lunes, 19 de junio de 2023

Los conceptos de bien y mal

 

Antes de empezar leamos este texto encontrado en Internet:

 

El bien y el mal son conceptos o nociones relativos al sentido, al valor o a las consecuencias de la actuación humana, y también son entendidos como lo que afirma —el bien— o lo que niega —el mal—ciertas exigencias o valoraciones. Así entendidos ambos, el bien es lo que se ajusta a lo exigido o satisface valoraciones como la verdad, la justicia, el orden, la armonía, el equilibrio, la paz o la libertad, o todo lo que favorece el bienestar, ya sea en el ámbito individual o comunitario. El mal, por su parte, es todo lo contrario a lo anterior. Fernando Savater —filósofo especializado en ética— afirma que el bien es todo lo que está de acuerdo con lo que somos y lo que conviene al ser humano, y el mal es lo contrario: lo que significa la negación de lo que somos y lo que no nos conviene como seres humanos.

(Introducción a un artículo en la web de Jorge L. Benítez R)

 

 

La generalización del señor Benítez me parece acertada porque recoge la ambigüedad suficiente como para abarcar la mayoría de situaciones dónde se clasifican el bien y el mal, pero la especificación de Savater contiene un error de bulto indigno de un filósofo que se precie como tal ¿Cómo puede decir que el bien es lo que conviene al ser humano y el mal la negación de lo que somos? ¿Entonces porque los conceptos de bien y mal difieren en cada civilización e, incluso, de una persona a otra? ¿Es que unos son personas y otros no? Y es que las visiones “ombliguistas”, como todas aquellas que nos conducen a un ideario donde el bien, el mal, la verdad, la razón, etcétera, pueden ser términos absolutos, ni siquiera son capaces de explicar la realidad de estos conceptos.

Así que podemos tener claro que la definición de bien y mal no es absoluta  y debe dejarse abierta, pero para que estos conceptos nos sean de utilidad deben obtener una definición mucho más concreta para cada momento y lugar. Los términos de bien y mal, pues, se utilizarán para establecer un marco de normas y reglas de convivencia puntuales. Esto lo entendí hablando del tema con mi hija cuando llegamos a la conclusión de que la diferenciación entre el bien y el mal es un mero constructo social y que, si bien hacer esa diferenciación es algo necesario, no solo para relacionarnos dentro de esa sociedad, sino también para nuestra supervivencia; pero su definición siempre depende de unas reglas algo arbitrarias que se establecen según el momento y el lugar. Por lo que no es de extrañar que un gran número de individuos se rebelen contra cada una de las definiciones que se puedan establecer, ya sean solo reglas morales establecidas bajo un concepto ideológico o religioso, o leyes que, bajo los auspicios de una autoridad, puedan generar repercusiones legales en forma de castigos.

Para los creyentes, que han abandonado su voluntad de pensar críticamente en el tema, todo es mucho más fácil porque su credo les ha establecido unas reglas muy claras basadas en su definición de lo que está bien o mal. Desgraciadamente los creyentes juzgan a todos en función de esas reglas no universales. Un problema más para aquellos que continuamente se adaptan a las necesidades del momento y buscan las definiciones de bueno y malo más adecuadas para el bienestar de todos. De esa adaptación de las reglas para buscar al bienestar de todos es lo que yo llamo política. Desgraciadamente se ha extendido una idea muy diferente de lo que es la política por culpa de la cual sufren millones de personas. Pero es que ante tanta disparidad de criterios, tantas influencias ideológicas y religiosas y, sobretodo, ante tantos intereses económicos, la mayoría de ellos muy egoístas, es muy difícil y complejo ejercer la política, pero, a pesar de ello, es necesario.

domingo, 18 de junio de 2023

¿El algoritmo de Twitter busca bronca?

 

Generalmente esta red ha sido conocida como la red de “hátering”, queriendo decir que la gente se acercaba a ella para descargar toda su bilis. Pero, en realidad, es algo que siempre ha resultado muy adictivo.

Personalmente llevo muchos años en esa red social, en un principio con mi nombre personal, pero desde hace unos cuatro o cinco años, con mi pseudónimo más reconocido. Y es que en esta red no se puede tener opiniones propias sin recibir ataques personales de gente que siente un placer, más propio de una adicción, metiéndose groseramente donde no les llaman.

Al principio esta red me atrajo por el ingenio de algunos tuiteros, capaces de reflejar la realidad con humor, ironía e ingenio. Los primeros tiempos fueron muy tranquilos, solo algún pequeño malentendido, el choque con algún famosillo intentando defender lo indefendible y unos cuantos personajillos incapaces de aceptar que la realidad puede tener muchos puntos de vista; pero, sinceramente, nada que justificase la mala fama de esta red.

