sábado, 9 de junio de 2007

Estado de la nación (I): ETA y el nacionalismo.


Hace poco más de un año ETA declaró una tregua, alto el fuego o como quiera que le quisiera llamar. Tomando como base los sucesos del Ulster, se creo una gran expectación, una excesiva expectación que algunos malintencionados no dudaron en utilizar para la obtención de un beneficio político. Curiosamente, hoy, agotado ese “proceso” los mismos que imposibilitaron llevar a cabo ese proceso vuelven a intentar tomar réditos del momento... ¡Un asco!
Recuerdo que mis amigos me decían que parecía del PP porque afirmaba que, por mucho que ETA lo lanzara a bombo y platillo, aquella no era una tregua definitiva, que no era más que un tanteo y, que si la cosa iba bien habría más. Pero mis amigos se quedaban con la idea de que no ponía ilusión ni esperanzas en aquellas voluntades de Tampoco eso era cierto, pero era consciente que la estructura de ETA impedía que todos sus miembros estuvieran de acuerdo con la existencia de un proceso de paz y, por otro lado, Herri Batasuna, el brazo político, no contaba con ningún poder negociador dentro de la banda. Por si esto fuera poco, algunos sospechosos de ser miembros de la banda, mantenían extrañas relaciones con algunos radicales extremistas del bando contrario (“españolistas”). Era, obviamente, así visto, una tregua de tanteo y que por falta de liderazgo en ETA, tenía muy pocas posibilidades de llegar a ningún sitio. Por otro lado, la estrategia de las fuerzas democráticas también ha sido errónea ya que, otra actitud, podía haber habilitado un nuevo marco donde futuras treguas pudieran ser más productivas que la recientemente cerrada (aunque para ser sinceros esta ya se cerró con el atentado de Barajas). En un proceso de paz es necesario el diálogo (diálogo y negociación son en muchos puntos sinónimos por mucho que algunos individuos perversores de la lógica y la lengua pretendan negar) y para dialogar deben existir interlocutores válidos y capaces de llegar a acuerdos y compromisos no susceptibles de romperse fuera de la mesa de diálogo. ETA no contaba con ellos porque HB, que tenía que ocupar ese lugar, no tenía la confianza de la banda, ni siquiera de la mayoría de sus miembros sólo hace falta ver como les pilló por sorpresa el atentado de Madrid. Por eso la estrategia de las fuerzas democráticas tenía que haberse orientado a darle vitaminas a HB para que subiera su valor dentro del mundo abertzale. Aunque la ley de partidos es una notable traba aún era posible, pero al gobierno le ha faltado valentía. La conciencia de que al final de esta tregua no podría tener réditos electorales y la innoble e inmoral actitud de algunas fuerzas parlamentarias y su entorno ligado al viejo régimen, han llevado a los de Zapatero a un inmobilismo absurdo. Contaba con el apoyo de todas las fuerzas verdaderamente democráticas del país, desde las derechas de CiU y PNV, hasta las izquierdas de IU y ERC, todos dispuestos a apoyarle, pero, aún así, se ha dejado arrastrar por el radicalismo del PP que,en todo momento, ha jugado a reventar las posibilidades de negociación. Es triste reconocerlo, pero, tal vez, si Zapatero hubiera hablado en aquellos momentos con el ex presidente Calvo-Sotelo, se hubiera dado cuenta de cual debió ser su verdadero papel.
De todas formas, el momento ya ha pasado, de hecho pasó en diciembre, pero siempre hay que aprender de los errores del pasado, porque hay que estar preparado para las oportunidades que nos traerá el futuro, establecer una linea de actuación y no desviarse sin razones bien justificadas por el intelecto y no por las vísceras.
Ahora Otegui entra en prisión, parece una venganza de las fuerzas democráticas por la ruptura del proceso. Craso error, porque no han existido, por ninguno de los bandos, voluntades de proceso alguno y el estado democrático no puede ser un ente vengativo. Alguien muy humano está equivocando el sentido de la palabra democracia, como otro, hace seis años, confundió el del parlamentarismo.
Aprovechando estas nuevas declaraciones de la banda, vuelven a oírse las diatribas absurdas de que al terrorismo se le vence y no se negocia. Confunden a ETA con el GRAPO, un grupo del que de año en año se escucha la noticia de algún corpúsculo, pero que carece de una base ideológica fuera de sus miembros. La detención de todos los miembros del GRAPO es su final, pero eso no es válido para ETA. Si bien no todo el entorno abertzale aprueba la violencia (siempre fueron una minoría), en un momento dado son capaces de movilizar hasta 350.000 personas. Si nos fijamos que entre el País Vasco y Navarra sólo tienen unos 2.700.000 habitantes, vemos que son más de 1/8 (1/11 si contamos 250.000 que parece ser la última tendencia) de la población. Por otro lado el PP, la Conferencia Episcopal, AVT y otras fuerzas antidemocráticas (por mucho que algunas pancartas, junto a banderas franquistas, pregonen lo contrario), no son capaces de movilizar más de 2.500.000 incluyendo niños y enfermos en estado vegetativo y con viajes y comidas pagados, del total de 45.000.000 de españoles, no alcanzando, pues, 1/18 del total.
Para muchos, estas fuerzas que han gritado cada sábado su odio por las calles de Madrid, son la base de un terrorismo más profundo y ancestral. Un terrorismo que nació en en las profundidades de nuestra historia, en las diferentes orígenes del concepto de España.
Hagamos pues un poco de historia.
Avreís la monarchía de todas las Españas y reformays la silla Ymperial de la ynclita sangre de los godos donde venis, que tantos tiempos acá está esparzida e derramada.
