Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Qué significa el 1-3 del Bernabeu?

Ayer fue el clásico y lo disfruté. No negaré que soy del Barça, eso es algo que, por mucho que lo intentes ocultar, termina notándose. Pero por mis años, en temas futbolísticos, ya las he visto de todos los colores. No conocí en el campo a Di Stefano ni a Kubala. Mi punto de vista nació en unos tiempos deprimentes donde las preferencias oficiales por los blancos en la etapa franquista eran patentes en todos los resultados. Nos dimos cuenta de que el franquismo se acababa el día que el Barça ganó 0 a 5 en el Bernabeu, y es que por aquel entonces, con el asesinato de Sunyol en la memoria popular, el Barça era más que un club. Después pasamos por la manipuladora venganza del presidente de los colegios arbitrales, el señor (es un decir) Plaza, a comienzos de la democracia. La exhibición de Cunningham en el Camp Nou, el dominio de la Quinta de Buitre, el sueño de Venables, el florecimiento de la Masía, el Dream Team, la Pasión y Muerte con Van Gaal, la resurrección de Rijkaard, el aburguesamiento de los brasileños… Sin embargo, desde la llegada de Guardiola, el proceso que se inició con Cruiff ha llegado a su punto culminante, a su excelencia, y ahora cuando uno se prepara para ver a este equipo en la tele no debe olvidarse el babero, porque tarde o temprano sale ese fútbol que enamora. Ayer tardó mucho porque el Madrid ha crecido, pero al final se evidenció algo que ya tendría que preocupar, y mucho, a los merengues: ese equipo sólo se sustenta en el talonario ¿Qué pasará el día en que los blancos no se puedan endeudar más?

Al Castilla llegan decenas de magníficos jugadores, sin un sello de estilo, pero magníficos también porque la casa blanca los ha sabido seleccionar, para eso aún hay dinero. Pero al llegar al Castilla, de repente, Mourinho ha truncado el puente que les preparaba para ser jugadores de primera. Solo, de tanto en tanto, una de esas figuras en ciernes cruza una endeble pasarela para jugar unos minutos en un partido menor. Incluso entonces el joven solo ve a sus ídolos desde lejos. Las más de las veces no volverá a compartir vestuario con ellos y recalará en otro equipo donde demostrará su categoría y, tal vez, el Madrid lo repesque para arruinarle un par de años más de su carrera deportiva.

El problema del Barça es otro. Tiene un sello y un estilo, haciendo que el centro del campo sea de la casa. Sin embargo llegan que deben dejar marchar a jugadores del nivel de Jeffren, Xavi Torres, Botía o Bojan, antes, con menos razones, se dejó marchar a Damià, Sergio García o incluso el propio Guardiola a pesar de tener conciencia de su gran nivel. Salvo Xavi y Puyol, en el primer equipo se acumulan jugadores de la cantera demasiado jóvenes para ser sustituidos, a no ser que el nuevo sea tan y tan bueno que amenace a los que ya están arriba, tal es el caso de Thiago. Claro que la diferencia entre Guardiola y Mourinho es que el primero les dará la oportunidad durante uno o varios años y si lo merecen les ayudará a crecer. Tal vez eso suponga dejar algún punto vital en el camino, pero no hay que preocuparse porque, al final, siempre se puede dar un golpe de timón en el Bernabeu. Pero con cuidado, hay que dejar que el Madrid siga siendo un rival y que permita seguir creciendo al Barça. Si ayer el Barça hubiese terminado por hacer la manita que algunos ya intuíamos, tal vez Mourinho no se hubiese comido los turrones, pero eso no lo quiere Guardiola.

