largo de toda Latinoamérica. Chávez  ha muerto, pero ha dejado como herencia el bolivarismo, que es una especie de neosolcialismo que arranca del ideario del comunismo cubano y el sandinismo nicaragüense, pero con unos toques muy personales. No en vano también es conocido como chavismo. Ahora todo dependerá de la altura como personas y la capacidad de liderazgo de sus herederos. El bolivarismo se va a poner a prueba en Venezuela, sin embargo, el germen de esas teorías ya ha echado raíces en otros países de la América de habla hispana, destacando Bolivia y Ecuador. Ambos países, dentro de esas teorías, han tomado caminos muy diferentes. Mientras Bolivia ha abierto un escenario de enfrentamiento con todas las formas de capitalismo extranjeras usurpando con muy poca cabeza las propiedades que estas tienen en su país, el presidente Correa en Ecuador muestra una faceta más dialogante propia de un gran líder y ahora, con la desaparición de Chávez, puede convertirse en la figura a imitar en el bolivarismo internacional.
No puedo decir si el bolivarismo es bueno o malo, como tampoco puedo hacer ninguna de esas afirmaciones sobre Chávez, pero sobre lo que sí estoy seguro es que el bolivarismo puede ser una respuesta muy adecuada al capitalismo salvaje que está destruyendo al mundo en estos tiempos y sería conveniente que algunas de las fórmulas del bolivarismo viajaran más allá de la América Hispana.
Sea como fuere, Chávez ha puesto a su persona y a Venezuela en los libros de historia; de este modo, cuando cualquier venezolano de siglos posteriores lea la historia universal, podrá sentirse orgulloso de esas líneas trascendentes sobre su país a finales del siglo XX y comienzos del XXI.

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