Fue hace unos 7 o 8 años que entraron, al menos en nuestro país, un montón de nuevas cuentas que, lejos de tener la intención de seguir con el status quo, llegaron para hacer campañas ideológicas i todo se torció. Poco a poco el ingenio se cambió por comentarios agrios y sin gracia, el humor por inquina y la ironía por la palabrota, el insulto y la amenaza.

Puede que algunos os digan que eso siempre fue así, pero no es verdad, porque lo cierto es que en los hilos más salvajes siempre había implicados decenas de estos nuevos llegados. Además esto tuvo muchas consecuencias: la desaparición de muchas cuentas comerciales, el abuso de tuiteros con varias cuentas y, sobre todo, el escándalo de los bots.

Desde entonces todo ha ido a peor…

Fútbol, religión y política, eran los temas que debían evitarse en las relaciones sociales personales y, precisamente, esos mismos temas se adueñaron de Twitter ¿Qué podía salir mal? Nada si no se cruzaban las tendencias. Y, a pesar de lo que estoy contando, durante años esos cruces siempre se produjeron porque los tuiteros así lo buscaron. Y así fue hasta la llegada de Elon Musk.

El problema llega ahora en que el algoritmo impuesto por el millonario nos hace ver tuits de personas a las que no seguimos y llevan un mensaje incendiario de una ideología totalmente opuesta. Lo lógico sería bloquear al creador de cada uno de esos mensajes (generalmente con muchos retuits y seguidores), ¿pero quién puede evitar darle la justa respuesta a uno de vez en cuando, lo que, sin duda lleva a un agrio diálogo adornado con los más floridos insultos en todos los idiomas?

¿Pero este tipo de interacciones no llevaría a que la mayoría de los mejores tuiteros abandonaran esta red? Pues sí y no. Porque lo que es seguro es que todos hemos buscado alternativas. La mayoría de empresas han encontrado un lugar mejor para que sus CM trabajen la imagen de marca, ese lugar es Instagram; pero las noticias y la divulgación política aún tienen en Twitter su mejor herramienta. Ni facebook, ni Madtodon y mucho menos Tik Tok o Telegram, Twitter sigue siendo el referente, pero hay que asumir los riegos.

En el momento en que alguien pueda lanzar al mercado una red con características optimas para substituir a Twitter, este defecto del “hátering” matará la red de Musk. Entonces qué gana Twitter con un algoritmo que estimula la bronca.

Google lleva dos años diciendo que prepara una competencia para Twitter, pero lo cierto es que en todo ese tiempo no hemos visto nada y, lo cierto es que, con esa esperanza, muchos de los tuiteros han aplazado su salida de esta red.

Por otro lado, este aumento de crispación ha logrado dos cosas excelentes para el ideario capitalista de Musk: por un lado un aumento de tráfico y, por otro el propio aumento de crispación que vuelve a la gente más temperamental y menos racional, que es lo que, a final de cuentas intentan hacer todos los medios de comunicación con el fin de orientar nuestras crispaciones hacia las ideologías que pretenden vendernos.

Por si esto no fuese suficiente, una sociedad crispada también es una compradora compulsiva.

¿Se entienden mejor los fines de este algoritmo?

Musk ha hecho que, en lugar de un socio o usuario de su red, nos hayamos convertido en consumidores de su producto, ratas de laboratorio y víctimas de sus políticas e ideología.

El algoritmo busca bronca porque la bronca da dinero.

domingo, 7 de mayo de 2023

Aquellos aterradores vídeos tan dulces

 

¿Os paseáis de tanto en tanto, sin rumbo fijo, por Tiktok o YouTube? Si la respuesta es afirmativa seguro que os habéis encontrado con algún vídeo alarmista sobre algo cotidiano. Personalmente he encontrado uno contra el aspartamo en YouTube y otro contra el ciclamato de sodio en Tiktok (aunque lo he visto a través de Facebook).

Estas dos sustancias son lo que se llaman endulzantes no calóricos, utilizados especialmente para endulzar productos dietéticos y light.

Ya os adelanto aquí que ninguna de estas sustancias es peor que la propia azúcar, el colesterol, el alcohol u otras sustancias que podemos tomar a diario.

Los problemas con estas dos sustancias viene de muy lejos y la duda sobre ellos la generaron en EE.UU. precisamente los fabricantes de sacarina que veían peligrar su negocio a cuenta de otros endulzantes con un sabor algo más aceptable.