Imaginen por un momento que los blancos despiden al luso. La primera evidencia es que tienen por equipo una banda quemada, algo así como la jaula de grillos más cara del mundo. Un equipo sin futuro, sin cantera y con un montón de grandes figuras deseando seguir su camino hacia donde existan más posibilidades. Pocos entrenadores se atreverían a coger las riendas con garantías (con sinceridad, ninguno). Pero siempre hay la posibilidad de que llegue alguien de la casa y pretenda hacer algo con la imagen del Barça. Alguien con la capacidad que un día mostro Del Bosque, que además conoce muy bien a ese Barça gracias a su puesto de seleccionador. El cambio no sería inmediato, las estructuras blancas están muy destrozadas por el mourinhismo, pero en dos o tres años el Real Madrid podría a ser una verdadera amenaza para los culés (no como ahora). Y si además crearan una estructura similar a la Masía (medios tienen los blancos), aparecería un proyecto de futuro, solo faltaría un sello propio de estilo de juego que el Madrid nunca ha tenido. Tal vez, sin embargo, podrían basarse en ese fútbol fuerza de corte centroeuropeo que tanto les gusta, y aderezado con defensas a lo catenaccio italiano que algunos, como Tomás Roncero, han alabado, a pesar de hacerles un equipo pequeño, pero que se tolera siempre que lo haga el Madrid.

La historia del partido de ayer fue la de un gol a los veintipocos segundos producto de un fallo de Valdés y mucha potra de los blancos. Después todo fueron movimientos para superar la presión de los blancos hasta que llegaron los dos primeros goles. Porque tras el gol el Madrid pudo ser superior, pero siguió mostrando carencias que el Barça explotó a la perfección. Al final, como ya viene siendo costumbre, tras el gol de Xavi que ya hacía un rato que se veía venir, el Madrid volvió a ser un juguete roto en manos de los de Guardiola. Pero queda la sensación de que otra vez quisieron perdonarle la vida a un Mourinho que se permite hablar de suerte.

Queda mucha liga y el Barça aún se va a dejar muchos puntos en esta campaña, después de todo Guardiola aún le debe dar muchas oportunidades a su cantera. Solo por eso evitaremos decir aquello de… “punto, set y partido”.

Imagen extraída de la web del diario AS.

viernes, 29 de abril de 2011

How is “el puto amo”?



How is “el puto amo”?

