domingo, 27 de febrero de 2011

El triunfo del buen talante.

Hay mucha confusión con ese tema del talante. Creo que el ejemplo de talante es la filosofía que se ha extendido, en sus relaciones con la prensa, en las diferentes secciones del Barça. Su abanderado parece ser Guardiola, un entrenador con don de gentes y bastante cultura que trata a los medios con tal finura que ha logrado que, aquellos que por un deber mal entendido, le atacan, parezcan “los hermanos Malasombra”.

Pero Guardiola no es el padre de esta actitud, ni siquiera en el Barça. El verdadero responsable fue Frank Rijkaard. Cierto que desde la partida de Van Gaal se dulcificó mucho la atención a los medios, tomando conciencia del daño a la entidad que las posturas enconadas con aquellos producían. El momento del cambio radical se produjo en el momento más delicado para este entrenador. Acababa de perder, en su año de llegada al Barça, el último partido del 2003. La distancia que se abría con el eterno rival era enorme, pero Frank cogió el toro por los cuernos y salió a la arena de la rueda de prensa para dar la cara. El árbitro había contribuido al desastre, la moral de los jugadores que fallaron cuando más necesaria era su dosis adicional de profesionalidad, era baja; pero Rijkaard no cargó contra ninguno de ellos. Con los ojos rojos y dándose por cesado del cargo, asumió todas las responsabilidad sin abandonar la entereza ni la cordialidad con los medios. Aquel fue un ejercicio impresionante de profesionalidad y talante que, personalmente, me puso la piel de gallina. Rijkaard no podía ser cesado. El entonces presidente Joan Laporta, contra la opinión de toda su junta directiva (incluido Sandro Rossell con el que ahí empezó sus desavenencias) también pensó como yo. Durante las navidades el club contrató a un segundo fisioterapeuta y después del parón se llegaron a acumular tantas victorias consecutivas que el club rozó el título y superó al eterno rival. Hasta mayo de 2008 fue un ejemplo que parecía difícil de superar. Frank, a su marcha solo dejó amigos, pero si parecía agotada su postura del buen talante, Josep Guardiola fue un digno sucesor que se ha convertido en maestro de ese arte.

En fútbol el Barcelona mima el balón y ofrece un magnífico espectáculo de estética. En baloncesto y balonmano se intenta, en hockey se prosigue y hasta en fútbol sala se habla de la entidad blaugrana. Sin embargo, a pesar de pretender un sello propio en todas las canchas, es en las ruedas de prensa y, en general, en su relación con los medios de prensa, donde el club está dejan do su marca.

Ayer, los aficionados del club decían que este era más que eso, hoy es una expresión internacional. Esperemos que su actual junta directiva no pierda el oremus con medidas tan poco aperturistas como cerrar las puertas a nuevos socios. El Barça ya es un club que debe ser patrimonio del mundo y no sólo de unos privilegiados ¿Dónde quedaría tanto esfuerzo en el talento y el talante?

Imagen tomada de http://www.padang-today.com

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