Con el aspartamo se publicaron dos supuestos estudios en los años 80 donde se afirmaban que era una sustancia cancerígena. Tan fuerte era por aquel entonces el lobby de la sacarina, que sin aceptarse una revisión de los protocolos de aquellos supuestos estudios (véase la incidencia sobre la palabra supuestos) logro que el gobierno federal suspendiera la licencia para el uso del aspartamo en determinados productos. No fue prohibido, pero quedó pendiente de revisión y la mayoría de empresas de los sectores alimentarios prefirieron dejar de utilizarlo para evitar posibles demandas colectivas en un futuro. La suspensión duró más de una década porque el lobby de la sacarina logro retrasar cualquier nuevo estudio para confirmar o rectificar los anteriores. Estudios que nunca se publicaron en un medio fiable y con el detalle de sus procedimientos.

A finales de los años 80, ante la evidencia de que el aspartamo llevaba años consumiéndose en Europa y Asia sin una sola demanda. Los pocos fabricantes norteamericanos lograron que se les escuchara. Sin embargo, antes de este hecho, la industria del aspartamo y la de la sacarina llegaron a un pacto en que ahora eran una misma industria. Finalmente los nuevos estudios verificaron que el aspartamo, para ser nocivo, debía consumirse en unas cantidades elevadísimas.

Con el ciclamato de sodio, que seguramente encontrareis, no solo en muchas bebidas light, sino también en muchos dentífricos, pasó algo muy similar. Y no dudéis que detrás siguen estando los intereses económicos de una competencia muy importante, en este caso es el lobby de la sacarina y el aspartamo, ahora unidos.

El vídeo que ha logrado visualizar por Facebook menciona otro de esos estudios de los años 50 donde se suministró una cantidad ingente de esa sustancia a un determinado número de ratas de laboratorio (pobrecitos animalitos, qué culpa tendrían) y la mitad (solo) de ellos desarrollaron un cáncer. Se imaginan eso mismo con alcohol…

En la actualidad hay  estudios mucho más serios realizados por la OMS, especialmente con humanos, donde se confirma que la cantidad de 770g/día para personas de unos 70Kg de peso, no supone un peligro para la salud ¿Se imaginan esa cantidad de azúcar, bacón o alcohol?

Mi consejo, no abusar ni de estas, ni de ninguna otra sustancia. En grandes cantidades hasta el agua puede ser mortal (entre 12 y 20 litros por día para una persona entre 70 y 80 Kg, una cantidad muy poco definida). Así que tampoco se dejen tomar el pelo por los absurdos vídeos aterradores que algunos venden en Internet y, en especial, en redes sociales. Algunos de sus autores buscan relevancia gracias a los incautos y los conspiranoicos, otros simplemente están a sueldo de intereses privados, pero si quieres saber la verdad tendrás que buscar los consejos de gente seria, no conspiranoica y no vendida a algún lobby. Después de todo, si les crees corres el peligro de huir hacia un verdadero peligro para tu salud.

viernes, 14 de abril de 2023

Cultura General (1)


 

Cultura General (1)

Algunos de aquellos que ya me conocen ya saben de mi interés por aquellos libros que se utilizan como ampliación de conceptos sobre cultura general. Acostumbro a coleccionar y leer muchos de estos libros, más por curiosidad que por una verdadera intención de adquirir conocimientos. No en vano muchos de los temas se repiten en ellos hasta la saciedad, sin embargo, ninguno es igual. Por todo ello creo que ha llegado el momento de dar una utilidad a esta afición haciendo una pequeña guía sobre estos libros.

Para dar comienzo a esta guía empezaremos con la reseña de uno que, aunque pueda parecer intrascendente, tiene algunos puntos de interés.

 

OTROS 365 DÍAS PARA SER MÁS CULTO

Año: 2008

Nº de páginas: 742

Autores: David S. Kidder, Noah D. Oppenheim

Publicado en España por Planeta a través de Ediciones Martínez Roca.

El texto se ha distribuido en 365 artículos (uno por cada día de un año). Son artículos muy simples donde se informa superficialmente sobre un tema o una biografía, con mucha corrección a pesar ser un verdadero resumen. Hay que aclarar que el libro está muy orientado a persona que viven en Estados Unidos. Además, tal como se adivina por el título, es la continuación de otro libro similar, que seguramente podría contener temas más genéricos, pero que, por desgracia, no he podido tener en mis manos.