Con estas palabras se dirigió, Diego de Varela (que por cierto era religioso e hijo de médico árabe converso) a Fernando el Católico, cuando heredó la corona de Aragón en 1479. Como este ya era rey consorte de Castilla, vieron entonces los miembros de la nobleza castellana la posibilidad de unir “ambas Españas” bajo la dinastía de los Trastámara. Sin embargo, Cataluña hacía poco que había salido de una guerra civil y el lobo francés estaba al acecho, por otro lado, desde que valencianos y aragoneses habían impuesto a los Trastámara, la corte de Barcelona había impuesto duros mecanismos de control al poder. No se sabe si ante estas premisas o por los sentimientos de recelo que la citada nobleza le producían, pero se declinó esta posibilidad y lo hicieron juntos Isabel y Fernando que mucho “tanto monta monta tanto” pero él fue el rey catalano-aragonés y de Navarra (dos españas) y ella de Castilla y las conquistadas tierras moras (otras dos españas). Luego, de Castilla fueron los territorios de ultramar en América y Canarias, y de Fernando los reinos de Mallorca, Nápoles y Sicilia. Cada reino peninsular representaba una españa y es por ahí por donde debe buscarse el origen de la palabra.
La nobleza castellana sintió que su españa era la más poderosa de todas, Aragón había sufrido guerras internas y la conquista de Navarra fue más cara en recursos que en sangre. Por otro lado Castilla lideró el final de la Reconquista con gran beneficio económico. Aun así, ante la falta de prestamistas judíos, fue la burguesía catalana, a espaldas de Fernando, la que financió el primer viaje de Colón a América. Querían el control de todas las españas en una sola: Castilla, que era la única con un ejército poderoso, pero sin fuentes de ingresos para mantenerlo. La muerte de Isabel fue un revés para las intenciones de aquellos nobles, así que ante el temor de que la corona aragonesa tomase el control de su proyecto, negaron a Fernando la corona de Castilla y se la otorgaron a su hija Juana, pactando con Felipe el Hermoso toda su política. La muerte de Felipe y la locura de Juana, les obligó a aceptar a Fernando como regente pero sin el título de rey de Castilla.
¿Dónde estaba la tan cacareada España en aquellos momentos?
Los siguientes reyes lo fueron de todas las españas a un tiempo, pero por separado. Debieron cumplir con los preceptos que cada una de las españas les imponían y, en ocasiones, más por cuestiones económicas y autoridad que ideológicas, que por aquel entonces se las trían al pairo, hubo varios intentos de unificación. Los “Decretos de Nueva Planta” fue uno de los omentos estelares de estos procesos, pero sólo sirvieron, desde el punto de vista social, para crear una clima de continuas revueltas, con diferentes excusas, en los territorios donde se quiso imponer.
De los Austrias a los Borbones, con intromisiones de varios países europeos, en especial Francia, la película se desarrolló por los mismos derroteros hasta el siglo XIX con la guerra del francés. Este fue el único momento de la historia, junto a las Cortes de Cádiz, en que todas las españas se sintieron como una sola y eso a pesar de que Napoleón se anexionó Catalunya como parte del territorio francés. El regreso del Deseado (Fernando VII) llevó a la recién nacida España a la confusión para, a su muerte, dividir de nuevo a España entre Carlistas e Isabelinos. A no volvería a existir una verdadera España hasta la II República. Además, el período de desprestigio de España con las derrotas de Filipinas, Cuba y Marruecos, hizo aflorar enormes fuerzas nacionalistas en el País Vasco y Catalunya. Castilla seguía su pretendida cruzada unificadora sobre sus únicos valores poco respetuosos. La monarquía de tintes absolutistas fuera de época y imbuida de los mismos valores, no supo abrazar esos nuevos sentimientos en una España plural y todo acabó en una acumulación de bolsas de resentimientos que perturbaron en único periodo de esperanza. Finalmente la derecha poderosa se alío con el más rancio nacionalismo castellano que, con el nombre de España, se imponía en la guerra civil y gobernaba e imponía sus ideales durante cuarenta años.
Finalmente llegó la democracia, con un enorme lastre histórico y unas fuerzas civiles aún controladas por esa falsa España (clero, ejercito y monarquía). El rey, como máximo representante del ejercito y la monarquía dio esperanzas por su parte,a la España plural y democrática, también Tarancón, por parte de la iglesia tomaba ese camino, pero pronto unos y otros pusieron freno. El estamento militar mostró sus fuerzas el 23F de 1981 y la iglesia pocos meses después cuando la victoria socialista le hizo creer que perdería sus prevendas y pondría en el ojo del huracán sus ideales anticonstitucionales.
En aquel momento se reconstruyó un movimiento antievolutivo que alcanzó su cima con la mayoría absoluta del PP. El ultranacionalismo castellano ha tomado las calles y tiene muchos seguidores. Ellos han cambiado el significado de muchas palabras, pero en su obsesión han hacho que cada una de las comunidades autónomas de nuestro país se convierta en una nueva españa donde el significado de cada cosa es diferente. Hoy Castilla-León tiene unos valores diferentes de Castilla-La Mancha, Andalucía de Extremadura, Valencia de Catalunya, Aragón de Navarra, Asturias de Galicia... etc
Así, una vez hecho este preámbulo del momento actual e histórico, deberemos analizarlo desde el punto de vista de cada región española y que es diametralmente diferente de la que tiene al lado. Hemos pasado de las cuatro o cinco españas que existían en época de los Reyes Católicos a los 45.000.000 de hoy día, pero ya veremos como se entrelazan y en el fondo, con un poco menos de extremismos por todas partes, no tenemos porque ser tan diferentes.
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