En los últimos días ha pasado un terremoto… (iba a decir que futbolístico, pero no encuentro la palabra correcta) por nuestro país. Desde que ya hace unas cuantas semanas sabíamos que en pocos días Barça y Madrid se verían las caras hasta cuatro veces en un lapso de tiempo muy breve, se había creado una enorme expectación, hasta cierto punto artificial. Lo cierto es que solo en muy contadas ocasiones los grandes duelos Barça-Madrid han ofrecido ese magnífico espectáculo futbolístico que se supone. Emocionantes, seguramente; apasionantes, sin duda; pero como espectáculo exclusivamente futbolístico, casi siempre decepcionantes. Pero han ocurrido varias cosas que han abierto esas expectativas. Por una parte en los últimos años el F.C. Barcelona ha culminado un proyecto futbolístico, después de muchos años de trabajo (según dicen), que ha admirado al mundo entero con un fútbol de una plasticidad admirable y que incluso se ha trasladado a la selección española con éxitos espectaculares y rotundos. Del otro lado había un entrenador herido en el orgullo por que ha visto como ese equipo admirable se ha atravesado, una y otra vez, en su exitosa, pero ramplona carrera, para robarle parte de su notoriedad. Pero las razones no acaban aquí. Todos sabemos lo que es un duelo entre estos dos equipos y que muchos quieren trasladarlo a un duelo entre las ciudades, entre Catalunya y España (sobre todo desde que en el año 1997 el gobierno del PP decidirá supeditar la política de infraestructuras al crecimiento de Madrid en lugar de procurar una ayuda al desarrollo económico del país, y que con la continuidad política en este aspecto del PSOE ha enconado las diferencias entre ambos puntos opuestos de la política económica). De aquí a que determinados medios de prensa, de aquí y de allí, le den una trascendencia que el match no debería tener, solo hay un paso y puedo asegurar que todos lo han dado.
Y eso que el llamado Derby, Clásico o el partido del año, de la década o del siglo, ya acarrea una enorme expectación por la envergadura de los equipos, el poderío  de sus plantillas y el tamaño de sus vitrinas. Pues, aunque parezca increíble, esta vez aún hay más. Parece ser que el Real Madrid volvió a recuperar, de una forma harto sospechosa, a un presidente que ya había tenido que salir del club por la puerta pequeña. Don Florentino se inventó aquel Madrid galáctico que tras despedir a Vicente Del Bosque y a Manolo Hierro, alcanzó la excelencia en piernas valiosas (también en estética futbolística individual), pero que fue una nulidad a la hora de obtener títulos. Aquel Madrid terminó económicamente hundido y, lo que es peor, con su cantera tocada. Después de años de titubeos, en que los blancos lograron varias ligas, pero ensombrecidos por un eterno rival que empezaba a mostrar sus dotes para hacer espectáculo futbolístico, se creó un fuerte grupo de opinión para intentar traer otra vez al rey del talonario. Ahora que Florentino está otra vez al frente no pueden tolerar que el Barça, a pesar de las enormes inversiones de los blancos, les humille una y otra vez. Así que en un esfuerzo desesperado y sin parangón, han dado carta blanca al entrenador más resultadista de la historia del futbol (bueno, esto, tal vez, sea una exageración, en la historia podemos hablar de algunos que lo han sido tanto o más como Helenio Herrera, Van Gaal, Arrigo Sacchi, Bilardo, Fabio Capello, Van Marwijk, Otto Rehhagel, Javier Clemente, Nereo Rocco…). Después del cinco a cero de la primera vuelta de la liga, Mourinho ya era consciente de que por méritos futbolísticos no podría superar a los blaugranas. Con todo, sus amplios conocimientos balompédicos le llevaron a idear un plan algo casi suicida, pero que podía darle la victoria en alguno de los encuentros y, de paso desgastar tanto al Barça que, si no lograba una amplia ventaja en Liga de Campeones, darle la puntilla en el último partido.
El gran plan pasaba por destruir la zona de creación del Barcelona para que no pudiera generar pases letales a sus delanteros. Para ello los dos laterales debían extremar su agresividad, pero a los dos centrocampistas de destrucción habituales en el juego del Madrid se añadía un defensa central que actuaría como tal, pero en la parte alta del centro del campo. Por supuesto, este jugador, que fue Pepe, debía ser de una agresividad extrema y cubrir, rápidamente, una zona muy extensa del campo. Entre tanto, el coatch luso esperaba de los tres medias puntas que actuarían como falsos delanteros (Di Maria, Özil y CR) que ayudaran a la hora de frenar las subidas del Barça. En cuanto a sus labores de ataque, cuando no se pudieran resolver rápidamente los ataques, deberían buscar faltas lo más próximas al área posible. Pepe, al jugar tan avanzado, debía recuperar muchos balones que deberían ofrecer a sus compañeros buenas oportunidades de contraataque. El resto del tiempo el Madrid se cerraría atrás al estilo italiano.