Personalmente, a este libro, como libro de cultura general, le otorgo un “6”.


sábado, 7 de enero de 2023

Un libro prescindible

 

Hay libros que solo con su presentación ya te están diciendo lo poco preparado en el tema que estaba su autor para escribirlo y publicarlo. Este es el caso de "Eso no estaba en mi libro de historia de Cataluña".

En las líneas de presentación del libro afirma que el "pa amb tomaquet" es una invención de los trabajadores murcianos que llegaron a Barcelona para emplearse en las obras del Gran Metro. Por desgracia esa es una falacia que personalmente había escuchado anteriormente pero atribuida a los almerienses. En aquella ocasión fue desmentida porque el excedente de este fruto que hoy permite hacer su "tomatada o tomacada" no existía a comienzos del siglo XX. Ya que solo desde la creación del mar de plásticos los tomates han sido producidos en abundancia en esta región.

Con el caso de los trabajadores murcianos pasa algo parecido, pues si bien la huerta murciana, mucho más pequeña que la actual, si producía bastantes tomates, el autor de este libro afirma que fueron los obreros del gran metro y, por tanto, dadas las limitaciones de transporte de la época, con tomates de los huertos barceloneses. Claro que, para guardarse en salud, Javier Barraycoa dice, de forma muy concluyente, eso sí, que "pusieron de moda". Todo ello sin un documento que lo demuestre.

Personalmente, como nieto de murcianos que llegaron a Barcelona en aquellas fechas, tengo conocimiento de que el "pa amb tomaquet" ya existía en Catalunya antes de su llegada.

Mi abuelo, que decidió no trabajar en las obras del Metro por motivos éticos, y que conocía muy bien el uso de los tomates en su tierra, descubrió el "pa amb tomaquet" trabajando en una masía de la provincia de Girona. Es decir, que no solo no fue un invento de los trabajadores murcianos, sino que, además, era algo que ya estaba muy extendido y de uso común por toda Catalunya antes de su llegada.

El libro también intenta desvirtuar la gastronomía catalana tratando la escudella como un cocido más, pero en ningún momento habla lo importante que fue esta cocina para la invención y difusión de platos tan conocidos como la zarzuela, la tortilla de patatas o la mismísima pizza.

Creo que con estos dos ejemplos ya queda clarísimo lo poco fiables que son los argumentos de este libro, la malísima preparación del autor y la funesta publicación de este libro... Y solo he tocado la gastronomía.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Una moció de confiança qualsevol

 

Entendre la política no es una cosa gaire fàcil perquè, encara que el sentit comú pugui ser molt important, hi ha dues coses que no ens deixen veure les qüestions com cal. En primer lloc es impossible no prendre partit i per això molt pocs poden tenir una visió de conjunt no afectada per la seva ideologia. I en segon lloc hi ha massa polítics, especialment els més populistes, que estan contínuament amagant les seves veritables intencions sota cortines fum de tot tipus. Per això quan apareixen episodis com l'actual que es tan aclaridor del que passa reialment sota corda, cal emmarcar-lo per a que ningú ho passi de llarg.

Recordem els fets que conformin el cas.

Tenim al senyor Batet, portaveu de Junts, al faristol del Parlament fent el seu discurs quan per acabar llença un estúpid desafiament demanant al MHP Aragonès que es sotmeti a una moció de confiança. Aquesta es una qüestió molt espinosa donat que Junts es el soci de govern d' ERC. Tothom veuria raonable que la CUP fes aquesta proposta, de fet es el seu deure donat que no va voler participar de la guia del país i va preferir mantenir-se al marge de tot, però quan un partit te d'altres formes molt més eficaces i que fan molt menys mal a les institucions, d'obtenir el mateix efecte i encara més, resulta totalment absurd. Llevat que la voluntat del senyor Batet i els membres de Junts que estaven al corrent, sigui la de fer un mal personal a les persones que conformen el Govern, fins i tot els del seu propi partit.

Una altre cosa que es fa molt evident amb tot això es que a Junts hi ha oberta una guerra interna entre, almenys, dos sectors, i que ja no respecten res. Òbviament un d'aquests sectors ha decidit portar el país a noves eleccions i sense importar-li l'armament que li està donat a un tercer en discòrdia que, en aquest cas, seria el PSC.

Què pot fer el President al davant del les disputes internes dels seus socis?

En realitat pot fer molt poc . Junts es òbviament un partit en plena descomposició i que no s'atreveix a dividir-se en dos o més parts donat que ja ve d'altres divisions massa pròximes en el temps i que ja l'ha fet perdre molta credibilitat. Tot i això te fer alguna cosa per a que tothom s'adoni de que encara controla la part que li correspon.

