jueves, 19 de agosto de 2010

¿Cómo tener un blog de éxito?: Pulsión viral.

Siempre que se hace esta pregunta olvidamos especificar que tipo de éxito deseamos. De este modo, si no existe ningún problema ético o moral, la pulsión viral es la fórmula correcta.

¿En que consiste la “pulsión viral”?

Sin duda habréis escuchado aquella máxima de “que se hable de mí aunque sea mal”. Bueno, pues la pulsión viral se basa en ella, pero, además, puede lograr un cierto grado de adeptos que implique más de positivo que de negativo. Por otra parte, aquel que esté dispuesto a usar estas prácticas tiene que asumir que los detractores que aparezcan pueden ser muy agresivos con él y con su trabajo, lo que le obligará a tener una impresionante capacidad de aguante.

Igual que cuando se pulsa la cuerda de una guitarra esta suena y vibra durante un rato más o menos largo extendiendo su sonido a una cierta distancia, cuando alguien publica un artículo en su blog también genera esa pulsación que aparece en buscadores y los blog’s que tienen direccionamientos hacia el mismo. Sin embargo, según parece esa pulsación sólo tiene una cierta trascendencia ocasionalmente. Sólo con el tiempo, si los artículos son buenos y homogéneos y además se publican con adecuada periodicidad, el blog alcanzará un adecuado número de adeptos. ¿Cómo se puede lograr que esa pulsación pueda ser más importante? La respuesta es usando los medios virales.

Los medios virales más usados son el comentar muchos otros blog’s, desconocidos, y dejando comentarios “interesantes” de forma que seamos localizables (la palabra “interesantes” va entre comillas porque cada uno la entenderá de una manera). También es habitual buscar información controvertida y crear un artículo polémico, si después se recurre a redes como “meneame” y similares, se consigue un gran número de visitas. Sin embargo la fórmula más habitual es la de crear una adecuada relación social en redes como facebook o twiter y publicitando en ellas el artículo en cuestión. Curiosamente, de las tres fórmulas, la que consigue mayor grado de visitas es la segunda, pero la que logra mayor número de adeptos no ocasionales es la primera. Respecto a las redes sociales tienes que tener muy clara la relación que pueda existir entre el artículo y los grupos que frecuentas, pero es que, además, si ya se relacionan contigo en la web no tienen ninguna razón para visitar tu blog. Twiter y Facebook pueden estar muy bien para hacer publicidad de un producto, sin embargo, los consumidores de estas redes pierden tanto tiempo en ellas que no visitarán con facilidad otros antros de la red.

Para terminar con las pulsiones virales no amorales, existe la posibilidad de unirse, con otros blogeros, en un grupo de blog’s. Estas asociaciones son habituales entre aficionados a la escritura y en especial la poesía, aunque también lo he visto en aficionados a los coches e, incluso (y esto me aterró) en comunidades de anoréxicos que defienden estas prácticas hasta... el final.

Seguramente alguien, no sin cierta razón, podría preguntarme que dónde está la “viralidad” en todo esto. Mi respuesta está ahí, escondida en el modo de hacer cada cosa. Porque la viralidad implica una publicidad que se extiende por la red, pero también una cierta amoralidad de la que no soy demasiado amigo. Después de todo tú eliges el camino.

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