Hasta aquí un creativo planteamiento de Maurinho que, con suerte evitaría la goleada blaugrana, pero que tenía muchas posibilidades de que Pepe, Marcelo o Arbeloa no terminaran el partido por cuestiones disciplinarias. Supongo que, a pesar de las declaraciones realizadas por el técnico portugués, era un riesgo plenamente asumido por él. Sin embargo, para ahuyentar esta posibilidad y ampliar aquellas otras que pudieran darle la victoria, creó otras estrategias menos deportivas y específicas para cada partido. El Show de Mou, si bien en todos los casos tuvo la tangana como base filosófica, fue matizado, con una esmerada puesta en escena, a cada partido y a cada circunstancia. Mientras en el primer partido los tres “delanteros” y ocasionalmente Marcelo, tenían orden de buscar la falta y la tarjeta del rival, si era necesario dejándose caer. Además, para frenar aún más el juego, cada acción era seguida por una abrumadora protesta masiva al árbitro para presionarlo. La fórmula funcionó bastante bien hasta que el árbitro se dio cuenta de alguna de estas acciones por un lado (aunque lo de sancionar con tarjeta al cuentista no estuvo en sus intenciones, por lo que el público siguió calentándose como si las faltas fueran ciertas), por otra parte, a partir de un momento dado, el Barça decide sacar rápidamente las faltas que le pitan a favor, y eso imposibilita a los jugadores blancos rodear al árbitro por temor a una acción de gol. A partir de ese momento el Barça empieza a superar todos los impedimentos y a fabricar fútbol. En una de las jugadas Villa dribla al último defensa y este comete el error de hacerle una llave de judo. Penalti y expulsión y, lo que era peor para Mourinho, un jugador que no debía haber sido expulsado dentro de su plan. Sin embargo, igual que fue capaz de empezar a jugar a fútbol, tras el gol, el Barça se vuelve dubitativo. Además, el árbitro, tal vez “enternecido” por la inferioridad numérica del Madrid, vuelve a tolerar durezas que hubiera debido sancionar y perdona reiteradas acciones de tarjeta a todos los peones del Madrid. Conocedor de su debilidad, y para compensar, agrava  más la situación perdonando una tarjeta a Alves que hubiese podido significar su expulsión. En campo de los blancos nadie va a darse cuenta de lo tolerante que ha sido con su equipo, ni a reconocer que las decisiones del árbitro han perjudicado claramente a los visitantes. Esa es la razón de que el penalti en que perdona la tarjeta al blaugrana, una vez convertido en gol, suena a victoria para los locales, a pesar de que significa dar la espalda definitivamente al título de liga. Por su parte la afición blaugrana, a pesar de la superioridad de su equipo, se queda con una cierta sensación de derrota.
Este primer partido pudo no tener mayor trascendencia y en pocos días haber llevado las aguas a su cauce, pero ni la prensa de Madrid (que recordemos apoya realmente a Florentino y no a Maurinho, pero que, por ahora son lo mismo), ni el propio Mou lo pueden permitir. En pocos días tiene que llegar la final de la copa del rey.
Para el Barça el partido ha significado también algunas bajas que, posiblemente no puedan jugar en el siguiente duelo. Finalmente Adriano y Puyol terminan quedando fuera de la Copa.
Mou plantea el segundo duelo como el más cicatero de todos, pero aún así, gracias a que la defensa blaugrana aún tiene que acoplarse, las rápidas acciones de los tres medias puntas del Madrid generan serias dudas en los catalanes que dan una floja impresión durante la primera parte. Sin embargo, en la segunda, vuelve el fútbol y los blancos tienen que manifestar una dureza superior aún a la del primer partido. Esa dureza también supone un esfuerzo extra para sus jugadores. Özil termina siendo substituido por Adebayor. Ya había sido substituido en el partido anterior, pero las circunstancias no lo habían hecho importante. Más tarde Khedira también vería sus sobrecargas musculares transformadas en una lesión más seria.