Imagino que la reunió amb tots els consellers i en Jordi Turull va ser molt complicada, especialment si aquests van voler mostrar una certa unitat. No sé si ens podem refiar massa de allò que ha transcendit perquè estic segur que el més significatiu no ens ho explicarà ningú. De tota manera la postura del President ha sigut la de creure, de portes en fora, que el seu Vicepresident era coneixedor de la sorprenent petició del senyor Batet en seu parlamentària. Com aquest mai va informar al President es obvi que aquest últim ja no podia confiar en ell i el cessament quedava cantat. Ara queda al terrat de Junts el futur del Govern, amb la complicació de veure quin dels sectors surt guanyador. Personalment penso que el millor seria que una de les figures de envergadura del sector "turullista" agafés el ratlleu a la vicepresidència, però se me'n fa que aquest desafiament ha estat orquestrat pel sector "laurista" amb la doble intenció de desacreditar tots els consellers, tant de ERC com del seu propi partit, però també com una forma d'intentar posar en evidencia als membres del seu propi partit que prefereixen la estabilitat del país abans que seguir estimulant uns mites que, permeti'm que ho digui, han quedat superats i als que aquest sector no ha sabut trobar-hi substituts efectius.

Som a un moment que necessitem tenir alguna cosa tangible abans no tornem a reconstruir el Procés, però sempre hi haurà alguns que voldran posar maons per sobre de les runes i fer castells que s'ensorrin una i altre vegada sense remei. Això, òbviament, es opinable, però que el que va fer el senyor Batet l'altre dia es miserable, totalment tàctic, que va contra tot d'independentisme i que dona molt d'armament al PSC, es totalment inqüestionable. Sense dubtes, aquí poden haver hagut molts errors, però el més gran de tots l'ha comés el sector "laurista" de Junts perquè l'únic que es pot beneficiar es el senyor Illa del PSC, que ha vist això com un regal que no havia previst ni als seus somnis més humits.

 

viernes, 8 de abril de 2022

El simplismo neoliberal

 “Cuando se ofrecen dos o más explicaciones de un fenómeno, es preferible la explicación completa más simple; es decir, no deben multiplicarse las entidades sin necesidad.”
                                                                     Guillermo de Ockham.

 

El llamado principio o navaja de Ockham se simplifica mucho cuando decimos que la más simple de las soluciones tiene que ser la buena. Pero no es eso. Simplificar lo simple, simplificar lo complejo, es la clave del drama de nuestros tiempos. Y es que la clave de lo que nos decía Ockham está en “la explicación completa”. En sus tiempos, la aplicación de su principio, nos diría que era preferible aceptar el sistema copernicano al ptolemaico, pero cómo explicas hoy las cuestiones más elementales de la política, si hasta la más simple de ellas implica decenas de factores, la mayoría de ellos no visibles a simple vista. Por si esto no fuese suficiente, la gente pretende saberlo todo sin ahondar en los temas, como conclusión aceptan explicaciones sumamente sencillas y sumamente incompletas. Fruto de esta simplificación extrema y abreviada, ha nacido una preferencia por la aceptación de las teorías de la ultraderecha. Claro que la incultura, la indignación mal dirigida, el control de los medios de comunicación, los patrioterismos, las religiones y la falta de una ética general, nos han llevado a este dramático punto.

Cuando elementos de un partido de ultraderecha, como VOX, nos dicen que el paro es consecuencia de que los inmigrantes aceptan cobrar menos y les quitan el trabajo a los obreros del país, estamos ante una de esas simplificaciones que, en apariencia lo explican todo, pero que en realidad no explican nada y, además, son mentira. VOX se olvida oportunamente de quién contrata a esos inmigrantes y de los trabajos que realizan. Al mismo tiempo vemos como ese mismo grupo vota en contra de salarios dignos y de controlar esos contratos.

Si con solo esto usted no ve la contradicción argumental de VOX, este texto no se ha hecho para usted, pero, sinceramente, debería replantearse usted eso de ir a votar en las próximas elecciones, porque su voto solo puede hacer más daño a su país y, de ganar el partido que usted pudiera escoger, podríamos estar ante un drástico aumento de los dramas sociales. Afortunadamente, esos mismos medios de comunicación que han blanqueado la alternativa escogida por usted, ocultarían gran parte de esa realidad y encontrarían a nuevos responsables entre aquellos que aportan posibles buenas soluciones al problema escogido por usted.

