martes, 28 de octubre de 2008

La última frontera

LA ÚLTIMA FRONTERA

El 12 de Septiembre de 2006, después de varios intentos fallidos y varios textos borrados por falta de calidad, nació mi blog abanderado “La última frontera, espacio de Vice Vhön Khamy” (http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/), hasta el día de hoy ha sido el blog al que he dedicado más tiempo y en el que he mostrado mis artículos más personales. Sin embargo, su nacimiento, tuvo lugar a través de algunos relatos cortos que sirvieron para retomar unas prácticas narrativas que tenía algo abandonadas desde hacía algunos años.
A ese primer texto le tengo un cariño especial, no sólo por ser el primero en ese blog, sino por algunos detalles que, tal vez, podáis ver a continuación.


El Perdón.

--¡Padre, he pecado!
--Desahógate hijo mío.
--¡Padre he pecado!
--Pues confiésate y Dios te perdonara.
Del otro lado de la reja del confesionario le llego un sollozo amortiguado y el corazón del padre Matías se ablandó.
--¡Hijo, no llores que no existe pecado que Dios no pueda perdonar si verdaderamente estas arrepentido! Dios puede perdonar lo que los hombres no pueden.
--Esta vez no será así. He venido a que usted me perdone.
El padre Matías se hubiera reído si no intuyera algo terrible en el tono de la joven voz que le hablaba desde el otro lado.
--Hijo mío, yo solo soy un hombre y solo el perdón de Dios te puede abrir la puerta de los cielos.
--No padre, ahora solo su perdón importa.
La postura de aquel joven era cada vez más preocupante y empezaba a darle algo de miedo, así que decidió seguirle el juego.
--Te escucho.
--Dios ya no va poder perdonar a nadie, padre.
--¡Dios puede perdonarnos a todos!
--¡He dicho que no! – Gritó el joven golpeando la rejilla.
El grito hizo que todas las miradas de la iglesia se giraran hacia el confesionario. El padre Matías le pidió calma y la voz recobró el volumen de confesión.
--Dios ya no perdonará a nadie porque ha muerto.
El padre Matías no sabía si echar al joven de allí o seguirle un poco más la corriente. Optó por lo segundo.
--Dios es inmortal…
--Eso creía yo también. —Cortó el joven. —Por eso lo maté y ahora sé que yo he de morir también.
El padre Matías no pudo soportar más aquella herejía, así que abrió la malla dispuesto a expulsar de allí a aquel individuo cuando se encontró frente a frente con la cara del diablo.
La cara del diablo era la de Matías, el hombre y no el sacerdote, pero no era Matías. El diablo no necesitó decir nada más, pero aquellos ojos profundos como un agujero negro le decían que todo era verdad.
--¿Y ahora que va ser de la humanidad?
--¿La humanidad?... La humanidad seguirá como siempre hasta que le toque desaparecer por sus propios errores, pero yo voy a morir.
--Sin Dios tú eres el amo de todo.
--No entiendes nada… si Dios muere yo muero, si yo muero Dios muere. No existe bien sin mal ni mal sin bien, si no fuese así ningún hombre pecaría ya que el pecado es la elección que cada hombre hace entre el bien y el mal.
--¿Y si Dios y tu morís como podremos elegir entre el bien y el mal?
El diablo pareció pensar un momento lo que tenía que decir, y al final dijo:
--Ha llegado el momento de que la humanidad se haga adulta y se separe de sus padres. Sus acciones ya no van estar regidas por el bien y el mal, ahora debe pensar por sí misma que es lo que debe hacer para su propia supervivencia. Ahora el hombre va a ser su propio Dios.
La mente del padre Matías volaba… al fin preguntó:
--¿Por qué has venido?
--Ya te lo dije… a pedir tu perdón… a pedir el perdón de la humanidad por milenios enteros como representante del mal.
El padre Matías dio una vuelta por la iglesia con la mirada y vio como cada uno de sus feligreses estaba repetido y hablaba con su doble como él lo hacía con el diablo.
--¡Perdóname! – Rogó. –Yo fui el mal porque el bien ya existía. Fui el mal pero sin maldad.
--¿Y que será del infierno?
--Lo mismo que del cielo… ¡Perdóname!
--¿Qué fue del cielo?
--Nunca existió… ¡Perdóname!
El padre Matías hizo el signo de la cruz en el aire aún sabiendo que ya no tenía sentido.
--¡Yo te perdono!
El diablo se esfumó al tiempo que un enorme peso cayó sobre los hombros de Matías, el hombre, y ese mismo peso recayó sobre toda la humanidad.




Por aquellas mismas fechas murió Steve Irwin, “el cazador de cocodrilos” (http://vicevhonkhamy.spaces.live.com/blog/cns%21826D110091ACE1FF%21170.entry) al que le dediqué un artículo de despedida después de escuchar unas difamatorias acusaciones de la PETA sobre su persona. Ahí empezaron mis investigaciones sobre esta teórica asociación en defensa de los animales y mi decepción cada vez mayor ante lo que iba descubriendo, pero esa es otra historia de la que ya hablaré otro día.
Durante dos años, con mayor o menor periodicidad, fui sembrando de opiniones la actualidad del momento (cosa que realmente sobra en nuestro país, pero por lo menos soy más independiente que los que habitualmente nos sirven esas opiniones) y dando entregas de pequeños relatos y proyectos de libros que nunca llegaban a término. También hable del malogrado “11”, un libro que, una editorial ya olvidada, estuvo a punto de publicar, y del que llegó a imprimir un centenar de ejemplares, pero que se equivocaron y, en lugar de hacerlo del trabajo con las correcciones, lo hicieron de la primera galerada... nunca llegó a las librerías aunque pasó todos los tramites legales. Junto a mis compañeros de proyecto, pensamos en volver a la carga, pero el tiempo nos fue haciendo abandonar a muchos, no sé como estará el actual proyecto, respecto a “11”, en “La última frontera” podréis ver varios momentos, de ilusión primero, de sospecha luego y de decepción después.
Fue un blog entrañable y lleno de momentos maravillosos, pero también pasaron momentos menos agradables y tristezas por sus páginas electrónicas.
Durante esta semana daremos un repaso a... LA ÚLTIMA FRONTERA.
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