El Madrid sobrevive al tiempo reglamentario, pero al llegar la prorroga parece que se abren más espacios en el centro del campo y, sorprendentemente permiten que los blancos enlacen varios contraataques que buscan a Cristiano y Adebayor. Es el delantero portugués el que con un magnífico cabezazo logra el tanto que, a la postre le dará la Copa al Madrid. Porque con un gol a favor los de Mourinho saben cómo tapar todos los huecos. Cuando faltan dos minutos el árbitro se atreve a hacer lo que no hizo en todo el partido: expulsar a Arbeloa, lo que sirve para terminar de agotar el tiempo en el asedio a la desesperada de la portería de Casillas. Como después dirá sin percatarse el propio portugués: Mourinho ha ganado.
Con el ambiente ultracalentado llega el tercer partido que, además, es el partido de ida de las semifinales de la Champions League. La prensa de Madrid no ha dudado en convertir el partido en zona de guerra y Mourinho, para no perder comba, se propasa verbalmente para provocar, cosa que logra con un menos moderado que de costumbre Guardiola. Tan tensa está la situación que, más que un partido de fútbol, parece que se va a producir una batalla campal.
Por si no hubiese suficiente con el panorama prebélico, el Barça ya arrastra las bajas físicas de Iniesta y Máxwell, el último de los tres laterales izquierdos del equipo.
Empieza el lance y las premisas, a pesar de las bajas de ambos (en el Madrid también es baja Carvalho por sanción), no parecen diferir demasiado de los anteriores encuentros. Sin embargo pronto se ve que, en esta ocasión los jugadores del Madrid no persiguen al árbitro por todo el campo. La presión parece quedar en manos del público, pero los jugadores del Madrid vuelven a la práctica descarada del primer partido de buscar las faltas en la zona de ataque para intentar jugadas a balón parado y tarjetas a los defensas del Barça. Y en principio parece que la cosa va bien, pero el Madrid no logra contraatacar, parece que los blaugranas han logrado frenar su velocidad. Por otro lado el Madrid se muestra tan violento como siempre, pero los jugadores del Barcelona tienen orden de no seguir las jugadas cuando se les golpee. Deben lograr que el árbitro vea la dureza del juego. Muchos de los jugadores azulgranas no tienen demasiada práctica en parar el juego y parece que hasta hagan cuento. Guardiola parece que, en un momento dado les dice que vayan al ataque porque esa parte no funciona.  Cuando se retiran a vestuarios a la media parte, toda la tensión se desata en una tangana donde Pinto es expulsado por agresión. Al volver al campo el juego se acelera, pero el Madrid sigue en el mismo escalón y el riesgo que corrió Pepe en todos los partidos sin manifestarse en tarjetas, se condensa en una brutal entrada que el árbitro elige zanjar en roja directa. Dentro del show de Mou es el momento de lanzarse a la yugular de los árbitros y él también es expulsado, lo que no le impide ser el centro de atención de los siguientes minutos de calentamiento bélico. Sin Pepe atenazando la zona de creación del Barça el partido es un baile aún a pesar de la violencia pseudotolerada de los blancos. Tras una agresión de Marcelo Pedro tiene que ser substituido, pero sale un Afelay que supera en velocidad al lateral brasileño y pone un impresionante centro que Messi transforma en gol. Poco después un enorme Messi realiza una de sus cabalgadas “derrumbadefensas” y marca un golazo. Punto y final… o debería. Pero ni el perverso entrenador portugués, ni la prensa y televisión de Madrid lo pueden permitir y montan un escándalo vergonzoso que parece que se estirará en el tiempo como un chicle.
Parece mentira que TeleMadrid sirviera las imágenes del partido y en su región pase una y otra vez una versión amputada de la realidad a su audiencia para convencerlos de una falsa realidad que les persigue. Gracias a unas estratagemas impropias del entorno de un club con el supuesto prestigio del Real Madrid, lo que fue un brillante triunfo a pesar de las circunstancias, se ha convertido en un insúltate “¿Por qué?”.
Por si todo esto no fuera suficiente y en un país que tiene muchas cosas importantes de las que hablar, se ha dado a estos encuentros una absurda proyección política.
Ahora queda el último de los cuatro partidos. Ya sabemos que, una vez más se van a sumar bajas en ambos equipos. El resultado es una incógnita, pero una cosa es segura, no será muy difícil ver más fútbol del que hemos visto hasta ahora. Porque de fútbol, hasta ahora, muy poquito.