Para los que sí habéis entendido las contradicciones de estas formas de “no pensar”, solo decir una cosa: no aceptéis, sin una crítica profunda, aquello que os ofrece la neoliberal teoría de “El Poder de lo Simple”.

lunes, 24 de enero de 2022

Los mitos dentro del Estado

 Los estados son estructuras políticas casi tangibles, pero tienen el problema de estar sustentados en muchos mitos como el de nación o naciones. Para un idealista eso no resultaría un problema, pero, por desgracia, los idealismos son modas y los patriotismos meros fanatismos extremos. Los interesados en mantener ese status quo o aquellos que pretenden enfrentarse a él, usan y abusan de la historia y la tradición para dar robustez a sus mitos, como si la historia no pudiese cambiarse a placer, como si no existieran modos de inventar héroes y tergiversar los hechos en un sentido u otro. Al final, para que un mito sea real, es necesario que se base en los deseos, necesidades y miedos de las personas que viven el presente.

De las tres fuerzas que verdaderamente sustentan el presente de un mito constituyente, el deseo es el más mutable, porque puede ser inducido desde fuera a la mayoría de individuos. Las necesidades son la fuerza más tangible y la que, en un estado de derecho no fraudulento, debería predominar. Y el miedo es la más fuerte y la más débil de todas. Los mitos sustentados mayoritariamente en el miedo, parecen invencibles, pero en realidad, un pequeño error, un atisbo a lo que hay debajo, y provocaría que el mito se desvaneciese en un instante.

Cuando hablamos de la voluble historia y de la tradición, en realidad estamos dando una excusa muy robusta a la fuerza de los deseos. Sin embargo, ninguna de las dos cosas nos aporta realmente nada. De hecho, historia y tradición conforman una parte muy pequeña de aquello que llamamos cultura y que si podríamos aceptar dentro de lo que llamamos necesidades. Y es que, aunque muchas de las necesidades están llenas de mitos como la justicia, la cultura, el idioma, la economía, los derechos humanos, etcétera, son los mitos que sustentan el bienestar de los ciudadanos. No en vano, aquello que llamamos “Estado del Bienestar”, ha sido a lo largo de la “historia” el mejor ejemplo de estabilidad en la conformación de estados.

Siempre que estemos frente a procesos de disidencia o secesión dentro de los estados modernos, tendremos que saber dejar de lado lo que es la mítica del deseo y centrarnos en la de las necesidades y, hasta qué punto se pudo abusar de la del miedo. Y, por supuesto, la explicación jamás la encontraremos en aquellos que no participaron de la disidencia porque obviamente pudieron ser la fuente del problema.

Apliquen esto a Ucrania, Palestina, el Sáhara… Pero también a Escocia, Catalunya, Córcega… Porque se ha escrito mucho y se sigue escribiendo demasiado, pero equivocando intencionadamente la temática. Y es que en estos temas los deseos, los prejuicios y la propaganda, parecen importar más que las necesidades de las personas, de los pueblos y de los estados.

viernes, 21 de enero de 2022

A vueltas con los antivacunas, negacionistas y similares

 


En las últimas semanas han aparecido algunos artículos, la mayoría producto de los enterados del parchís de turno, pero hay alguno, incluso, de un inmunólogo israelí, que en su momento apostó por la teoría de lo inevitable y que, ahora, se ha convertido en un héroe para los anti vacunas que aún entienden peor que él la realidad de lo que estamos viviendo.

Para entrar correctamente en el tema os resumiré un artículo que leí en 1982 y otro de comienzos de los años 90 que junto a una amplia bibliografía sobre virus y similares, me han permitido ver esto desde un punto de vista propio.

El artículo del 82 hablaba de estrategias frente a grandes epidemias pulmonares (recordemos que en aquellas fechas se empezaba a hablar de una nueva enfermedad cuya forma de contagio aún se ignoraba, pero que algún tiempo después conoceríamos como SIDA). Según el artículo, si el contagio se extendía rápidamente y era imposible de parar, la mejor estrategia era alargar el máximo tiempo posible la epidemia, frenando al máximo los contagios, con el fin de que el virus redujera su virulencia de forma natural o, incluso, dar tiempo a crear vacunas (parciales o completas) y estrategias para el tratamiento de la enfermedad. No voy a entrar en las explicaciones, mayoritariamente de tipo matemático, que daban el autor o los autores. Sin duda es el fiel reflejo de lo que hemos visto estos dos años.

