miércoles, 3 de junio de 2009

Misterios curiosos y divertidos que sólo convencen a los convencidos (I).




      "El poder mágico de las pirámides".

Cuando tenía 13 años y mientras paseaba con mis amigos escuché unos gritos desde un balcón próximo. Al parecer el padre le gritaba a su hijo por gastar dinero en “imbecilidades”. Al instante siguiente la imbecilidad salió volando por aquel mismo balcón. Los gritos cesaron y me acerqué a aquel objeto que había impactado violentamente en la acera y a pocos metros de donde nos encontrábamos. Se trataba de un libro: “El poder mágico de las pirámides”.

Por aquella época había leído “Recuerdos del futuro” de Erik von Däniken y había escuchado, con admiración, muchas cosas del ficticio lama Loslan Rampa. Seguramente esos precedentes, junto a mi tierna edad, me hacían candidato a tragarme el anzuelo de la “imbecilidad volante”. El primer paso se cumplió porque tras comprobar que nadie venía a recoger el libro, me lo llevé a casa. También di el segundo paso: me lo leí. Pero lejos de creerme aquella sarta de barbaridades sin ningún tipo de intento de argumentación científica, me reí soberanamente y realicé un acto que jamás he realizado con ningún otro libro (no estoy hablando de sexo y menos a aquella edad): practiqué el lanzamiento de imbecilidades volantes desde el noveno piso en que vivía.

Tengo que reconocer, gracias a las informaciones facilitadas por el vecino que se quedó finalmente aquel ejemplar, que la encuadernación, aunque barata, era de calidad, pues soportó bien ambos vuelos.

Así pues, aquel libro, bastante conocido en la década de los setenta del siglo XX, contenía dos profundos misterios: el primero era cómo habían conseguido aquella resistente encuadernación y el segundo cómo podían haber personas que se tragaran aquella soberana tontería.

 

2.      Los círculos en el hielo del lago Baikal.

Hace unas semanas, la NASA, publicaba unas fotografías sorprendentes donde se observaban unos círculos perfectos dibujados en el hielo del lago de agua dulce más grande del planeta: el Baikal. Algún medio de comunicación se preocupó en dar forma a un misterio inexistente. No porque los círculos sean falsos, que no lo son, sino porque no son nada nuevo y desconocido. Al parecer los astronautas rusos informaban de su aparición desde el año 1995 porque marcaban puntos en que emergían masas de metano más caliente que el agua del lago y que generaba remolinos. Estas emanaciones, por lo visto, son aún más frecuentes en verano, cuando no hay hielo para evidenciarlas, y generan turbulencias muy peligrosas para la navegación en el lago. Por esa razón, periódicamente, se realizan fotografías infrarrojas de la superficie del agua y así informar a navegantes de los puntos peligrosos.

Una vez más un pretendido misterio no ha resultado ser más que el afán de notoriedad de unos pocos individuos mal informados.

 

 

Si os han gustado estos “misterios” pronto tendré más.

 

Las imágenes se han tomado de la web de la NASA

 

 

 

 

 

 

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