Imagen tomada de http://docencia.izt.uam.mx

domingo, 27 de febrero de 2011

El triunfo del buen talante.

Hay mucha confusión con ese tema del talante. Creo que el ejemplo de talante es la filosofía que se ha extendido, en sus relaciones con la prensa, en las diferentes secciones del Barça. Su abanderado parece ser Guardiola, un entrenador con don de gentes y bastante cultura que trata a los medios con tal finura que ha logrado que, aquellos que por un deber mal entendido, le atacan, parezcan “los hermanos Malasombra”.

Pero Guardiola no es el padre de esta actitud, ni siquiera en el Barça. El verdadero responsable fue Frank Rijkaard. Cierto que desde la partida de Van Gaal se dulcificó mucho la atención a los medios, tomando conciencia del daño a la entidad que las posturas enconadas con aquellos producían. El momento del cambio radical se produjo en el momento más delicado para este entrenador. Acababa de perder, en su año de llegada al Barça, el último partido del 2003. La distancia que se abría con el eterno rival era enorme, pero Frank cogió el toro por los cuernos y salió a la arena de la rueda de prensa para dar la cara. El árbitro había contribuido al desastre, la moral de los jugadores que fallaron cuando más necesaria era su dosis adicional de profesionalidad, era baja; pero Rijkaard no cargó contra ninguno de ellos. Con los ojos rojos y dándose por cesado del cargo, asumió todas las responsabilidad sin abandonar la entereza ni la cordialidad con los medios. Aquel fue un ejercicio impresionante de profesionalidad y talante que, personalmente, me puso la piel de gallina. Rijkaard no podía ser cesado. El entonces presidente Joan Laporta, contra la opinión de toda su junta directiva (incluido Sandro Rossell con el que ahí empezó sus desavenencias) también pensó como yo. Durante las navidades el club contrató a un segundo fisioterapeuta y después del parón se llegaron a acumular tantas victorias consecutivas que el club rozó el título y superó al eterno rival. Hasta mayo de 2008 fue un ejemplo que parecía difícil de superar. Frank, a su marcha solo dejó amigos, pero si parecía agotada su postura del buen talante, Josep Guardiola fue un digno sucesor que se ha convertido en maestro de ese arte.

En fútbol el Barcelona mima el balón y ofrece un magnífico espectáculo de estética. En baloncesto y balonmano se intenta, en hockey se prosigue y hasta en fútbol sala se habla de la entidad blaugrana. Sin embargo, a pesar de pretender un sello propio en todas las canchas, es en las ruedas de prensa y, en general, en su relación con los medios de prensa, donde el club está dejan do su marca.

Ayer, los aficionados del club decían que este era más que eso, hoy es una expresión internacional. Esperemos que su actual junta directiva no pierda el oremus con medidas tan poco aperturistas como cerrar las puertas a nuevos socios. El Barça ya es un club que debe ser patrimonio del mundo y no sólo de unos privilegiados ¿Dónde quedaría tanto esfuerzo en el talento y el talante?

Imagen tomada de http://www.padang-today.com

jueves, 7 de mayo de 2009

Gol de Iniesta, gol del Barça.


Esta mañana mientras iba al trabajo me cruzaba con niños (y niñas) vestidos con la camiseta blaugrana. La mayoría de nosotros cuando fuimos niños tuvimos en algún equipo de fútbol a nuestro o nuestros ídolos y ocasionalmente vestíamos la camiseta que la abuelita nos compró en el mercadillo con los colores de ese club. Bueno yo llevaba la de la selección española, pero es que siempre hay excepciones. Con todo, rara vez las llevábamos a la escuela, primero porque esta solía ser muy estricta con las formas de vestir y segundo porque no se daba la oportunidad. Quizá por todo eso me ha sorprendido ante la marea de niños que con la camiseta del Barça accedía a los colegios.

Ayer, propios y extraños sufrimos hasta casi el infarto con el partido Chelsea-Barça, con una diferencia al sufrimiento de otros momentos parecidos y otras situaciones idénticas: confiábamos en ese equipo. Me recuerdo anoche frente a la radio, con el locutor diciendo que era el tiempo de descuento y repitiendo una y otra vez: “Bakero, bakero, bakero…”. Pero a pesar del sufrimiento ante una derrota que ya parecía cercana, algo me decía que a aquel equipo que había maravillado al mundo entero no le podía pasar. Y así fue… “¡Iniesta… gooool!” Por segunda vez en cinco días la euforia salió a las calles y estaba más que justificada.