Por otro lado, el artículo de los años 90 hablaba de lo que podía significar el Cambio Climático en la recuperación de enfermedades, especialmente de origen vírico, que nuestro sistema inmunitario no podría recordar. El artículo era más amplio y también hablaba de la pérdida de efectividad de los antibióticos frente a las enfermedades bacterianas que también podrían darse, pero lo que más me interesó fue la proyección, nuevamente, de una enfermedad de transmisión aérea.

Cuando a comienzos de siglo el SARS 1 (otro coronavirus) se convirtió en una amenaza de pandemia, con muchos casos alrededor del Mundo que, afortunadamente, fueron controlados con medidas anti contagio. Ya tuvimos un claro aviso de que tarde o temprano pasaríamos por una primera pandemia de cierta gravedad.

En contra de lo que muchos piensan, aquel aviso no fue tomado a la ligera por la comunidad científica, pero su estudio desveló algunos detalles que generaron bastante inquietud. Una de las cuestiones más interesantes fue que, tanto chinos como norteamericanos, estuvieron, durante década y media, buscando una vacuna efectiva contra el SARS 1. Finalmente se crearon muchas estrategias para encontrar una vacuna efectiva, pero entre 2014 y 2017 se fueron cerrando todas las líneas de investigación sin haberlo logrado.

Así que, cuando apareció el SARS 2 no hubo que partir de cero. Lo malo es que también sabíamos que si queríamos una vacuna rápida que pudiera lograr que el virus no diezmara la población del planeta, tendríamos que aceptar que su protección no llegase al deseado 99%.

El gran peligro de cualquier virus de fácil transmisión en nuestros días es la globalización. Que miles de personas se desplacen a diario de un lugar a otro de la Tierra, facilita mucho el desplazamiento de cualquier enfermedad. Así es como el COVID-19 llegó a casi todas partes. Algunos países con menos trasiego, como Nueva Zelanda, lograron, a través de medidas profilácticas y confinamientos a la más mínima, que el virus tuviese una baja incidencia, otros, a pesar de tener agresivas políticas de vacunación, debido a prácticas religiosas contraproducentes en un estado pandémico, no lograron frenar la saturación de sus hospitales.

¿Quiere eso decir que las vacunas no sirven o que los gobiernos, en general, lo han hecho muy mal? Rotundamente no. Y es que la estrategia correcta sigue siendo la que explicaba el artículo de 1982. Hay que ralentizar los contagios al máximo posible, vacunar a toda la población y mantenerla en los mejores parámetros de inmunización posibles, para reducir eso que llaman carga vírica, pero también para que el mayor número de gente tarde a entrar en contacto con el virus dando tiempo a la posibilidad de que el virus se adapte a la especie humana ya que nuestra especie lo tiene más complicado para adaptarse al virus.

Algún día, es posible que se invente un virus definitivo contra la COVID, igual que, tal vez, se logre contra la gripe, el SIDA o el Ébola, pero, de momento tenemos que hacer servir las vacunas que tenemos y que, aunque sea relativamente, las estadísticas demuestran que han reducido entre 6 y 10 veces la letalidad de una enfermedad que podría haber acabado con la humanidad. Desgraciadamente hay muchos países donde no se están pudiendo poner todas las vacunas necesarias y que podrían limitar efectivamente la transmisión de la enfermedad.

En plana sexta ola se habla de que, a partir de primavera podríamos dejar de considerar el nivel de gravedad de COVID. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que, a pesar de que en España estamos teniendo el índice de contagios más elevado de toda la pandemia, las muertes registradas están en torno a unas 100 diarias  cuando, con menos contagios, hace unos meses los decesos estaban por encima del millar diario. Aquí ha tenido muchísimo que ver la vacunación, ya que la mayoría de los que hoy mueren son personas con algún tipo de depresión inmunitaria o sin vacunar. Puede que las nuevas variantes del virus se escapen más a la inmunización de la vacuna, aún así se logra una menor carga vírica, con lo que hay un aumento de las sintomatologías leves.

Como conclusión, la teoría de lo inevitable es un absurdo propio de personas que no deberían autodenominarse inmunólogos. Los confinamientos y las medidas profilácticas, han retardado los contagios, las vacunas han reducido la gravedad de los casos y la evolución natural del virus está dando como resultado una enfermedad más asimilable por los sistemas sanitarios. No olvidemos que las epidemias de gripe cada año se llevan entre 800 y 10.000 vidas en nuestro país.

