domingo, 23 de septiembre de 2007

Palestina



Son muchos años de aquí para allí, esperando ser dueños de nuestro propio destino.
Bienaventurados aquellos que supieron marcharse a tiempo.
Ser palestino y cristiano a un tiempo parece una contradicción y si bien hubo un tiempo en que era normal, hoy choca con todo y con todos.
Toda nuestra familia vive en Argentina, pero el abuelo quiso quedarse para recuperar lo que era suyo; una chabola en Belén donde hoy duermen los rebaños de los colonos judíos.
Papá aprendió medicina en Londres y es doctor en el hospital de Gaza. Hoy tenía guardia, pero no se si lo volveremos a ver. Los F-16 están bombardeando el complejo médico porque dicen que hay un soldado israelí secuestrado.
¡Ojalá se muera!
Creo que me estoy dejando llevar por los nervios, desear la muerte es un pecado mortal. No se en que estaría pensando... en mi papá... en mí... en mi familia... en mis vecinos...
El martes pasado bombardearon el barrio y cayeron las dos casas de los lados. Hoy, tal vez, caiga la nuestra. Quién sabe, a lo mejor así nuestros compatriotas musulmanes vuelven a hablarnos.
Mi abuelo tiene la culpa. En Argentina viviríamos en paz.
Todo por cuatro piedras en Belén donde un día un viejo verde vio nacer a su hijo entre una mula y un buey.
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