Sin embargo, este Barça, que ha vuelto a hacer confiar en el regreso del fútbol como espectáculo, aún no ha ganado nada y, aún así, nos tiene a todos enamorados. Como decía Antoni Bassas, podría no ganar nada este Barça, que tiene encarada la liga y está clasificado para las finales de la Champions y la Copa, y aún así le daríamos las gracias por lo mucho que nos ha hecho disfrutar.

Vivimos en medio de una crisis económica que muerde con fuerza a miles de familias aquí y también más allá, pero, durante poco más de una hora, nuestras angustias descansan en una esfera que se mueve en una ola de elegancia sobre una alfombra verde.

Vivimos asustados por una pandemia o epidemia (o vete a saber que) que dicen salió de algún cerdo allende los mares y, durante poco más de una hora tuvimos todos los antivirales que necesitábamos.

Y no, no fue un gran partido. Tampoco importaba mucho esta vez, después de todo el arte del balón pierde mucho en un aparato de radio, pero veremos la final y allí esperamos ver a ese Barça que ha salvado a las empresas fabricantes de baberos. Porque a los que nos gusta el fútbol de verdad (y poco importa en ese caso cual sea nuestro equipo) no podemos evitar babear como el mismísimo Homer Simson, cada vez que un partido de este equipo se nos ofrece en todo su esplendor.

Señores directivos encargados del merchandaising culé, no se olviden de poner a la venta baberos gigantes con los colores del club y de tenerlos disponibles en las entradas del Nou Camp y busquen un buen fabricante nacional. Contra la crisis imaginación… y fútbol.

¡Felicidades Barça! ¡Felicidades culés! ¡Felicidades amantes del fútbol! Porque, a pesar del pobre espectáculo exibido en Stanford Bridge, ayer gano el concepto del fútbol de verdad frete a la racanería, la destrucción y los malos modos. El papel de malo lo representó el Chelsea, pero lo hizo en nombre de muchos (demasiados) otros que cada día se preocupan mucho más del marcador que de ofrecer el espectáculo que se merece a las miles de personas que les apoyan desde las gradas o desde el otro lado del televisor.

ochrsnmis en www.YouTube.com nos ofrece el gol de Iniesta

domingo, 23 de noviembre de 2008

El poder de los goles.



He dejado este artículo, publicado con anterioridad el 30 de junio en “La última frontera”, para el domingo por su carácter “futbolero”. Que nadie le busque ni valores literarios, ni encontrar nada nuevo. El artículo es, simplemente, un conjunto de observaciones respecto a la victoria de la selección absoluta de futbol en el pasado europeo, por aquel entonces muy reciente.


Hecho este preámbulo, este es el artículo...



El poder de los goles.


Recuerdo aquella Eurocopa de 1984 en Francia, cuando el sabor agridulce de la final llevó la plata a los cuellos de una selección recordada por la gloria del gol de Maceda a Alemania y aquella escurridiza fuga de un balón chutado por Platinní y que se convirtió, a la postre, llorando llorando hacia el interior de la portería, en el desengaño de la plata. Arconada, posiblemente el portero más completo que existió jamás, perdió su gran oportunidad y la de una joven democracia que necesitaba, más que nunca, esos laureles deportivos que, a pesar de su teórica intrascendencia, conforman a un estado mucho mejor que su propia historia.


29 de Junio de 2008… España vence a Alemania uno a cero en la final de una brillante Eurocopa en la que el juego de los Iniesta, Cesc, Xavi… ha encandilado a todos los amantes del fútbol.


En plena recesión mundial por la especulación financiara y petrolífera, y coincidente con el tantas veces diferido reventón inmobiliario y la cabezonería del presidente del banco europeo negándose a bajar el precio del dinero, llega esta noticia trivial, pero optimista.


En una ocasión escuché que, gracias al optimismo generado por el cine, EE.UU. pudo salir de la crisis del 29 ¿Será esta victoria deportiva el soplo de aire que necesita nuestra sociedad para permanecer a flote entre funestos y agoreros presagios?


Yo, como amante del fútbol, me voy a conformar con las que creo razones de este triunfo.