¿Quiere esto decir que ya estamos a salvo? Ni muchísimo menos, pero sin las vacunas posiblemente tendríamos que plantearnos vivir (en caso de haber sobrevivido) en un mundo postapocalíptico. Aunque tenemos que tener en cuenta que, aunque a partir de esta primavera amanezca una nueva normalidad, el COVID seguirá siendo una de las muchas espadas de Damocles que cuelgan sobre nuestras cabezas.

 

domingo, 24 de octubre de 2021

El patio de los abusones

 

Un buen día en la tribuna de oradores del Congreso un reputado diputado del PAR, reconocido por su fina educación, estalló con un “¡váyanse a la mierda!”. A todos nos sorprendió el improperio, especialmente saliendo de la persona que lo había proferido. Se trataba de José Antonio  Labordeta. Meses después, cuando abandonó su escaño y supimos que tenía un cáncer terminal, nos contó de donde venía aquel grado de hartura que le llevó a soltar aquel improperio contra la bancada de unos diputados del PP que no se callaban durante su turno en el estrado.

Don José Antonio, cuando bajaba desde su elevado escaño hacia la tribuna de oradores, tenía que hacerlo por el pasillo que pasaba por aquellas bancadas de energúmenos y que le proferían insultos que no salían en ningún medio. Y el menos molesto era el de “rojo”. Estos individuos, que a menudo habían aprobado sus estudios (cuando los tenían), con la ayuda del enchufe (ahora conocemos mejor a los nuevos Casado, Ayuso, etcétera) y lucían currículos inflados desmedidamente, seguían comportándose como los abusones de un patio de colegio, pero que, en lugar de maltratar la educación, a la que ya mataron, ahora se cepillaban la democracia ensuciando con sus groserías el mismísimo Parlamento.

Esos abusones fascistas siempre han estado en todas partes, en todos los niveles de la administración, de hecho la mayoría de jueces de este país, están entre sus filas. Personajes que apenas hubieran tenido que ser mediocres abogados, ahora juzgaban en función de su peculiar ideología, adaptando la ley según les parecía el acusado. Pero esto jamás hubiera tenido importancia si los señores Pujol y Ardanza no hubieran abierto la puerta a Aznar para que colara a toda esta purria en los niveles más elevados de todas las administraciones. Cuando el PP dejó la Moncloa en 2004, el mal ya estaba hecho y los abusones de los que hablamos (no solo los del parlamento) ya se habían adueñado del país entero. Todo lo que después ha ocurrido nació de aquel lamentable error del PNV y CiU. Si los franquistas nunca habían tragado ni a vascos, ni a catalanes, ¿por qué habían tenido que abrirles las puertas del gobierno?

Eso poco importa ya, la cuestión es que están en todas partes y al PSOE no parece importarles. De hecho le molesta mucho más que los catalanes se hayan hartado definitivamente y quieran librar del presidio en que se ha convertido España.

Decía en una entrevista Joan Tardà, que a él también le había pasado en alguna ocasión lo que a Labordeta, pero que no todos en el PP eran así. Se pudo entender, aunque él no lo dijera, que muchos diputados del PP no son verdaderos políticos, solo son individuos que están ahí para calentar un escaño, votar lo que les dice su partido y llevarse una morterada de dinero a casa. Muchos de esos individuos son incapaces ni de saber comportarse. Desgraciadamente hoy, con la llegada, primero de Ciudadanos, y luego de VOX, estos individuos que solo están para abrir la boca para comer e insultar, han ido en aumento con la intención de asesinar el poco parlamentarismo que queda. Otra cosa que comentaba Tardà era que los insultos también los había tenido que escuchar en las calles de Madrid, pero que estos se habían visto compensados por los saludos de ciudadanos que, incluso, le habían pedido hacerse selfis con él, contándole cosas como que su abuelo había luchado por la república o alabando su trabajo en el parlamento. Según Tardà había valido la pena.

En cualquier caso, las palabras de Tardà confirmaban la existencia de estos abusones de patio de colegio en el parlamento. Unos abusones que se vieron amedrentados por la llegada de un diputado de Podemos, con dos metros de altura, rastas y la imagen de uno de los malotes de Tarantino. Y es que para las primitivas mentes de esos abusones, Alberto Rodríguez les intimidaba tanto como ellos pretendían intimidar a los demás. No es por ello tan extraño que hayan recurrido a sus matones de fuera del parlamento, en la policía y la judicatura, para acabar con él. Y es que los matones son tan simples que también se les huele el miedo.

Lástima que en el PSOE aún estén haciendo el canelo y la señora Batet haya cedido a la primera de cambio a las presiones en el patio de los abusones.