sábado, 12 de enero de 2013

Por un nuevo Frente Popular

Imagen extraída de un vídeo de presentación publicado por la agencia de noticias RT


Ya basta de tanto partido nuevo intentando inflar sus velas y sus bolsillos con el descontento popular.
Desde el 15M muchas son las propuestas que han intentado aglutinar el apenas un decálogo de propuestas unitarias. Después de todo el 15M fue un movimiento heterogéneo que solo podía estar de acuerdo en que la democracia realmente no existía en nuestro país. Dado que a los partidos de centro y de derechas ya les está bien la cosa como está, porque solo se trata de apalancarse en una parte del poder e ir llevándose dinero; solo quedan las izquierdas como una posible respuesta al déficit democrático del Estado español.
El problema de todo esto estriba en que para obtener votos, es necesario llegar a la gente y que esta te conozca. Es decir, necesitas de los medios de comunicación, pero estos, en nuestro país, no solo están dirigidos por el acomodaticio capital que nos ha llevado a la “sindemocracia” actual, sino que no dan libertad de prensa a esos medios. Así que TV, radio y prensa escrita, están en continua campaña electoral y así es muy difícil competir.
Pero todo esto viene de lejos. Desde pequeños ya se nos mete en los biberones las maldades del marxismo, la sangre del stalinismo y eso es el comunismo, el socialismo, los rojos… en algunos casos aún han ido más allá y han vinculado el nacionalsocialismo hitleriano con el socialismo a secas. Curiosamente Hitler tiene más arraigo en ideario del tradicionalismo de cualquier partido de centroderecha, pero nunca nadie nos muestra eso. También desde pequeños nos marcan en los credos católicos (que no cristianos) y nos hablan del “sindios” del anarquismo. Todos los planes de estudios al hablar del anarquismo nos dan tres pinceladas, nos graban a fuego la idea de utopía y se extienden en la figura de Bakunin. Por supuesto, hablar de anarquismo es hablar de la oleada terrorista que a principios del siglo XX azotó Catalunya y culminó con la bomba del Liceo. Y hasta ahí toda la profundización que sobre el tema del anarquismo ofrecerán a nuestros pre púberes, no vayan a buscar literatura y conozcan un ideario, mucho más próximo al liberalismo económico real, que ese neoliberalismo de la Escuela de Chicago que nos imponen cada día. Y finalmente, que saña contra los nacionalismos vascos, catalanes, araneses, andaluces y gallegos. No porque el nacionalismo sea malo, porque nos hacen pintar los colores de la bandera española y nos azuzan el Tanto Monta gordiano como si fuese la verdadera historia de España y eso ya no es nacionalismo. No temen al nacionalismo, temen a que el populacho tenga ideas unitarias, identitarias y progresistas que ellos no puedan controlar. En Catalunya han cargado contra CiU, pero han ninguneado a ERC, Agrupació, Solidaritat y las CUP, en cambio han inundado los medios con un ideario unitarista que haría revolver las tripas de cualquier demócrata auténtico.
Y todo esto son imágenes que se pueden encontrar, incluso, en los libros de texto. Si esa es la españolización, no podemos culpar a Wert más que de intentar radicalizarla, porque la tenemos introducida desde los tiempos de Primo de Rivera y donde la Segunda República apenas empezaba a hacer limpieza cuando fue vilmente suplantada… Eso tampoco se puede leer en los libros de texto.
Aún recuerdo, estudiando historia, un pasaje de un libro donde, más o menos literalmente, se decía “el vil asesinato de Calvo Sotelo a manos de guardias de asalto republicanos, fue la gota que colmó el vaso y desembocó en el levantamiento Nacional”. En plenos años 80, alguien como yo no podía conformarse con un solo libro, y menos sin alguna documentación que lo sostuviera. Tardé dos años y aunque la verdad nunca llegará a conocerse del todo, sé que ese párrafo estaba mucho más errado que simplemente en los incisivos adjetivos. Había en el texto una inquina brutal, pero sobre todo unas enormes ganas de influir decisivamente en la orientación emocional del lector. De hecho, en párrafos anteriores, sin ninguna necesidad, mostraba al personaje como un santo barón muy alejado de la realidad que luego descubrí respecto a un personaje responsable de muchos de los males del país.
Si queremos salvaguardar la democracia en este país no podemos seguir inventándonos partidos que diluyan el voto, sino que debemos pedir un compromiso a todos los partidos de izquierdas. Porque la dignidad hace que un comunista, un anarquista y un nacionalista de izquierdas puedan estar ideológicamente muy separados, en los temas verdaderamente importantes responden de la misma manera. En cambio vemos como CiU, PNV, PP, UPyD, PSOE, UPN, CC… las derechas y centroderechas de nuestro país, mantienen un núcleo ideológico mucho más próximo, pero como responden más intereses e ideologías, que a razones, al final pueden diferenciarse más en temas democráticos.
Por todo esto demandaría a todos los partidos de izquierda empezar a negociar un frente común con la voluntad de combatir la corrupción, la falta de democracia y la censura económica de los medios de comunicación. Pero, sobre todo, combatir esa imagen de que los de izquierdas son demonios con cuernos que nos han metido desde la infancia.
Por un nuevo Frente Popular adaptado a los actuales tiempos.
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