No es ningún secreto que, salvo en algunos momentos muy peculiares, España ha contado con jugadores de muchísimo nivel. La propia Eurocopa del 84 es un ejemplo, como lo son los muchos mundiales y europeos que, durante años, han ganado las selecciones inferiores, pero que se negaban a la absoluta… ¿por qué?


En primer lugar hay que valorar a Luís Aragonés. Obtuvo el conocimiento necesario de su fracaso en al anterior mundial y en los primeros partidos de clasificación para esta Eurocopa, pero en un momento dado se dio cuenta que si quería hacer historia debía plantar cara a la poderosa prensa deportiva de Madrid que, tradicionalmente, imponía parte de las alineaciones a todos los seleccionadores mediatizando su juego.


Aragonés miró como hacer un grupo compacto con la mayoría de los mejores jugadores del país. Sin dar por hecho a ninguno, pero sin descartar tampoco a nadie. De hecho llegó a plantearse, en un momento determinado, cuando el jugador lo merecía, la integración de Oleguer, declarado independentista, pero que confirmó, bajo el ideario de Luís, que no descartaría jugar en una selección como aquella.


Pero el mayor logro de Aragonés fue la decisión de descartar a Raúl González y Guti, dos jugadores idolatrados por la prensa con poder, pero que ya habían demostrado encajar muy mal en el tipo de juego que a la selección podía darle mejor resultado por su composición general. El mismo Luís Aragonés supo renunciar a su característico futbol de contraataque para fabricar un sistema donde el mimo al balón y el control endiablado fuesen la tónica. Ahora el sello de España, muy similar al de aquel “dream team” blaugrana de Johan Cruiff , ha causado sensación en Europa, pero con una diferencia, Luís ha adaptado el sistema a los jugadores y el holandés adaptó los jugadores al sistema. Tampoco podía ser de otra manera porque las selecciones cuentan con menos tiempo para preparar sus encuentros y los sistemas que utilizan deben ser mucho más naturales porque no se pueden hacer demasiadas correcciones. Luís ha tardado cuatro años en fabricar… el toro mecánico.


Casillas, Capdevila, Marchena, Puyol, Sergio Ramos, Senna, Xavi, Iniesta, Silva, Villa, Torres… Cesc, Cazorla, Xabi Alonso, Güiza, De la Red… y así hasta 23 jugadores que nos han hecho soñar. Ahora Luís podrá marcharse por la puerta grande, pero con un gran camino abierto a quien le suceda que ya debe saber que, para triunfar con “la roja” debe tirara a la basura todos los ejemplares de la prensa deportiva y escuchar únicamente a su saber futbolístico, de no hacerlo así España volvería a ser el insulso amasijo de figuras incapaz de pasar de cuartos que ha sido siempre.


Unos pocos datos para recalcar la grandeza de este resultado:


-Xavi Hernández ha sido declarado el mejor jugador del torneo.


-Villa ha sido el máximo goleador de esta Eurocopa.


-Casillas ha sido el portero menos goleado.


-Hasta nueve jugadores en el once ideal de la Eurocopa.


-Como equipo también ha sido el máximo goleador y sólo ha encajado tres goles en todo el torneo con el porcentaje más bajo.


Una notita para los que presionaron lo indecible para que se incluyera a Raúl en esta selección:


Raúl es un magnífico jugador de fútbol y en algún momento incluso pudo ser el mejor, pero tiene sus características técnicas y no otras. La insistencia de esos forofos incondicionales puede haber hecho un daño irreparable a este jugador (como gran aficionado al buen fútbol espero que no sea así) el tipo de juego que uso “la roja” no es el más adecuado para él, además hubiera competido por el puesto de Torres cuyo trabajo es inalcanzable para el del Madrid, o con Villa, de características aún más dispares respecto a él. Raúl hubiese sido perfecto como segundo delantero en un equipo de corte alemán… España debe aspirar a un futbol más creativo.


Por último la leyenda de una pancarta que leí por las calles de Barcelona:


“Catalonia is not Spain, but the footbal is diferent”




La foto ha sido extraída de la web de la RFEF.