lunes, 19 de octubre de 2009

Cada manifestante cuenta... por 40.


Este debía haber sido el eslogan de la manifestación que 48 asociaciones próximas a la Conferencia Episcopal realizaron por las calles de Madrid. La última de esas "manis" sabadeñas organizadas por la España "cañí" para tumbar a cualquiera que gobierne sin el permiso de los herederos del franquismo. Sin embargo, a pesar (o tal vez precisamente por ello)de la incorporación de la plana mayor del PP y FAES, la manifestación hizo el ridículo. La razón no es que no inflamaran las cifras de asistentes como de costumbre, sino que esta vez se utilizó un nuevo programa informático capaz de calcular hasta el último asistente y dar una cifra real con un error inferior al 0,1%.

Si las cifras de asistentes no cuadraron, tampoco lo hacen la de los costes de esta cita: 130.000 euros . En esta cifra no se cuentan muchos de los viajes y comidas que se dieron a los casi 80 autocares de jubilados aragoneses y que, como se supo después, algunos no acudieron a la manifestación. Según dijeron a Europa Press los organizadores, esa cifra procede de donaciones particulares. Sin duda una bonita forma de malgastar el dinero en tiempos de crisis. Me pregunto si esos particulares cerraron sus empresas y mandaron a la calle a sus trabajadores para poder pagar las donaciones o se limitaron a empeñar algunos de sus preciosos trajes o bolsos de Loewe... ¡Qué barbaridad! Sin duda los de Pro-Vida, Pro-Clero y Pro-Franco debieron pensar: ¡Sata Rita Rita, lo que se da no se quita!

¿Y que se pagó con ese capital? El reflote de España ante la crisis no. Para los asistentes antes muertos que socialistas... y eso que se les supone a favor de la vida según el eslogan: "Cada vida cuenta". ¿O era "cada cuenta paga"?

Lo cierto es que los pitos y flautas del evento fueron los 300.000 watios de megafonía, para alegría de los vecinos de la urbe (en especial los que deseaban dormir la siesta), tres pantallas gigantes, las pancartas realizadas con tela de Gucci y 300 globos de helio (no sé si para intentarse cambiar la voz en alguna especie de orgía final). También se crearon banderolas y camisetas para venderse al módico precio de 12 euros o un par de hostias de las que dan vida... o vidilla.

En resumidas cuentas, con los preparativos de siempre, la COPE arengando a sus hordas en pos de la toma de la capital y otras 47 organizaciones demandando la retirada de la ley del aborto, más como excusa para dañar al ya tocado gobierno de Zapatero, que con la intención de lograr ese hecho, se plantaron el sábado 17 en Madrid. "Más de un millón de manifestantes" decía la COPE rebajando su cifra inicial de dos millones y medio... también, en Ávila, uno de sus cinco territorios baluarte, insistía en que centenares de abulenses habían asistido, pero realmente incluso la palabra decenas se puede quedar algo grande. Bueno, algún abulense sí fue. Vimos a Aceves... creo.

Dicen que el gobierno autonómico, de Doña Esperanza valoró la asistencia en medio millón y la guardia urbana, de Gallardón, bajaba hasta los 150.000. Pero la cifra real ha estado por debajo de los 58.000 según este nuevo programa basado en imágenes HD y capaz de contar a individuo por individuo (de hecho ahora se le quieren implementar nuevos programas que serían capaces de identificar a cada uno de los asistentes para descubrir quién faltó.

Si Rajoy quería utilizar los resultados de esta "macromanifestación" para presentar una moción contra la nueva ley del aborto que le permitiera distraer a la opinión pública del pestazo que emerge de sus filas, le salió el tiro por la culata. Un poco más y se quedan solos la cúpula del PP, la de la iglesia y cuatro jubilados que merendaron a escote. Bueno, la verdad es que a poco más que eso se resumió la manifestación. Eso sí, con 300.000 watios que también cuentan.

A partir de ahora, si Rajoy quiere tener más éxito, le aconsejo que lidere las manifestaciones contra la directiva del Atlético de Madrid. Tendrá más acompañamiento.

Imagen extraída del Diario de Navarra

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